PONER EN PERSPECTIVA

“La pediatra de mis hijas me ayuda a PONER las cosas EN PERSPECTIVA: Reconoció que no sería mala idea…”

Una vez u otra, o ambas, los hablantes caemos bajo el influjo de la “perspectiva”. Este es un vocablo que seduce a los artífices de la palabra porque posee la magia de la dimensionalidad del dibujo y la pintura.

El problema no estriba en el uso de la “perspectiva”, sino en el momento y en la compañía con que se le use. Hay un significado que la Academia NO le reconoce a la “perspectiva” que es “mirar o poder ver u observar las cosas a distancia para apreciarlas en su verdadero valor”.

En su sentido propio, la perspectiva es y continúa siendo la “vista de una cosa de modo que se aprecia su posición y situación real, así como la de sus partes”. A pesar de lo anterior hay que ser cuidadosos con el uso de la perspectiva fuera del campo pictórico, porque conforme a lo que el Supremo Tribunal de la lengua escribe en su cuarta acepción, en el sentido figurado, es “apariencia o representación engañosa y falaz de las cosas”.

En los casos en que se desee expresar lo que muy probablemente la autora del texto quería, lo que conviene es “colocar las cosas en su lugar”, o “verlas desde otro ángulo”, o utilizar cualquier otro giro de la lengua que permita expresar la idea.

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