FACTURAR – INFRINGIR – INFLIGIR – PECULIAR – INHIBIR

“. . .ha ganado una enorme confianza, y sólo se espera que termine de FACTURAR la consistencia para escalar a la cima mundial y quedarse ahí por un buen tiempo.” (Lo tratado en la cita es un comentario acerca de un jugador de tenis.)

Una de las recomendaciones que se hace de modo constante a las personas que escriben en los medios de comunicación de difusión masiva, es que no se conviertan en agresores de la lengua que le sirve de vehículo de comunicación. Se les ruega que no causen estragos en el seno de la lengua. Se les insta a que conserven un equilibrio permanente entre la veracidad del contenido y la corrección de la forma de exponer.

El error que se critica en esta sección se está convirtiendo en endémico. Algunos cronistas deportivos se han dado a la tarea de utilizar el verbo “facturar” para expresar con él acciones que no le pertenecen al verbo. Lo que se hace con vicios de este tipo es colocar piedras en el camino de los lectores, con ello se les dificulta la comprensión del mensaje.

Una de las tareas más difíciles que enfrenta un redactor, un reportero, o un periodista, es la de conciliar armónicamente la tradición de la lengua con los giros modernos que se introducen con gracia y buen estilo.

Después de esta introducción se puede emprender el análisis del verbo a la luz de los diccionarios. El verbo facturar es, extender factura. La acción de facturar comprende detallar en las facturas cada artículo, bulto u objeto.

En otra área de acción, es “registrar, entregar en las estaciones de ferrocarril, aeropuertos, etc., equipos y mercancías para que sean remitidas a su destino”.

Después de revisar esos significados, cabe que el lector constate la ausencia de correspondencia que existe entre las acepciones del verbo y el tratamiento que de éste se hace en el texto citado.

En la lengua hablada se ha escuchado que las personas piden que se les facture algo cuando desean que le remitan alguna cosa y le sometan el cobro en fecha ulterior. De ahí a donde se llega en el texto comentado es mucha la distancia. Lo mejor sería que nos ahorraran los disgustos que causan leer asuntos sin sentido, o de muy oscuro sentido.

El ejemplo que se trajo en la cita no es para que se imite. No hay necesidad de inventar acepciones nuevas para conceptos viejos. La tarea de descifrar el mensaje en el texto se oscureció hasta el punto de la incomprensión.

INFRINGIR – INFLIGIR 

“Es decir, de aquello en que se convierten los vínculos, cuando el gran ausente es el amor, cuando en el afán de INFRINGIR daño al otro, hombres y mujeres son capaces de convertir. . .”

Con demasiada frecuencia en las conversaciones se escucha la confusión entre los dos verbos del título. No solo en las conversaciones, también sucede en las entrevistas en la televisión, en las lecturas de boletines y noticias por la radio y la televisión. A veces no se sabe a quien atribuirle el error si al redactor o al lector. En algunas ocasiones se puede pensar que es la culpa de un copista distraído.

Para que las dudas queden despejadas, se revisarán los dos verbos con sus significados correspondientes, y hasta se revisarán las etimologías y se harán comparaciones con otras lenguas.

Infringir es quebrantar una ley, una orden, un precepto, una prohibición. La etimología del verbo proviene del latín infringere que era quebrantar con frecuencia, hacer pedazos. El verbo latín está compuesto de in y frangere. La última parte significa romper. Algunos verbos que son similares al que se estudia son, “delinquir, desobedecer, contravenir, faltar, violar, pecar, quebrantar, romper”.

El verbo infligir es imponer o causar, ya sea un castigo o un daño. Al hablar de penas y castigos, es imponerlos, condenara a ellos. El verbo deriva del latín infligere, que servía para expresar, “herir, golpear”. El verbo latín flagere significa golpear, de donde conocemos el flagellum que es el azote que en nuestra América Morena es el fuete.

El problema que se presenta en español también ocurre en inglés, pero con otras palabras. En esa lengua la confusión es en cuanto al significado de los verbos infringe, impinge, impugn. Solo se examinará el primero de éstos porque es el que atañe al punto que se trata de dilucidar. El verbo infringe es violar, actuar en contra de algo. La confusión en inglés nace de la circunstancia siguiente: existe la palabra fringe que tiene muchos significados, entre otros, “fleco, pollina; periferia, margen”.
Los sinónimos de infligir son, “imponer, aplicar, castigar, penar, condenar”. Como siempre se hace en estos casos, se recuerda que los verbos deben de usarse de acuerdo con las circunstancias y que el sentido común debe de orientar la utilización de ellos.

Para infligir, los equivalentes en otras lenguas son, en provenzal lengua en que se escribe esta palabra igual que en español. En francés es infliger; en italiano infliggere. Se echa de ver enseguida que en esas lenguas la ortografía es muy parecida a la del español.

Para terminar, con R es quebrantar, mientras que con L es aplicar. Se espera que esta última frase sirva como método nemotécnico para recordar los significados correspondientes.

PECULIAR 

“. . .pero no, es el reconocimiento a un amigo muy PECULIAR, como dicen los ingleses.”

En nuestro español común, peculiar es lo “propio o privativo de cada persona o cosa”. Si se toma en cuenta la definición transcrita antes, se puede asegurar que “privativo” y “propio” son sinónimos de peculiar, sobre todo cuando se refieren a persona o cosa.

Otros de los sinónimos que pueden reemplazar a peculiar en la lengua española son, “característico, distintivo, original, particular, representativo, singular, típico, específico, exclusivo”, y el latín sui generis. No está de más que se subraye una vez más que los sinónimos no desempeñan sus funciones en todos los casos y en todas las circunstancias.

De la misma familia de peculiar son los vocablos peculiaridad, peculiarismo y peculiarmente. La peculiaridad es la calidad de peculiar, y además, el detalle o signo peculiar. El peculiarismo es la tendencia a acentuar lo peculiar. Peculiarmente es “propiamente, especialmente, con particularidad”.

El “peculiar” del inglés ha perdido categoría y aunque antes compartía su significado con el del español, en la actualidad se le usa para denotar que la cosa o persona es “rara, excéntrica, extraña”. Esto no significa que no signifique también “distintivo, característico”. Es el uso el que ha impuesto en la mayoría de los casos que se le emplee para designar algo fuera de lo común, diferente de lo normal; esto expresado sin alabanza, más bien en sentido negativo.

Muchos de los hablantes del inglés oponen particular y peculiar en sus funciones calificativas.

En muchos casos el término peculiar puede dar lugar a malas interpretaciones, a traducciones erradas y a malos entendidos. Para poder dilucidar el sentido en que se usa el vocablo en inglés hay que tomarlo en su entorno. En la lengua hablada hasta la entonación sirve de orientación para encontrar el sentido del uso.

INHIBIR 

“Por esas condiciones, que figuran en los bonos en default, varios jueces INHIBIERON bienes argentinos en el exterior.”

Ya en varias ocasiones anteriores se ha encontrado el verbo inhibir utilizado de modo que contraviene su significado. Casi siempre es en textos relacionados con materia jurídica o legal. Según parece hay un mal entendido en algún país de nuestra América con respecto al radio de acción y al significado del verbo.

La primera significación, que es la general, es “impedir o reprimir el ejercicio de facultades o hábitos”. En su noción de tipo jurídica, se emplea el verbo para decretar que un juez no puede proseguir en el conocimiento de una causa por no ser de su competencia. También empleado como verbo reflexivo, un juez “conjuga el verbo” cuando se abstiene del conocimiento de una causa por un motivo cualquiera de índole legítimo.

El verbo cuenta, por otra parte, con un significado médico y otro de poco uso. El último sirve para “prohibir, estorbar, impedir”. En este caso, así como en otro que se encontró en el pasado, se presume que el escritor empleó el verbo para decir que algo se había embargado. A pesar de las muchas vueltas que se le ha dado al asunto no se logra entender lo que pretende expresar el columnista con este verbo en el contexto.

Hay que hacer votos para que una vez que se lea lo que en realidad significa el verbo, cesen los usos fuera de su campo de acción.  No basta con desear con vehemencia para que se cumpla lo querido. Hay que insistir.

REGISTRO – *REGISTRACIÓN 

“La demanda pide que la corte le otorgue a Bacardí los derechos exclusivos en Estados Unidos a la marca de ron cubano y que le cancele la REGISTRACIÓN que actualmente posee. . . (. . .). . .que rechazó los esfuerzos de Barcardí por cancelar la REGISTRACIÓN de Cubaexport. . .

Hay que empeñarse en pensar que solo en territorio norteamericano un hispanohablante y hasta un hispano-escribiente pueden darle cabida en su vocabulario a un adefesio del tipo de la *registración.

En los Estados Unidos se escucha con bastante frecuencia que al título de propiedad, o al documento de registro de un automóvil, en el cual se asienta la descripción de éste, se le llame con el voquible *registración. En Puerto Rico también se ha detectado el uso del vocablo criticado para designar la matrícula del auto.

Es muy probable que en cada país se favorezca una manera diferente de designar el documento legal de registro o asiento legal de la descripción del automóvil. No es motivo de sorpresa que eso suceda, sobre todo si se tiene en cuenta que el universo de hablantes de la lengua española es muy vasto.

El rechazo a la palabra criticada es porque no hace falta, no hay una necesidad perentoria en el idioma que resulte de la falta de un término que actúe de esa forma. La otra parte de la objeción que se hace a la palabra es porque es un calco del inglés, lengua en la que al instrumento descriptivo del vehículo automotor se le llama registration.

En el caso comentado no se trata de un automóvil, sino de la inscripción de un nombre comercial que se hace ante las autoridades pertinentes. Esto se hace con la intención de reservarse de manera exclusiva el uso del nombre en cuestión. En este caso, así como en el del vehículo automotor no procede que se le llame *registración.

Ahora hay que centrar la mira en la palabra registro. Esto así porque esa es la que se propone para reemplazar el adefesio copiado del inglés sin transición. De acuerdo con lo aceptado en la lengua, el registro se conoce también con los nombres, padrón, matrícula. El registro es además, el asiento que queda de lo que se registra. Para los fines de este estudio es la cédula o albalá en que consta haberse registrado algo.

Después de lo expuesto más arriba queda demostrado que lo que correspondía que se escribiera en el texto era registro y no otra cosa.

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