PLANTAR – *EXPANSOR – ASALTO – *VERSUS

“Las penas fluctúan entre 13 meses y 3 años por PLANTAR evidencias falsas.”

Antes de entrar en el meollo del asunto vale la pena que se plantee lo concerniente a la palabra “evidencia” que se usa en la cita. En inglés el vocablo evidence es lo que en español corresponde a “prueba, hechos, justificante”. En materia de derecho, la evidencia es la prueba determinante en un proceso. Es la certeza clara y manifiesta de la cual no se puede dudar. En inglés no tiene esa contundencia. Ahora, al grano.


En español del bueno, plantar es meter en tierra una planta, u cosa parecida para que arraigue. Además es “poblar de plantas; fijar verticalmente algo; fundar, establecer”. Hay otras significaciones que corresponden a los diferentes niveles del habla.

En conclusión, no existe en español ningún significado que ampare el uso del verbo plantar que se hace en la cita.

Lo que se hace al emplear el verbo en un caso como el comentado, es que se copia el verbo plantar del inglés, y en esa lengua sí se puede hacer. Eso se explica más adelante.

En el diccionario Merriam-Webster´s, en la entrada consagrada al verbo, en su cuarta acepción, parte b, se asienta lo siguiente, “colocación subrepticia de algo para su descubrimiento, publicación o diseminación”.

Tal y como se vio, solo en inglés se puede utilizar el verbo para “poner algo en un lugar, y con ello influir en la opinión que se formará al encontrar lo colocado”.

*EXPANSOR

“Los reguladores dijeron que el EXPANSOR recubierto de fármacos, una minúscula malla metálica que se coloca quirúrgicamente en el interior de las arterias para mantenerlas distendidas. . .”

Es bueno el intento que se hace para denominar el dispositivo que se coloca en el interior de las arterias con el objeto de mantener la circulación sanguínea fluida. Lo que no es acertado es la selección que se hace de la palabra, porque ese nombre “expansor” no figura en los diccionarios de la lengua.

Si se desea bautizar el dispositivo en español, se puede usar el vocablo “separador”o quizá “dilatador”. Tal vez el mejor término en este caso sea el primero, porque no se presta para interpretaciones equívocas.

Si de crear palabras se trata, entonces se sugiere una que no existe, pero que por su origen o elementos compositivos se podría aceptar, “separador endoarterial”. Como es fácil de colegir, *endoarterial vale por, “dentro (en el interior) de la arteria”.

Con respecto a la traducción que se hace del dispositivo como una “malla”. Esa es la estructura del dispositivo, pero su función es otra. Su función es la de servir de separador para evitar que el espacio entre las paredes de las arterias disminuya.

Para las personas que tengan alguna duda con respecto a la oportunidad y la significación de la palabra “malla” aquí, se les aconseja acudir al DRAE, porque vaciar toda la información aquí sería exceder los propósitos de esta sección.

ASALTO 

“La búsqueda de bienes y dineros de funcionarios públicos involucrados en ASALTOS a los fondos oficiales de los gobiernos de América latina.”

Tan pronto un lector acucioso “tropieza” con un “asalto” de este género se lleva una sorpresa, lo sobrecoge una sensación de desasosiego lingüístico y le “asalta” la duda.

Si se compulsa el Diccionario Mayor de la lengua, se despeja la duda. En esa fuente, como es de esperarse en estos casos, se define el nombre asalto como “la acción y efecto de asaltar”. Esto envía al curioso a revisar la noción del verbo mencionado.

El verbo “asaltar” en todas sus acepciones lleva el verbo “acometer”. En la primera, “acometer impetuosamente una plaza o fortaleza para entrar en ella escalando las defensas. En la segunda, “acometer repentinamente y por sorpresa”. La tercera y última acepción reza así, “acometer, sobrevenir, ocurrir de pronto algo, como una enfermedad, la muerte, un pensamiento, etc.”

Una vez más un vocablo reenvía al siguiente. Hay que consultar el verbo “acometer”. Este significa “embestir con ímpetu y ardimiento”. Es “ir, entrar, dar repentinamente”. Cuando se habla o escribe de enfermedad, del sueño, de un deseo, etc., significa también “decidirse a una acción o empezar a ejecutarla”. Además es “emprender, intentar”. Por otra parte es “solicitar, pretender algo de alguien, proponérselo, inducirle a ello”.Con esto basta.

En un texto como el analizado pudo utilizarse cualquier otra palabra para transmitir la idea. Una solución era escribir, “. . .involucrados en malversaciones de los fondos. . .”

Como se trata de “asalto” no se puede dejar pasar la oportunidad para mencionar el asalto hispanoamericano reconocido por las autoridades madrileñas de la lengua. Es “baile o diversión que organizan varios amigos en una casa particular conocida, sin avisar previamente al dueño”. La única modificación reciente que sufrió esta acepción es que se le suprimió el carácter figurado que poseía en la edición del diccionario de 1992.

*VERSUS 

“Viernes cultural VERSUS Sábado surreal.”

Durante largo tiempo se ha utilizado en español esta voz latina, “versus”, sin que se haya cuestionado bastante su empleo. El término es de amplio uso en el lenguaje jurídico angloamericano. De allí lo han copiado quienes lo usan en español. En ese caso lo usan con el valor de “contra” que es como debe hacerse en español.

En el campo deportivo también se usa el vocablo, sobre todo para indicar que dos equipos o personas se enfrentan.  Se podría decir o escribir en nuestra lengua “contra” para dar a entender que “se oponen” en un encuentro o partido.

La preposición latina se reduce a veces a dos letras, o simplemente a una, vs. ó v. ; así se hace sobre todo, en los casos de litis y sentencias.

Otro caso en que se utiliza versus es cuando se indica en inglés que hay comparación, “en comparación con” o “frente a”. Así se evaluarán las posibilidades de éxitos entre dos procedimientos, como por ejemplo, “operación v. tratamiento”.

El tiempo ha transcurrido y la Real Academia no ha incluido la voz latina en el repertorio de la lengua. Es seguro que esa digna corporación tiene sobradas razones para ello. En español se ha tildado de anglicismo el uso de esta preposición latina desde hace más de cuarenta años.

Para no confundir a los lectores, en el caso comentado, lo mejor es abstenerse de usarla en español, y en su lugar colocar una palabra castiza que llene las funciones a que se contrae su uso en la otra lengua.

El Diccionario panhispánico de dudas publicado en el año 2005 alega que nos es censurable el  empleo del latinismo. Más adelante recomienda sustituir ese “latinismo anglicado” por la preposición española contra o por la locución preposicional frente a.

En la lengua francesa también ha hecho incursión la voz latina con el valor de “opuesto a”; de ese modo se la ha usado en lingüística francesa, especialmente en materia de semántica para caracterizar un contrario. En esa lengua demoró mayor tiempo para aparecer, pues se le documentó en el año 1965, en el libro de A. J. Greimas, Semantique Structurelle publicado en 1966.

EMPATAR 

“Por una parte, un tour terrestre repleto de catedrales, museos y plazas medievales, en ciudades difíciles de EMPATAR por carretera.”

El verbo en su primer significado es, “terminar iguales, sin ganar ni perder”. Es “obtener igual puntuación”. En las Islas Canarias y en nuestra América, de acuerdo con la Academia equivale a “enlazar un cabo con otro”. Allí también se usa el verbo para indicar “empalmar”, en el sentido de juntar.

Lo vaciado arriba obliga a consultar el concepto “empalmar”. Este verbo es “ligar o combinar planes, ideas, acciones, etc.” En funciones intransitivas es, dicho de un medio de transporte, especialmente de un tren, “unirse o combinarse con otro”.

Con respecto a lo copiado en el párrafo anterior hay que despejar dudas. No es bueno que se piense que eso puede justificar el uso que se hace del vocablo en la cita que sirve de ejemplo para este examen. El medio no es la vía que se utiliza para el transporte, sino el vehículo que se usa para transportarse. Al tener en cuenta eso, la Academia en su ejemplo coloca el tren como medio de transporte y no la vía férrea.

No hay duda de que en el nivel coloquial se emplea el verbo empatar para usos que no son todos ortodoxos. En las conversaciones acostumbran los hablantes a darse citas con expresiones parecidas a la siguiente, “Empatamos en el café de la esquina a las cinco de la tarde”.

Al final –o cerca de éste- de estas secciones se acostumbra a proponer una solución al uso criticado. Aquí va. Hay que cambiar la redacción para hacerla indirecta para que resulte aceptable “. . .museos y plazas medievales, en ciudades con carreteras difíciles de recorrer”.

AGREMIACIÓN

“U. necesita el apoyo de las dos AGREMIACIONES políticas para que le aprueben una reforma fiscal de emergencia que presentará al. . .”

Siempre es útil consultar el diccionario para constatar lo que la autoridad de la lengua entiende por la palabra agremiación. No hay sorpresa, es, “acción de agremiar”. Ni siquiera es el “efecto” del verbo, como acostumbra a escribir el Consejo Mayor de la Lengua.

El verbo agremiar es “reunir en gremio”. De aquí se puede inferir que la palabra que hay que utilizar en el caso del texto es “gremio”. Un gremio es una corporación formada por personas de una misma profesión, o que tienen un mismo ejercicio.

La lengua española cuenta con muchas otras palabras que pueden usarse en un caso similar al de la cita, ellas son, “asociación, agrupación, cuerpo, sindicato, junta, corporación”.

CACEROLEO 

“. . .tantas las veces que cantaron se va, se va, y no se fue, tanto CACEROLEO por cualquier motivo y tantas las vueltas que le dieron. . .”

Aquí se está en presencia de una acción nueva. Nunca antes se había practicado con tanto fervor la acción y disfrutado del efecto de tocar las cacerolas como en los últimos tiempos en el ambiente social de la América Morena. En los países de nuestra América, el producir ruido con las cacerolas como una acción concertada para expresar preferencias políticas ha adquirido proporciones indescriptibles.

Las personas que han participado en esta actividad describen el fenómeno del “caceroleo” como impresionante en la oscuridad y quietud de la noche. Si el toque concertado de cacerolas persiste como una forma de manifestación política, habrá que hacerle un espacio en el diccionario aunque sea solo como un americanismo.

Ya nadie recuerda en español las “marmitas”. De acuerdo con los países, las preferencias se encaminan a diferentes vocablos para referirse al mismo utensilio de cocina, ahora instrumento de protesta; así se encontrarán, ollas, cacerolas, calderos y pailas. Hay países donde les llaman pucheros. Menos frecuente en español son los, “cazos, cadozos”.

De la misma familia del “caceroleo” salió el cacerolazo, que no es un simple golpe de cacerola, sino un momento de toque de cacerolas producido por muchas personas al mismo tiempo y en lugares determinados de antemano. El Diccionario completo de nuestra lengua asienta el cacerolazo así, “protesta mediante una cencerrada de cacerolas”. El mismo diccionario recoge el caceroleo como equivalente de cacerolada, y señala que es de uso en Chile y Uruguay.

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