Pipiolita – *décimo segundo (duodécimo) – sanitario

PIPIOLITA

Es muy probable que este diminutivo tenga relación con niño o con pequeño. Existió en dominicano la voz “pipiolo” para referirse a los niños, sobre todo a los más tiernos. Un pipiolito es un niño pequeño, muy pequeño, que ha dejado de ser un bebé, de corta edad, pero que apenas comienza a caminar.

Eso que acaba de explicarse concierne solamente al masculino, pues el diminutivo femenino que consta en el título tenía otro significado que no puede asegurarse que aun perdure. De todos modos, se expondrá sobre esta voz porque formó y quizás aún forma parte del habla que se usa para referirse a una parte íntima de esos niñitos.

La “pipiola” y, sobre todo la “pipiolita” era eso que en otros momentos se llamaba la “palomita”. En otros momentos los padres se referían a esa parte de la anatomía como la “pistolita”. Claro, en este caso del padre llamarlo así es quizás una transferencia mental que se desliza desde el subconsciente.

La pipiolita era el pene de los niñitos, ese mismo que luego con la edad cambia de nombre. Llega el momento en que ya no puede recibir este tipo de diminutivo porque en la mayoría de los casos la denominación no se corresponde con las proporciones del miembro viril. Por las recién expuestas razones en algunos casos se llamaba de “bimbolo” ese pene crecido.

Hay que señalar que a pesar de que el pene es propio del hombre, en el caso de la pipiolita era un diminutivo femenino que correspondía a un objeto masculino. No obstante, no había ofensa en eso, ni constituía motivo de sorpresa.

Una vez que el hablante llega a la edad adulta adopta muchas denominaciones para el pene. La mayoría son impublicables. Algunos de los nombres tienen un contenido machista o llevan subyacentes un contenido agresivo. En esta ocasión no se entrará en esos detalles que pertenecen a una entrega posterior.

Todos esos nombres lo que hacen es encubrir el nombre real, o bien, por la tierna edad del niño que oye, se procura no atormentarlo con palabras que escapan a su limitado vocabulario. No cabe duda de que en realidad lo que se hace es que se empobrece y limita la capacidad del niño para asimilar, al hacer una apreciación falsa de la capacidad del niño.

Al terminar, hay que resaltar que ninguno de los diccionarios de dominicanismos ha recogido esta voz del título con este significado. Algunos de entre esos diccionarios es probable que la hayan soslayado por el prurito de no entrar en detalle acerca de un tema que consideran en la esfera de lo tabú. Otros tal vez la han dejado fuera porque los autores no tuvieron noticia o no recordaron a tiempo la voz. Es hora de rescatar la voz.

*DÉCIMO SEGUNDO – DUODÉCIMO

“. . .dijo a Efe el nicaragüense R. P., estudiante de DÉCIMO SEGUNDO grado de la secundaria Miami Senior”.

Los cardinales del español guardan relación estrecha con los del latín, sobre todo del uno al quince, duos pasó a dos; decem se transformó en diez. undecim devino en once y duodecim se hizo doce en español.

Como se observa de inmediato, los ordinales superiores a diez son en realidad casi calcos de los ordinales latinos, así se comprueba con la norma actual que exige que no se utilice el ordinal formado por composición, *décimo primero, ni *décimo segundo. La Real Academia admite la formación analógica decimoprimero, decimosegundo, pero favorece la forma culta undécimo y duodécimo.

De esta suerte se sigue la pauta latina en español porque en español se tiene vigésimo, trigésimo, cuadragésimo, quincuagésimo, etc. Se está consciente de que esos ordinales son más difíciles de decir y de memorizar, son más largos, suenan a culto y afectado.

En el pasado se admitían los compuestos que se desecharon ya. Se ha impuesto la regla que había existido antes. Puede decirse que hay una vuelta a las fuentes. Es lo que el Diccionario panhispánico de dudas llama la ‘forma etimológica’ del adjetivo ordinal. Ha de recordarse que en tanto adjetivos conocen el femenino. Téngase en cuenta que solo varía el segundo elemento. Además, los adjetivos ordinales pueden funcionar asimismo como numerales fraccionarios; lo inverso no es admisible.

SANITARIO

“. . .después de que a inicios de mes su gobierno enviara una primera avanzada de 168 SANITARIOS a Sierra Leona. . .”

En muchas ocasiones pasar los ojos sobre una noticia no basta para entender el escrito. Hay que detenerse y poner las oraciones en contexto para aprehender el mensaje. En este caso procede que se invierta un momento para salir de dudas. Sanitario es una palabra que posee varias acepciones. Una de ellas ha ido perdiendo valor; otra ha visto su significado envilecido y ha ganado terreno. El vocablo merece que se le dedique tiempo.

El sanitario que ha ido perdiendo terreno a través del tiempo es el que tiene relación con la sanidad, entendida esta como los servicios dedicados a proteger la salud pública de las personas en un país cualquiera. Si mal no se recuerda hasta hace poco tiempo en República Dominicana se hablaba de “sanidad vegetal” que tenía por misión velar por la salud de los vegetales, es decir, el buen estado de estos.

El sanitario más conocido en la actualidad es el que se conoce con el nombre de retrete, letrina, excusado, privado, inodoro, váter, wáter, cuarto de aseo, cuarto de servicios, W C. Cada país tiene una denominación preferida; además, el nivel educativo de la persona usará un eufemismo más distante cada vez de la realidad de los hechos.

Como se comprende eso de wáter, váter y WC proviene de las orillas del inglés. Algunas de estas voces son adoptadas directamente del inglés, mientras otras pasaron a través del tamiz del francés, como es el caso de váter, que hace plural váteres. El WC trae las iniciales de water closet. Los más refinados llaman de toilette ese lugar y lo pronuncian a la francesa (tualét). Otros lo llaman toilet y lo enuncian tal cual se escribe.

Hay quienes a pesar de que vayan al sitio a defecar se refieren a este con el vocablo lavabo o lavatorio. Con la misma fineza anterior hay quien pregunta por el cuarto de baño aunque vaya a efectuar una función más prosaica. Algunas mujeres que se retiran de un grupo para ir a desahogarse, lo hacen diciendo que van a “empolvarse la nariz”. Los hombres dizque discretos y que pretenden ser graciosos, se ausentan del grupo diciendo que van a “cambiarle el agua al pajarito”, o “cambiarle el agua a las aceitunas”; hay quienes dicen que van a “rociar las flores”.

Todas estas frases y muchas más son eufemismos que evitan utilizar los vocablos que directamente se refieren a las necesidades fisiológicas que se van a satisfacer.

© 2015 Roberto E. Guzmán

 

 

 

 

 

Patriótico – emisión (edición) – girar (gira) – mutilar ( borrar, limar)

PATRIÓTICO

La voz que consta en el título de esta sección está en boca de los hablantes dominicanos frecuentemente en estas circunstancias históricas.

A pesar de que en sentido derecho este término goza de una definición aceptada por la universalidad de los hispanohablantes, en la República Dominicana también posee otra que es privativa del habla dominicana.

El adjetivo patriótico es “de la patria o del patriota”. La patria, a su vez, es el país en que una persona ha nacido o aquel cuya nacionalidad ha adoptado. El patriota es la persona que ama y defiende su patria.

Generalmente el vocablo “patriótico” dominicano se presenta en compañía del “jumo”. Es común oír que una persona se dio un “jumo patriótico”. En este caso hay que tomar el adjetivo con el valor de “memorable”.

La explicación que puede ofrecerse para encontrar la relación que existe entre el concepto de “patria” y sus derivados y la palabra “memorable”, es que las fechas patrias son memorables, son ocasiones que se recuerdan, se festejan, se celebran.

La palabra memorable mantiene rasgos comunes con “célebre”, que, a su vez, indica que es algo o alguien “famoso”. De lo anterior se deduce que “patriótico”, en las circunstancias que se describen, equivale a “memorable, célebre, famoso”.

En algunas ocasiones esas borracheras muestran características sentimentales que serán recordadas por los circundantes. Por fortuna, los “jumos patrióticos” no trascienden a la historia y solo permanecen en la memoria de los amigos y allegados para vergüenza de quienes “se amarran un jumo patriótico”.

EMISIÓN EDICIÓN

“. . .Art Basel Miami Beach (ABMB) que en su decimotercera EMISIÓN comprende 267 galerías internacionales procedentes de 37 países de América, Europa, Asia y África”.

En muchas ocasiones las semejanzas entre vocablos de la lengua común deparan sorpresas a las personas que no leen o no revisan lo que escriben. Otras veces, la mala pasada se la juega el desconocimiento cabal del léxico. Bastará más abajo verificar las acepciones del verbo emitir y del sustantivo emisión para percatarse del error. Luego de eso, se ofrecerá la palabra parecida a la criticada que sí cabía en el contexto.

Emitir es echar hacia fuera. Producir y poner a circular papel moneda, valores, etc. Manifestar o hacer público algo. Transmitir lanzando ondas hercianas. Expresado del modo en que se hace aquí, o de otro modo, el asunto se reduce a poner el verbo a gran distancia del contexto en que lo empleó la comentarista de arte. Resulta ocioso echar una mirada al sustantivo del título que tiene relación con el verbo estudiado.

El verbo y su correspondiente sustantivo que sí cabían aquí eran editar y edición. El habla ha ampliado de gran manera las acepciones de que goza ese verbo en la actualidad. Su evolución ha sido de ensanchamiento de su campo semántico. En el caso del contexto puede usarse el sustantivo porque, conforme con lo que la Real Academia escribe,  es “celebración de determinado certamen, exposición, festival, etc., repetida, con periodicidad o sin ella”.

Después de leer lo anterior queda claro que lo que hubo en la cita reproducida fue un equívoco lamentable. Esto, por no llamarlo de otra manera menos condescendiente.

GIRAR – GIRA

“Así he estado GIRANDO por varias ciudades de Estados Unidos. Traigo canciones de todos los tiempos, y sorpresas que estoy preparando. . .”

Estas dos palabras del título, consideradas a un tiempo, ofrecen un caso curioso. La curiosidad surge del hecho de que cada una tiene un significado propio que necesariamente no se transmite al otro. Esto así, a pesar de la relación que existe entre ellas. La diferencia se resaltará en el desarrollo de esta sección.

Desde el comienzo debe quedar claro que aquí se centrará el esfuerzo sobre el significado del verbo en tanto ‘moverse un cuerpo alrededor de otro o sobre sí mismo’. Esa es la primera acepción que consigna el Gran diccionario de la lengua española de Larousse.

En cuanto al sustantivo femenino “gira”, el mencionado diccionario retiene en su definición que el viaje por distintos lugares es con regreso al punto de partida. En su segunda acepción consigna las actuaciones de un artista, orquesta, o compañía de teatro.

En la cita, cuando quien escribe se expresa utilizando el verbo, lo que transmite como mensaje es que el artista “se mueve alrededor de varias ciudades”. Esto es diferente a escribir que “se mueve de una ciudad a otra”.

Ir de gira, o, estar o hacer una gira es diferente. Estos “giros”, con la ayuda de verbos y el sustantivo, permiten mantener el significado del último intacto, a la vez que expresan la acción propia de este.

Después de este estudio se nota la diferencia. Además, lo curioso es que, no obstante la relación que existe entre los dos vocablos estudiados, cuando se llega a este punto estos se distancian.

Para terminar, que el viaje de la gira es como el del periplo, los dos suponen un regreso al sitio o lugar de partida.

MUTILAR – BORRAR – LIMAR

“Unas 11 de las 93 que fueron incautadas los traficantes tenían el número de Serie MUTILADO para que no se pudieran rastrear. . .” (El texto se refiere a armas de fuego).

Es posible que quienes lean los tres términos del título de esta sección se pregunten acerca de la relación entre ellos. Los hablantes de español dominicano pueden encontrar la clave más fácilmente porque en su dialecto utilizan el último verbo del título -limar- para la acción a que se contrae la cita.

La primera idea que viene a la mente del lector cuando lee el verbo mutilar es “cortar una parte del cuerpo”. Por lo menos así sucede en el idioma dominicano, donde los árboles se podan o se cortan. Ese mutilar dominicano casi siempre es por acción reflexiva del ser humano. Algunas veces sobreviene como consecuencia de un accidente que obliga a la mutilación ulterior.

Con respecto al verbo borrar, los hablantes de español dominicano lo reservan para los escritos, dibujos y pinturas. En el español dominicano no será tachar, aunque cubran las pintadas con otro color en las paredes, verjas y “setos dominicanos”.

De preferencia el hispanohablante dominicano utilizará el verbo borrar para la acción que se hace con un “borrador” o con una goma, con un borrante o algo que haga desaparecer lo que se borra, no que lo cubra.

Las personas que empinan el codo de modo muy continuado y exageran en sus libaciones borran en algunas ocasiones; esto es, olvidan algunos detalles de lo acontecido mientras estaban bajo los efectos del alcohol, que en ese país no es considerado droga. En ese país la cerveza se menciona aparte de las bebidas alcohólicas como si se tratara de una bebida refrescante.

Con el verbo borrar los dominicanos han integrado una locución verbal, “borrar con cica de gato”, que certeramente es definida en el Diccionario del español dominicano (2013): “Acabar definitivamente con una amistad o con una relación”.

El verbo limar dominicano entra en esta lid solo para referirse a las armas de fuego cuando a estas se les hacen desaparecer los números de serie que las identifican. En estos casos ese verbo es sinónimo de borrar. Si el “dominicohablante” utiliza este verbo en este caso es porque lo hace teniendo en cuenta el instrumento que se usa para efectuar la operación: una lima. Con este instrumento se desgasta la superficie para que desaparezca la identificación del arma.

Este tipo de uso es solo una tenue representación de una gran vertiente que ofrece el idioma dominicano para el estudio. Esas preferencias han sido esbozadas en sentido general, sin ser estudiadas en detalle diferencial hasta el presente.

© 2015 Roberto E. Guzmán

 

 

 

Totazo – demandar (requerir)

TOTAZO

“Por una votación de 3 a 2, el oscuro grupo que regula los monopolios como FPL eliminó de un ‘TOTAZO’, y por los próximos cinco años, los programas para promover eficiencia. . .”

No hay que sorprenderse, ni tampoco hay lugar a que alguien se ofenda. Esta voz del título es internacional. Se la conoce en varios países de la Hispanoamérica. La terminación -azo evoca muy bien una parte de su significado. El estudio de este vocablo con mención de sus significados y los países donde se usa se hará más abajo.

Lo primero que hay que dejar claro en este examen es que quien estos comentarios escribe piensa que la palabra totazo tiene relación con su pariente peninsular “tortazo”. Pensándolo bien, es una pena, porque hubiese sido más interesante su estudio si hubiésemos podido llevarlo al campo de toto y tota, mas no es real.

La torta de los dominicanos puede ser dulce o amarga. La diferencia entre una y otra la pone el azúcar que se le añade a esa torta. Los cibaeños aún mantienen vigente el vocablo torta en su vocabulario contemporáneo. En “la capital” llaman arepa este producto culinario.

Un totazo en principio es un golpe fuerte. Así consta en todos los diccionarios de americanismos. Es una voz vigente en República Dominicana, Cuba, Colombia y Venezuela.

La significación se trasladó del golpe a la acción; es decir, de aquel (el golpe), a la violencia o rapidez con que se ejecuta la acción que es una característica de esta. De esa traslación da testimonio la cita que aparece en cabeza de este escrito. En algunas ocasiones el totazo pone su mayor resalte en la singularidad de la acción que así se describe. Es una acción que se hace de una sola vez, con rapidez. Este concepto está confirmado por el P. Tobón en Colombianismos (1953) cuando escribe: “Del totazo: De un solo golpe; totalmente”.

El totazo venezolano tiene larga vida. Desde los tiempos de D. Ángel Rosenblat, quien lo documenta en los Andes venezolanos, pero este autor parece sugerir que deriva de “una piedra pequeña con pólvora o materia explosiva que los muchachos tiran al suelo para producir un estallido”. Así consta en Buenas y malas palabras (4ª. edición, 1974).

El Dr. Segundo Barroeta, médico venezolano, en su Diccionario de términos iberoamericanos (1996), define el totazo como ‘golpe, choque, encontronazo’. Este investigador consigna que en Cuba es ‘coscorrón’. Más precisión acerca de las características del totazo venezolano trae el Diccionario del habla de Venezuela (1994), que en su definición lo caracteriza de este modo: ‘Golpe dado con la mano o el antebrazo’.

Enseguida se lee esta acepción causa extrañeza que se propine con el antebrazo. Esto así, porque por lo general el totazo que da una persona a otra es en la cara. Cuando el totazo es la consecuencia de un accidente, como una caída, entonces es diferente, puede ser en cualquier parte del cuerpo.

El totazo dominicano de acuerdo con lo asentado en el Diccionario del español dominicano (2013), es simplemente un ‘golpe fuerte’. Este concepto debe aceptarse porque se reduce a lo esencial, no entra en detalles, no se presta para controversias.

El totazo moderno no aparece ya en los diccionarios de cubanismos. Esto es digno de mención porque más arriba se citaron fuentes que indicaban su presencia en esa isla. Todavía en el año 1997 el Diccionario de regionalismos de la lengua española incluía el totazo cubano como coscorrón y cabezazo. Esa obra registra para la voz examinada que en Colombia es ‘reventón, estallido’. Por primera vez aparece Honduras mencionado, país en el cual es ‘garrotazo’.

El Diccionario de americanismos (2010) de la Asociación de Academias solo reconoce el totazo para Colombia y Venezuela. La redacción es: ‘Golpe fuerte que recibe una persona al caerse o chocarse con algo, o el que se da con la mano’.

Este totazo ha trascendido sus límites naturales y ha llegado a representar situaciones en las que el golpe es moral o inmaterial. Ejemplo de este es el “gacetazo”, que fue un totazo. Los dominicanos en tanto buenos hablantes del español hispanoamericano han introducido otro totazo que deriva de la voz toto/tota. Para buenos entendedores pocas palabras bastan. Esa es harina de otro costal.

El sufijo -azo que está presente en la voz examinada es un aumentativo en español que se añade a los sustantivos. En general es un aumentativo físico, pero así mismo puede usarse para despectivos, así funciona en “ladronazo”. Este sufijo tiene un femenino que es -aza. Este aumentativo puede dar lugar a ponderativos, ejemplo de ese es “cantantazo”.

 

DEMANDAR – REQUERIR

“La democracia DEMANDA un arduo trabajo, y todos nos beneficiamos de la solidaridad. . .”

Por medio del título el lector puede colegir que se tratarán las dos palabras en esta sección. En lugar del verbo “demandar” en la oración copiada, se argüirá que el vocablo adecuado en este contexto era del verbo “requerir”. Además, se explicará de dónde procede el empleo que se ha hecho de demandar en este caso.

El verbo demandar posee acepciones bien asentadas a través del tiempo. Esencialmente es, pedir, rogar. Preguntar. Hacer cargo de algo. Entablar demanda. En resumen esas son las principales y más usadas. La mayoría de los diccionarios de español internacional están de acuerdo con esas acepciones.

En el párrafo inmediatamente anterior a este se escribió “la mayoría de los diccionarios”, porque en el Diccionario integral del español de la Argentina (2008), la segunda acepción es así: ‘Referido a una cosa, exigir que se le dedique algo, en especial esfuerzo o tiempo’.

Una vez terminada la lectura de este significado, no queda duda acerca del uso que se ha hecho del verbo en la cita. Este valor que le es reconocido a este verbo en Argentina puede provenir de varias fuentes. Hay que tener en cuenta que los argentinos tradicionalmente han sido muy independientes en cuanto a su español. Hay que reconocerles el derecho que tienen a reivindicar este uso.

En inglés la voz demand en tanto sustantivo tiene una acepción que es “la necesidad en trabajo, tiempo o gasto que se precisa para realizar algo”. Además posee otras no mencionadas aquí. En francés, el verbo demander en tanto se trate de realizar con éxito algo es, “necesitar, reclamar, exigir, requerir”. Esto solo en cuanto compete para los fines de esta exposición. En portugués, para los fines de lo expuesto aquí es, “tener necesidad de; precisar de; necesitar”. Sin enumerar aquí las demás acepciones que no vienen al caso. Basta con expresar que en italiano ocurre otro tanto; el campo semántico es más amplio que en español.

En resumidas cuentas, si se escribe para un público argentino es legítimo que se utilice el verbo del modo en que se ha hecho en la cita. Si se desea evitar carga mayor a los lectores, en el ámbito internacional es mejor evitar este empleo y recurrir al verbo requerir u otro equivalente de los que se han citado más arriba.

Ya en el año 1997, el Diccionario de regionalismos de la lengua española asentaba que el verbo demandar en América era ‘requerir, necesitar’. Quizás esta obra se excedió en la generalización. Es posible que haya pecado por falta de precisión.

© 2015 Roberto E. Guzmán

Atravesado (intransitable) – prefabricar

ATRAVESADO – INTRANSITABLE

Si se trae este participio pasado del verbo atravesar a estos comentarios es porque en sus funciones de adjetivo en el habla dominicana posee una connotación especial que lo convierte en un dominicanismo.

Para despejar con respecto de esta voz, se propone un ejemplo que hará recordar el sentido de la palabra: “No le hables mucho hoy que amaneció atravesa(d)o”. La persona que está atravesada está propensa a entrar en conflicto, a discutir.

Si se piensa en lo que atravesado es en su sentido derecho, no es mucha la distancia que existe entre ese concepto y la noción que se comunica con el individuo cuyo humor es o está atravesado.

En el caso del vocablo con valor dominicano, que no se ha documentado todavía en las obras correspondientes, lo que ha hecho el hablante del español dominicano es extender la significación propia del adjetivo para aplicársela a una persona.

Para entender la operación que se ha producido, basta con pensar en el significado de atravesar. En una de sus acepciones rectas atravesar es ‘pasar por una situación circunstancialmente’; así consta en el Gran diccionario de la lengua española de la Editorial Larousse. En el adjetivo correspondiente, el hablante de español dominicano impone una circunstancia adversa en el sujeto que dificulta su trato social.

Una de las características de este “atravesado” es que por lo general es un estado pasajero. No es un rasgo permanente de la personalidad del sujeto, aun cuando tenga propensión a tener esos momentos de mal humor.

Muy rara vez se oirá decir que una persona “es atravesada”; por lo general, como se destacó antes, el estado anímico del individuo es transitorio, circunstancial, por lo tanto, “está atravesado”, de donde se deduce que ese estado desaparecerá.

Más arriba se señaló que la distancia entre el sentido recto del adjetivo y la noción dominicana de “atravesado-a” no están distantes. El verbo atravesar que se encuentra en el origen del adjetivo en una de sus acepciones vale para comunicar que “se pasa por una situación circunstancialmente”, con la característica dominicana de que esa situación temporal es negativa o adversa, lo que ocasiona que la persona que la experimenta reaccione con animadversión, con violencia, por lo menos verbal.

De este tipo de estado de ánimo también deriva que en el español dominicano digan que una persona está “intransitable”, adjetivo que en principio, en el español corriente solo se aplica a los caminos y lugares por los que no puede transitarse.

Lo que se indica en el habla dominicana es que la persona sujeta a este cambio de carácter “no está fácil,” lo que es lo mismo que decir que el trato con ella no está exento de riesgo de terminar en una enfrentamiento por lo menos verbal. Las dos voces, atravesado-a e intransitable, significan lo mismo en estos casos.

 

PREFABRICAR

“. . . autorizando y ejecutando asesinatos, golpizas, encarcelaciones injustificadas, juicios PREFABRICADOS y acusaciones absurdas contra sus oponentes políticos. . .”

El verbo prefabricar es muy probable que haya visto la luz primero en otras lenguas que en español. En inglés y en francés se documenta como su año de aparición el 1932. Esta distancia en tiempo es relativamente corta en asuntos de la lengua.

Lo que se observa en la cita es que el verbo está migrando, de acuerdo con el uso que de este se hace en el texto reproducido. Ya no se trata de ceñirlo a las construcciones, sino que de le hace viajar hacia otras esferas. Es un tránsito que lo lleva a la esfera de lo abstracto porque en realidad en la oración transcrita termina en la creación intelectual. Este tipo de fenómeno en lingüística ocurre con relativa frecuencia en los casos en que un vocablo cobra vigor.

Más abajo se verán las acepciones del verbo en lengua española, así como en otras lenguas. Se emitirá un juicio con respecto del curso que se le impone al verbo y al adjetivo.

En su sentido más conocido prefabricado es: ‘Dicho de una construcción: Formada por partes fabricadas previamente para su montaje posterior’. Así consta en el diccionario de la Academia. El verbo prefabricar no está asentado en ese lexicón.

El Gran diccionario de la lengua española de Larousse escribe que prefabricar es: ‘Fabricar las piezas o partes de una cosa en serie, de manera que su construcción consista únicamente en el acoplamiento de dichas piezas’.

Ya en el Diccionario del español actual de Seco, Andrés y Ramos en el apartado para prefabricar, después de una acepción parecida a las anteriores, incluyen un ejemplo de uso que va más allá de las cosas, que se refiere a una creación inmaterial.

En francés hay indicios de que existe un movimiento tendiente a admitir del campo de acción del verbo, pues en un ejemplo de la literatura que trae el diccionario Le petit Robert, se aplica el adjetivo a una sonrisa.

Algo parecido al francés acontece en portugués. El Novo dicionário Aurélio da língua portuguesa en la segunda acepción para pre-fabricado coloca un ejemplo de utilización de una sonrisa semejante al del francés. La redacción de esa acepción considerado un uso figurado e irónico es más o menos esto: preparado o planeado para surtir determinado efecto.

Como puede comprobarse por medio de los ejemplos del español actual, del francés y del portugués, estos parecen señalar una tendencia a llevar el verbo y su participio adjetival más allá de su ámbito primero. Si el uso persiste es posible que lo acepten como legítimo y lo consignen en los diccionarios con una segunda acepción.

© 2015 Roberto E. Guzmán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Darle un almohadazo – yacer (subyacer) – halla (haya)

DARLE UN ALMOHADAZO

Tan pronto una persona competente en español lee la locución del título percibe que esta está relacionada con el término almohada, que es una voz del árabe hispánico que deriva de una voz árabe que significa “mejilla”.

El almohadazo del español corriente, como lo sugiere la terminación, es el golpe dado con una almohada. Ha de tenerse en cuenta que en la locución que se forma en el español dominicano y, quizá en otros dialectos, no existe tal golpe.

Lo que ha hecho el hablante del español dominicano es que ha simplificado una expresión del español general y lo ha hecho de una manera creativa sin tener que utilizar las palabras exactas para mencionar la acción que lleva a cabo.

En los momentos en que una persona descansa, sobre todo por las noches, reposa esa mejilla árabe sobre la almohada. Se proporciona el tiempo para descansar. En el caso del almohadazo de la locución lo que hace es que pospone esa acción o decisión a la que se refiere “darle el almohadazo”.

En el habla dominicana se “da un almohadazo” a algo cuando se toma tiempo para pensar, deliberar, posponiendo la toma de una decisión para otro momento, que en la mayoría de las veces es un aplazamiento para otro día.

La expresión a la que se aludió más arriba, es “consultarlo con la almohada”. En esta, como en la hipótesis anterior, indica tomarse el tiempo que haga falta para reflexionar sobre el asunto que se somete a la consideración del individuo que invoca la locución.

Las frases de mayor uso en el habla dominicana en la actualidad son objeto de un estudio. La Academia Dominicana de la Lengua labora en la confección de un diccionario para recogerlas. Es una labor de equipo que culminará pronto. Se espera que el título de este nuevo diccionario sea Diccionario fraseológico del español dominicano. Es una noticia que debe regocijar a todos los interesados en este y temas relacionados.

 

YACER – SUBYACER

“En el origen del ataque cibernético contra Sony Pictures YACE la cinta. . .”

Las lenguas guardan secretos que a veces los lingüistas son incapaces de descifrar. Otras rarezas de las lenguas parecen incomprensibles al primer intento. Entre los últimos hay fenómenos en las lenguas que merecen tiempo para que se les disciernan.

En esta sección se verá como dos palabras íntimamente relacionadas entre sí han tomado senderos diferentes en sus significaciones. Cómo el vocablo subyacer, que está emparentado estrechamente con yacer desarrolló un significado propio.

Yacer deriva del latín iacere, con una primera /e/ larga. Es estar acostado, tendido (arrojado), una persona o animal por tierra. Es permanecer una persona echada o, muerta enterrada en un lugar; es una cosa o persona permanecer en un lugar. Dicho de una persona o cosa, existir o estar real o figuradamente en algún lugar. También es tener una persona relación sexual con otra. Es comer las caballerías en el campo por la noche.

El Diccionario integral del español de la Argentina asienta para el verbo yacer lo siguiente: ‘referido a una cosa, estar basada o tener su fundamento en otra’. Es un verbo intransitivo en esta y en todas sus acepciones. Quizás esta acepción argentina es la base del uso estudiado aquí.

El verbo subyacer a su vez es yacer o estar debajo de algo. Esto así porque el elemento compositivo de palabras “sub” significa “debajo, inferioridad”. Ahora bien, cuando se trata de cosas, es ‘estar oculta tras otra’, así lo consigna el lexicón mayor de la Real Academia. Eso significa que esa cosa está en el trasfondo de la otra. Este ocultamiento de una cosa puede ser en sentido material o no material.

De nuevo, el DIEA, Integral de Argentina, aporta un rasgo importante para el verbo subyacer: es ‘depender o estar incluido de manera indirecta y oculta en algo’.

En el cotejo de las significaciones de los dos verbos se advierte que ocurre lo normal en casos como estos. Una cosa yace y, debajo de esta, la otra subyace. Si una está encima, esa oculta la otra. De lo material pasó al sentido figurado, de la cosa a lo imaginado; al plano de las ideas.

Al final de toda la aclaración que precede, lo que se trata de sacar en claro es que el verbo que el redactor debió usar fue el verbo subyacer y no yacer como hizo en su reseña noticiosa. Lo que había debajo fue el motivo que impulsó a la acción del ataque cibernético.

Es posible que la confusión entre los dos verbos la haya ocasionado la interferencia del inglés. En esa lengua existe la combinación verbal lie hidden, que hay que traducir por “yace oculto”, o subyacer como se propuso antes. Cuando se resalta la importancias de alguna cosa con respecto de otra, puede emplearse en español el verbo reposar. Por ejemplo: “La importancia de esta reflexión reposa en su originalidad”. Aquí en inglés se conformarían con el verbo to lie (lies). Para los demás usos el inglés exige la aposición de una preposición, un adverbio o un participio en estas funciones (lie down, lie buried, lie hidden). ¡Dios proteja los lectores de estos traductores improvisados!

 

HALLA – HAYA

“. . .después que terminen las festividades, se HALLAN gastado los bonos de fin de año y el estado de ánimo se torne adusto”.

El problema que se presenta con las dos palabras del título es que en la realidad del idioma se enuncian de igual forma. La pronunciación diaria en muchos países de Hispanoamérica no distingue entre uno y otro vocablo. Eso es conocido por el nombre de yeísmo. Existe lo que se llama homofonía, que es la identidad fónica de dos o más palabras.

Se agudiza el problema cuando palabras como estas se confunden en su representación gráfica, en su escritura. Estos es, cuando se confunden sus funciones en la escritura. La cita reproducida más arriba es un ejemplo de un yerro de este tipo.

Halla, con la doble ele /l/, elle, es parte del verbo hallar, que también lleva en todas sus personas y tiempos ese dígrafo /ll/. El verbo hallar es transitivo y equivale en sus empleos a los verbos encontrar, descubrir, advertir, observar, notar y otros que no se mencionarán. Si en el uso de la oración puede sustituirse por uno de los verbos mencionados más arriba, entonces procede que se escriba con la /ll/ elle.

El otro haya, con la /i/ griega, ye, forma parte del verbo haber que es el verbo auxiliar por excelencia de los tiempos compuestos. El hecho de que sea un auxiliar en los tiempos compuestos de la conjugación de otros verbos traza la pista para saber cómo escribirlo. Cada vez que sea seguido de otro verbo en participio pasado, deberá presentarse escrito con la /y/, salvo en hipótesis de laboratorio.

Este “haya” es del verbo haber en la forma en que se usa para la primera y la tercera persona del singular del presente del subjuntivo de haber. De los mismos sonidos es la palabra aya, que es la persona encargada del cuidado de niños en “casas principales”. Existe también un haya, que es un árbol, y la madera de este y, un donativo en las escuelas de baile español.

© 2015 Roberto E. Guzmán

 

 

 

Descoñetarse – ventorrillo – electo (elegido)

DESCOÑETAR(SE)

Esta voz, al igual que muchas otras del español dominicano no está debidamente documentada en los diccionarios que se han elaborado. Ni siquiera está marcada como de uso en República Dominicana en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias.

Una razón que quizá ha influido en esta ausencia de los diccionarios es que se la considera de muy mal gusto. Se piensa que está emparentada con la voz coño, que se disimula utilizando otra parecida a esta, coñete.

No hay que sorprenderse si se observa también que la palabra coñete no está documentada en los diccionarios del habla dominicana, a pesar de que se la emplea en el habla, con una significación diferente a la que le atribuyen los diccionarios de español general. Quizás el hecho de que no se registre coñete ha determinado que tampoco se inventaríe descoñetar.

El coñete de los diccionarios del español corriente significa “avaro, cicatero, mezquino”. En el país dominicano coñete es lo mismo que coño en cada uno de sus significaciones. Se recurre a esta voz (coñete) porque se la considera menos ofensiva que coño en cada una de sus acepciones.

El Diccionario de americanismos antes citado reconoce el uso del verbo descoñetar(se) en Puerto Rico y Venezuela. Los significados que se enumeran son, ‘golpear algo o a alguien hasta casi destruirlo’. ‘Herirse o hacerse daño una persona a consecuencia de un golpe’. En Venezuela es, ‘matar una persona a alguien’. ‘Morirse alguien’. ‘Arruinar moralmente a una persona’.

El verbo en estudio, en República Dominicana mantiene una acepción que no corresponde exactamente a las enunciadas para los dos países mentados. Descoñetarse puede ser “sufrir lesiones como consecuencia de un accidente, morir como consecuencia de este”.

Estar descoñetado, -a una cosa es: ‘Estar rota o defectuosa una cosa. Estar herida o maltratada físicamente una persona. Estar una persona cansada o sin ánimo’. Estas son las acepciones que reconoce el Diccionario del habla de Venezuela, de Núñez y Pérez (1994).

Una de las razones que puede aducirse para explicar la ausencia del coñete y descoñetar(se) en los diccionarios de habla dominicana es que esta voz se la considera de muy mal gusto, una voz tabú.

Algunas colecciones de voces vernáculas dominicanas elaborados en el pasado han evitado recoger cualquier palabra que pueda herir por su cariz procaz.

VENTORRILLO

Las primeras “ventas” extrañas al léxico con las que se tuvo contacto fueron las que mencionaba el Quijote. Estas obligaron al entonces estudiante (que esto escribe) a recurrir al diccionario para despejar las dudas, o más bien para aprender.

En el español peninsular un ventorro es una venta pequeña para hospedar a gente de paso. El ventorrillo es el diminutivo que designa un establecimiento pequeño donde se sirven comidas y bebidas y que frecuentemente se encuentra en la afueras de las ciudades o en las carreteras.

Este ventorrillo no se acomoda con el dominicano. El ventorrillo dominicano se encontraba a la vera de los caminos por conveniencia del comercio, porque el tránsito de personas lo exponía a mayores ventas, lo que es un asunto de visibilidad.

Hasta donde se recuerda, el ventorrillo dominicano no vendía alimentos preparados allí para ser consumidos en el mismo local. El ventorrillo dominicano vende ‘frutas, pan, víveres y hortalizas’. Así lo expresa el Diccionario de cultura y folklore dominicano de Paulino y Castro (2005).

Para que las personas que no han visto un ventorrillo se hagan una idea, el pan era solo el “pan sobao” envuelto en una gran funda plástica que cuelga; los dulces son criollos de los que tienen mucha azúcar que sirve en este caso para preservarlos, a esto hay que sumar las galletas del país. Una característica era que tenía un pequeño portal o una ventana que abría hacia arriba. El ventorrillo era más pequeño que la pulpería. La vida moderna con su “progreso” ha sacado del mercado los ventorrillos.

A esta breve enumeración puede añadirse el ‘expendio de cosas menudas: carbón, frutas, dulces, leña…’ Esa es la redacción que incluyó D. Emilio Rodríguez Demorizi en su Del vocabulario dominicano (1983) para el ventorrillo.

El ventorrillo dominicano está documentado desde los años en que D. Pedro Henríquez Ureña escribió acerca del español en Santo Domingo, quien lo hace de este modo: “tenducho, especialmente de productos criollos”.

“Esta palabra está en desuso”, eso afirma Orlando Inoa en el Diccionario de dominicanismos de su autoría (2010). La afirmación está avalada por los hechos; es una constante desde el año 1961 con la gran emigración del campo a la ciudad. Los ventorrillos dominicanos pertenecían a los campos y a los barrios más pobres de los pueblos.

Algo más que hay que destacar con respecto a la palabra ventorrillo es que como es larga, se oía que se referían a este como el “ventorro” aunque el hablante desconociera la existencia del último vocablo como uno independiente. Para el hablante de ese momento era un acortamiento de ventorrillo.

A pesar de que en algunos diccionarios utilizan el término “tienda” en la definición del ventorrillo, quien esto escribe preferiría definirlo como un “puesto de venta” por la precariedad del establecimiento y los pocos recursos invertidos, aún cuando tuviese carácter estable.

 

ELECTO – ELEGIDO

“Los defensores de las elecciones judiciales nos aseguran que los magistrados ELECTOS son más más (sic) “transparentes” que los jueces nombrados a dedo por un gobernador o una. . .”

Este tema de la diferencia entre electo y elegido lo han tratado otras personas, esto significa que no es nuevo. Si todavía hay quien cae en la trampa de no entender la diferencia entre los dos vocablos del título es porque es tozudo. O bien, porque no lee con intención de asimilar.

Muy sencillo, electo es ‘que ha sido elegido para un cargo pero todavía no ha tomado posesión de él’. Esa es la versión a que se contrae la única acepción del Gran diccionario de la lengua española de Larousse. Debe entenderse que electo deriva del participio latino electus y no debe utilizarse para formar los tiempos compuestos o la pasiva perifrástica de elegir.

La palabra elegido por su parte funciona tan pronto como adjetivo así como sustantivo. El diccionario panhispánico de dudas de la Asociación de Academias es muy claro en su redacción, escribe: ‘El participio verbal es elegido, única forma que debe utilizarse en la formación de los tiempos compuestos y de la pasiva perifrástica’.

La persona que ha sido elegida para una dignidad o cargo lleva con la elección un adjetivo que lo define. Desde el momento en que toma posesión de su cargo pasa a ser designado por el participio verbal en las conjugaciones.

Puede parecer poco flexible escribirlo, pero aquel que no sea capaz de retener esta diferencia no merece que se le permita escribir para un público lector. Si es alguien que lo expresa de modo verbal por medio de un medio de comunicación de masas, tampoco se merece que lo dejen hablar. Quienes se comportan de esta manera no entienden cuál es la responsabilidad social que tienen en su condición de comunicadores.

© 2015, Robert E. Guzmán.

 

 

 

 

 

 

 

Tayota – tranca – cochera

TAYOTA

La tayota es un fruto muy bien conocido de los dominicanos. Se come como legumbre, sobre todo después de hervido. La tayota del dominicano se conoce en otros países con el nombre de güisquil o chayote. En Guatemala le llaman huizquil. Al chayote se le conoce por derivación en México de tzapatli, espina, y ayotli, calabaza, es decir, calabaza espinosa. Este dato se saca del Diccionario de aztequismos de Luis Cabrera (1978). El DILE de la Real Academia recoge el origen del nombre del náhuatl chayutli.

Como sucede con muchas de las palabras del español dominicano, el nombre dominicano se asemeja al del español venezolano. En ese país llaman chayota a la ‘persona tonta, lerda, falta de iniciativa’, así está en el DILE.

En República Dominicana, además de servir para nombrar la planta y el fruto, también es adecuado el término para mentar a la “persona llorona”. Referido a una mujer es “falta de gracia y atractivo físico”. Hasta aquí llegan los diccionarios.

Una de las características de la tayota es que no tiene sabor propio, adquiere el sabor de lo que la acompaña. En ensaladas se la adereza con sal, vinagre y aceite de oliva en la cocina dominicana. Se la come fría. A veces se cuece con carne guisada en salsa de tomate.

La falta de sabor característico es tal que los dominicanos llaman a sus esposas tayotas o viceversa, dicen que la tayota es “mujer propia”. El padre de quien esto escribe por lo insípida de la fruta decía: “Da lo mismo llevar la tayota en el bolsillo que en el estómago”.

En Guatemala llaman de chayote al tonto o atontado. El güisquil es el mismo Sechium edule o tayota dominicana. Con el nombre recién utilizado, en Guatemala se denomina a la ‘prostituta barata’; así aparece en el Diccionario de voces usadas en Guatemala de J. Francisco Rubio (1982).

Además de las acepciones dominicanas antes mencionadas, el Diccionario del español dominicano (2013), trae el sustantivo tayota para la ‘persona poco entusiasta’.

Si se trae la voz tayota a estos comentarios acerca de la lengua no es solo para mentar las acepciones conocidas y registradas en los diccionarios antes citados. La razón principal es porque existe una acepción que no ha sido consignada en esos lexicones.

Se suele llamar tayota a la persona que no tiene “garra o ángel”. Se denomina así a la persona que no tiene fuerza de convicción o persuasión, que no tiene encanto. Es una persona que no produce entusiasmo. Se dice de la persona que no suscita sentimiento de admiración o interés, que no atrae, que carece de magnetismo, sin carisma. Un hombre así es entonces un tayota.

Se desea que en los diccionarios ulteriores a esta publicación se tome nota de lo expuesto en esta sección de estas apostillas al lenguaje, para incorporar esta acepción que a veces acompaña a algunas personas públicas, especialmente políticos.

 

TRANCA

“. . .una inesperada y copiosa precipitación en octubre pasado causó. . . largas TRANCAS en el tráfico. . .”

El vocablo del título se trae a estas reflexiones acerca del idioma dominicano para rescatar del olvido un uso ya salido del habla cotidiana para este, aunque figura aún en los diccionarios cuidadosos. Se enumerarán además algunas acepciones dominicanas y de otros países que no se consignan en los diccionarios del español internacional.

La tranca que se usaba antaño era un palo grueso y fuerte que servía para asegurar las puertas y ventanas por el lado interior. Ese es el que ha dado lugar a que en República Dominicana cuando se asegura una puerta se dice que se la tranca. Esto es, se la cierra bien, con llave u otro sistema.

En algunos países una tranca es una borrachera. En República Dominicana en las áreas rurales se utiliza la palabra del título para mencionar la ‘puerta rústica hecha de palos que impiden el paso a un terreno cercado’; esta es la definición del Diccionario del español dominicano, DED, (2013). Si mal no se recuerda estos palos se colocan en hileras en forma horizontal unos encima de otros o inclinados, que se sostienen entre, por lo menos, cuatro palos paralelos verticales en una empalizada o en una verja de palos y alambre de púas.

El diccionario mencionado más arriba consigna para tranca una segunda acepción ‘persona valiosa y competente’. Esa acepción es de uso frecuente entre los estudiantes para ponderar las cualidades, aptitudes y talento de los estudiantes. La tercera acepción es la equivalente al peso moneda nacional dominicana. Esta acepción la comparte con los cubanos, pues para estos es el ‘billete o moneda de un peso’. Así aparece en el Diccionario del español de Cuba de Haensch y Werner (2000). Acepción que no recoge el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias, DAA.

En el texto de la cita el vocablo “tranca” se usa en el sentido venezolano de ‘embotellamiento, retención de tráfico’. Esta es la caracterización que hace de la voz el Diccionario de regionalismos de la lengua española de Grosschmid y Echegoyen (1998). Esta definición está corroborada en el DAA citado más arriba de este modo: ‘congestión de vehículos’.

El Diccionario del español dominicano consigna una significación vulgar para tranca, que sin duda es de creación masculina, se trata de ‘pene’. Se afirma que la creó el vulgo masculino porque en la manera en que se define la tranca original aparecen términos que son apreciados como atributos de un pene, “grueso y fuerte”.

Las personas que son enviadas a los reclusorios, penitenciarías y correccionales, en República Dominicana se dice que “los mandan a trancar”. Ese verbo se usa para manda a la cárcel a alguien, sobre todo cuando la orden proviene de una autoridad, sea esta policial o del orden judicial. De aquí se deduce que el verbo equivale a “encerrar” incluso con el uso de la fuerza.

 

COCHERA

“Después arrastró el cadáver de la COCHERA a los botes de basura”.

Poco a poco el idioma se va actualizando. La velocidad de modernización del idioma es mucho más rápida que los reconocimientos de las autoridades que actúan con cautela.

Hace largo tiempo que los vehículos automotores en América se conocen con el nombre de automóviles, nombre que es un reconocimiento al sistema mecánico de propulsión. En el peor de los casos se les llama carros, más bien por influencia del inglés que por transferencia del español.

La palabra del título tiene relación con los coches de los españoles. El diccionario de la Real Academia ha modificado con el tiempo la definición de este vocablo, así como ha hecho con otros similares.

La última edición del lexicón madrileño asienta que coche es: ‘Automóvil destinado al transporte de personas. . .’ La cochera es: ‘El sitio donde se encierran los coches y autobuses’. En periódicos, revistas y libros de ediciones modernas en la redacción y selección del léxico se tiene en cuenta a quienes va dirigido el mensaje. La selección de palabras se hace de acuerdo con el destinatario, con la o las nacionalidades de los lectores.

La consideración con respecto del vocabulario se hace porque en la vastedad que cubre la lengua española, los léxicos varían y, sobre todo, las preferencias para denominar objetos, hechos y cosas.

Resulta hasta divertido leer reseñas periodísticas destinadas a un público latinoamericano, especialmente caribeño, en las que se usen términos como coche, cochera. Esto denota que no se ha hecho el ajuste necesario para agradar al lector. Además, muestra que el redactor mantiene apego a su dialecto.

© 2015 Roberto E. Guzmán

 

 

 

 

 

Totico – sinrazón (sin razón) – campana –

 

TOTICO

La mayoría de los lectores entienden que este es un diminutivo de toto, que es un vocablo tabú en el español dominicano. Esa voz  la comparten los dominicanos con los cubanos y los puertorriqueños. El término del título, totico, no tiene relación directa con el toto que es la vulva.

Por error algunos hablantes piensan que la voz toto del español dominicano significa vagina. No es esa última porque se refiere a la parte visible a simple vista, a la parte externa de los genitales de la mujer.

El totico que se trae en esta ocasión no tiene relación con el tamaño del toto, sino que retiene un significado especial. Conforme lo expresa el Diccionario del español dominicano, esta voz se aplica al ‘hombre que no tiene autoridad en su familia’. Es el hombre que no manda en su casa. Lo interesante en este caso es desentrañar cómo llega el diminutivo de la vulva de la mujer a aplicársele a un hombre que carece de su autoridad en su familia.

Aquí se opera lo que en las lenguas se conoce con el nombre de metáfora. Es un uso de la palabra en un sentido distinto al literal, aunque con alguna conexión con el sentido estricto. Se usa el vocablo en sentido figurado por la relación que existe entre el término concreto y la noción abstracta.

Por lo general quien no ejerce autoridad en una familia es la mujer. La mujer se identifica con el toto. Cuando el hombre es quien no tiene esa capacidad entonces se identifica en ese aspecto con la mujer y para destacarlo se hace con la designación de la parte genital externa de la mujer. Llamar totico a un hombre es una designación denigrante.

No cabe duda de que quien creó esta denominación fue un hombre. Esto deriva del hecho de que el hombre piensa que en efecto él es quien ejerce la autoridad en la familia. Él es “el pato macho” en ese núcleo. Cuando ese centro de decisiones se desplaza hacia la mujer entonces es el toto quien manda. No conforme con el nombre se utiliza un diminutivo vejatorio.

La metáfora se usa muchísimo en las lenguas. Esto así porque es el mecanismo mediante el cual se puede describir y percibir la noción abstracta mediante la similitud con algo concreto. La mayoría de las metáforas funcionan de lo concreto a lo abstracto.

El sexo masculino es el que manda. Cuando hay desplazamiento del centro de decisiones hacia la mujer entonces se encarna en el símbolo de la mujer que en este caso es la parte visible de una parte genital. Si el hombre pierde su autoridad, desde ese instante adquiere rasgos de mujer que se nombran en este caso por una parte muy femenina. Como consecuencia de lo anterior pierde el símbolo de su masculinidad y de la autoridad, los testículos.

Lo que se produce en el caso de esta metáfora es que hay un desplazamiento de la esfera original de la acción, de una persona a una parte de su anatomía, de un campo abstracto a uno concreto. Metáforas más elaboradas que estas son cultivadas con esmero por los poetas; para estos la metáfora es un recurso del pensamiento, un mecanismo que les permite llevar conceptos abstractos a más simples nociones en términos de objetos o cosas concretas.

En el caso concreto de la metáfora que ocurre “en el hombre totico”, la identificación que se realiza en la mente del hablante la identifica el oyente sin dificultad. La sustitución se hizo al reemplazar la expresión (autoridad) por una representación gráfica (testículos), que en este ejemplo del totico es la ausencia de aquellos.

 

SINRAZÓNSIN RAZÓN

Multitud de perseguidos por el hambre, las creencias, o las SIN RAZONES propias de la especie humana, huyen desconsolados en busca de esperanzas”.

Cuando una persona no tiene razón al actuar se dice y se escribe que ha hecho algo “sin razón”. En los casos en que esta falta de motivo se convierte en un sustantivo, entonces se torna en una sola palabra que muy bien puede ser el sujeto de una oración. Se convierte en lo que se habla en la oración, es decir, el predicado.

Una sinrazón es una acción injusta, que regularmente la comete alguien por exceso de poder o por el exceso de celo, como se sugiere en la oración reproducida más arriba. Es una acción en la que la lógica no es patente, hecha esta contra justicia y fuera de lo que se considera razonable o normalmente debido. Esta acción puede llegar a revestir en casos extremos las características de lo irracional.

Cuando se encuentran dadas algunas de las condiciones enumeradas más arriba, lo que procede que se haga es que escriba “sinrazón” en una sola palabra para tipificar la acción, para denominar la injusticia, el exceso de poder.

 

CAMPANA  

“Al escucharlo, como madre, me conmueve saber que hay pequeños pueblos aztecas olvidados donde niños con 9 años son utilizados como CAMPANAS por la mafia”.

La primera reacción al leer una oración como la que consta en la cita es de incredulidad. No logra entender el lector común cómo es eso de que utilicen como campanas a niños. Lo primero que uno se imagina es que se hace a manera de tortura; que las mafias los usan como badajos, golpeándolos contra algún material para que el último suene tal una campana.

Semejante crueldad es inimaginable, por lo tanto se recurre a los diccionarios. No basta en un caso como este con echar mano de un diccionario general, sino que hay que recurrir a uno de americanismos. Por suerte existe en la actualidad un diccionario de la calidad del Diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias, que es de gran ayuda en casos de este género.

Llamar campana a estos niños es una metáfora, pues entre delincuentes así se llama al ‘centinela que vigila un lugar para dar inmediato aviso a los otros si alguien aparece inoportunamente’.

Once países de la América Hispana utilizan este nombre para la persona que se dedica a este menester. En Venezuela así se llama, ‘en un robo, persona que se encarga de avisar a sus compañeros en caso de alarma’. Tomado del Diccionario del habla actual de Venezuela (1994). En Uruguay definen al campana, ‘persona que vigila la llegada de alguien’ en un grupo que hace algo encubierto. Así lo tipifica el Diccionario del español del Uruguay (2012). El Diccionario de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua asienta para esta campana, ‘centinela que vigila un lugar para dar aviso inmediato a los otros si alguien aparece inoportunamente’.

La definición más completa la trae el Diccionario integral del español de la Argentina. Es ‘el delincuente que tiene la función de vigilar para avisar a sus cómplices en el caso de que alguien se acerque, mientras estos cometen su delito’. Es la ‘persona que vigila mientras otros hacen algo que se quiere mantener en secreto, para avisarles en el caso de que alguien se acerque’.

En Cuba, República Dominicana y Puerto Rico se llama campana al cacao sabanero. En esta vena de campana y avisos, en República Dominicana “campanazo, campanada” sirve para significar “aviso”. Esto lo consigna Emilio Rodríguez Demorizi en Del vocabulario dominicano (1983). Mediante este dato recogido por el último compilador, se nota que existe relación entre las campanas de los once países hispanoamericanos y la “campanada, campanazo” de la República Dominicana. Debe resaltarse que de los once países que se mencionaron antes para el uso de campana, ninguno de ellos se encuentra en las Antillas.

© 2015 Roberto E. Guzmán

 

 

 

Línea de mando – deshielo – engagement –

LÍNEA DE MANDO

“En 56 años de dictadura, el ejército ha tenido una LÍNEA DE MANDO sin quebrantos visibles (posible excepción el caso Ochoa) lo que expresa una estabilidad y fidelidad. . .”

Con mucha frecuencia los hablantes y en menor escala los escribientes crean sus propias locuciones, entre las cuales, unas son más afortunadas que otras. La gran velocidad que ha alcanzado el tráfico de las palabras en los últimos años, tanto las escritas como las habladas, ha acelerado el acceso a nuevos giros y expresiones.

En los últimos tiempos se ha observado crecer la cantidad de locuciones que utilizan al sustantivo “línea” como uno de sus elementos. De entre esas, algunas han tenido mayor fortuna que otras. Como sucede con muchas de las creaciones humanas, una gran parte de estas desaparecen al cabo del tiempo, por falta de uso.

En esta sección se analizará la fortuna probable de la expresión del título. Sobre todo se estudiará para saber si había necesidad de introducirla en este escrito y si tiene sentido que se la acepte. Antes de continuar ha de advertirse que las locuciones no tienen que ser razonables por necesidad para adquirir validez.

Hay líneas que son materiales y otras que son puramente entendidas por el ser humano. Algunas de las líneas tocan campos muy variados. En el militar, para mantenerse en el ejército del articulista, se refiere al frente y, hay otra que es la prolongación del eje del arma cuando se está dispuesto a disparar. Con lo que se acaba de citar se elimina la probabilidad de que se entienda fácilmente lo que trata de expresar el redactor.

Lo que trató de comunicar el analista de la cita fue el “escalafón” o el orden de sucesión de mandos en el ejército. En su oración pudo hasta colocar el vocablo “continuidad”, para que terminara “continuidad en el mando”. Como se sugirió más arriba pudo escribir también “sucesión de mandos”. Claro, hay “líneas generales”, pero no son de la milicia, sino con el sentido de, “de manera general”.

Esta línea caerá antes de llegar a su meta por falta de relación con lo perseguido en este ejemplo.

 

DESHIELO

“Hay quienes creen que el DESHIELO podría propiciar cambios en la vetusta dictadura. . .”

Hace ya largo tiempo que el deshielo se emplea ampliamente, sobre todo en el ámbito político internacional para referirse a las relaciones entre países o regímenes políticos.

Lo que llama la atención es que si se consultan los diccionarios estos solo traen referencia a derretimiento de lo que estaba helado o, a la temporada en que la nieve y el hielo se transforman en agua.

Hasta el DILE (Diccionario de la lengua española) de la Real Academia solo consigna lo que se mencionó más arriba, con la salvedad que añade que se utiliza en sentido figurado.

El Diccionario del español actual de Seco, Andrés y Ramos introduce una segunda acepción: ‘Relajación de la rigidez o dureza de un sistema político o de la tensión u hostilidad de una relación’. El Diccionario Clave de uso del español actual asienta también una segunda acepción para deshielo, que dice así: ‘Desaparición de la desconfianza o de la frialdad entre personas’.

Con la lectura de los dos conceptos para deshielo se detecta una restricción en cuanto al alcance de la noción en la acepción del diccionario Clave, pues este al final de su acepción escribe “entre personas”. El otro diccionario menciona el sistema político y añade al final la palabra “relación”. Este vocablo deja abierta la interpretación de que puede tratarse de disensiones entre personas también.

Por medio de la lectura de lo expuesto hasta aquí puede observarse que existe una tendencia a reconocerle una nueva acepción al término estudiado aquí. No sería una sorpresa si en la próxima edición del DILE se incluye una segunda acepción definida por la Real Academia. Lo recién mencionado adquiere fuerza si se piensa que este “deshielo” tiene ya un tiempo prudente en el uso, sobre todo en artículos de prensa internacional.

 

ENGAGEMENT

“Sencillamente en esta era de ENGAGEMENT con la dinastía de los Castro. . .”

La columnista colocó en su escrito esta voz francesa y la escribió en cursiva como corresponde hacerlo cuando se redacta en español.

Tal y como se ha expresado en otras ocasiones en estos escritos, cada vez que un escribiente de español recurre a una voz extranjera, lo que hace es que claudica. No hay tal explicación de que hay voces extrañas al español que no tienen una palabra o varias que le correspondan para traducir el concepto.

No es menos cierto también que voces que circulan en el ámbito internacional alcanzan tanta notoriedad que los lectores avisados pueden entender el sentido de estas.

Ahora bien, algunas voces como la del título poseen varias acepciones que varían de acuerdo con la lengua que las utiliza. En inglés usan engagement, voz que han aceptado sin modificación alguna, pero no reconocen todas las acepciones que la voz posee en francés; hay más, le han atribuido acepciones que solo existen en inglés.

Se examinarán aquí las acepciones de la lengua de origen de la voz, así como las equivalencias que existen en español y, algunos casos en los que hay que observar cautela para su uso.

En francés ofrecen como sinónimos de engagement,de acuerdo con el contexto, alianza, contrato, pacto, juramento, prenda, tratado, palabra comprometida, compromiso, contratación, enfrentamiento, apertura. En francés indica este sustantivo la acción de ligarse mediante una promesa o una convención.

En español se traduce la voz del francés por, empeño; alistamiento o enganche; ajuste, contrata, compromiso, obligación; aliento; fianza, hipoteca, contrato, inscripción; encuentro, refriega. En español cubre un campo más amplio que el reconocido por la lengua inglesa.

En el contexto de la cita pudo la columnista utilizar en español vocablos tales como, “negociaciones, tratativas, compromisos, conversaciones”. Valía que empleara “principio de conversaciones, compromisos de arreglos, comienzos de negociaciones, inicio de relaciones”.

En el punto de elegir una u otra de las palabras propuestas la selección depende de dónde desea la redactora colocar el acento. De la consideración que le merecen los encuentros entre las autoridades diplomáticas de los dos países. Pudo, si deseaba ser liberal o mantener una actitud positiva, escribir “apertura” para la etapa que se inició recientemente.

Antes de despedirse de esta voz del francés hay que recordar que el verbo que se encuentra en el origen de engagement, el verbo (s´)engager ha parido en español al escritor, “artista comprometido”, que se refiere a la actitud intelectual, la tendencia adoptada por el artista en la que este deja de ser un simple espectador para poner su arte al servicio de una causa.

© 2015 Roberto E. Guzmán

 

 

 

 

 

 

Línea de mando – deshielo – engagement –

LÍNEA DE MANDO

“En 56 años de dictadura, el ejército ha tenido una LÍNEA DE MANDO sin quebrantos visibles (posible excepción el caso Ochoa) lo que expresa una estabilidad y fidelidad. . .”

Con mucha frecuencia los hablantes y en menor escala los escribientes crean sus propias locuciones, entre las cuales, unas son más afortunadas que otras. La gran velocidad que ha alcanzado el tráfico de las palabras en los últimos años, tanto las escritas como las habladas, ha acelerado el acceso a nuevos giros y expresiones.

En los últimos tiempos se ha observado crecer la cantidad de locuciones que utilizan al sustantivo “línea” como uno de sus elementos. De entre esas, algunas han tenido mayor fortuna que otras. Como sucede con muchas de las creaciones humanas, una gran parte de estas desaparecen al cabo del tiempo, por falta de uso.

En esta sección se analizará la fortuna probable de la expresión del título. Sobre todo se estudiará para saber si había necesidad de introducirla en este escrito; y, si tiene sentido que se la acepte. Antes de continuar ha de advertirse que las locuciones no tienen que ser razonables por necesidad para adquirir validez.

Hay líneas que son materiales y otras que son puramente entendidas por el ser humano. Algunas de las líneas tocan campos muy variados. En el militar, para mantenerse en el ejército del articulista, se refiere al frente y, hay otra que es la prolongación del eje del arma cuando se está dispuesto a disparar. Con lo que se acaba de citar se elimina la probabilidad de que se entienda fácilmente lo que trata de expresar el redactor.

Lo que trató de comunicar el analista de la cita fue el “escalafón” o el orden de sucesión de mandos en el ejército. En su oración pudo hasta colocar el vocablo “continuidad”, para que terminara “continuidad en el mando”. Como se sugirió más arriba pudo escribir también “sucesión de mandos”. Claro, hay “líneas generales”, pero no son de la milicia, sino con el sentido de, “de manera general”.

Esta línea caerá antes de llegar a su meta por falta de relación con lo perseguido en este ejemplo.

 

DESHIELO

“Hay quienes creen que el DESHIELO podría propiciar cambios en la vetusta dictadura. . .”

Hace ya largo tiempo que el deshielo se emplea ampliamente, sobre todo en el ámbito político internacional para referirse a las relaciones entre países o regímenes políticos.

Lo que llama la atención es que si se consultan los diccionarios estos solo traen referencia a derretimiento de lo que estaba helado o, a la temporada en que la nieve y el hielo se transforman en agua.

Hasta el DILE, Diccionario de la lengua española, de la Real Academia solo consigna lo que se mencionó más arriba, con la salvedad que añade que se utiliza en sentido figurado.

El Diccionario del español actual de Seco, Andrés y Ramos introduce una segunda acepción: ‘Relajación de la rigidez o dureza de un sistema político o de la tensión u hostilidad de una relación’. El Diccionario Clave de uso del español actual, asienta también una segunda acepción para deshielo, que dice así: ‘Desaparición de la desconfianza o de la frialdad entre personas’.

Con la lectura de los dos conceptos para deshielo se detecta una restricción en cuanto al alcance de la noción en la acepción del diccionario Clave, pues este al final de su acepción escribe “entre personas”. El otro diccionario menciona el sistema político y añade al final la palabra “relación”. Este vocablo deja abierta la interpretación de que puede tratarse de disensiones entre personas también.

Por medio de la lectura de lo expuesto hasta aquí puede observarse que existe una tendencia a reconocerle una nueva acepción al término estudiado aquí. No sería una sorpresa si en la próxima edición del DILE se incluye una segunda acepción definida por la Real Academia. Lo recién mencionado adquiere fuerza si se piensa que este “deshielo” tiene ya un tiempo prudente en el uso, sobre todo en artículos de prensa internacional.

 

ENGAGEMENT

“Sencillamente en esta era de ENGAGEMENT con la dinastía de los Castro. . .”

La columnista colocó en su escrito esta voz francesa y la escribió en cursiva como corresponde hacerlo cuando se redacta en español.

Tal y como se ha expresado en otras ocasiones en estos escritos, cada vez que un escribiente de español recurre a una voz extranjera, lo que hace es que claudica. No hay tal explicación de que hay voces extrañas al español que no tienen una palabra o varias que le correspondan para traducir el concepto.

No es menos cierto también que voces que circulan en el ámbito internacional alcanzan tanta notoriedad que los lectores avisados pueden entender el sentido de estas.

Ahora bien, algunas voces como la del título poseen varias acepciones que varían de acuerdo con la lengua que las utiliza. En inglés usan engagement, voz que han aceptado sin modificación alguna, pero no reconocen todas las acepciones que la voz posee en francés; hay más, le han atribuido acepciones que solo existen en inglés.

Se examinarán aquí las acepciones de la lengua de origen de la voz, así como las equivalencias que existen en español y, algunos casos en los que hay que observar cautela para su uso.

En francés ofrecen como sinónimos de engagement,de acuerdo con el contexto, alianza, contrato, pacto, juramento, prenda, tratado, palabra comprometida, compromiso, contratación, enfrentamiento, apertura. En francés indica este sustantivo la acción de ligarse mediante una promesa o una convención.

En español se traduce la voz del francés por, empeño; alistamiento o enganche; ajuste, contrata, compromiso, obligación; aliento; fianza, hipoteca, contrato, inscripción; encuentro, refriega. En español cubre un campo más amplio que el reconocido por la lengua inglesa.

En el contexto de la cita pudo la columnista utilizar en español vocablos tales como, “negociaciones, tratativas, compromisos, conversaciones”. Valía que empleara “principio de conversaciones, compromisos de arreglos, comienzos de negociaciones, inicio de relaciones”.

En el punto de elegir una u otra de las palabras propuestas la selección depende de dónde desea la redactora colocar el acento. De la consideración que le merecen los encuentros entre las autoridades diplomáticas de los dos países. Pudo, si deseaba ser liberal o mantener una actitud positiva, escribir “apertura” para la etapa que se inició recientemente.

Antes de despedirse de esta voz del francés hay que recordar que el verbo que se encuentra en el origen de engagement, el verbo (s´)engager ha parido en español al escritor, “artista comprometido”, que se refiere a la actitud intelectual, la tendencia adoptada por el artista en la que este deja de ser un simple espectador para poner su arte al servicio de una causa.

© 2015, Roberto E. Guzmán