*OBJETUAL – *INDEXAR – TEJEMANEJE – *TEJE Y MANEJE

“Su trabajo tiene el carácter OBJETUAL que se encuentra en los amuletos de religiones ancestrales y que sirven lo mismo para narrar una fábula que para curar. . .”

Por más vueltas que se le dé a la cabeza no se consigue dar con una buena explicación acerca de lo que el autor se propuso expresar con esta palabra de su invención. Antes que dar con el sentido pretendido termina el lector con mareos como producto del ejercicio de dar vueltas a la cabeza.


Aquí resulta menos que imposible hacer ninguna recomendación aceptable. Cualquier cábala que surja acerca del significado del término empleado es tan buena y válida como la que podría sugerirse por este medio.

Nunca antes se había encontrado el término del título. Se hacen votos para no encontrarlo nunca más. Se recomienda evitar esta palabra “como el diablo a la cruz”.

*INDEXAR

“El Banco Central de Brasil colocó ayer bonos INDEXADOS al dólar por. . .”

Hace ya mucho tiempo que se está utilizando este verbo en temas económicos y financieros.

Es un calco del verbo inglés to index que es ajustar automáticamente algo a las variaciones u oscilaciones de otro elemento que sirve como punto de referencia. En inglés sirve para ajustar los salarios, los precios y los intereses.

El verbo es de uso entre los especialistas de las materias antes mencionadas. Según las informaciones de que se dispone el empleo nació en Argentina.

La indexación es el método mediante el cual una variable se modifica automáticamente en función de un índice determinado. En el ejemplo de la cita la variable son los bonos que se modifican automáticamente de acuerdo con las oscilaciones del dólar.

Es muy difícil erradicar el uso de un vocablo de este tipo, sobre todo porque se le usa en un campo de la actividad restringido, y las personas que lo utilizan le reconocen al término la significación que posee en la otra lengua de la cual procede. Para los peritos de la ciencia en la que se usa es muy útil la palabra.

El problema se presenta cuando se lanza el vocablo en periódicos de amplia circulación, pues en ese medio muchos de los lectores no conocen a ciencia cierta el significado. Peor aún, si recurren a un diccionario no encuentran respuesta porque el verbo no aparece registrado ni en los diccionarios de neologismos.

El Diccionario panhispánico de dudas define en economía el verbo así: “poner en relación las variaciones [de un valor] con las de un índice de referencia”. Ese diccionario menciona el sustantivo correspondiente, indexación.

TEJEMANEJE – *TEJE Y MANEJE 

“Conforme Ortiz absorbía el TEJE Y MANEJE del negocio, fue ocupando puestos de más responsabilidad hasta convertirse en gerente de la tienda.”

El tejemaneje, procedente del español coloquial, se incorporó hace tiempo al diccionario de palabras comunes aceptadas. En ese nivel se le utiliza para expresar “acción de desarrollar mucha actividad o movimiento al realizar algo”. El otro significado que trae el vocablo de su origen coloquial es “enredos poco claros para conseguir algo”. Entre los sinónimos que se conocen para la última de las significaciones figuran, “chanchullo, intriga”.

Lo que procede que se haga con un ejemplo como el de la cita, es que se trate de comprender el mensaje de la periodista al escribir el vocablo comentado analizándolo en el contexto en que se encuentra.

Aunque se lea varias veces no satisface el empleo que se hace aquí del término, porque lo que se absorbe no es “el chanchullo” o la “intriga”, pues esos se detectan. Lo que se aprende de un negocio o actividad es el manejo, sin el *tejo.

Se piensa que en el texto el uso que se hace de la palabra no tiene sentido, además de que se la ortografió de modo equivocado. Desde sus inicios, el vocablo empleado en el habla es uno solo, sin conjunción alguna.

*ATREZZISTA

“Hijo del ATTREZZISTA de los Talleres de 5ta. y D, en la capital cubana, que abastecía a los teatros capitalinos. . .”

El término del título no consta en los diccionarios de español. Es vocablo que desciende del italiano con una nota de español en la terminación.

Para comodidad de los hispanohablantes, la Academia incorporó al catálogo de palabras españolas una que se asemeja bastante a la del italiano con el significado de attrezzo.

El vocablo añadido en el 1992 fue atrezo, para que sirva para designar el aparejo escénico. En el DRAE la Academia lo circunscribe a la cinematografía y al teatro y lo ofrece como equivalente de utilería.

Si se compulsa el diccionario se encuentra que la utilería es el conjunto de objetos y enseres que se emplean en un escenario teatral o cinematográfico. Inmediatamente debajo de la palabra antes definida se encuentra el vocablo que corresponde a la del título, “utilero” que no es más que la persona encargada de la utilería.

La palabra que define a la persona por sus funciones fue la que debió emplear el redactor en la reseña de la cual se extrajo la cita.

HOJA DE RUTA 

“. . .y tiene programadas audiencias en las próximas semanas sobre la HOJA DE RUTA israelí-palestina y el financiamiento sirio, iraní y saudita del terrorismo.”

Esta combinación le dio la vuelta al mundo muchas veces hace unos meses. Nos forzaron a leer esta desafortunada traducción de la expresión americana road map.

Quienes nos sometieron a esta tortura no pararon mientes que esa era una salida fácil para una traducción que requería más atención. Todas las agencias noticiosas internacionales siguieron la misma “ruta” y copiaron el mamotreto. Según parece nadie se tomó el tiempo para revisar lo que la combinación significa en inglés. Aquí se analizará.

En la primera sección de la segunda acepción se puede leer que en inglés el road map es “un plan detallado para guiar el progreso hacia una meta”. Si se toma el concepto del inglés y se estudia, se pueden extraer de él las partes importantes.

Es un plan. Tiene la cualidad que es detallado. Sirve de guía para llegar a una meta a través del progreso. Este progreso puede entenderse como “etapas”. En el español hay muchas otras palabras que pueden desempeñar las funciones que se definen en inglés. Ejemplos de ellas son, “plan, proyecto, programa, esquema”.

Bastaba con que en la redacción se cambiara el “programadas” y se colocara en su lugar “fijadas, pautadas” y se escribiera “programa” para la famosa “hoja”.

Ahora hay que justificar porqué no se retiene la “hoja de ruta” en español. Ésta significa “documento en el que constan las instrucciones e incidencias de un viaje o transporte de personas o mercancías”. Los dos únicos elementos comunes son “documento” e “instrucciones”. En materia de comercio, la famosa hoja es el documento que acompaña a las mercancías para ciertos trámites.

En el asunto entre israelíes y palestinos, no se trata de un viaje que emprenden, a menos que no se acepte éste en sentido figurado como el camino a seguir para llegar a la meta de la paz. Si así se hiciere, entonces se puede sustituir todo por “itinerario”. La palabra recién propuesta en el significado más próximo a la situación es “dirección y descripción de un camino con expresión de los lugares, accidentes, paradas, etc., que existen a lo largo de él”. Como el problema no es sencillo, no se elige esta palabra para sustituir a la criticada.

Es probable que los redactores ya estén cansados de usar siempre el término “plan” para cada documento, bosquejo, esbozo, o borrador que se elabora para alcanzar un fin.  Los fracasos anteriores en las gestiones de paz entre estos dos contendientes son tantos, que los redactores tratan de utilizar nuevas palabras para atraer mayores esperanzas.

MUERTO 

“. . .e incluso la voluntad del MUERTO si es que dejó constancia de la misma.”

Por esos designios nunca escritos, la palabra del epígrafe casi nunca se usa en la lengua para referirse a la persona fallecida. Se recurrirá a cualquier palabra que pueda expresar la idea sin utilizar la que se refiere al hecho.

Nunca se puede olvidar como hasta en los más recónditos rincones de nuestros campos, los campesinos, aún los iletrados, al referirse a quien le precede en el camino a la eternidad lo hacen usando el vocablo “finado”. Es de admirar la delicadeza que demuestran al actuar de este modo a pesar de lo escaso de su vocabulario.

En los velorios, los lamentos, los pésames y todos los comentarios se hacen refiriéndose a la persona del “difunto”. Nadie mencionará al “muerto” porque el término es crudo. Los pésames se dan recordando al “ausente”.

En un estrato un poco más culto aludirán al “extinto”. En las reseñas de los hechos varios de los periódicos, cuando hay una pérdida de vida que lamentar lo hacen con ayuda de la palabra “occiso”.

En derecho, en los casos en que hay que mencionar en derecho sucesorio a la fuente de los derechos que se examinan, lo hacen con el auxilio del latín de cujus, que no es más que el “causante” en toda propiedad.

No hay reparo alguno que hacer al texto de la cita. No obstante eso, el uso ha establecido que por delicadeza no se emplee el vocablo examinado para referirse a quien entregó su alma al redentor.

No se aboga porque se enmascare la realidad, pero es innegable que hay reglas no escritas que permanecen, y esta es una de ellas. No se trata de preconizar eufemismos, sino de demostrar sentido común.

RANCHO 

“. . .para iniciar una gira por RANCHOS ganaderos de 10 estados, incluyendo la Florida.”

En el español de la Academia, un rancho es una “choza o casa pobre con techumbre de ramas o paja, fuera de poblado”. En Andalucía es una finca de menos extensión que el cortijo y por lo común con vivienda. Reconoce el consejo madrileño de la lengua que en América es una “granja donde se crían caballos y otros cuadrúpedos”.

No se puede negar, a pesar de lo ya copiado, que el rancho de la América morena es más una cabaña que otra cosa. Es una vivienda modesta o menos que eso.

En los Estados Unidos de América del Norte, el rancho es una finca, (granja, hacienda) grande donde se crían caballos, ganado vacuno u otros cuadrúpedos. El valor del vocablo en inglés no siempre fue el mismo. La significación actual la adquirió ya a mediados del siglo XIX. El término lo tomó el inglés del español a través de México.

No causa sorpresa leer en la prensa internacional que el actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica se retira de fin de semana o de vacaciones a su “rancho” en Texas. No hay que sentir pena por él, pues la vivienda posee todas las comodidades de una residencia palaciega.

Quien debe andar con cuidado es quien recibe una invitación en América Latina para hospedarse en un rancho, si la invitación se la hace una persona de escasos recursos económicos.

Antes de terminar hay que puntualizar algunos aspectos. En la mayoría de nuestra América morena el rancho es sinónimo de choza. En México el rancho tiene un nivel más elevado. Con esta palabra se designa una finca de cierta importancia. De aquí es de donde pasó a los Estados Unidos de América del Norte.

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