VISTA ORAL

“Ayer, mientras esperaba en las afueras del Tribunal Supremo el resultado de la VISTA ORAL de la demanda. . .”

No hay contradicción entre los vocablos que se copian en el texto de la cita. Se ha traído como una sección porque forma parte de esos usos curiosos que aparentan un contrasentido cuando en realidad tras las palabras existe un sentido específico del uso.


La vista a la que se refiere el texto es una actuación -juicio o incidente- que ocurre ante un tribunal en la que las partes concurren por citación previa para conocer de un fallo; durante esta actuación las partes y los interesados pueden hacerse oír. La vista es una audiencia sobre un pleito, asunto o controversia.

El concepto “oral” se relaciona en este caso con el medio que se utiliza para los alegatos que se hacen con la boca, es decir, mediante la palabra hablada.

En esta sección no se trata de ofrecer una lección acerca de los procedimientos ante los tribunales, sino de examinar un tema que puede interesar a las personas que no son profesionales de las ciencias jurídicas.

Una vez que se han revisado las dos nociones (vista y oral) en el campo del derecho, las cosas están más derechas que de costumbre y la idea se comprende sin tropiezos. Más que ninguna otra orientación, lo que permite atrapar el sentido de las palabras es el entorno en que se encuentran en la redacción.

REBOTE 

“Nike ha aprovechado el REBOTE en el gasto del consumidor este año expandiendo sus ofertas de calzado en la medida en que los clientes hacen las compras pospuestas durante la recesión…”

Con respecto al verbo rebotar y al sustantivo correspondiente, rebote, hace un tiempo ya que los hispanohablantes le están haciendo un flaco favor a la lengua.

Mucha de la responsabilidad en el uso excesivo y desviado de las dos palabras la tienen los traductores de textos económicos, financieros y de noticias relativas a estas dos actividades.

Como en tantas otras ocasiones la elección del vocablo viene dada como primera solución que viene a la memoria del traductor. Esto sucede como fruto de la primera reacción que no es la mejor elección para traducir el fenómeno que en inglés llaman “rebound”.

En el cuerpo de esta sección se examinarán los significados que posee la voz del inglés y por su parte las significaciones que tienen los vocablos criticados: rebotar, rebote. Luego se examinarán los vocablos correspondientes en lengua española. Al final se ofrecerán soluciones.

En inglés el “rebound” no es solo el rebote que se conoce en español, sino también un salto o movimiento hacia arriba. Es una brusca recuperación de precios.

En español el rebote es cada uno de los botes que da el cuerpo después del primero. Luego viene

La acepción del baloncesto que nada tiene que ver con este comentario. Si se analiza el verbo correspondiente, rebotar, tampoco se encuentra nada que ilumine el uso que se hace en textos parecidos al que se examina.

Como dato curioso el verbo aparecerá en la próxima edición del DRAE con enmiendas importantes. Una de ellas es la acepción con respecto a los “cheques de goma” que son devueltos por falta de fondos, y, la otra concerniente a los mensajes electrónicos que no llegan a su destino y son devueltos al remitente.

Después de exponer los conceptos con respecto a las significaciones en las dos lenguas hay que proponer una solución para reemplazar el “famoso” rebote en economía y finanzas. Se puede usar “recuperación”, que es una solución que se encuentra en la definición del inglés. En la bolsa puede ser “reactivación”.

Como puede comprobarse mediante la lectura de esta sección, el asunto de encontrar una traducción adecuada no es una tarea agobiante.

PROTOCOLO

“En consistencia con el PROTOCOLO del ICE también se informó a las agencias adecuadas de salud del estado y a las locales de cumplimiento a la ley.”

Hace ya un tiempo que el “protocolo” envió al rincón del olvido a muchas otras palabras del español. Hasta el vocablo procedimiento que había conocido su apogeo resultó relegado.

En el ejemplo de uso que se copia aquí no es solo que reemplaza a otros vocablos de más alcurnia, sino que utilizan el término de modo más moderno. Esta aseveración se demostrará más abajo al repasar los valores que posee la voz sometida a escrutinio.

En el pasado la voz protocolo estuvo restringida a usos muy específicos. Fue solo usada para las matrices y documentos de los notarios. Fue además el acta de acuerdos, conferencias o congreso diplomático. Fue también como lo es todavía y sobre todo, el ceremonial palatino o diplomático.

A los significados anteriores se añadió más tarde la secuencia de actuación científica, técnica, médica.

La vigésima tercera edición del DRAE trae dos innovaciones, a modo de enmienda una y la otra como nueva acepción. La nueva acepción es una puesta al día en materia informática, en la que el protocolo es el conjunto de reglas que se establecen en el proceso de comunicación entre dos sistemas.

La enmienda es muy corta, pero muy importante. Se redujo a añadirle un “etcétera” a la acepción de secuencia detallada de actuación. Es importante la adición porque se abre una puerta amplia para que puedan pasar por ella toda suerte de procedimientos, métodos, fórmulas, órdenes, reglas y regímenes.

No cabe duda de que este etcétera se añadió atendiendo al uso de todos los días, tanto de la lengua hablada como de la escrita. Con esto el español dejó atrás al inglés. ¡Vaya forma de superar una lengua a otra!

PISO 

“. . .entonces quedándose sin PISO político perdió las elecciones. . .”

Hay algo de simpático en esta combinación de palabras. Llama la atención porque según el criterio de quien escribe estos comentarios parece que tiene sentido aunque no sea de uso o conocimiento general.

Se procederá a explicar lo que el piso es para luego lograr entender el significado de las dos palabras, pero más que nada el sentido del vocablo piso en este uso.

Así, de pronto, no parece que tenga sentido eso del piso político a pesar de que llama la atención quizás por la novedad de la combinación. Naturalmente el término que merece más atención aquí es piso.

El piso es el pavimento natural o artificial de las habitaciones, calles, caminos. Además de eso es muchas cosas más que no viene al caso mencionar aquí.

Se presume que el piso en este caso es la superficie que sirve de apoyo, que permite que algo o alguien puedan sustentarse, mantenerse, erigir sobre ella.

De lo anterior se deduce que el piso es el sustento de algo, la base sobre la cual se levanta algo. La persona que pierde el piso político es víctima de una falta de apoyo de ese tipo.

Como puede comprobarse por medio del ejercicio anterior, no fue tan difícil desentrañar la noción contenida en las dos palabras enlazadas artificialmente.

TIMBIRICHE 

“Lo bordearon cuando en el discurso de guerra a los TIMBIRICHES en 1968. . .”

No hay que mostrar extrañeza ante esta palabra. El timbiriche es un tendejón, un chiringuito. Si el lector “no le encuentra ni pie ni cabeza” a los tres vocablos es porque no es cubano, no ha vivido en Cuba, o, no habla ni entiende cubano.

Todo lo anterior se trae a colación para dejar bien sentado que la voz del título es un cubanismo. Las otras dos voces sinónimas son cubanísimas también.

Como sucede con mucha frecuencia en las lenguas habladas en muchos países diferentes, la voz timbiriche en otros países mienta otras cosas ajenas por completo al significado cubano. En algunos países es un árbol que produce frutos y sirve como valla. En Honduras es un tipo de herpes.

No puede dársele más vueltas al asunto sin definir lo que es el timbiriche. Es un chinchal o un chinchalito. Es un local comercial muy pequeño y de poca importancia. Los puertorriqueños conocen esta voz con ese significado.

De alguna manera el timbiriche está relacionado con el ventorrillo dominicano que es una tienda pobre, tenducho, un negocio de poco o ningún prestigio.

CATIBÍA 

“. . .y en 50 años no fue capaz de fabricar una sola onza de CATIBÍA.”

Hay tareas que son difíciles. A veces siente uno que está nadando contra la corriente. No obstante lo que se expresa en la última oración en algunas ocasiones hay que emprender trabajos aunque cueste esfuerzo convencer.

En esta sección se tratará de sustentar como el uso ha impuesto una comprensión diferente a la que sostienen los diccionarios autorizados de la lengua con respecto a esta voz americana.

Así como en la escritura se ha impuesto la grafía catibía, con “be” alta -ya no se puede decir bilabial- porque la pronunciación de la be y la uve es igual en tiempos modernos, sobre la que existía antes, es decir, la cativía; de ese mismo modo la identificación del objeto por el nombre de la materia ha reemplazado cualquier otra designación que existió antes.

En el libro Indigenismos de Emilio Tejera todavía se pueden encontrar las dos formas de escribir el nombre de la “yuca rallada, prensada y tamizada” que conocen muy bien los dominicanos.

En Cuba desde hace largo tiempo es la raíz de la yuca rallada, prensada y exprimido el anaiboa. Cada país le imprimió un matiz a la voz que Fernando Ortiz pretende que tiene raíces africanas, más específicamente del Congo. En Puerto Rico es la harina de yuca que se emplea para hacer cazabe y otras tortas.

La catibía llegó al diccionario de las Academias con la paternidad atribuida a Cuba quizás porque ya se la usaba en esa isla en el año 1557. De todos modos es ya una voz internacional.

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de las Lengua Española (DAA) ha adoptado una postura muy equilibrada cuando en la segunda parte de la primera acepción el mencionar el uso que se le da a la catibía escribe “se emplea para hacer casabe y empanadas”.

Con la última palabra se acerca uno al meollo del asunto. Hace tiempo ya se llamaba “empanada de catibía” a la que era hecha con yuca, por oposición a la de harina de trigo. Luego comenzó a nombrarse con el nombre catibía la empanada confeccionada de yuca, sin necesidad de añadir la preposición. Este fenómeno se pretende que tuvo su origen en la región del Cibao en República Dominicana.

Como durante los últimos años se le está prestando tanto el oído a la lengua hablada, aquí hace falta que se actualice el punto para que se reconozca que catibía es sinónimo de empanada de yuca.

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