MENTOR – SURVEY – MORATORIA

“. . .sostuvo el MENTOR del disco, quien explicó que las canciones fueron grabadas por. . .”

Si se acude a los diccionarios se verá que el primer concepto asignado para la palabra del título es el de consejero o guía. El origen de la palabra se remonta a  La Odisea en la cual Méntor era un personaje que fungía de consejero de Telémaco. Si se examina con cuidado el asunto, se percata quien así lo hace, de que el mentor es el consejero de una persona; ni siquiera se le reconoce como el orientador de un grupo de personas.


Antiguamente el mentor era el encargado de la educación de un joven. En la actualidad se denomina así a la persona que aconseja, guía o inspira a otra. Es decir, la acción la ejerce una persona sobre otra, no sobre una cosa, ni siquiera sobre un proyecto.

El concepto del mentor es constante en todas las lenguas. Es la persona que aconseja a otra, reza en portugués. En inglés lo único que le añaden es la noción de confianza que existe de la parte del aconsejado sobre las orientaciones que recibe del mentor. En italiano se le reconoce al término mentor el mismo origen que monitor, que al final es un tipo de maestro.

En otros tiempos la tarea del mentor no se limitaba a enseñar las ciencias, sino que también debía trazar pautas sobre la conducta, sobre la moral. En lengua francesa adornan al personaje del mentor con las cualidades de “sabio y experimentado”.

SURVEY

“Y eso está haciendo el Presidente y eso no lo miden los SURVEYS.”

Durante largo tiempo los hispanohablantes se han servido de la palabreja del inglés para mencionar una operación que ya no solo es conocida en el ámbito de las ciencias sociales.

En su primer sentido el “survey” que mueve este comentario no fue más que un estudio, un examen. Más adelante pasó a ser un poco menos que eso en el campo político, donde pasó a ser lo que se conoce en español de nuestros días como una medición.

El sondeo en la lengua española es la investigación de la opinión de una colectividad acerca de un asunto mediante encuestas realizadas en pequeñas muestras, que se juzgan representativas del conjunto a que pertenecen. Lo que se ha usado aquí es la definición de la autoridad de la lengua, que más que una definición es una descripción.

La encuesta es el conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho.

De lo antes expuesto se desprende que la encuesta es un instrumento que ayuda a realizar el sondeo. La encuesta es parte del sondeo. El sondeo es la investigación.

Los tiempos modernos imponen la obligación de no confundir las dos partes mencionadas antes, el sondeo y la encuesta. En la prensa y en las intervenciones de los orientadores de opinión no se deslindan muy bien los campos del resultado y el medio, del todo y una de sus partes.

MORATORIA 

“Al respecto, la comisión aprobó una MORATORIA que prohíbe la aceptación. . .” (. . .) “Los promotores inmobiliarios opinan que este tipo de MORATORIAS desanima a los posibles inversionistas. . .”

No es la primera vez que sucede, ni será la última. Si se da el caso con palabras mejor conocidas, con mayor razón se verá esto con una palabra que es de menor uso y cuyos significados pertenecen a áreas restringidas del saber humano.

La moratoria en español es el plazo que se otorga para solventar una deuda vencida. Se dice especialmente de la disposición que difiere el pago de impuestos o contribuciones, y también, por extensión, de las deudas civiles. Ni el diccionario de la docta corporación de le lengua, ni los diccionarios de uso traen algo diferente de lo vaciado en este párrafo.

La moratoria es la prórroga del plazo concedido para el cumplimiento de una obligación; particularmente del pago de un tributo. Es inevitable percatarse de lo estricta que es la definición. El terreno en que se mueve la acción está muy bien delimitado. Sólo se refiere a deudas, a pagos de impuestos, contribuciones, y por ampliación del campo de acción, a las deudas civiles.

No está de más que se pregunte donde entra aquí la moratoria del pasaje citado que prohíbe la aceptación o que desanima a los inversionistas.

La confusión nace del hecho que en inglés la voz “moratorium” es un período de espera establecido por la autoridad; es una suspensión de actividad. Naturalmente, la voz del inglés también comparte con el español lo concerniente al plazo legal otorgado para la ejecución de una obligación legal o el pago de una deuda.

Ya se puede apreciar la diferencia que existe entre el español y el inglés. En la segunda lengua es una “suspensión de actividad”. La suspensión a que se contrae la voz del inglés la emite una autoridad competente para esos fines. Lo que hizo la comisión fue “declarar un aplazamiento a la aceptación de solicitudes”. La “prohibición transitoria, declaran los promotores, desanima a los inversionistas”. Las dos versiones que anteceden se proponen como solución al texto que motivó el comentario.

En lenguaje jurídico se utiliza mucho llamar “mora” a la tardanza o dilación en cumplir una obligación, por lo común la de pagar cantidad líquida y vencida. No deben confundirse los dos conceptos, el de la moratoria y el de la mora. No puede usarse el uno por el otro pensando que son equivalentes o que uno es simplemente una forma más breve que el otro.

Hay que retener la diferencia que se apunta para el término entre las dos lenguas, porque si ésta no se observa, al traducirla equivocadamente en textos jurídicos puede conducir a situaciones enojosas.

*REGLA DORADA 

“Es, sin embargo, una REGLA DORADA en el campo de la economía, la cual debemos tener presente en Cuba.”

En nuestra lengua se emplea dorado(a) para referirse al color de algo, por ser ese color semejante al color del oro.

En sentido figurado se utiliza para aludir a algo esplendoroso o feliz, de esta suerte se dice o escribe, “edad dorada, siglos dorados”.

No existe en nuestra lengua ninguna expresión generalizada que sea “regla dorada”. No es de uso constante ni de larga data porque el hablante en su proceso de uso del lenguaje entiende que poner las dos palabras juntas no transmitiría ningún mensaje válido.

Como la regla en realidad no es de color dorado, no es dorada, si se emplean las dos palabras combinadas es para hacer con las dos una expresión. La expresión es español no es feliz, no es acertada, porque a ninguna regla en nuestra lengua se la califica de “esplendorosa, feliz”.

Como tantas otras palabras, expresiones y calcos ésta llega a nuestro idioma procedente del inglés. En esa lengua poseen la expresión “golden rule”, que para llevarla al español tendría que ser “regla de oro”.

La acepción que se le da en inglés a la “golden rule” es “principio rector”. En muchos casos se utiliza en inglés con valor de “patrón de conducta”. Es de uso muy común en inglés para mentar el comportamiento que se observa frente a hechos, enfermedades, fenómenos, contingencias, etc. Con esta regla en inglés se alude a la manera común aceptada de hacer algo. Es una regla generalmente acatada por los buenos resultados que con ella se obtienen. Es la norma que rige como primera opción para resolver un problema o para tratarlo.

Como sucede tantas veces en las lenguas, lo que hoy se asegura que es extraño a la lengua, lo que es desconocido en el seno del idioma, en el porvenir puede ocupar un sitial de importancia. Eso que se censura hoy, mañana puede convertirse en moneda corriente. Quien sabe si en un plazo relativamente breve consigue la expresión examinada su inclusión en el lexicón de lo admitido y celebrado.

*CARRERAJE 

“En una semana a palo limpio, los Marlins protagonizaron juegos en Denver y San Francisco caracterizados por su amplio CARRERAJE.”

Este carreraje no se sabe de donde sale. Quizá en alguno de los países de nuestra América Morena lo usen para algún fin que no conocemos. Como en tantas otras ocasiones hay que abandonar la cómoda posición de lector para convertirse en adivinador.

Ni siquiera en los diccionarios de palabras usuales de nuestra América se encuentra ese adefesio. Todo parece indicar que la trajo por los pelos quien la escribió en un periódico.

Con un poco de imaginación hay que llegar a la conclusión de que ese invento guarda o tiene relación con “carrera”. Después de la lectura de toda la reseña se puede pensar que con el vocablo creado se trata de aludir a una gran producción de carreras en un partido o más de uno.

No se puede concluir esta sección sin echar un vistazo sobre la terminación “aje” del español, para examinar así las funciones que desempeña en español cuando se la utiliza como sufijo añadido a una raíz.

El significado que se logra con la adición del sufijo mencionado sirve para referirse a colecciones, grupos o nombres de formas abstractas. Para explicar mejor lo recién escrito se van a citar algunos ejemplos. Sobre la palabra vela, con la ayuda del sufijo se forma velaje que es el conjunto de velas. Con la raíz de ancla, añadiéndole el mismo sufijo se obtiene anclaje, que es el concepto abstracto de la función del objeto usado como base.

De este tipo de formación existe una larga lista en español, aquí van algunos ejemplos para refrescar la memoria, “almacenaje, andamiaje, correaje, herraje, lenguaje, linaje, porcentaje, ropaje, ultraje, vasallaje”.

Si se regresa al punto de partida, será para indagar acerca de la pertinencia del término inventado. Se le tilda de inventado porque no se ha podido documentar su existencia en ninguno de los diccionarios comunes de la lengua.

Se le puede interpretar como un “conjunto de carreras”, una “serie de carreras”. Visto el asunto desde este ángulo, su formación es acertada; aunque se puede cuestionar la oportunidad de su creación, es decir, la necesidad del invento. No se puede negar que la creación del periodista simplifica el asunto, pues con una única palabra puede aludir a muchas carreras, producidas en serie, o en varios encuentros.

Lo censurable del método es que si cada uno de los hablantes con acceso a los medios de comunicación social se lanza por la avenida de la creación de nuevos vocablos, más temprano que tarde se encontrarían los hispanohablantes en medio de la incomprensión, de una posible mala interpretación, o por lo menos, dificultándose la comprensión unos a otros.

Hay que preservar la lengua común haciendo de ella un instrumento eficaz, certero.

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