Publicaciones de la Academia: Origen de la palabra chopa

RAFAEL GONZÁLEZ TIRADO

ORIGEN DE LA PALABRA CHOPA

Por Miguelina Medina

Muchos son los estudiosos dominicanos que recogen el significado de la palabra “chopa” y muchos los interesados en conocer el origen de esta palabra que en el habla dominicana se instaló “desde largas décadas “, como dice el autor de esta obra, con el significado de “sirvienta, criada”, igualmente “moza deshonesta”, entiéndase esta última como “cierto tipo de prostituta” quizás con carencia de “profesionalidad”. El autor ha consultado diversas fuentes donde se registran estas definiciones y usos del vocablo como son Manuel Patín Maceo, Emilio Rodríguez Demorizi, Consuelo Oliver viuda Germán, Carlos Esteban Deive, y el DLE. Otras incluyen testimonios de allegados que a su vez los obtuvieron de sus ancestros. Prevalece en este estudio la fidelidad a la ciencia de la investigación. El autor ofrece al lector el conocimiento adquirido y expone, además, su conclusión, la acepción que considera más cercana al origen de la palabra estudiada según los datos de su investigación.

La Academia Dominicana de la Lengua, en voz de Bruno Rosario Candelier, y el presidente del Consejo de Directores de la Universidad del Caribe, expresan en la “Presentación a dos voces” que han hermanado su plan editorial y bibliográfico para brindar a los investigadores y estudiosos del país “este interesante discurrir a través de tantas páginas de textos literarios y de historia, de diccionarios y de enciclopedias, de trabajo de campo, en largas y pacientes jornadas para ofrecernos la máxima aproximación al origen de un vocablo de matices semánticos y de ricas derivaciones entre los dominicanos”.

Rastreo del vocablo en otras hablas hispanas

Dice el autor que Joan Corominas, en su Diccionario etimológico (Madrid, Editorial Gredos, 1954),  “recoge un uso familiar de la expresión chopo, como ‘fusil’, y consigna que fue empleada por Bretón de los Herreros, fallecido en el 1873”. Y dice  que este diccionario “agrega que en el 1884 la Academia dijo que es probable que venga del italiano shioppo, pronunciado en muchos dialectos  s-chioppo (chiopo)”. Explica que al ser doble, la /p/ se pronuncia con más intensidad, y que en español sería: /s/-quiopo o /s/ kiopo. Comparte el autor que quien lo “arrimó al vocablo italiano”, en una de las tertulias familiares celebradas en su casa, fue el poeta y cronista de elegante pluma,  Sergio Vicioso Peguero -de seudónimo Meusel (Miúsel)- “nacido en 1906 y fallecido en  1977 en Santo Domingo” (pp. 26, 27).

Según el autor que mediante el rastreo del susodicho vocablo conoció diversas voces y sus orígenes y se ha aproximado a sus derivaciones o familia de palabras, a lo largo de una geografía que va desde Italia hasta Chile. Estas voces son: chopa, chope, chopo, chopear.

Veamos la voz chopa: 1. Es un pez marino, pequeño, semejante al dorado, color gris metálico, con manchas oscuras longitudinales. 2. Es también cobertizo que se coloca en la popa de las embarcaciones junto al asta de la bandera. Y estas dos acepciones, dice el autor, no provienen de un mismo origen. El nombre del pez se deriva del gallego choupa y este del latín clupea: “sábalo”; mientras que el término referido al cobertizo de la embarcación corresponde al latín clupeus, que significa “escudo”, algo así como ‘protección’. En Tabasco, México, se tiene como una variante de chospó, nombre vulgar de la flor del apompo o zapote de agua (pachiraaquatica) y principalmente del jilosúchil (pachirainsignis) o tumbilé. También pez de río semejante a la tenguayaca (p. 23).

Igualmente rastreó chopo: Nombre con que designa varias especies de álamos. Fue tomado del latín populus que significa “álamo”.  Y otro chopo que es un fusil de origen italiano. En esa lengua se dice schioppo, una voz de nivel coloquial: “cargar con el chopo”, equivale a ‘cargar con el fusil’.

Por otro lado, un uso con terminación indiferente es chope, que el autor del libro encontró en Chile, de género masculino. Allí significa “palo con un extremo plano para sacar de la tierra los bulbos y raíces y para otros usos en el campo”.  Y genera el verbo “chopear”, que es ‘trabajar con el chope’. También es “garfio”, dice el autor, instrumento de hierro curvo y puntiagudo para agarrar algún objeto. Además, ‘puñetazo’. “Chopazo” es golpe dado con el chope.

Primeros usos en Santo Domingo

*En la búsqueda de los asientos del vocablo el autor advirtió que dicho término no estaba marcado socialmente en las primeras décadas del siglo XX, que era una dicción de empleo común, de lengua coloquial sin matices despectivos, y que el devenir trajo la peyoración” (p. 20).

Cita el autor de esta obra al escritor y académico dominicano Marcio Veloz Maggiolo, entre los escritores citados,  y dice que este “recuerda que en el siglo XIX Juan María Veloz era llamado ‘Boca de Chopa’ por “su capacidad verbal para regaño y la discusión, es decir, por una ‘boca dura’, y que Veloz Maggiolo se preguntaba a sí mismo si lo llamaban así por alusión al fusil”. Dice González Tirado, que esto podría ser, teniendo en cuenta que hacia la mitad  del siglo pasado (siglo XX), se puso de moda llamar “lengua de máuser”  (otra arma de fuego) a las personas que son rápidas y agresivas en las discusiones o en acusar u ofender sin miramiento alguno.

Cita igualmente a Rafael Martínez, arquitecto y estudiante de lenguas modernas de la UASD, quien le contó la siguiente anécdota: que conoció a un señor de raza negra llamado Octavio Vega, morador de Villa Francisca. Cerca de Borojol, fallecido de 90 y pico de años alrededor de 1999, que con frecuencia les decía a sus nietos cuando salían a la calle de noche: “No me vayan a chopear, para que luego no me vengan aquí con un fusil”, refiriéndose al embarazo, a la ‘barriga’, producto de los lances fáciles e irresponsables.

*Shop/shopping: Expresa el autor que se han hecho deducciones, por aproximación fonética o coincidencia de situaciones en el orden histórico-social, con respecto a que “chopa” proviene del inglés shop/shopping, que significa “tienda/compra”. Que nuestros lexicógrafos no identifican el origen del vocablo, solo saben que llegó. Dice también que se afirma que el vocablo fue introducido durante la primera intervención armada de los americanos en la República Dominicana (1916-1924). A esto objeta el autor que se ha hecho “por simple apreciación, sin investigación adecuada”. Aunque no descarta que esto podría ser así, no encontró esa opinión en ninguno de los susodichos estudiosos, “solo se dice por la calle”. El autor exploró en Samaná, por el uso del inglés en la zona que queda al noroeste de la ciudad de Santa Bárbara, sector poblado por esclavos libertos traídos de Estados Unidos de América y que Jean Pierre Boyer ubicó en esa parte de la península a principios del siglo XIX, tras la ocupación haitiana de la parte Este de la isla. Hurgó también en San Pedro de Macorís, en razón de las migraciones de habla inglesa establecidas en las plantaciones de caña. Igualmente hizo en otros lugares sin encontrar resultados.

Considera el autor las siguientes frases y algunas palabras, de dos o más lenguas ya que, pese a no ofrecer el origen de las voces incluidas, “orientan y auxilian en las investigaciones” (pp. 30-37):

  1. “Cargar el chopo”: Es utilizada en países de habla hispana con el significado de “cargar con el fusil”, Diccionario Espasa Ilustrado (1999);DLE (2001); Vox, Diccionario general ilustrado de la lengua española (1970).
  2. “Cargar con el chopo”: Equivale a “hacer servicio militar o la guerra”. Diccionario del español actual (con una nota del Diccionario para un macuto (1964). de Rafael García Serrano.
  3. Schioppo: “fusil”, del italiano. Enciclopedia del idioma, de Martín Alonso, tomo I.
  4. “Chopo”: del italiano schioppo, que a su vez vino del latín “stlo-ppus”, que significa “ruído”. Diccionario enciclopédico Quillet.
  5. “Escopeta”:flinte (alemán), escoppette (francés), shotgun (inglés), shioppo (italiano): “arma de fuego portátil con uno o dos cañones”. Nuevo diccionario enciclopédico ilustrado (Amelinca). Y entre sus artículos este diccionario incluye la palabra ‘chopo’: describe la especie botánica en primer y ‘fusil’ al final.
  6. “Escopeta” (esp.) igual a shioppo (ital.),  femenino en ambas lenguas. Para fusil: fucile, ambos masculinos. Diccionario LilliputLangenscheidt, español italiano.

Dice el autor que “chopo”, en inglés, como lengua coloquial, equivale a ‘fusil’, vocablo que en esa lengua parece ajeno a la especie botánica: poplar: álamo.

 Conclusiones del autor

  1. “Queda claro que ‘chopo’ se refiere al arma de fuego. Y es sumamente aventurada la afirmación de que “chopa” proviene de shop-shoping sin ninguna fuente de confirmación”.  Dice el autor, que el dato aportado por Veloz Maggiolo es suficiente para afirmar que la palabra ingresó a nuestra habla muchas décadas antes de la primera intervención norteamericana al suelo patrio. Y añade: “La influencia ánglica era muy débil para aquella época. Y si hubiera llegado directamente del inglés con el significado de fusil, escopete o rifle, “chopa” en el español dominicano sería anglicismo fantasma.
  2. “No me parece más que una afirmación alegre y peregrina adjudicar al inglés la palabra ‘chopa’ (de shop-shopping) en el habla criolla. Me parece comprensible asumirla como un italianismo y, en el orden de la léxico-génesis, me inclino por la ‘escopeta’”.

Previo a esta conclusión, el autor expresó, primero, que expuso estas ideas resumidas en el XII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en San Juan de Puerto Rico del 12 al 15 de noviembre de 2002, y que al finalizar la charla un académico panameño le expresó que el vocablo “chopo” existe en la región de Chiriquí, de donde él proviene, que allí los campesinos dicen Busca tu chopo para que vayamos de cacería (se trata de un fusil muy viejo de un solo cartucho). Y además, le compartió que este vocablo se extiende al departamento de Chocó, en Colombia, donde también la llaman “escopeta maricona”. “Préstame tu chopa” es frase de chanzas entre amigos refiriéndose a la mujer cuando el amigo no tiene esposa. Y, segundo, previo a esta conclusión expresó el autor que en Santo Domingo los soldados se afanaban en cargar con las ‘chopas’ y sus consecuencias favorables: aprovisionadoras de multitud de facilidades y de encantos, una forma de financiar el entretenimiento, como deberíamos suponer en el léxico de los neoliberales, del libre comercio y del mundo globalizado de negocios a la medida de aquellos que sobredimensionaban las riquezas.

Verdaderamente que a este estudio, y a su autor Rafael González Tirado, hay que expresarles admiración y agradecimiento, a él y a todos los que colaboraron con él desde sus vivencias, pues hizo un recorrido del vocablo de una manera magistral. Es un magnífico aporte dar a conocer el origen de este vocablo que desde ya se establece con una nueva consciencia en las mentes de los dominicanos. Produce gran satisfacción aprender que dicho vocablo en las primeras décadas del siglo XX no tenía un uso marcado socialmente y mucho menos peyorativo, es decir, que era de un uso común. Llama la atención, una vez más, el  comportamiento de los dominicanos en la exclusividad de su manera de adoptar las hablas de cualquier cultura; el dominicano tiene la intrínseca forma de descomponerla hasta que sienta que lo satisface en el alma. La fuerza conceptual del autor, producto de sus estudios lingüísticos y sociolingüísticos, direcciona a los dominicanos al conocimiento. En mi reflexión, pienso que luego que un concepto se le inserta en el alma y en la convicción a los dominicanos es difícil erradicarlo; pero es grandioso contar con estos estudios para saber, porque quizás la misma palabra, en su dimensión mistérica, tome su rumbo y ella misma dirija lo que desea y en su uso haga dar la vuelta y regresar al origen de su definición y su pudor. Quizás también le regrese su pudor a las pobres muchachas desamparadas de protección que necesitan producir para hacerle frente a la miseria, como lo registra en su obra Al amor del bohío, Ramón Emilio Jiménez (p. 14); y como le hace honor Gregorio Elías Penzo, samanés, con los siguientes versos (p. 16): “Triste residuo social/la pobre trabajadora,/vil zafacón de sinónimos:/la criada, la fregona,/la sirvienta, la cocinera, la doméstica, la chopa…”.  Rafael González Tirado, Origen de la palabra chopa en el habla de los dominicanos, Santo Domingo, Academia Dominicana de la Lengua/UNICARIBE, 2011.

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