Estado de la lengua española en la República Dominicana: aspectos sociales, lingüísticos y culturales 2021

Por María José Rincón González

Miembro de número y coordinadora del equipo lexicográfico de la ADL

 

El español hablado en la República Dominicana y en las comunidades de dominicanos que residen fuera de este territorio insular tiene una personalidad propia en el contexto hispánico; una personalidad que le confieren su primacía, como primera variedad de la lengua española surgida en América, y su particular desarrollo histórico paralelo al de la comunidad de sus hablantes. Para la Academia Dominicana de la Lengua representa un objetivo esencial el conocimiento y la valoración de los rasgos lingüísticos que caracterizan al español dominicano y la asunción de esta variedad como parte esencial de la identidad dominicana, que ha hecho posible la expresión de la realidad natural, social y cultural a lo largo de la historia del pueblo dominicano; al mismo tiempo, es esencial el reconocimiento del papel que desempeña el español dominicano en el enriquecimiento de la lengua común y, por tanto, de la cultura que necesariamente se transmite a través de ella, en el entorno panhispánico y en el mundo.

El desconocimiento de la historia y del valor de la forma propia de hablar español, tanto en los hechos diferenciales como en los hechos que nos unen a la gran comunidad hispanohablante, así como en su expresión literaria, provoca en ocasiones actitudes lingüísticas negativas hacia la variedad propia. Por tanto, la educación ha de empeñarse no solo en formar adecuadamente sobre los contenidos relacionados con la lengua materna, sino también en su valoración, en su estudio, su cultivo y su creación.

La realidad del uso del español en la República Dominicana exige que la formación escolar en lengua materna adquiera protagonismo, tanto en los contenidos ortográficos, gramaticales y léxicos, como en todo lo asociado a la comprensión lectora.  La escuela debe dotar al hablante del conocimiento de la norma culta panhispánica; solo así podrá revertirse la tendencia al manejo de un registro diafásico informal único, que impide que el hablante se adapte a las exigencias de diferentes situaciones comunicativas. La transformación de las actitudes de los hablantes frente a la lengua propia y, con ella, frente a sus propios valores culturales, históricos y estéticos, debe redundar en una mejora de los niveles lingüísticos de toda la comunidad.

En la prensa escrita, en las redes sociales e, incluso, en las campañas publicitarias, se observa en los últimos años una mayor presencia de los temas relacionados con el buen uso de la lengua española, con su defensa como rasgo identitario o con el valor cultural y económico que representa. Sin duda, tienen su cuota de responsabilidad la visibilidad de la labor de divulgación, entre otros, de la Academia Dominicana de la Lengua y de la Fundéu Guzmán Ariza, con publicaciones periódicas en los medios nacionales. Las constantes consultas que se reciben a diario son un claro indicio del interés creciente por el buen uso del español y de la variedad temática de las dudas lingüísticas.

El uso del español en los medios de comunicación de la República Dominicana refleja la inmediatez que —hoy más que nunca— exige la comunicación. A pesar de que el rigor periodístico no debe desligarse del rigor lingüístico, ante la necesidad de designar realidades nuevas suele recurrirse a préstamos lingüísticos de dudosa eficacia o al uso indiscriminado de extranjerismos crudos, en especial anglicismos, que desplazan el uso tradicional de palabras patrimoniales del castellano. La inseguridad lingüística y léxica incrementa notablemente el uso de muletillas, clichés o palabras comodín y provoca un empobrecimiento de la expresión oral y escrita. En los medios de comunicación dominicanos resulta evidente la ausencia de un riguroso proceso de revisión y corrección de estilo.  Y sabemos que una gran parte de los autores de libros tienen que valerse de correctores de estilo y de aspectos gramaticales para publicar sus obras.

Fundéu Guzmán Ariza impulsa el buen uso del español en los medios de comunicación dominicanos desde 2016, en virtud de un acuerdo alcanzado en mayo de ese año entre la Fundación del Español Urgente (hoy FundéuRAE) y la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua. Fundéu GA contribuye a la mejora del español en los medios de comunicación gracias a un servicio tres veces por semana que detecta las tendencias lingüísticas reales en el uso cotidiano y las analiza mediante la publicación periódica con recomendaciones y respuestas a consultas lingüísticas. También la ADL responde consultas y dudas gramaticales y léxicas, formuladas a su correo electrónico o por la vía telefónica o por wasap. Los temas tratados reflejan problemas ortográficos y gramaticales recurrentes, como el uso incorrecto de las preposiciones, las deficiencias en la puntación, la inseguridad en el empleo de cursivas o comillas o de palabras homófonas. Así como temas literarios, estéticos o de recursos compositivos.  La acogida de este servicio se refleja no solo en la cobertura del contenido, sino también en la mejora notable en aspectos como la eliminación de la mayúscula inicial para marcar la relevancia de palabras que designan títulos, cargos o profesiones, las tildes en las mayúsculas de los titulares de prensa, o el respeto a la ortografía de los prefijos o la norma respecto a la forma apropiada para referir el título de un libro.

Las recomendaciones periódicas registran el interés por la escritura correcta de los términos propios del español dominicano, como el criollo mangú o el indigenismo cemí, o la propiedad de valores semánticos que conforman los dominicanismos semánticos, como guagua, así como por la búsqueda de alternativas apropiadas en español a la gran variedad de extranjerismos que se cuelan en las noticias diarias sobre temas relacionados con la moda (look, beauty), la economía, las finanzas y los negocios (low cost, mentoring, token), los deportes (roster, wildcard), la gastronomía  (finger food, cocktail ), o el cine y los espectáculos (showroom, opening, spoiler, royal, playboy), y otras voces foráneas cuyo uso es evidentemente innecesario en la mayoría de los casos, como teteos o baby showers.

Además de la labor dirigida a los medios de comunicación, se han hecho aportes para mejorar el lenguaje que se usa desde el Estado en la redacción de los textos normativos (leyes, decretos, memorias, reglamentos…); para ello varios organismos han firmado acuerdos de colaboración con la Fundación Guzmán Ariza y la Academia Dominicana de la Lengua, con talleres de formación y orientación en servicio a instituciones o empresas que valoran la importancia de que se corrija alguna falta lingüística reiterada en documentos de acceso público.

Entre los proyectos en marcha a los que se atribuye mayor trascendencia en este aspecto se encuentra la redacción del Diccionario jurídico dominicano (DJD), fruto de un acuerdo entre la Escuela Nacional de la Judicatura de la República Dominicana, la Academia Dominicana de la Lengua y la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua. La finalidad de este proyecto lexicográfico, dirigido por el académico y jurista Fabio J. Guzmán Ariza, con la asesoría del equipo lexicográfico de la Academia, es contribuir al buen uso del español en el Poder Judicial dominicano, así como ofrecer a los jueces y el personal judicial herramientas adecuadas para redactar textos jurídicos entendibles, sencillos, claros, precisos, concisos, coherentes y correctos. Este proyecto está encaminado a lograr que el sistema de administración de justicia sea más accesible para el ciudadano común, puesto que la claridad del lenguaje jurídico permitirá un mejor entendimiento de contenido. Se trata de un esfuerzo que va en sintonía con la labor que ha venido realizando la Real Academia Española en los últimos años con la publicación del Libro de estilo de la Justicia y el Diccionario panhispánico del español jurídico.

Para la variedad dominicana del español, el léxico diferencial es una seña de identidad indiscutible, formada desde los primeros pasos de la lengua española en América, y muestra, a lo largo de su desarrollo histórico, tanto la pervivencia de rasgos tradicionales como la evolución de la lengua para adaptarse a las necesidades de los hablantes con la creación de nuevos dominicanismos léxicos y semánticos, que muestran no solo la vitalidad del español, sino la identidad  y la idiosincrasia de su gente. La inmediatez en la difusión de los fenómenos sociales está detrás de la aparición y la generalización de nuevos términos y acepciones, muy fugaces en el favor de los hablantes, que también caracterizan el léxico dominicano con un sentido de propiedad.

En el último año el léxico ha sido protagonizado por las palabras de la pandemia. Así, tanto los medios de comunicación, como las redes sociales y el común de los ciudadanos han recogido —con aciertos y desaciertos— y alimentado, con el uso frecuente, términos relacionados con el coronavirus y la enfermedad covid-19, así como un número creciente de palabras derivadas de estas (covidianidad, anticovid, postcovid…) o relacionadas con esta realidad y los procesos que la circundan (como el compuesto comorbilidad o el derivado evitable sanitizar), y muchos otros términos y expresiones desde el toque de queda o el estado de emergencia hasta las vacunas y los procesos de vacunación.

La valoración y el registro de esta vitalidad léxica tienen su correlato académico en la publicación de dos destacadas obras lexicográficas académicas de nuestra corporación, como son el Diccionario del español dominicano (DED) y el Diccionario fraseológico del español dominicano (DFED). El Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía, fundado en 2020, trabaja en la preparación de una segunda edición del DED que dé cuenta del desarrollo del léxico dominicano en la última década y que permita el acceso en línea y gratuito a su contenido. El IGALEX, institución sin fines de lucro, que aporta al conocimiento de la lengua española gracias a la investigación lexicográfica del español en sus variedades dominicana, antillana, americana y general, tiene entre sus proyectos la construcción del Tesoro lexicográfico del español dominicano para sumar esfuerzos al conocimiento de la historia léxica del español en América.

Como ejemplo del interés creciente por la investigación de las variedades antillanas del español, se celebró en noviembre de 2020 el congreso REALEC 2020. Retorno al español del Caribe: Nuevos datos empíricos, una iniciativa de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y la Universidad de Indiana, que fue dirigida por la Lic. Ana Margarita Haché, miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua. Como parte de una tradición de simposios internacionales sobre la dialectología del español caribeño, que contó con las iniciativas de Humberto López Morales y Orlando Alba, entre otros, REALEC 2020 facilitó un «retorno» al Caribe para centrarse en las variedades lingüísticamente ricas e innovadoras que comprenden su habla. REALEC 2020 rindió homenaje a Pedro Henríquez Ureña y a Maximiliano Arturo Jimenes Sabater dando a conocer nuevos estudios sobre la variedad dominicana, que abordaron fenómenos lingüísticos en las áreas de la fonética, la fonología, la morfología y la sintaxis desde la perspectiva de la sociolingüística. Desde las sesiones plenarias se abordaron dos temas centrales: «El Caribe hispánico: ¿cómo nos percibimos en el Caribe insular y en el Caribe continental?», por el Dr. Luis Ortiz de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y «¿Existe un español antillano?», por el Dr. Orlando Alba, de la Universidad de Brigham Young en Utah. También participaron, en nombre de la ADL, la doctora María José Rincón, y el doctor Bruno Rosario Candelier, con ponencias sobre el español dominicano.

El congreso le dio visibilidad entre especialistas y estudiantes de lingüística a la investigación sobre el español del Caribe y sus variantes y destacó cómo constituyen un campo fértil de estudio y un aliciente para la puesta en marcha de proyectos comunes que permitan la comparación de las diferentes variantes del Español del Caribe, así como la creación de un corpus sobre el español del Caribe insular y continental. La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra ha asumido el compromiso de convocar un segundo REALEC en 2022, esta vez de manera presencial.

Asimismo, colaboramos en marzo de este año 2021 con la Academia Colombiana de la Lengua, mediante una reunión virtual copatrocinada por la Universidad de La Sabana, en el Congreso de Literatura Hispanoamericana y la Identidad Panhispánica, con una ponencia del director de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, sobre “La identidad espiritual en la lírica hispanoamericana”, y el siguiente congreso, dirigido por el académico colombiano Dr. Bogdan Piotrowski, programado para noviembre de 2021 en la sede de la Academia Dominicana de la Lengua en Santo Domingo.

La educación en lengua española, esencial para formar buenos hablantes y ciudadanos conscientes de su herencia idiomática, se ha visto afectada de manera negativa por las restricciones sanitarias debidas a la pandemia del covid-19, que ha obligado a las autoridades educativas a reducir la carga académica tradicional. Para el año escolar 2020-2021 el Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD) adaptó los contenidos curriculares para los niveles de inicial, primario y secundario del sistema educativo con la finalidad de priorizar aquellos temas que contribuyan directamente con el desarrollo de competencias. La suspensión de las clases presenciales y su sustitución por clases virtuales durante casi un año ha hecho necesario recurrir a la televisión, la radio y a la creación de plataformas educativas, entre otras estrategias públicas para dar continuidad a los aprendizajes fijados en las propuestas curriculares. La crisis sanitaria ha evidenciado el acceso desigual a las conexiones a internet, que se traduce en una distribución dispar de los recursos y las estrategias, lo que afecta principalmente a los sectores de menores ingresos o de mayor vulnerabilidad social. Además, la comprensión lectora en el país es muy baja y el analfabetismo funcional es también más alto de lo que se esperaba.

Los procesos educativos en el hogar necesitan que los alumnos dominen el léxico académico-técnico de las diferentes asignaturas y comprendan los enunciados que se desarrollarán; sin embargo, más del 50 % de los alumnos del sector público revela que no comprende las consignas de trabajo después de leerlas. Los procesos de lectura y escritura para la construcción y expresión de significados se ven afectados negativamente y estas deficiencias afectarán el proceso de aprendizaje, y ese hecho irá en menoscabo del conocimiento de las artes del lenguaje, como son hablar, escuchar, leer y comprender, lo que disminuye el desarrollo integral de los estudiantes. Este contexto lingüístico, educativo y creativo supondrá, sin duda, un reto preocupante para aprovechar la labor académica, y conseguir el desarrollo y la divulgación de las destrezas idiomáticas a corto y medio plazo.

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