KARAOKE – *KAREOKE – CRAQUEAR – FAVELA – CASUAL – *INTERNALIZAR – DOTADO

“. . .y sus jóvenes juegan a ser Britney Spears en los clubes de KAREOKE en lugar de aprender cantos budistas. . .”

La palabra que ocupa el primer lugar en el título existe en la lista autorizada de la lengua, ésa es la grafía que la Academia asienta en su lexicón. Resultó inserta en la última edición del diccionario mayor en el año 2001.


Consecuentes con su nueva política y orientación, la Academia ofrece la etimología de la palabra que es interesante por el escaso contacto que tienen los hispanohablantes con el japonés. Procede del japonés kara , que es vacío, y de oke, que es la forma acortada de okestura, que es orquesta.

En su definición del término la autoridad de la lengua le otorga tres acepciones, la primera para la acción, la segunda para al equipo y la tercera para el sitio. Conforme a lo que escribe la Digna de Madrid, es la “diversión consistente en interpretar una canción sobre un fondo musical grabado, mientras se sigue la letra que aparece en la pantalla”. Con respecto al aparato es el “equipo técnico compuesto por amplificador de sonido, micrófono, etc., que se usa para el karaoke”. La última acepción es “local público con instalaciones para el karaoke”.

Más sencillo que la definición detallada de todas las acepciones de la Academia, el karaoke es la “actuación de un cantante espontáneo, con micrófono y con respaldo musical”. La moda tuvo su origen en Japón en los años ochenta.

CRAQUEAR 

“La familia coreana no se ha CRAQUEADO como las occidentales; los índices de divorcios son muy  bajos. . .”

Dependiendo de los países, el vocablo del epígrafe soporta un significado diferente. Piense que el infinitivo obligado es “craquear”, que se quiera o no, toma su origen en el inglés “to crack”.

El término tiene tres orientaciones completamente diferentes en la lengua inglesa. Una de ellas es acerca del ruido que hace algo; otra es la acción de abrir o hendir; y la tercera es una marca. Todo lo que se consigna en este párrafo pertenece a la lengua de Shakespeare, mientras que en el español reconocido no figura asiento oficial.

El primer movimiento en español es que se le asigne una acepción similar o parecida a la del inglés, por lo menos en cuanto a la acción de romper, resquebrajar, hendir, o algo por el estilo. Según parece, esa es la acepción que el articulista le reconoció en su escrito. Hay que revisar todos los aspectos de la palabra, porque en algunos países aparece usada con otras acepciones completamente alejadas de lo anterior.

En Puerto Rico, “craqueado -a, se utiliza como adjetivo, o en funciones de sustantivo para denominar al “loco, chiflado”. En algunas ocasiones para significar que es un devaneo irracional se recurre al diminutivo, craqueíto -a. Con este valor lo usa Ana Lidia Vega, en su libro Pasión de historia.

Precisamente por estas grandes diferencias entre los significados entre países es que se debe evitar -y los evita el cauto- el uso de vocablos que no son reconocidos por el universo de hablantes. Existen algunas palabras que pueden no solo causar rubor en otros nacionales, sino hasta ofensa. Lo que menos conflicto provoca es mantenerse apegado a los vocablos reconocidos y asentados en la lengua común.

Si se está en lo cierto con respecto a lo que deseó expresar el periodista, entonces debió escribir algo semejante a lo que sigue, “. . . no se ha desintegrado; no se ha deshecho; no se ha resquebrajado. . .”

FAVELA 

“. . .desapareció mientras trabajaba un reportaje sobre el tráfico de drogas en las FAVELAS”.

La voz favela está asentada en el diccionario de la Academia por lo menos desde el año 1992, como voz portuguesa. Lo curioso del asunto es que pertenece al portugués brasileño y que la definición que consigna el Colegio madrileño de la lengua no parece la más adecuada, claro, después de expresado todo el respeto y admiración que el Consejo de Madrid merece.

En su asiento en el Diccionario, la autoridad escribe que es voz femenina y de uso en América; la define así, “barraca, chabola”. Si se revisa el significado de la “barraca”, se encuentra que es primero, “caseta o albergue construido toscamente y con materiales ligeros”. La “chabola”, por su parte, es una “construcción rústica pequeña y tosca”. La segunda acepción es “vivienda de escasa proporciones y pobre construcción, que suele edificarse en zonas suburbanas”.

Como se nota enseguida, la definición ofrecida por la Academia coloca su acento sobre la construcción, es decir, la unidad, mientras que en América se usa la voz brasileña para designar el barrio de viviendas de ésas características; por lo tanto, debe considerarse como equivalente de “barrio de chabolas”. De acuerdo con lo que se localiza en los diccionarios portugueses en los que aparece el término definido, es el barrio, que en Río de Janeiro se encuentra en las laderas y los cerros de la ciudad. En lenguaje coloquial brasileño, un “favelado” es el habitante de la favela.

CASUAL

“También descartaron las formalidades y lo hicieron más CASUAL, más en el estilo floridano”.

Parece que las cosas en la Florida suceden “por casualidad”, pues eso es lo que significa el vocablo en estudio en esta sección. Lo que acontece por casualidad, es lo que se debe a la combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar.

Vaya, vaya, es cierto que hay que vivir para ver. Ya le entran a uno deseos de ir al estado norteamericano del sur para poder disfrutar de algo como lo que le hace afirmar a la periodista, gracias a la traducción al español que le hicieron a su artículo.

En español lo que es casual es lo que es fortuito, es decir, aleatorio, como se expresa en el lenguaje jurídico. Lo casual es inopinado, ocasional, contingente, imprevisto, accidental. Este significado también lo comparte el inglés, aunque sea menos conocido, es lo que ocurre al azar.

Lo que el español no conoce, que está muy extendido en su uso en inglés, es que en esa lengua “casual” es “deportivo, informal, ocasional”. El sentido del vocablo “deportivo” en español es el que se aplica a la ropa que no es formal. Un “casual job”, es un trabajo eventual, temporero. Cuantas veces en español se use “casualmente”, en inglés puede expresarse con la ayuda de “by chance, by accident, as it happens”.

Con el “casual” del inglés en funciones de adjetivo hay que tener sumo cuidado, pues puede significar “vago, descuidado, despreocupado, desenfadado”. Ejemplos de este uso en inglés son: “to have a casual attitude; to be casual about”. Algo que en español se hace “a la ligera, de modo improvisado, precipitadamente”, en inglés se hace “casual manner”. Los ejemplos podrían llevarse varios párrafos más, por lo que se prefiere llegar hasta aquí y aconsejar que se use cautela en la traducción e interpretación del o los vocablos entre las dos lenguas.

Tal y como sucede con el español acontece en francés, es lo que llaman un “falso amigo”. En la lengua de los galos, la “casualité” es en inglés algo que acontece rara vez, de modo fortuito, “fortuitousness”; mientras que un “casualty” es un muerto o herido, una baja, una víctima. De este modo, en la lengua francesa lo que es “casuel” es lo que en inglés se expresa como “fortuitous, by chance”. De la misma manera que en español, lo “casual” del inglés, es lo “indifférent, négligent,insouciant”, del francés.

El mismo fenómeno de las dos lenguas anteriores se repite en italiano. El adjetivo “casuale” equivale a fortuitous, en “un incontro casuale”, que es un “chance meeting”. En las obras de ficción siempre se aclara que las coincidencias con personajes son “puramente casuale”, lo que en inglés es “purely coincidental”. También en italiano una “proposta poco meditata o spontanea”, es una “casual suggestion” del inglés. Si en inglés se menciona una “casual conversation”, entonces en italiano es “parlare del più e del meno”. En lo que difiere el italiano del español, es que la “casual fashion” es “la moda casual”

Los significados de “casual” en portugués son semejantes al español, “que depende do acaso, eventual, fortuito, accidental”. Hay que darlo por terminado aquí.

*INTERNALIZAR – DOTADO 

“Pueden recrearlo, INTERNALIZARLO e interpretarlo a su manera, dijo C., quien enseña niños DOTADOS en el colegio”.

En esta sola frase hay dos asuntos discutibles. El verbo del título y el empleo que se hace del verbo dotar en su participio en funciones de adjetivo.

El verbo “internalizar” ni existe ni hace falta en español. El significado del verbo en inglés es muy interesante, se refiere al proceso guiado a través del aprendizaje y la socialización de incorporar valores y patrones de cultura, de modo consciente o inconsciente. Es un proceso de adopción de valores sociales y culturales.

Para entender el otro término del título, el que se relaciona con el verbo dotar, lo que procede que se haga es que se escriba lo que el infinitivo de este verbo significa en la acepción que nos interesa. Es “dar, conceder ciertos dones o cualidades de alguien”, y los otorga la naturaleza. No puede uno sustraerse a la necesidad de revisar el concepto de “don”, que es “una gracia especial o habilidad para hacer algo”.

Amparados en estas definiciones se llega al punto de volverse al texto citado al principio de la sección. Si se relee el texto, el lector se queda con el deseo de saber más acerca de la materia para la que están dotados los niños. Hay niños que son dotados por la naturaleza para los deportes, otros lo son para las actividades sociales, mientras que a su vez otros poseen las cualidades de aprender con suma facilidad.

Sin ir más lejos se puede asegurar que el texto se quedó cojo, es decir, le faltó algún elemento definitorio. El vocablo “dotado” es muy vago en su concepto. En otras ocasiones se ha tropezado con el calificativo de niños “superdotados”, para referirse o aludir a los estudiantes que en inglés se conocen con la denominación “gifted”. Muy probablemente lo que debió hacer el autor de las líneas fue recurrir a la definición del inglés, para encontrar en ella la clave de lo que deseaba expresar en la lengua de Cervantes. El vocablo puede ser “talentoso, sobresaliente”. Algunos prefieren usar “excelentes” para mencionar este tipo de estudiantes.

Hay que convenir que en estas escuelas se trabaja con estudiantes que están dotados de talento natural, de esa capacidad intelectual innata, la llamada inteligencia, que es una aptitud para aprender fácil o rápido, o ambas cosas a la vez. La Academia define al talentoso como aquel “que tiene talento, ingenio, capacidad y entendimiento”.

En este caso como en tantos otros de la lengua lo que debe hacerse es abandonar el calco y dar con la solución que la lengua propia posee. Quien traduce o interpreta no puede mantenerse tan cerca del modelo extranjero porque si lo hace se aleja del genio de la lengua materna. En muchas ocasiones los diccionarios bilingües no son de gran ayuda porque éstos también carecen de buenos “diccionaristas”, y éstos lo que hacen es repetir o copiar los que otros ya asentaron antes. No se puede tener fe ciega en ellos. No se puede renunciar al derecho al juicio crítico.

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