Discurso de María José Rincón en la presentación del "Diccionario del español dominicano"

Si una lengua justifica y necesita los diccionarios dialectales esa lengua es la española. Su extensión humana y geográfica y sus características internas hacen de nuestra lengua un campo de trabajo e investigación inagotable y proporcionan ingente materia prima para la aplicación práctica de la tarea lexicográfica.

Los diccionarios del español americano nacen con los glosarios de voces amerindias en el siglo XVI. Los cronistas de Indias fueron responsables del registro detallado en sus obras de las voces extrañas y de las palabras patrimoniales que empezaban a desarrollar un sentido particular en América. Leer más

Una experienca humana

El Diccionario del español dominicano me ha aportado grandes experiencias. La experiencia lexicográfica, por descontado, difícilmente podrá ser cuantificada. Son pocos los lexicógrafos que disfrutan de la oportunidad profesional de enfrentarse desde el origen a un proyecto ambicioso e ilusionante como el que hemos vivido en la Academia Dominicana de la Lengua. Leer más

La lengua de la calle

La lengua española nació del latín allá por el siglo IX. Esta información podría quedarse en un sencillo dato histórico si no fuera porque los primeros documentos conocidos de nuestra lengua tienen un encanto especial. Durante la Edad Media los monasterios eran los centros de cultura por excelencia: productores, custodios y transmisores de cultura. Leer más

Nuestro diccionario en cifras

En la Academia Dominicana de la Lengua hemos cumplido un sueño: el Diccionario del español dominicano (DED). Las cifras hablan de los resultados.

Nuestro diccionario incluye casi once mil entradas. Si nos imaginamos el diccionario como un inmenso edificio en el que cada palabra vive en su propio apartamento, el edificio del DED tiene 10900 apartamentos, algunos con una habitación (palabras con una sola acepción), algunos con varias (palabras polisémicas). Los hay incluso enormes, como el de vaina (4 acepciones y 10 locuciones) o el del verbo tirar (16 acepciones y 6 locuciones); algunos parecen verdaderas mansiones, como el de palo, con 56 locuciones, 2 frases proverbiales y 10 acepciones, entre las que se encuentra aquella que se podría ejemplificar como Este diccionario es un palo (disculpen la inmodestia). Leer más

Misión cumplida

Hace unos días entregué las últimas páginas del Diccionario del español dominicano para su publicación. Cuando nos embarcamos en el gran proyecto de su diseño y construcción nos parecía que nunca podríamos llegar a este momento. Y, cuando digo nos embarcamos, no estoy utilizando lo que se conoce como plural de modestia: este diccionario va a ver la luz gracias al esfuerzo mancomunado de la Academia Dominicana de la Lengua y de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua. Leer más

Falsos amigos

Nuestra lengua no es una entidad aislada. Ninguna lengua lo es. Las lenguas se relacionan unas con otras por su cercanía histórica, geográfica, cultural o económica.

Estas interrelaciones producen con mucha frecuencia que una palabra del español adquiera un valor nuevo debido a una traducción incorrecta o poco cuidadosa de una palabra extranjera. Los llamamos falsos amigos. Son voces de lenguas distintas que se parecen mucho en su forma pero no así en sus significados.

Los aficionados a las series norteamericanas sufrimos con paciencia el uso repetido de bizarro con el sentido de ‘raro, extravagante’, significado del francés o del inglés bizarre. En español una persona bizarra es una persona valiente o generosa. La bizarría del español se refiere a valentía o generosidad. Por más que estas cualidades puedan resultarnos “raras” o “extravagantes” en este mundo de hoy, el significado de la palabra en español no puede estar más alejado del significado de su falso amigo inglés o francés.

Algo similar ocurre cuando, por referirnos a problemas graves de salud, decimos *severos problemas de salud. En español aplicamos el adjetivo severo a quien es ‘riguroso o duro en el trato o en el castigo’, o a quien es ´exacto y rígido en la observancia de una ley, precepto o regla’ (¿existen de estos todavía?).

            Puntual en nuestra lengua se refiere a quien “llega a un lugar o parte de él a la hora convenida’ (y de estos, ¿quedan?). No es correcto, por tanto, usarlo para referirnos a algo que es concreto o esporádico.

Teman a los falsos amigos, en la lengua y en la vida; parecen lo que no son.

 

Duda saludable

Atender un servicio de consultas ortográficas y gramaticales es una inigualable cura de humildad. Muchas veces las dudas de los lectores provocan la duda de quien está destinado a solucionarlas. Y la duda en ortografía es siempre muy saludable. Para mantenernos en forma lingüística no hay nada mejor que una buena dosis de diccionario; para los que deseen una entrenadora personal, la Ortografía de la RAE. Leer más

Con o sin

Pocas cosas quedan sin explicación en la lengua. No hay nada como poder dar una razón clara cuando un hablante nos plantea una duda.

Las palabras de una sola sílaba no llevan tilde. La presencia o la ausencia de la tilde en español sirve para marcar cuál es la sílaba tónica de una palabra y su uso deja de tener sentido cuando la palabra es monosílaba.

Cuando uilizamos la tilde en las palabras de una sola sílaba la justificación es otra. En estos casos la llamamos tilde diacrítica porque nos sirve para diferenciar dos palabras distintas pero que coinciden en su forma, aunque una de ellas es tónica y la otra no. En esta situación se encuentran las parejas mí/mi y sí/siLeer más

Nunca sabemos demasiado

Hay algunas palabras que, a pesar de su sencillez, vemos usadas erróneamente con cierta frecuencia. La palabra demasiado, y su forma femenina demasiada, es una de ellas. Intentemos deshacer el entuerto, como si fuéramos caballeros andantes manchegos. Cuando la aplicamos a un sustantivo la usamos en función de adjetivo. Con ella expresamos que lo que el sustantivo significa tiene exceso o demasía: demasiado trabajo. En esta función como adjetivo presenta variación de género (masculino y femenino) y número (singular o plural) para concordar con el nombre al que se refiere: demasiado calor, demasiada lluvia, demasiadas emociones. Leer más

En boca de todos

A falta de otra excusa, me consuelo pensando que aprovecho los habituales tapones capitaleños para algo más que para desesperarme. Entre los participantes en un popular programa vespertino de radio surgió la duda de cuál era el plural de maní. ¿Maníesmanís o manises? Hubo opiniones para todos los gustos. Vaya para ellos mi felicitación porque, medio en broma, medio en serio, la duda gramatical y la corrección a la hora de resolverla se consideró importante. Me habría gustado poderles hacer llegar la regla gramatical en ese momento pero, ya saben, el guía está reñido con los aparatos electrónicos, o así debería ser.  Leer más