Oraciones interrogativas y acentuación

Por Tobías Rodríguez Molina

 

Es frecuente encontrar fallos de acentuación en  las oraciones  interrogativas directas e indirectas. Pero ¿quiénes son los que fallan? ¿Son los que solo han cursado los estudios primarios? ¿Acaso ya no  fallan en acentuarlas los que terminaron su bachillerato o los que ya casi se van a graduar en el nivel universitario?  ¿Y qué sucede con los que  ya son profesionales?   ¿Ya ellos aplican  a la perfección las normas que nos  orientan para una acertada acentuación de ese tipo de oraciones?

Por ahora no me propongo responder esas interrogantes pues para ello habría que realizar una investigación aunque fuera un poco elemental, y esa no es mi intención por el momento.

Entrando en materia, podemos decir que cualquier texto de gramática del español contiene las orientaciones teórico-normativas que afirman que se les pondrá tilde a  que, quien, quienes, cual, cuales, cuanto, cuantos, cuanta, cuantas, donde, cuando y como  si  esas palabras aparecen en un contexto interrogativo. O mejor dicho, esas palabras deben tener un matiz interrogativo. Mejor aún, deben ser interrogativas. Se dice lo mismo si son exclamativas, pero de estas no trataré en este artículo.

Veamos ejemplos de oraciones interrogativas:

  1. ¿Cuál es el monto de esos atrasos?
  2. ¿Cuáles recursos tenemos para enfrentar la situación?
  3. ¿Cuánto tiempo demoraremos para librarnos de ese problema?

No hay dudas del valor interrogativo de esas oraciones, ya que son interrogativas directas; tampoco hay dudas de que las palabras que las encabezan son interrogativas. Y eso mismo nos hará comprender que es menos probable que un usuario de la lengua escrita deje de acentuar esas palabras que si se tratara de otros tipos de oraciones interrogativas como, por ejemplo, las oraciones interrogativas indirectas, que presentan mayor dificultad para el usuario no muy versado en el arte de escribir y emplear correctamente la lengua española.

Por esa razón se pueden  encontrar en algunos editoriales,  comentarios y artículos periodísticos, oraciones interrogativas indirectas con abundantes  deficiencias de tilde, en oraciones parecidas a las siguientes, que tienen la tilde bien empleada.

  1. No se le ha dicho a los ciudadanos qué se logrará con ese acuerdo.
  2. Es bueno que quede claro cuáles ventajas obtendremos realizando esa actividad.
  3. Todos esperamos que se nos diga cuándo saldremos los dominicanos de esa pesadilla.

Se puede afirmar con certeza  que la dificultad mayor estriba en que esas oraciones no aparecen en la escritura con la marca normal de la oración interrogativa. Me refiero al signo de interrogación, que en español debe aparecer al inicio y al final de las interrogativas directas. Y aumenta la dificultad por el hecho de que también les faltará a esas oraciones la entonación y la curva  melódica  propias de las interrogativas directas cuando las reproducimos oralmente. Ilustremos lo que acabamos de afirmar copiando un breve fragmento tomado de un texto didáctico religioso referente a Jesús: “…los discípulos que lo conocieron nos dicen quien era, como fueron descubriendo poco a poco su misterio, y  como cambió su vida.” (Curso de iniciación y Pastoral Bíblica, Ediciones MSC). Se trata en este caso de tres proposiciones que forman una oración compuesta interrogativa indirecta, careciendo de la tilde  las palabras “quien” y  los dos “como”.

Pero el problema se les  presenta a muchos usuarios en  mayor magnitud cuando tienen que escribir un tipo de interrogación que se inicia con palabras parecidas a los interrogativos de que nos estamos ocupando. Y a quienes  no las dominan en lo referente a  su no acentuación, les parece que esas palabras son interrogativas al estar al principio de oraciones interrogativas directas. Y esa falsa apreciación los lleva a marcarles la tilde a esas palabras. Y de ese desacierto se libran muy pocos,  incluyendo a  articulistas y a algunos  editorialistas de diarios dominicanos.

Quien así se comporta carece de una base morfosintáctica que le ayude a reconocer los diferentes tipos de palabras, las construcciones sintácticas y las diversas posibilidades de ubicación sintáctica que permite el español.

Veamos algunos ejemplos concretos, mediante los cuales podamos visualizar más fácilmente lo antes planteado:

  1. ¿Que no podremos pagar esa deuda es lo que andan diciendo?
  2. ¿Quienes llegaron a esa conclusión son personas dignas de crédito?
  3. ¿Cuando aprendamos a aplicar las normas referentes a las interrogativas indirectas cometeremos menor cantidad de errores?

Con ese tipo de oraciones hay que tener cuidado, ya que el sistema está configurado para que cuando aparezca el signo  de interrogación seguido de esas palabras “que”, “quienes”, “cuando”, etc., se les marque la tilde a las mismas. Y en ese cado, uno tiene que borrarles la tilde.

Ahora bien, al que posee un considerable conocimiento y dominio de la sintaxis del español, no le es difícil darse cuenta de que las tres oraciones anteriormente presentadas (la 7, 8 y 9) son oraciones compuestas con las proposiciones subordinadas antepuestas, y estas, a su vez,  iniciadas por una palabra que indica la subordinación, pero que no es interrogativa. Fíjense en el “que”, “quienes” y “cuando” con que comienzan las mismas.

Mi experiencia de lector de periódicos y revistas,  de corrector de estilo y de  profesor de español a nivel universitario, me lleva a catalogar de muy frecuentes las veces en que he visto dichas palabras acentuadas en ese tipo de oraciones interrogativas. Y tengo que especular sobre la magnitud del problema pues no conozco ningún estudio que nos pudiera servir para ofrecer datos estadísticos que avalaran mis apreciaciones de que los fallos de acentuación en ese tipo de oraciones son muy frecuentes en nuestro país en todo tipo de usuarios.

Ahora bien, las veces  que encontraba ese problema en mis alumnos los ayudaba  a enfrentarlo  haciéndoles caer en la cuenta de la diferente  curva melódica o de entonación de estas oraciones y de las que  están encabezadas por  una palabra interrogativa. Y otro auxiliar didáctico que ayuda a atenuar la dificultad es la sintaxis. Al respecto, lo que hay que hacer,  como di a entender antes, es reubicar las dos proposiciones colocando primero la principal y luego la subordinada. Tomemos las oraciones 7, 8 y 9, y redactémoslas  como sigue:

  1. ¿Lo que andan diciendo es que no podremos pagar esa deuda?
  2. ¿Son personas dignas de crédito quienes llegaron a esa conclusión?
  3. ¿Cometeremos menor cantidad de errores cuando aprendamos a aplicar las normas referentes a las interrogativas indirectas?

Tengamos en cuenta que este nuevo ordenamiento sintáctico no ha hecho variar el valor significativo y gramatical de las palabras que encabezan las oraciones 7, 8 y 9. Y  por su nuevo contexto en las oraciones 10, 11 y 12, nos damos cuenta, con mayor facilidad, de que no se les marca la tilde a las palabras  encabezadoras  de las oraciones 7, 8 y 9, como tampoco en la 10, 11 y 12,  pues el orden de los factores no altera el producto.

Como hemos visto, a muchos usuarios de nuestra lengua española se les dificulta la acentuación de algunos de los tipos de oraciones interrogativas. Pero creemos que con un pequeño esfuerzo de profesores, estudiantes, periodistas y demás profesionales, podemos lograr un empleo de la lengua escrita con mayor corrección y, por lo tanto, con mayor esplendor y efectividad.

 

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