ABDOMINOPLASTIA – ABDOMINOPLASTÍA – SUSCEPTIBLE *A – SUSCEPTIBLE DE – CAPAZ DE

. . .explicará los procedimientos de transferencia de grasa, el moldeado corporal y la ABDOMINOPLASTÍA. . .”

En el pasaje que se reproduce más arriba el término lleva la tilde en la última sílaba. Se colocó en el título la opción de que la sílaba de mayor esfuerzo sea la penúltima porque ese es el modo que se ha adoptado para las últimas palabras de género parecido que se han incorporado al idioma español.


Si se hurga en los diccionarios de la lengua no se podrá encontrar lo que significa la voz o las voces del título de esta sección. Hasta en los diccionarios del inglés hay que recurrir a las últimas ediciones para poder dar con una definición de lo que significa.

El vocablo está de moda, o de moda está la cirugía. No se puede perder tiempo antes de avanzar una noción de diccionario para ese procedimiento quirúrgico.

Es una operación que se hace para retirar el exceso de grasa y de piel y que en muchos casos devuelve la fortaleza a los debilitados o separados músculos del abdomen. En algunos casos se le califica solo de cirugía cosmética, es decir, con propósitos estéticos.

En otros casos se la considera una intervención reconstructiva cuando repara defectos que son producto de problemas genéticos, o resultado de accidentes, quemaduras, etc.

En los Estados Unidos a ese tipo de procedimiento quirúrgico se le llama popularmente “tummy tuck”, pues en lenguaje de niños el “tummy” es la pancita o la barriguita.

El “Diccionario médico español-inglés/inglés-español” de Herrera y Grabb sugiere la traducción al español de la abdominoplasty como abdominoplastia y la define como una cirugía de “reparación de la pared abdominal”.

SUSCEPTIBLE *A – SUSCEPTIBLE DE – CAPAZ DE  

“Debido a que las personas que padecen de diabetes son SUSCEPTIBLES A enfermedades vasculares y cardíacas. . .”

Hace años que se viene documentando el empleo de este susceptible seguido de la preposición A. En esta sección se explicará porqué no debe hacerse y con cuáles verbos es posible utilizar a susceptible, pero seguido de la preposición DE. Además se explicará en cuáles casos no es posible usar susceptible, sino que debe reemplazarse por “capaz de”.

No debe usarse susceptible con la preposición A con infinitivos carentes de sentido pasivo. Esto así porque “susceptible expresa la capacidad de recibir una acción, no de llevarla a cabo”, (DPD).

En los casos en que este adjetivo se utiliza para señalar que una persona o cosa “puede recibir o experimentar una determinada acción”, entonces se debe hacer con la ayuda de la preposición DE para introducir esa acción.

En muchos casos el empleo de “susceptible a” ocurre cuando en realidad lo que corresponde que se diga y escriba es “propenso, proclive, sensible, vulnerable”. Con estas palabras que se proponen para reemplazar a susceptible sí es posible usar la preposición A.

Si susceptible se utiliza para referirse a una persona que se ofende con facilidad; en ese caso no tiene necesidad de complemento. Es susceptible la persona propensa a sentirse ofendida y a interpretar como ofensivo lo que entiende que es falta de respeto.

No debe confundirse “susceptible” con “capaz”. Susceptible implica una capacidad pasiva. Capaz por su lado implica actividad. Uno recibe, el otro provoca. Los dos adjetivos expresan capacidad. Capaz es capacidad de hacer, de producir (capacidad activa). Susceptible se refiere a la capacidad de recibir una acción o cualidad (posibilidad pasiva).

El maestro Manuel Seco apunta que no debe confundirse susceptible con posible. Se destacó antes, susceptible es que puede recibir. Posible es que puede existir o realizarse.

En el pasaje transcrito debe usarse propenso, proclive y no el susceptible que colocaron si deseaban conservar la preposición. En caso contrario, si deseaban continuar con susceptible, entonces debían colocar la preposición DE.

Al cerrar esta sección se llama a los escritores a que reflexionen al usar el adjetivo susceptible. Se les ruega que no obedezcan al primer impulso. Que piensen en cuál es la preposición más conveniente, y cuál es el vocablo más adecuado en el contexto.

COBIJAR  

“Entre los principales reclamos se oyeron voces contra el hambre y la miseria que COBIJAN a más del 60 por ciento de la población colombiana.”

Se hace necesario revisar el significado real y cierto del verbo cobijar porque se abrigan dudas acerca del uso que se hace de éste en el pasaje reproducido más arriba.

Una vez que se haya terminado con el verbo se hará propicio el momento para traer a colación el vocablo “cobija” en los diferentes países americanos. Se aprovechará el espacio para destacar la acepción dominicana del vocablo.

El verbo cobijar en el DRAE trae cuatro acepciones. Primero es dar refugio, guarecer a alguien. En segundo lugar es amparar, dar afecto y protección. La tercera acepción es encerrar, contener en sí. La última es cubrir, tapar. Esta entrada aparecerá sin enmiendas en la próxima edición del DRAE.

Con lo extraído del diccionario oficial de la lengua queda demostrado que la utilización que se hace en la cita del verbo cobijar no tiene cabida en esta frase. Es una impropiedad del lenguaje.

Con respecto a cobija. Aparte de unas acepciones de España y otras históricas, que se encuentran en el lexicón mayor de la lengua, las demás pertenecen al español americano.

En América, así generalizando, es una ropa de cama y especialmente la de abrigo. Es también “manta” para abrigarse en Hispanoamérica. En Venezuela es poncho. En Cuba es cubierta de yagua y guano de las casas de campo.

La definición ecuatoriana de la cobija es la siguiente: “manta con la que se recubre la cama para abrigar el cuerpo”. Así consta en el “Diccionario de ecuatorianismos en la literatura” de María Jaramillo, 1992.

De la cobija cubana que se conoce igualmente en República Dominicana sale un verbo que es cobijar. La acción que define ese verbo es colocar yagua y guano sobre una casa a manera de techo. Es de uso en el campo dominicano. El avance de las tecnologías modernas ha convertido el techo de yagua y guano en una rareza.

En Cuba la fiesta que se celebra cuando se termina de cobijar una casa se conoce con el nombre de “cobija”. Dato tomado del “Diccionario del español de Cuba de Haensch y Werner, 2000.

Ahora hay que ocuparse de la cobija netamente dominicana. Según Patín Maceo es “piel de ganado vacuno”. Así lo asienta en su obra de 1947, “Dominicanismos”, que es un diccionario. Don Emilio Rodríguez Demorizi no se aleja de la definición de Patín maceo; escribe: “Cobertura. Piel de res”. Y añade,  “Cobija de yagua o de cana”. Se extrae de su libro “Del vocabulario dominicano”, 1983.

Carlos Esteban Deive reproduce el concepto de Patín Maceo y le agrega una expresión dominicana que hace mucho que no se usa “meterle a uno como cobija”, y que ya Rodríguez Demorizi mencionaba.

Con esto no se da uno por satisfecho. No hay satisfacción porque la cobija dominicana no es solo piel de res. Es la piel completa del animal. Se retira del animal vacuno sin producirle hoyos o desgarraduras a la piel. No es un simple pedazo de la piel, sino la totalidad. Cuando se logra retirar la piel de ese modo -entera, sin cortaduras- tiene más valor en el mercado; esa es la cobija.

RECTOR – DECANO  

“El presidente de la Universidad de Columbia, L. C. B., y el RECTOR de la Facultad de Periodismo de la institución. . .”

Hace ya un tiempo que en español han introducido el título de presidente para algunos directivos de universidades. Es más marcada la tendencia cuando se trata de universidades angloamericanas. Este título es fruto de la traducción directa. No se puede levantar la voz contra ese uso porque ese nombre -presidente- se presta para muchas funciones.

No contentos con este abuso, algunos se han dedicado a una labor confusionista. Ahora desean confundir a los lectores haciéndoles creer que hay en el seno de una facultad un funcionario que puede llamarse rector.

Vale la pena examinar los dos vocablos del título para dilucidar el asunto. Como de costumbre se consultará el diccionario de las autoridades de la lengua para deshacer el entuerto.

En una universidad el rector es la persona que la rige. Es quien traza las pautas generales para enrumbar a la alta casa de estudios por el sendero que cree conveniente.

El decano es una persona nombrada para dirigir una facultad universitaria, aunque no sea el miembro más antiguo en esa organización. En esa unidad de estudios es quien orienta la docencia y muchas veces tiene que lidiar con las labores administrativas también.

El rector es la persona de más alto rango en una universidad. Esto sin tomar en cuenta que en algunas universidades existe un presidente de consejo que a veces no ejerce las funciones de rector de la institución educativa.

Rector es solo uno. Decanos habrá tantos como facultades haya. La facultad es una unidad que forma parte de la universidad. El rector es jefe de los diferentes decanos.

Si se desea explicar el asunto de otro modo: el nombre presidente es más genérico que el rector y el decano. El presidente puede ser la cabeza de un gobierno, de una junta, de una sociedad, de un consejo.

La palabra inglesa correspondiente a decano es “dean” que el diccionario angloamericano para el ámbito educativo define como el cabeza de una división, facultad, colegio o escuela en una universidad.

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