Sucedáneo – aplicante – municiones – telecable – *inclaudicable – vítor

SUCEDÁNEO

“. . .aunque los remolones se han ido quedando sin excusas con la marea publicitaria de Viagra, Cialis y otros SUCEDÁNEOS de la erección viril que inunda la tele”.

Hay errores que distorsionan el mensaje. Este en el pasaje es uno de ellos. Se demostrará más abajo que la selección de “sucedáneo” en esta oración no tiene justificación. Si el mensaje trasciende al lector es porque el lector subsana las deficiencias de la escritura del articulista.

Los experimentos científicos que se han hecho han permitido analizar y apreciar las reacciones de la inteligencia enfrentada a las deficiencias en la redacción de párrafos. El cerebro logra recomponer el sentido u organizar los vocablos para que sean inteligibles. Ahora bien, ese modo de redactar no es el recomendado para una lectura de artículo de periódico.

Lo más peligroso que sucede en casos como este es cuando este tipo de persona, que redacta de esta manera, tiene acceso a los medios de información masiva; lo que hace con su redacción es confundir acerca de las significaciones de los vocablos en la lengua común.

En el desarrollo de esta sección se sopesará el significado de sucedáneo, algo obvio, y así quedará manifiesto el error. Para poder llegar a la conclusión propuesta también hay que entrar en un examen sobre la voz erección.

Sucedáneo es la sustancia que reemplaza a otra porque tiene propiedades parecidas. Quiere decir  que imita algo sin alcanzar todas sus cualidades. Es como una imitación mal lograda.

La erección del pene es cuando este se levanta y endurece porque fluye la sangre en él, generalmente por excitación sexual u otro estímulo, se pone duro. En dominicano: se para.

Lo que hacen los medicamentos modernos no es sustituir, o reemplazar la erección, sino ayudar a que esta se produzca. Esos fármacos en medicina moderna los llaman coadyuvantes porque asisten o ayudan a la consecución de algo.

Se espera haber satisfecho lo que se propuso al principio de esta sección cuando se escribió que se demostraría que la elección de sucedáneo no era acertada en el contexto.

 

APLICANTE

“. . .pero no todo el mundo puede optar por los cargos del sector público. Para acceder a ellos, el APLICANTE debe demostrar su afinidad con el. . .”

Este sustantivo de la cita no es conocido en todo el ámbito de la lengua española. Las raíces no son castizas, como se decía antes. No pertenecen al genio o espíritu de la lengua común.

Ni los diccionarios de uso tienen noticia de esta voz que por la formación parece que está relacionada con el verbo aplicar.

Este “aplicante” tiene sus raíces en el inglés to apply que es un calco semántico, pues en el español de los Estados Unidos, Honduras, Nicaragua, Puerto Rico, Ecuador y Bolivia se usa para la persona que solicita algo por medio de un formulario escrito.

Es buen español corresponde a solicitante, pues el formulario que (re)llena la persona es una solicitud y no una “aplicación” como denominan a ese impreso. En español se solicita un trabajo, no se “aplica” para conseguirlo.

Ya esta voz está debidamente documentada como un americanismo en el Diccionario de americanismos de la ASALE.

 

MUNICIONES

“Atacante de escuela en Georgia llevaba más de 500 MUNICIONES”.

Ese fue un título a lo ancho de cuatro columnas de un periódico de tamaño regular cuyo contenido normal se despliega en seis columnas. Esta explicación se incluye para que pueda medirse el tamaño del titular de la noticia.

El tema de esta sección es la palabra munición y el plural municiones. Munición es un colectivo, genérico cuyo origen se encuentra en el latín munitio y onis que significaba ‘trabajo de fortificación’.

Munición es el conjunto de toda clase de cosas necesarias para el sostenimiento de un ejército en la guerra. Comprende todo lo que se usa para cargar las armas, proyectiles, bombas, perdigones, metralla.

Municiones es el plural del nombre colectivo munición. No es sinónimo de balas, proyectiles, cartuchos. Munición es un término no contable que tiene significado colectivo como se mencionó más arriba; por lo tanto, no es adecuado que vaya precedido por un número como se hizo en el titular citado. Esa es la terminología (la resaltada) que utiliza el Diccionario Urgente de dudas en línea que mantiene y actualiza Fundéu.

Consta más arriba también que tiene un significado colectivo, de allí que indique la clase de elementos a la que pertenece el conjunto y no a cada uno de los elementos en particular.

 

TELECABLE

“Es posible subir en un TELECABLE, al pico H. desde donde se vislumbran los dos valles”.

Hay que expresar la sorpresa que suscita el no poder encontrar este término en los diccionarios. En muchos países de habla hispana se utiliza la voz del epígrafe para referirse con ella al sistema de televisión por suscripción y que se recibe (recibía) por medio de un cable.

Hay que convenir en que el elemento compositivo tele- significa “a distancia, lejos”, de allí es de donde se han formado muchas de las palabras que se conocen en la actualidad: teléfono, televisión y muchas más.

En muchos países (España entre ellos) al sistema de televisión, o al aparato receptor, en el registro coloquial llaman: tele, usando esta apócope. Los norteamericanos de habla inglesa achican el nombre tv, pronunciado tiví. Para el sistema de televisión por cable lo llaman cableTV. Con ese nombre no ahorraron mucho.

De todas formas el “telecable” al que se refiere el cronista de viajes es al mecanismo que mediante un cable permite a las personas subir hasta sitios de difícil acceso. Existe un teleférico de cable único para la tracción y la suspensión, provisto de cabinas y a ese llaman telecabina. Es posible que el redactor tratara de referirse a ese teleférico.

Llama la atención que los diccionarios no incluyan la voz “telecable”, para la recepción de imágenes en un televisor mediante un sistema a través de un cable, cuando el uso ha predominado para que en el habla se utilicen otras palabras con tele- como elemento compositivo que significa televisión, por ejemplo: Telecomedia, telediario, teleclub, teleadicto, telebasura.

De todas formas la voz “telecable” como reza el lugar común: brilla por su ausencia.

 

*INCLAUDICABLE

“. . .forma parte de ese sentido profundo que requiere una fe y entrega INCLAUDICABLES”.

Lo que ocupa la atención en esta sección es una forma derivada del verbo claudicar. Una de las preguntas que hay que plantearse es si el compuesto *inclaudicable está bien formado. La pregunta es válida si uno comienza por interrogarse si es válida la parte *claudicable.

Resulta interesante antes de adentrarse en el desglose de los argumentos sobre esta voz que se abunde en el origen del escrito del cual se extrajo esta frase. Se tomó de una crónica de arte. Esto se menciona porque ya en el pasado se ha insistido en que los críticos de arte, los cronistas de exposiciones y otros escritores afines con frecuencia de manera inadvertida o intencional introducen términos que ellos crean.

En algunas ocasiones estas creaciones pueden ser plausibles, pero en otras son desastrosas. Además, al inventar un vocablo para mencionar algo que tiene ya nombre deberían someterse a las normas de la lengua. Deben tener en cuenta estos “inventadores” que los genes y componentes de esas palabras están en la obligación de cumplir con lo que la lengua ha instituido por medio del uso.

En español se conoce el verbo claudicar que es rendirse, dejar una persona de oponer resistencia a una cosa. Se claudica cuando se cede a una presión o a una tentación. Consiste en abandonar el esfuerzo. Puede decirse que ocurre cuando se falla en la observancia de los principios o normas de conducta, cuando se deja de cumplir con las obligaciones.

El adjetivo que corresponde a este verbo es claudicante que se aplica al que claudica. Se dice de aquello que implica claudicación. Mal podría construirse una negación de algo que no tiene antecedentes en el idioma. Con la última frase se alude a *claudicable como elemento base para anteponerle el prefijo in- que indica negación, origen, procedencia o patria y que en este caso de la voz en estudio sería tomado para la negación.

Antes de cerrar esta sección se desea insistir sobre un asunto. La velocidad de la comunicación de las palabras (escritas y orales) ha alcanzado un grado tal en el mundo moderno que las voces nuevas, así como los neologismos legítimos, logran calar entre los hablantes y escribientes con mayor celeridad que en el pasado.

 

VÍTOR

“Cuando en 1992, en medio de LAS VÍTORES y confrontaciones con motivo de la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América. . .”

Casi no vale la pena que se mencione algo con respecto del vocablo descubrimiento para describir en una palabra el encuentro de las civilizaciones que se produjo en 1492; pero no puede pasarse por alto.

Vítor es ovación, aclamación, aplauso, viva en honor de una persona o cosa. Es una manifestación de alegría, de admiración, de aprobación. Es una interjección que se usa generalmente en plural.

Significa también cartel que se exponía en público en aplauso de una persona por alguna hazaña o acción gloriosa. En consonancia con todo lo anterior, es una función pública en honor de alguien que ha realizado una hazaña.

Una vez revisadas esas significaciones hay que convenir en que el uso que se hizo de la voz procedente del latín víctor se ha hecho con propiedad. En tanto que función pública este vítor es masculino, así como el letrero y la manifestación de alegría. De esta familia de palabras es el verbo vitorear que es dar vivas, aclamar o aplaudir a una persona o acción.

 

 

 

 

 

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