PRIVACIDAD – OPCIONADOS – PICAR – TARDÍO

“. . .que consideraban la ley una invasión a su PRIVACIDAD, el juez. . .

El concepto de privacidad nació primero en los Estados Unidos del modo como se le entiende en nuestros días. Décadas atrás el concepto de moda era el de “privacía”, que hizo carrera sin lograr apoyo académico. En su tiempo se ocuparon los celosos del idioma de cerrarle el paso al vocablo. Ese término se usó como el equivalente en español del “privacy” inglés.


El ataque actual ocurre en otro frente. Ahora se trata del concepto de “privacidad” que se ha impuesto y ya figura en el diccionario oficial desde el año 2001. La victoria de la palabra sobre las españolas de buena cepa todavía no es total, porque las acepciones no se asemejan a las del inglés “ni por asomo”.

En español la privacidad cubre el “ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión”. Como se podrá adivinar la definición anterior proviene del DRAE.

En inglés, además de lo anterior, pues en Inglaterra se le acepta de modo semejante al español, es la posibilidad de mantenerse fuera de compañía que no se ha solicitado, o de miradas ajenas.

El DPD, Diccionario panhispánico de dudas, resalta que el vocablo no es sinónimo de intimidad; aunque son semánticamente muy próximos y en algunos contextos intercambiables.

En el derecho de los países que siguen el patrón del código Napoleón, lo que se protege es la “propiedad privada”, que es el derecho que posee el propietario a disponer de la manera más absoluta de lo poseído. La limitación que siempre ha prevalecido por encima del derecho de propiedad es el interés público.

En los sistemas de derecho de los países hispanoamericanos, lo que se protege es la propiedad privada contra invasiones de terceros. Lo que se protege no es por tanto la privacidad, sino el derecho de propiedad que se plasma en la cosa sobre la cual descansa el derecho, ya sea esta un bien mueble o inmueble.

OPCIONADOS 

“. . .en parada clave de campaña para los candidatos más OPCIONADOS”.

Para comenzar, el verbo “opcionar” no se encuentra en el diccionario consagrado de la lengua española. Las dos palabras de esa familia que constan en ese catálogo autorizado son “opción y opcional”. Si el verbo en sí mismo no tiene carácter legítimo, menos puede tenerlo un participio formado sobre él, por lo tanto ese “opcionado” que se usó en el lugar transcrito no es acertado.

Lo que se ha escuchado es el uso de ese verbo inventado para mencionar con él la venta que se hace en pública subasta, ya sea ésta legal o venta pública al mejor postor.

El verbo que más se asemeja a una de las ideas es “optar”, que el Diccionario de la Academia define como “escoger algo entre varias cosas”. El verbo también tiene funciones de verbo intransitivo. Significa demás, “intentar entrar en dignidad, empleo, etc., a que se tiene derecho”. En el último caso es sólo verbo transitivo.

Se presume que lo que deseó expresar el escritor es que se trata de los candidatos con mayores opciones, con mayores posibilidades de obtener el triunfo.

PICAR 

“Los fiscalizadores revolucionarios ordenaron PICARLO en tres pedazos, para aprovechar las dimensiones del óleo”.

En algunos países usan con mayor frecuencia que en otros el verbo picar. Lo usan con el valor de “cortar”. En otros, como en España, utilizan “trocear” para lo que picar significa. Véase lo que trae el DRAE acerca del verbo “picar”.

La segunda acepción para el verbo es “cortar o dividir en trozos muy menudos”. Esto equivale a decir que se corta en pedazos muy pequeños, a veces tan menudos que no se trata de dividir en partes, sino de desmenuzar. Cuando se corta de este modo no se tiene en cuenta la cantidad de partes que van a resultar de la acción.

De este picar es de donde resulta el “picadillo” de carne. ¡Trate alguien de contar los menudos trozos de la carne en picadillo! El verbo estudiado tiene una larga prole. En el Diccionario de la Academia, se asientan casi sesenta significados diferentes contando los empleos que se hacen en expresiones de uso común. No es posible echar un vistazo a los usos.

Basta mencionar como muestra las mordeduras de ciertos animales o de insectos en los cuales se usa el verbo picar; los peces que muerden el cebo; los animales que se avivan con las espuelas; el escozor o ardor de algunas partes del cuerpo; el tomar una ligera porción de comida; las ropas que se apolillan, y por último los dientes con caries.

En el texto lo que convenía era, “. . . ordenaron cortarlo en tres partes. . .”. Si la operación se hizo con cuidado y no al azar, lo que encajaba era, “. . . ordenaron dividirlo en tres partes. . .”

TARDÍO 

“. . .en el cual, por estar en un horario TARDÍO, se pueden tocar temas muy fuertes, siempre partiendo del buen gusto”.

Cuantas veces el lector tropieza con una construcción como la del texto en que la palabra “tardío” viene  a modificar a horario, hay algo que le produce desazón. Vale la pena detenerse a revisar la combinación para determinar si es acertada.

Una visita al diccionario despeja las dudas. La primera acepción alude a las frutas que tardan más del tiempo regular en venir a sazón y madurez. En su segundo significado es “que sucede, en una vida o una época, después del tiempo en que se necesitaba o esperaba”. Dicho de una persona es la “pausada, detenida y que camina u obra lentamente”

Debe llamarse la atención que es una época, no un momento, por lo tanto no debe aplicarse  a las cosas que se planean para que ocurran tarde en un período de tiempo marcado.

EJE 

“Publicidad S., de origen argentino, recién estableció un EJE en Miami”.

Según lo que escribe el lexicón mayor de la lengua española, “eje” es, entre otras cosas, “sostén principal de una empresa”. Si se relee la frase, sale así, “. . . estableció un sostén principal en Miami”. Dudo que esa fuera la intención de la redactora.

Quizás lo que estableció o abrió fue una sucursal, una agencia, una representación, una delegación, o lo que se le ocurra, pero no eso que escribió. El vocablo “eje” tiene mucho de elemento primordial, tanto así, que es el tema predominante de un discurso; es la persona que es el centro de algo, y en torno de la cual gira todo lo demás; es el designio final de una conducta. Para que no haya equívocos, este final guarda relación con el propósito, fin, no con la terminación de algo. Es la idea fundamental de un raciocinio.

Para que lo escrito por la periodista fuera cierto, de la manera redactada, la empresa habría tenido que mudar su sede central, para ejercer desde Miami su negocio predominante. Como último argumento en abono de lo que se sustenta, léase lo que asienta la Academia como frase coloquial, y la explicación que escribe: “partir a alguien por el eje”, es “dejarle inutilizado para continuar lo que había empezado, causarle un perjuicio o contrariedad, especialmente si es irremediable”. Los términos son casi absolutos.

TENENCIA 

“Durante su TENENCIA en Disney, el dibujo animado en la tradición clásica de. . .”

El vocablo del epígrafe es de uso sobre todo en lenguaje jurídico. Se refiere a la acción de tener. Un ejemplo de ello es la “tenencia ilícita de armas”.

La tenencia es también el “cargo de teniente y ejercicio de él”; particularmente “tenencia de alcaldía”. Hasta el encuentro con el texto del cual se cita la frase al principio de la sección, siempre se habían encontrado textos exclusivamente legales en los cuales se aludía a la “tenencia” de algo, sobre todo a la situación que no supone derecho de propiedad o derecho legal sobre lo poseído.

La Academia enuncia su concepto de la tenencia como la “ocupación y posesión actual y corporal de algo”. En el caso del texto, a lo que trataba de referirse el autor del texto era al desempeño o actuación de un ejecutivo de empresa. Esa “gestión” del administrador es lo que caracteriza su paso por la compañía.

Lo que hubo no fue “posesión” de Disney, sino dirección de la política comercial. En los cargos en la vida pública, si el desempeño del cargo es importante se escribe y se trata de “mandato”; así se habla de su éxito o fracaso durante el primero o segundo mandato presidencial, por ejemplo.

Lo más indicado sería escribir, “durante su administración en. . .”

VALORAR – EVALUAR  

“Los cardiólogos están VALORANDO la situación del alcalde y en las próximas horas se emitirán (sic) información sobre las condiciones de salud de. . .”

El inglés es un idioma con gran capacidad de asimilación de palabras. El vocablo évaluer salió del francés y se introdujo en el inglés de Inglaterra. De allí pasó a los Estados Unidos, que no sólo lo asimiló, sino que se lo devolvió en dévaluer, verbo inglés to devaluate.  Los dos términos son de uso en el español de todos los días, y en especial en la lengua económica el último, devaluar.

Si se regresa al español y se consulta “evaluar” se encontrará que la Academia le otorga origen francés y lo define como “señalar el valor de algo; estimar, apreciar, calcular el valor de algo”. La tercera acepción es “estimar los conocimientos, aptitudes y rendimiento de los alumnos”. Sin lugar a duda la evaluación soporta un gran peso estimativo en dinero; y en su defecto, muy específicamente somete la acepción a los conocimientos, aptitudes y rendimiento de los alumnos.

Con respecto al verbo “valorar”, es “señalar el precio de algo”, que se sitúa fuera del texto inmediatamente. En su segunda acepción es “reconocer, estimar o apreciar el valor o mérito de alguien o algo”. Valorizar -agrega la Academia- es “aumentar el valor de algo”. Por último las autoridades de la lengua definen el significado de la palabra en el ámbito de la química.

Ya por lo antes expuesto se podrá apreciar que desde hace largo tiempo los hablantes de lengua española se han excedido en el uso del vocablo del español. En la lengua corriente emplean “evaluar” para sopesar situaciones y coyunturas políticas, económicas y sociales. En algunos casos se le usa con el significado de examinar, analizar y hasta cuando el médico reconoce un paciente

Para que no quede duda con respecto al asunto de esta sección se citan a continuación los sinónimos de evaluar: “valorar, valuar, calcular, tasar, justipreciar, apreciar, estimar”.

La diferencia que se puede retirar de los dos verbos del título es que “valorar” le reconoce un valor a algo o a alguien, mientras que en “evaluar”, en sentido moderno, lo que se hace es que se coloca el acento invisible sobre “enjuiciar”el valor, someterlo a examen.

*CHIFÓN – *CHIFON 

“Para este otoño, R. envuelve a las mujeres en las ricas texturas de CHIFONES suizos. . .”

Se puede adivinar del contexto que se está en el campo de la moda. En el título se colocó el vocablo en singular aún cuando en el texto aparecía en plural, porque eso permite citar las dos grafías que se pueden encontrar en español.

La evolución del término es curiosa, pues pasó de ser algo sin valor a algo muy apreciado. El “chiffon” francés en un principio fue un simple trapo, “trapo viejo, recorte sobrante, recorte de tela”, y luego mejoró su categoría hasta llegar a ser una tela apreciada. En la etapa intermedia de su evolución, pasó a significar, por extensión, ropa o vestido arrugado.

En el español moderno -no registrado por la Academia- equivale a “seda transparente”. Cuantas veces se escriba el vocablo francés se debe escribir en la lengua de su origen con las dos efes, o en cursiva; si se prefiere mostrar una ortografía fonética española, entonces se debe recurrir a la cursiva.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *