Publicaciones de la Academia: La doble negación del español dominicano

ANA MARCHENA SEGURA

LA DOBLE NEGACIÓN DEL ESPAÑOL DOMINICANO

 

Por Miguelina Medina

   Esta obra es una investigación sobre las formas de negación, con énfasis en la doble negación y sus variantes en el español dominicano. Este tipo de negación ha sido catalogado como una forma no canónica del español, contrario a las lenguas criollas en las que esta construcción constituye un rasgo universal, independientemente de la lengua del sustrato o del superestrato. La doble negación representa uno de los fenómenos del español dominicano que amerita un análisis lingüístico, dialectal y social actualizado. Expresa la autora, en sus palabras previas al desarrollo de este estudio, que para los estudiosos de las lenguas, la diatopía dominicana reviste un gran interés tanto por arrojar luz en torno al tema de la génesis del español caribeño, como por representar un reto constante a las corrientes teóricas y metodológicas de la lingüística.

El corpus de esta investigación proviene de entrevistas realizadas a 24 hablantes nativos distribuidos según criterios diatópicos y sociológicos. Los datos responden a un análisis estadístico mediante el cual se correlacionan las formas de la negación con variables lingüísticas y extralingüísticas con el fin de describir y explicar cuáles son los factores que promueven la aparición de una u otra estructura negativa: negación simple vs. negación doble [(neg+v) vs. (neg+v…neg)], y a la vez dar cuenta del perfil diatópico y social de los hablantes que hacen uso de estas construcciones, con énfasis en la negación doble.

Los resultados de la investigación, dice la autora, prueban que los hablantes dominicanos disponen en su repertorio de patrones sintácticos para expresar el acto de negar: la negación simple y la negación doble, con sus respectivas variantes sintácticas. Explica la autora que la estructura sintáctica predominante para expresar la negación corresponde a la negación simple, mientras que la negación doble parece asociarse con un uso pragmático que marca el nivel de pertenencia de la información para el hablante; es decir, la información expresada por este debe formar parte de su competencia enciclopédica y por ello solo es posible expresarla desde un “yo” en función del sujeto experimentador, testigo y actante de la acción. Esa construcción con doble negación predomina en el discurso declarativo con verbos estativos, que conllevan información veraz, real e incuestionable. Por lo tanto, su emisión ocurre con verbos en estado inmutable, en tiempo presente y en modo indicativo. Desde el punto de vista extralingüístico la doble negación está presente en todas las zonas dialectales de la República Dominicana, y es más favorecida por hombres adultos, añade la autora en esta obra.

Veamos cómo fue desarrollado este estudio del cual lo escrito anteriormente es una manera de resumen con que, muy apropiadamente, la autora inicia su investigación, pues, consciente o no, logra su objetivo: hacernos interesar por su lectura y el sentido de su obra.

  1. Descripción del fenómeno lingüístico: la negación dominicana

Explica la autora que la negación consiste en expresar la falsedad, irregularidad o no realización de un hecho, concepto o proposición. Y el más común de los recursos o procedimientos gramaticales que se utilizan para llevar a cabo este acto de negar se obtiene anteponiendo un adverbio de negación, principalmente no, al verbo, cuyo resultado es una oración que declara la inadecuación entre sujeto y predicado, o de la proposición entera con la realidad. Citando a Schwegler (1996) y a Ortiz López (2007) dice que la expresión de la negación dominicana se puede realizar siguiendo varios patrones sintácticos: negación preverbal (uso canónico) (6); doble negación enfática o uso canónico (7a-b)  y negación preverbal + palabras de negación absoluta (nunca, nada, jamás, tampoco) (8) (dejo íntegra la enumeración de los acápites del libro,  para mejor seguimiento si se desea consultar):

(6) Yo no canto.

(7) a. Yo no canto, no.

  1. Yo no conozco ese lugar, no.

(8) a. Yo no canto nunca/nada/jamás/tampoco.

Por lo tanto, la doble negación dominicana, dice la autora, consiste en una construcción en la cual aparece la negación seguida por el verbo y otra  negación sin pausa entre el no final y el resto de la frase como se muestra en el siguiente acápite:

(8) b. Yo no sabía eso no (neg + v + neg)

Explica que esta negación es diferente a la de la forma estándar en la cual la partícula negativa se repite fuera del resto de la oración como en (7 a-b) (p.24).

La doble negación, sigue explicando, se caracteriza por su completa integración fonosintáctica dentro del enunciado  (citando a Schwegler 1996), y puede aparecer en los siguientes contextos sintácticos: oración simple (8c), oración compleja con varias expresiones (8d-e), oración seguida por apelativos (8f) o sintagmas topicalizados con reduplicación (8g), y con términos de polaridad negativa (8h):

(8)  c. Bueno, eso yo no sé decirlo no.

  1. Mañana no me da tiempo pa’venir a trabajal no.
  2. No me dijo que no venía no.
  3. No sabré decirlo no, señor.
  4. No la quiero no, esa cosa.
  5. Por aquí casi nunca la usan así no.

La doble negación ha llamado la atención de los estudiosos, dice la autora, a raíz del debate en torno a la génesis del español del Caribe que surge a partir de la década del 70. Estos estudiosos han asociado este rasgo con un posible lenguaje pancriollo formado en el español del Caribe. Se basan en la existencia de esa misma estructura de doble negación en criollos de base portuguesa, como el santomense, annobonense y el principense. Este fenómeno se ha registrado en otros dialectos afrocaribeños: afrocubano, el palenque en San Basilio en Colombia, el choco colombiano y el portugués de Brasil. Se ha documentado también en Argentina, zona donde no hay evidencia de la existencia de rasgos criollos. (Cita a: Granda 1968–; Otheguy 1973; Valkohff 1966, Perl 1985, 1989a; Megenney 1982,1985, y otros. Ver p. 25).  Añade que también se atestigua esta estructura sintáctica en lenguas tipológicamente distintas a las criollas y africanas, como en muchas lenguas romances, tal como el francés, el italiano y el portugués brasileño.

II Revisión bibliográfica

Para este estudio la autora realizó una amplia investigación bibliográfica. Sobre la estructura sintáctica de la doble negación dominicana (8c-h) (ver p. 24 del libro) dice que esta no fue documentada en el primer trabajo descriptivo del español dominicano (Henríquez Ureña en 1940): “El primer lingüista en mencionar la doble negación en el español dominicano fue Jimenes Sabater (1975:170), quien la catalogó como “una peculiaridad morfosintáctica del español dominicano”. Dice que este trabajo no ofrecía información sobre la distribución diatópica y diastrática, y postuló que el uso de dicha estructura es una variante estilística que agrega un matiz de convicción sobre lo que se niega o se afirma (Jimenes Sabater 1975:164). Y así, cita la autora otros postulados: Megenney (1985, 1990) en torno al español afrodominicano; a Lipski (1994) compara textos literarios y análisis de datos demográficos de las inmigraciones haitianas, por lo que pone en duda las conclusiones de Megenney (1990) aunque reconoce la contribución o influencia de lenguas africanas en otros niveles lingüísticos (pp. 26-29).

III Justificación de la investigación

Dice la autora que el habla vernácula de la República Dominicana manifiesta unas características lingüísticas innovadoras que la distinguen de los demás dialectos hispano-caribeños. Una de esas características es la doble negación sin pausa, la cual no ha sido descrita y explicada cabalmente: “Los estudios que hay en la actualidad no proveen datos suficientes que documenten diatópica ni sociolingüísticamente el estatus de este fenómeno dominicano”. Lipski (1994), Megenney (1990), Shwegler (1996), Ortiz López (2007) presentan limitaciones (p.30): “La limitaciones que presentan estos estudios previos, nos llevan a retomar el tema”.

Para algunos estudiosos,  las inquietudes de esta autora no ed necesario exponerlas, pero lo son, pues las razones de la autora para tomar la decisión de realizar esta investigación “con la que obtuvo el grado de maestría por la Universidad de Puerto Rico”, como se lee en la contraportada del libro; y además fue su motivación, tanto emocional como intelectual y social, que es muy importante para cualquier uso de la palabra con sentido creador, como ha expresado en reiteradas ocasiones, en sus discursos y en sus libros, el doctor Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua. En su estructura y contenido esta obra es una creación y tiene la belleza de una obra de arte.

En su comentario sobre este estudio dice el doctor Rosario Candelier: “Esta obra de Ana Marchena Segura (…) presenta una valiosa contribución al estudio de una variante del español en América que registra nuestro lenguaje. Las formas de negación usadas en el español dominicano centran la atención de esta investigación, escrita con rigor metodológico, base documental y acierto expositivo, índice del talento intelectual de la profesora azuana. El fundamento de esta obra radica en el hecho de que el habla peculiar de los dominicanos tiene unas características socio-culturales que tipifican su lenguaje con singular rasgo dialectal, como la doble negación sin pausa, que esta obra describe con precisión lingüística y brillantez conceptual mediante la evidencia de datos diatópicos y sociolingüísticos de este fenómeno del español dominicano”.

IV Preguntas de la investigación

Este estudio presenta preguntas a responder, lo cual es una guía para su entendimiento. Las mismas responden a variables sociales y lingüísticas.

Variables diatópicas: 1. ¿Cuál es la distribución diatópica de las construcciones de negación (simple/doble)? 2. ¿Se pueden establecer algunas isoglosas en torno al fenómeno?

Variables sociológicas: 3. ¿Cuál es la distribución según el género y la generación de los hablantes, de las construcciones de negación (simple/doble)? 4. ¿Cuál es la distribución sociolectal de la doble negación? 5. ¿Qué sociolectos la favorecen?

Variables lingüísticas: 6. ¿Están motivadas las construcciones de negación (simples y dobles) por variables internas de lengua? (El contexto oracional, clase se oración, la clase semántica del verbo, tiempo verbal, el modo verbal, el aspecto verbal, la presencia/ausencia del sujeto, la clase de sujeto, la clase de pronombre en función de sujeto…).

Para esas interrogantes la autora propone “un acercamiento sociolingüístico/variacionista de los datos”.  La sociolingüística variacionista estudia las lenguas en su contexto social (Labov 1972) (p. 99).

Expongo los resultados lingüísticos y sociolingüísticos de este estudio conjuntamente con parte de los discursos previos que hace la autora en cada sección, didácticos, valorativos de los hablantes y de la lengua, que muestran a una autora interesada con toda su pasión a que esta investigación sea entendida en distintos niveles educacionales de los lectores que se pongan en contacto con esta obra.

V Resultados lingüísticos

El componente sintáctico, al igual que los aspectos fonéticos y léxicos, es susceptible a la variación. La variación no se produce sin hablantes, y los hablantes están adscritos a una sociedad; por tanto la función eminentemente social del lenguaje exige que se correlacionen la variabilidad de los esquemas gramaticales con sus realizaciones de acuerdo con los rasgos sociales de los usuarios (Serrano 1999). No obstante este innegable carácter social de la lengua, en el estudio de la variación sintáctica no puede pasarse directamente a la valoración de los factores sociológicos sin haber antes analizado y determinado los contextos lingüísticos que concurren en el fenómeno.

La dirección que sigue esta investigación tiene dos pasos: primero, se examinaron las variables lingüísticas que podrían afectar la aparición y/o producción de la doble negación; y después se analizan las variables sociales y su posible influjo de este fenómeno.

De las 24 entrevistas se obtuvo un corpus de 1168 (100%) formas de negación: 1,111 (95%) negación simple, 57 (5%) doble negación.

Ejemplos de negación doble. Según la variable estructura verbal. Cuadro 7.  (18a-c). Página 53. (Solo muestro la negación doble. Y la enumeración la dejo íntegra):

  1. E: ¿Lo chocó (a un burro en la carretera)?

I: No, no llegué no, porque tuve la agilidá de cuando el animal quería

devolverse, a mí me dio tiempo para…hacer un giro a la izquierda.

(M/52/S.D./chofer).

  1. E:… ¿No hay agua, entonces, allí?

I: No hay agua potable en la comunidad no. (F/53/Este/conserje)

  1. E: ¿Y por ahí no han salido culebras?

I: No, no, no se ha vihto culebra poique con la fumigación casi no hay na’no.  Se

muerento’ah (M/55/Norte/jardinero).

Explicación de los resultados del cuadro 8: Del total de 57/1168 (5%), se observó que el mayor porcentaje lo obtuvo la estructura neg+v+compl+neg  con 34 (59.6%) casos como en (18b), seguida por la forma neg+v (18a), con 21 casos (36.8%) (ver cuadro 8).

  Estructuras de doble negación. Cuadro 8. Página 54: neg+v+neg [21 (36.8%)]. neg+v+compl+neg [34 (59.6%)]. neg+v+advneg+neg (2) (esta se excluyó por porcentaje bajo). Total 57.

Estas son las diversas estructuras que esta variante manifiesta, lo cual evidencia que en este dialecto los hablantes disponen en su repertorio de una variedad de patrones sintácticos para expresar la negación.

Ejemplos de negaciones dobles y aspecto léxico. Verbos estativos dentro de una estructura de neg+v+neg. Página 81:

(58) a. No, no, no tengo pensado no. (M/50/S.D./Economista).

  1. Bonita y nosomo casado no. (M/58/Este/chofer).
  2. No me recuerdo no qué año…(F/39/Sur/ingeniera).
  3. Oh, no eh fácil no. (F/42/Este/contable).

He transcrito solo una parte para mostrar método, datos y resultados. Es recomendable ver el texto original de la obra para ampliar y conocer con minuciosidad este excelente estudio.

VI Resultados sociolingüísticos

“La lengua es una forma de conducta social, como tal, creada y moldeada por los seres humanos. La lengua desarrolla diferenciaciones internas que corresponden a los parámetros que caracterizan a los diferentes subgrupos que constituyen el sistema social. Al correlacionar los fenómenos de variación con las características sociológicas de los hablantes y las comunidades del habla a los que estos pertenecen, una vez considerados todos los factores lingüísticos que pueden motivar o no la variación, podemos explicar y describir dicho fenómeno desde una perspectiva más abarcadora y completa (Serrano 1999)”.  Así en el contexto físico en que ocurre la  comunicación las relaciones entre los participantes, y tanto sus características sociales adscritas (generación, género, etnicidad) como las adquiridas (nivel de escolaridad, socioeconómico, etc.) han demostrado reflejarse en comportamientos lingüísticos diferenciados, expresa la autora.

Aún con la certeza de que los factores sociales afectan, en mayor o menor grado, la conducta lingüística de los hablantes, los resultados de las investigaciones también han demostrado que no todos los fenómenos de variación son sensibles a estos tipos de condicionamiento social. Lo que podría favorecer o no un fenómeno en particular en una sintopía específica, con unos hablantes de un sector etario definido, no necesariamente coincide o se comporta de la misma manera con los hablantes de otro lugar con características sociológicas similares. Esto se debe a que esos factores no son universales; en cambio, son particulares en cada comunidad. Por ello, las relaciones que se establezcan entre la variación y estos, no deben considerarse como resultado de causa/efecto (Milroy y Milroy 1996).

Los grupos no son completamente homogéneos porque la conducta lingüística de uno o más de los hablantes puede desviarse de la del promedio del grupo y por tanto no corresponde a lo expresado en la regla variable, dice la autora: “Con cierta frecuencia los estudios cuantitativos representan los valores numéricos totales para todos los individuos de un grupo o subgrupo, lo que oculta posibles diferencias entre estos individuos” (p. 100).

(A) Diatopía de la negación: Negaciones y zonas geográficas

Negación simple: [261 (23.5%) Capital]. [273 (24.6%) Zona Norte]. [314 (28.3%) Zona Sur]. [263 (23.7%) Zona Este] Total 1,111.

Negación doble: [12 (21%) Capital]. [18 (31.6%) Zona Norte]. [14 (24.6%) Zona Sur]. [13 (22.8%) Zona Este]. Total 57.

Explicación de los resultados: De los datos anteriores (p. 101, cuadro 22) se puede afirmar: 1. Que la doble negación se extiende por todo el país. 2. El fenómeno se documenta en todas las zonas dialectales dominicanas. 3. La región con mayor número de casos fue la Norte con 18 (31.6%) casos compuestos por Santiago y Puerto Plata.

Cuando se analizaron las emisiones de la doble negación por hablantes se encontró que hay hablantes de distintas regiones que no emitieron ninguna oración con doble negación durante la entrevista grabada: dos pertenecen al Norte y dos pertenecen al Sur. Dice la autora que esto no implica que esos informantes no posean la doble negación como parte de su gramática. Lo que sí pone de manifiesto es la complejidad sociolingüística y pragmática que enmarca este fenómeno.

(B) Variables sociológicas: Estructura de negación y variable género

Negación simple: [506 (45.5%) Hombres]. [605 (54.5%) Mujeres] Total 1,111.

Negación doble: [40 (70%) Hombres]. [17 (30%) Mujeres] Total 57.

Explicación de los resultados: La variación lingüística patrocinada por esta variable ha llamado siempre la atención a los estudiosos. Muchos han argumentado que las diferencias lectales que manifiestan los hombres y las mujeres no son provocadas por la diferencia de género (Smith 1985), sino más bien por los roles sociales impuestos por las comunidades donde estos se desarrollan (p. 102). Si se parte del supuesto de que la doble negación dominicana representa una forma no estándar y “extraña” dentro del mundo hispánico (Schwegler 1996) y que la negación simple representa la forma canónica y de prestigio, “y si seguimos los planteamientos de Milroy (1993) y López Morales (2009) quienes sostienen que las mujeres están más vinculadas a la forma estándar y que los varones tienden a apartarse de la norma, encontramos en el dialecto dominicano que este hecho parece cumplirse: las mujeres actúan de manera conservadora frente a la variante doble, mientras los hombres la favorecen”. A pesar de estos datos, no se puede argüir que esta diferencia porcentual se deba a que las mujeres dominicanas tengan mayor conciencia lingüística de la estigmatización de la doble negación, añade la autora.

No quiero concluir sin citar algunas palabras del doctor Luis Ortiz López, autor del prólogo, donde afirma: “La autora investiga de manera sistemática, con profundidad metodológica y con el rigor cuantitativo y cualitativo, las conductas lingüísticas de los dominicanos a través de una muestra diatópica y diastrática del país, no recogida hasta la fecha. Explica el fenómeno mediante un acercamiento al propio sistema lingüístico que lo posibilita, y propone respuestas pragmáticas y sociolingüísticas para el comportamiento del mismo. No hay duda que estamos ante el primer trabajo global sobre el fenómeno, la evidencia más contundente y precisa, el análisis más amplio y profundo y ante las conclusiones más completas y abarcadoras. Este libro se une a la bibliografía de los grandes dialectólogos dominicanos”.

Por mi parte, puedo utilizar palabras generales para catalogar el libro: grandioso, porque habla de nuestro país; apasionado, porque me toca cuando leo estudios de campo. La autora deslumbra con su delicada sensibilidad y profundidad con la que ha investigado cada detalle de este fenómeno de la doble negación del español dominicano. Al hurgar estudios que le preceden como base para sus teorías y planteamientos, valora al mismo tiempo los trabajos de los demás y su aporte, t muestra a una estudiosa del español dominicano. Todo esto es parte de la confianza que ella va generando en nosotros hasta leer los resultados y  conclusiones, y  nos hace calificarlo como bueno y válido. Nos hace sentirlo como libro de consulta enciclopédica, y su honestidad  muestra, por consiguiente, la seriedad de su autora, que nos hace enmarcarla en ese pensamiento que va de la obra a la persona. Al especificar las limitaciones de la investigación, casi imperceptibles, nos muestra su alta fidelidad a la ciencia de la investigación; pero no se queda ahí no,  sino que sugiere que las mismas sean salvadas o subsanadas en trabajos posteriores. Felicitaciones a la autora, y a la Academia Dominicana de la Lengua por publicar tan interesante investigación lingüística. Recomiendo tener cuidado a quienes se pongan en contacto con esta obra si van a extraer ejemplos para colocarlos en estudios fuera del contexto de la doble negación y la negación simple, ya que las estructuras demostradas por la autora son muy claras y precisas. Quiero resaltar a los dominicanos, siempre dispuestos a la colaboración, sin la cual no hubiera sido posible el estudio, hasta el punto de compartir sana y espontáneamente sus intimidades: “Bonita y no somo casado no” (p. 81).

Del estudio resalto esta expresión determinativa de la autora: “No obstante este innegable carácter social de la lengua, en el estudio de la variación sintáctica no puede pasarse directamente a la valoración de los factores sociológicos sin haber antes analizado y determinado los contextos lingüísticos que concurren en el fenómeno” (p. 52).

Y este gran aporte, que lo traduzco en que no todo se ha dicho, que, al contrario, el universo de investigación en la doble negación del español dominicano tiene puertas que podrían ser desconocidas.

Ana Marchena Segura, La doble negación del español dominicano. La interfaz lingüística, dialectal y social, Santo Domingo, Academia Dominicana de la Lengua, 2011.

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