La raya

La raya (—), también llamada guion largo por algunos autores, es un signo de puntuación menospreciado o desconocido por la gran mayoría de abogados dominicanos, pese a que podría desempeñar  funciones muy útiles en la redacción de textos normativos,  judiciales y forenses. Como se ha dicho en otros artículos de esta serie, los signos de puntuación —que  son once— se ven reducidos en gran medida a solo tres en la práctica jurídica dominicana: el punto, la coma y los dos puntos; en este último caso, solo  para introducir enumeraciones o citas.

Gráficamente, la raya se representa por un trazo horizontal (—) de mayor longitud que el signo matemático de menos, (–) y mayor aún que el signo de guion (-). En los teclados de computadora, al igual que en las máquinas de escribir de antaño, no existe tecla ni para la raya ni para el menos, solo para el guion. Sin embargo, con el programa Microsoft Word se puede insertar la raya presionando Alt+0151 o Ctrl+Alt+guion, y el menos con Alt+0150; con Corel WordPerfect, simplemente presionando seguidamente la tecla de guion dos veces (para el menos) y tres veces (para la raya); y en las computadoras Macintosh se pueden encontrar en la misma tecla de guion combinada con Alt, pulsando una vez para el menos y dos veces para la raya.

USOS DE LA RAYA

La raya tiene tres funciones:

1.    Delimita incisos dentro de una oración (raya de inciso).
2.    En los diálogos y citas, señala las intervenciones de los personajes o los comentarios y precisiones del narrador o transcriptor (raya de diálogo o cita).
3.    En bibliografías, cuadros y listas, sustituye palabras mencionadas inmediatamente antes (raya de sustitución).

La raya de inciso

La raya se emplea para aislar los incisos en la oración, es decir, para delimitar los elementos  secundarios o suplementarios que aportan explicaciones o precisiones a lo dicho. Los ejemplos que siguen ilustran este uso:

Las primeras sentencias dictadas por el nuevo juez —especialmente dos que falló en materia de sucesiones,—  parecen indicar que es muy capacitado.
    
 Hace ya casi treinta años —fue en octubre de 1982— que por primera vez asumimos la representación de un cliente en una demanda contra un profesional de la salud.
 
 La Constitución de 1994 fue consecuencia directa del tranque electoral —hay quienes dirían ‘fraude electoral’: para muchos la Junta Central Electoral de la época estaba parcializada— que se produjo en las elecciones de ese año.

Se utilizan siempre dos rayas para enmarcar el inciso: una de apertura y otra de cierre. La raya de apertura precede la primera palabra del inciso y se escribe pegada a esta; la de cierre sigue la última palabra del inciso y, por igual, se escribe pegada a esta.

En la delimitación de incisos  la raya comparte funciones con la coma y con el paréntesis, de manera que es posible sustituir la raya por uno de estos signos, como se demuestra a continuación con los ejemplos citados:

Las primeras sentencias dictadas por el nuevo juez, especialmente dos que falló en materia de sucesiones, parecen indicar que es muy capacitado.
    
Hace ya casi treinta años (fue en octubre de 1982) que por primera vez asumimos la representación de un cliente en una demanda contra un profesional de la salud.
 
 La Constitución de 1994 fue consecuencia directa del tranque electoral (hay quienes dirían ‘fraude electoral’: para muchos la Junta Central Electoral de la época estaba parcializada) que se produjo en las elecciones de ese año.

Las diferencias en el uso de la raya, la coma y el paréntesis en incisos no han sido bien definidos. Como primera aproximación a un sistema, se dice que depende de cómo se perciba el grado de conexión que el inciso mantiene con el resto del enunciado: las comas encerrarían incisos muy relacionados con el resto de la oración; los paréntesis, los menos relacionados; mientras que las rayas se reservarían para incisos medianamente relacionados. Dicho de otro modo, los incisos entre rayas suponen un aislamiento mayor con respecto al texto que los que se escriben entre comas, pero menor que los que se escriben entre paréntesis.

Sin  embargo, muchas veces se estila utilizar rayas, en lugar de coma o paréntesis, para destacar o prestar énfasis al inciso, por la forma misma como estas se representan gráficamente. Compárese en este sentido el efecto de estas tres oraciones:

El Consejo de la Magistratura decidió no confirmar, por razones que han resultado un tanto controvertidas, a cuatro jueces de la Suprema Corte de Justicia.

El Consejo de la Magistratura decidió no confirmar (por razones que han resultado un tanto controvertidas) a cuatro jueces de la Suprema Corte de Justicia.

 El Consejo de la Magistratura decidió no confirmar —por razones que han resultado un tanto controvertidas— a cuatro jueces de la Suprema Corte de Justicia.

Además, hay ocasiones en que se impone el uso de la raya o el paréntesis frente a la coma. Sucede así cuando el inciso es una oración con sentido pleno sin vinculación sintáctica con el texto principal, incluso con otros signos de puntuación. En estos casos no es posible encerrar el inciso entre comas:

La Constitución de 1994 fue consecuencia directa del tranque electoral —hay quienes dirían ‘fraude electoral’: para muchos la Junta Central Electoral de la época estaba parcializada— que se produjo en las elecciones de ese año.

Las rayas son particularmente útiles en textos jurídicos que contienen pasajes largos con numerosos incisos, a veces uno dentro del otro, o con una estructura coordinada cuyos miembros van separados por comas. Es aconsejable en esos casos emplear rayas. en lugar de comas, para aislar los incisos secundarios y así hacer más claro y comprensible el contenido. texto.

Por último,  la raya de inciso se utiliza también para introducir una nueva aclaración o inciso en un texto que se encuentra encerrado entre paréntesis. Por ejemplo:

No se sabe con certeza si fue el vendedor quien firmó el contrato de venta (él niega que lo hizo —incluso alega que estaba fuera del país en la fecha de su supuesta firma— y ha amenazado con querellarse contra el notario actuante), por lo que no aconsejamos que, por el momento, nuestro cliente desembolse fondos para la compra de la propiedad.

Raya de diálogos o citas

Este uso de la raya es de más utilidad en el lenguaje literario o periodístico que en el lenguaje jurídico. Se escribe una raya delante de cada una de las intervenciones de un diálogo, sin necesidad de mencionar el nombre de la persona o personaje al que corresponde. Por ejemplo:

—¿Cómo te fue en la audiencia?
—Fenomenal. El abogado del apelante, Pedro Pérez, no asistió y la corte pronunció el descargo puro y simple.
—Ese es un desorganizado. No es la primera vez que le pasa.
—Lo sé. ¡Y la buena fama que tiene el bendito!

También se utiliza la raya para introducir los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes, así como para enmarcar los comentarios del transcriptor de una cita textual:

—No te olvides de llevar la venta al Registro hoy —le dijo el abogado a paralegal.

“¡No voy a permitir —tronó el juez— que se hostigue e irrespete al testigo!”

Raya de sustitución

Esta raya se utiliza al comienzo de la línea en índices bibliográficos y alfabéticos para indicar que en ese renglón se omite, para no repetirlo, un elemento común ya expresado en la primera de sus menciones. Tras la raya de sustitución debe dejarse un espacio en blanco y no se escribe el signo de puntuación que sigue, si lo hubiere, a la expresión sustituida. Presentamos a continuación un ejemplo de índice bibliógrafico y otro de índice alfabético:

        MARTÍNEZ DE SOUSA, José. Diccionario de usos y dudas del español actual, 4ª ed.: Gijón, Trea, 2009.

        — Ortografía y ortotipografía del español actual, 2ª ed.: Gijón, Trea, 2008.

            MILLÁN, José Antonio.  Perdón, imposible: Guía para una puntuación más rica y consciente: Barcelona, RBA Libros, 2006.

        REAL ACADEMIA ESPAÑOLA y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA. Diccionario panhispánico de dudas: Madrid, Santillana, 2005.

        — Ortografía de la lengua española: Madrid, Espasa, 2010.

    — Nueva gramática de la lengua española: Madrid, Espasa, 2009, 2 vol.

    Recursos
    — extraordinarios
    — ordinarios

Escribe Fabio J. Guzmán Ariza.