REPORTAR – REPORTARSE – TUBO – TRASVASE – CASACA

“La maquinaria de los Marlins de la Florida echará a andar hoy con el REPORTE de los lanzadores y los receptores al. . .”

En esta, así como en muchas otras ocasiones más, se ha escuchado y leído el uso de estos verbos con significados que no le corresponden.


En la cita se emplea el verbo en funciones sinónimas de “presentarse”. Se ha escuchado en muchas ocasiones que alguien al dirigirse a otra persona le ordena que se “reporte” a su unidad, sobre todo en las filas castrenses. En la administración pública se ordena de la misma forma a los empleados que se “reporten” a sus puestos de trabajo. El uso continuado del verbo del modo señalado en los ejemplos ha dado cariz de validez al mismo.

El desengaño viene cuando se consulta el lexicón con el propósito de revisar los usos que la lengua reconoce. Tanto el diccionario autorizado de la lengua, como los diccionarios de usos de la lengua española están contestes en el asunto. Unos y otros están ajenos a que los verbos “reportar y reportarse” puedan usarse de la manera en que se les usa en la cita y en los ejemplos que ilustran la costumbre mencionada.

Es imposible pretender que los diccionarios puedan estar al día con respecto a la lengua. La fuente de creación de la lengua es el uso que hace el pueblo. La función de los diccionarios es recoger esos usos y darle forma inteligible. Lo que hoy se critica mañana es preponderante y quien critica puede quedar muy mal parado en el futuro. En los comentarios y apuntes que se hacen con respecto al uso de los vocablos prima un ánimo de documentar. No hay un absoluto en esta materia.

La lengua es viva. La calidad de medio vivo de comunicación le impone a la lengua el deber de actualizarse y re-actualizarse. Los ejemplos de cambios en el seno de la lengua son muchos. Cambia la ortografía, cambia la conjugación y el campo de acción de las palabras se amplía o estrecha de acuerdo con las necesidades y las tendencias predominantes.

Luego de la digresión con respecto de la lengua y su evolución, hay que regresar al tema principal de esta sección. Le corresponde el turno a la revisión de los diccionarios para aclarar el punto principal que no es otro que el de los significados de los verbos del título.

Aunque constituya una sorpresa, la primera acepción del verbo reportar es “refrenar, reprimir o moderar una pasión de ánimo o a quien la tiene”. La segunda acepción es “alcanzar, conseguir, lograr, obtener”. Éste es más conocido en la conversación diaria. Más conocido aun es el significado de la tercera acepción, “dicho de una cosa: producir algún beneficio o ventaja, o, por el contrario, dificultades o disgustos”.

Otra significación que puede resultar una novedad para algunos es que el verbo sirve para “traer o llevar”. En el léxico de los impresores es “pasar una prueba litográfica a la piedra para multiplicar las tiradas de un mismo dibujo”. La Academia registra en sexto lugar “retribuir, proporcionar, recompensar”. La última acepción consignada tuvo su origen en América, “transmitir, comunicar, dar noticia”. La última como se adivina con facilidad proviene del inglés.

No conforme con vaciar aquí los significados anteriores hay que buscar el origen del uso. Sin mucha búsqueda se encuentra en el inglés. En esa lengua es “presentarse” en el sentido de acudir en persona (no se olvide que una persona puede hacerse representar mediante terceros) a algún sitio.

Otro uso desacertado que se hace del verbo “reportar” es cuando se le usa para indicar que una persona es subalterna de otra, y es ante esa otra por ante quien debe responder por sus actos y desempeño como funcionario o empleado. Si se leen de nuevo las acepciones copiadas más arriba se verá que ese significado no consta allí.

Del cuerpo de esta sección se pueden extraer algunos verbos que sirven en español para expresar la idea que se intentó transmitir en la cita copiada. Entre ellos, ya mencionados, acudir, presentarse; a éstos se pueden añadir, “comparecer, asistir, venir, hacerse presente”; en un nivel coloquial “dejarse caer, pasar por, dejarse ver”.

TUBO 

“Cuando el TUBO de Eustaquio se bloquea el fluido se acumula en el oído medio y como consecuencia viene el dolor.”

Se observa una tendencia cada vez mayor a emplear en el español del campo de la medicina la palabra “tubo” en lugar de otras que eran las de mayor frecuencia.

Hoy se habla y escribe acerca de los “tubos” de Falopio, eso que no hace mucho tiempo se conocía con el nombre de las trompas de Falopio.

Todavía en los tratados escritos en español para referirse a esas partes del cuerpo lo hacen usando el vocablo “trompa” y no el “tubo”, que ahora parece que está de moda y pugnando por reemplazar lo establecido a través del tiempo y el uso.

La Academia que todavía trata de mantener la uniformidad en la lengua española, cuando le hace un espacio a Eustaquio en su diccionario, envía a consultar la palabra trompa. En el apartado en que estudia el nombre de persona que escribe que se deriva de Eustachi, que era un médico italiano que vivió en el siglo XVI.

En la parte correspondiente a trompa, la Academia define la de Eustaquio así, “conducto propio de muchos vertebrados, que pone en comunicación el oído medio con la faringe. En el hombre tiene unos 40 ó 50 mm de longitud “.

Como ya se mencionó antes la trompa de Falopio, ahora cabe que se añada aquí que es el “oviducto de los mamíferos”. Los “tubos” que conoce la lengua no se avienen por definición con lo que son los dos que se mentaron antes. Entre los animales, el único tubo conocido es el “tubo intestinal” que es el “conjunto de los intestinos de un animal”.

La fuente del error es el tube del inglés. En esa lengua pueden usar con toda propiedad la voz escrita antes porque una de las definiciones para ella es “canal angosto en el cuerpo de un animal”. Ofrece el diccionario de esa lengua un sinónimo para esa acepción que corresponde a nuestro “conducto”.

La lengua española está sometida a una presión constante de parte de la inglesa. Depende nuestra lengua de la inglesa para adaptar los términos técnicos y científicos. La mayoría de las investigaciones se llevan a cabo en países de habla inglesa; una vez concluidos los estudios –aunque no se hagan en países de habla inglesa- se publican en esa lengua, por considerarse esa lengua como la lengua científica internacional. La hegemonía del inglés es innegable en el campo de las ciencias, sobre todo de las aplicadas.

El caso del “tubo” estudiado aquí guarda relación con lo expuesto en el párrafo anterior. Aquí no hay adaptación ninguna, sino copia. El problema estriba en que lo que se entiende por tubo en nuestra lengua no se acomoda para se le use como se hace en el texto copiado. La similitud entre las dos palabras, tube y tubo se presta a la confusión.

TRASVASE 

“Aunque en algunos países latinoamericanos han surgido quejas sobre el TRASVASE de empleos de esta región hacia la nación asiática. . .”

Los redactores de noticias hace un tiempo que están enfrascados en una lucha para traducir el término del inglés que sirve para transmitir la idea del desplazamiento de la mano de obra fabril. En inglés no tienen problemas con eso porque la idea la comunican con la utilización de la voz  migration y los derivados de ésta.

Lo que sucede en realidad es que hay un traslado de puestos de trabajo. Las industrias norteamericanas se llevan sus plantas de ensamblaje, de acabados, de elaboración, y otras, a otros países, en procura de pagar salarios más bajos y aumentar sus beneficios.

Algunos periodistas que leen las noticias en inglés se han guiado por la solución más fácil y han llamado el fenómeno con el nombre de migración de la mano de obra. Al hacerlo de este modo se equivocan.

El “trasvase” de que se trata aquí procede de España. Al transmitir la idea con esta palabra no se ha tenido en cuenta lo que significa el trasvase y el verbo trasvasar. El sentido propio del vocablo, así como el del verbo de la misma familia se examinarán más abajo.

Es muy probable que si se le pregunta a un obrero perjudicado por el fenómeno responderá diciendo que “los empleos se han ido a otra parte”. Esa es la idea. Desde su punto de vista es acertado expresarlo de esa manera. Está claro que al periodista no se le acepta que lo escriba así.

El trasvase es un nombre masculino que la Academia define como la “acción y efecto de trasvasar”, y este último es el verbo. A su vez, trasvasar es “pasar un líquido de un recipiente a otro”. La clave del asunto está en el término “líquido”. Lo del recipiente no es problema porque ese concepto está ampliado en la lengua.

Ni los puestos de trabajo, ni la mano de obra, ni los productos aceptan que se les califique de líquidos, porque esa calificación cae en lo ridículo así como lo hace el trasvase.

Ya en el cuerpo de esta sección se hizo uso de dos vocablos que muy bien podrían desempeñar las funciones que demanda la situación, es decir, el fenómeno. Una de ellas es “desplazamiento” y la otra es “traslado”. La primera se la hizo acompañar de “mano de obra fabril”; y la segunda vino en compañía de de “puestos de trabajo”.

Si el sujeto de la oración lo constituye la fábrica, se puede decir y escribir que hay una “mudanza”. Hasta el nombre “trasiego” se puede usar porque este no solo se aplica a los líquidos, sino a las cosas que se mudan de un lugar a otro.

Como siempre se hace en estos casos se recuerda que las listas ofrecidas no son limitativas, sino solo enunciativas, lo que equivale a decir que con ellas no se agotan todas las palabras que pueden usarse para expresar la idea.

CASACA 

“La victoria en la etapa le permitió calzarse la CASACA amarilla que se otorga al puntero en las posiciones generales.”

Antes de entrar en el meollo del asunto no se puede hacer pasando por alto lo de “calzarse” la casaca. La lengua española cuenta con muchísimas opciones, pero lo de calzarse no se presta para la casaca. La definición del verbo calzar está reñida con el uso que de él se hace aquí. Ahora a la casaca.

La descripción de una casaca no permite que se la use en lugar del famoso maillot que visten los ciclistas en las competencias que se desarrollan en varias etapas.

Lo que se entiende por casaca es una vestidura ceñida al cuerpo, generalmente de uniforme, con mangas que llegan hasta la muñeca, y con faldones hasta las corvas. Para aquellos que hayan olvidado lo que es la corva, es la parte de la pierna, opuesta a la rodilla, por donde se dobla y encorva. Este es el momento para soltar la carcajada al imaginarse al ciclista montado en su bicicleta con este tipo de indumentaria.

Si se regresa al terreno de las soluciones, la selección no fue buena, porque lo que en francés se conoce con la voz maillot, integrada al diccionario de la corporación mayor de la lengua de Madrid en el año 1992, es una “camiseta deportiva, especialmente la de los ciclistas”. Se puede añadir a lo que la Academia escribió, que en puridad de verdad, el maillot es una camiseta de punto, con lo que se indica que la prenda es tejida.

Era muy fácil escribir “camiseta”, o simplemente utilizar la voz francesa ya aceptada, o camiseta de punto. Lo que no es válido es que se use aquí la casaca porque produce efectos risibles y no es adecuado.

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