Rellenar, rozar / rosar, a bordo, preguntar / cuestionar, doyén / decano

Por Roberto E. Guzmán

RELLENAR

“. . . y la RELLENÓ por andar llegando tarde. . .”

Es bueno que se haga constar que el objeto de la acción, la, se refiere a una mujer. De allí deriva la importancia que tiene el estudio del verbo; esto es, estudiado en un caso como el de la cita en que este se aplica a una persona.

Antes de entrar en materia con respecto al significado del verbo en la frase reproducida más arriba, hay que aclarar que no se trata de dar de comer en exceso a una persona, que es una acepción conocida del verbo.

Rellenar mantiene una acepción en el habla de los dominicanos que no se conoce en ninguna otra habla de español. De acuerdo con lo que escribe el Diccionario del español dominicano (2013:596), rellenar es, “Reprender severamente”.

No conforme con poder contar con el verbo con ese significado, el hablante de español dominicano se ha ingeniado para hacer más descriptiva la acción y ha creado varias locuciones verbales muy bien conocidas en el ambiente dominicano.

Rellenar como a una longaniza fue la primera locución que se incorporó al habla, seguida de rellenarle el cachimbo. Más tarde, con los adelantos de la gastronomía se añadió rellenar como a un pavo.

Si bien es cierto que la acepción, copiada antes, que se reconoce para el verbo es exacta, no es menos cierto que en algunos casos las circunstancias hacen pensar que el verbo va más allá de “reprender severamente”. Sube de grado para expresar el sentimiento de alguien que insulta a una persona, con algún tipo de fundamento, como consecuencia de haber incurrido la persona insultada en una acción reprensible. Con las palabras que se expresan durante este “rellenar” se profieren expresiones ofensivas y humillantes.

Quizás merece que se pondere la posibilidad de añadir al verbo rellenar, en los repertorios de voces dominicanas, los matices que se ha introducido en esta sección.

 

ROZAR – ROSAR

“Sus pies ROSABAN el piso al caminar”.

Los dos verbos del título pertenecen al español internacional. El primero de los dos es de mayor uso; el segundo posee una sola acepción muy específica.

El verbo rozar posee más de diez acepciones acreditadas en el español internacional, al tiempo que rosar solo tiene una.

El significado más conocido del verbo rozar es el que mal escribió el redactor, es el que en el diccionario de la corporación madrileña de la lengua reza así, “Dicho de una cosa: tocar pasando y oprimiendo ligeramente la superficie de otra o acercándose mucho a ella”.

Con respecto del verbo rosar, sirve únicamente para “caer rocío” y como tal es impersonal e intransitivo. Estas dos cualidades hacen que este verbo tenga menos uso que el otro.

 

A BORDO

“. . .cuando un joven A BORDO DE una motocicleta. . .”

En algunas ocasiones las personas que escriben para consumo de muchos lectores tratan de refinar demasiado su español y llegan a incurrir en exageraciones. Una de estas es la que se observa en la frase de la cita.

La locución adverbial “a bordo” tuvo su origen en las embarcaciones navales. Las naves, barcos, fueron los primeros en aceptar la locución para dar a entender que eso de que se trata está dentro de la embarcación. Esto así porque las naves son las que tienen bordo, que son los costados o bordes exteriores de estas.

Con el desarrollo y frecuencia de los viajes por otros medios de transporte la locución extendió su alcance a personas o cosas “dentro de una embarcación”. El adverbio “dentro” indica “en el interior”, “en la parte interna”.

Este “dentro” con su significado apuntado antes deja fuera de uso la locución “a bordo” para una motocicleta, pues los ocupantes de la motocicleta van “en” motocicleta. El asunto que se plantea con respecto de las locuciones o adverbios para describir cómo viajan los ocupantes de los medios de transporte varía de una lengua a otra. Con esto se advierte que no hay una correspondencia estricta al llevar la idea de una lengua a otra.

 

PREGUNTAR – CUESTIONAR

“. . .afirmó C. al ser CUESTIONADO sobre las críticas. . . “

Hace mucho tiempo que el uso de estos dos verbos ha hecho de estos verbos sinónimos en todas las ocasiones. Cuestionar tiene una significación específica que no puede sustituirse con la ayuda del verbo preguntar.

El verbo preguntar corresponde a la acción de interrogar; esto es, hacer preguntas a alguien para que ese alguien responda lo que sabe sobre un asunto. En forma de interrogación puede exponerse un asunto. De esa forma puede indicarse duda sobre ese asunto. Es pedir que le contesten.

Cuestionar es controvertir un punto dudoso, proponiendo las razones, pruebas y fundamentos de una y otra parte. Además, es poner en duda lo afirmado por alguien. Es discutir.

Existe la posibilidad de que el uso del verbo cuestionar en español en lugar del verbo preguntar provenga de una influencia del inglés, lengua en la que el verbo to question corresponde al verbo preguntar en español.

 

DOYÉN – DECANO

“El rabí M., DOYÉN de todos nosotros. . .”

La voz del título no cuenta con el asentimiento de los hablantes de español para que se la considere una palabra auténtica del léxico hispano. Ni siquiera el acento que le colocaron a esa voz logra hacerla entrar en el redil del español legítimo.

La voz doyen pertenece al francés y al inglés. Al inglés llegó desde el francés medio, que en antiguo francés era deien. Este doyen francés tiene un doblete que se asemeja muchísimo a una palabra del español, dean; que en español es deán. Aunque no sea obvio desde el principio el deán fue en su origen el jefe de un grupo de diez. El deán español viene del latín decanus que era el jefe de diez monjes en un monasterio.

En español debe usarse la palabra decano para expresarse de modo correcto. En el español actual el decano es el miembro más antiguo de una comunidad, cuerpo o junta, etc. En las universidades el decano preside una facultad, aunque no sea el miembro más antiguo.

Derivada de la palabra decano es decanato que son las dependencias destinadas oficialmente al decano para el desempeño de sus funciones; así como el período de tiempo en que desempeña sus funciones el decano.

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