PIRAMIDAL – APÉNDICE – EN SOLITARIO – ALCALDE – ALCALDESA – GRAN JURADO

“Hizo falta un par de guionistas-directores. . . para imaginarse tan PIRAMIDAL disparate.”

Las observaciones en esta ocasión van encaminadas a expresar sorpresa y a reconocer la capacidad imaginativa de algunos redactores.

Lo que se critica no es el empleo de la palabra, que de hecho existe en el léxico común de la lengua, sino el significado que se le imprime en la cita.

Para que se despeje el asunto desde el principio, hay que dejar establecido que en las definiciones aceptadas de los diferentes tipos de pirámides, ninguna de ellas contiene un adjetivo que las califique de grande. En el mejor de las calificaciones es un monumento. En sí la palabra monumento no conlleva un rasgo de grandeza.

Las pirámides en sí mismas no son reconocidas como grandes. Lo que caracteriza a las más conocidas pirámides es la forma de la estructura. Las caras que convergen en un vértice.

No es fácil realizar la transición mental de la forma del monumento arquitectónico a la comparación. En buen castellano se entiende que lo que es piramidal es “de forma de pirámide”. Es imposible aplicarle este adjetivo a una película. Como no hay imposible, entonces se puede sostener que es ilógico.

En las conversaciones diarias, así como en las redacciones para calificar disparates hay muchos epítetos, sin embargo, se pueden recordar, “colosal, descomunal”, y otros que no hace falta escribir.

APÉNDICE 

“P. falleció de UNA apéndice reventada que no fue tratada.”

No sobra a veces recordar conocimientos anclados en la memoria más recóndita. En los años de la enseñanza primaria se enseñaba que “cosa adjunta o añadida a otra, de la cual es como parte accesoria o dependiente”, es masculino.

Del mismo modo, la persona que sigue o acompaña de continuo a otra, a la que se llama apéndice, también es masculino. En el cuerpo del hombre, de los monos y de muchos roedores hay una prolongación delgada y hueca de longitud variable, que se halla en la parte interna y terminal del intestino ciego, esta parte también  es de género masculino.

El enredo viene de la forma en que se pronuncia en el español hablado “un apéndice”; que en el encadenamiento de las palabras se junta la “a” de apéndice con la terminación del artículo indefinido “un” y suena como si fuese femenino.

No hay que dejarse confundir por las apariencias. El apéndice es masculino.

EN SOLITARIO 

“Hasta hace poco, la sociedad democrática luchaba EN SOLITARIO.”

No hay que devanarse los sesos para saber que quien anda en compañía de este “en solitario” no anda solo, sino en mala compañía.

Este calco viene del terreno galo, es galicismo. Para hacer la prueba dígase o escríbase “solo, a” y se percatará de que nada cambió. La cita, escrita del modo sugerido terminará, “. . .la sociedad democrática luchaba sola.”

En otras circunstancias puede escribirse “solitario”, sin el “en” que es el que le imprime el sabor francés a la redacción, y el mensaje no cambiará en nada. Hay casos en los cuales es posible que se diga o escriba “individual” para expresar la idea que mueve a los escritores a imprimir lo que se critica aquí.

Para las hipótesis en las cuales un artista se separa del grupo con el cual cantaba o tocaba, y emprende su carrera por su cuenta y riesgo, basta con que se exprese que lo hace individualmente o de forma individual. El propósito de transmitir la idea se sirve cabalmente sin tener que herir la sensibilidad de la lengua española.

ALCALDE – ALCALDESA 

“. . .A. F. perdió la más reñida de las contiendas que se esperaban en el condado Broward por menos de 6 por ciento de los votos, contra S. K., que es ahora la nueva ALCALDE.”

No hay que extrañarse de que algunas personas no sepan que ya casi todas las profesiones tienen el femenino correspondiente. La Academia se puso al día. Las mujeres que ejercen todo tipo de trabajo dejaron de ser una excepción. Lo que causa extrañeza es que un profesional de la redacción no sepa que el femenino correspondiente para el nombre alcalde es alcaldesa.

Ya no se puede arreglar el asunto con solo colocarle el artículo definido femenino delante al nombre masculino. Ya eso no es suficiente, porque alcaldesa es el femenino.

La alcaldesa no es solamente la esposa del alcalde, sino la mujer que desempeña las funciones de presidente del ayuntamiento, la primera autoridad gubernativa en un municipio.

GRAN JURADO 

“Un encausamiento de 32 páginas de un GRAN JURADO del distrito medio de la Florida acusa a Valencia de intentar introducir. . .”

A veces se levanta la voz contra algunas traducciones que son muy literales. Aun cuando esto se haga hay que tener en cuenta que ello se debe en parte al uso propiciado desde esferas del conocimiento. Algunos conocedores de la materia del derecho han hecho adaptaciones directas del inglés al español que dejan mucho que desear en lo relativo a la lengua.

El caso que se estudia en esta sección es una muestra de lo expuesto más arriba. En el Diccionario de términos jurídicos, publicado en los Estados Unidos por un experto en derecho, ya jubilado, del Tribunal Supremo de Puerto Rico, se puede leer con respecto a “gran jurado”, lo siguiente, “Un cuerpo de ciudadanos de un distrito o área organizados con el propósito de investigar la delincuencia dentro del distrito o área y recomendar proceso contra los delincuentes”.

La definición de acuerdo con las funciones que antecede, se apega con exactitud a lo que hace un grand jury en los Estados Unidos. En los sistemas jurídicos diferentes del de los Estados Unidos de América del Norte, ese jurado recibe el nombre de “jurado de acusación”. Ese es el jurado que decide el procesamiento de un imputado o bien de la no prosecución del juicio. En otros países se conoce el jurado como “jurado de instrucción”, con la noción sobreentendida de que se trata de la evaluación de la acusación.

No es procedente que se retenga la traducción “gran jurado” para la institución del sistema americano, a menos que no se le escriba entre comillas o en cursivas, porque las dos palabras en nuestra lengua llevarán al lector a pensar que es un jurado numeroso o muy importante comparado con los demás tribunales del sistema judicial norteamericano. No es ni lo uno, ni lo otro. No es el más importante de los jurados ni tampoco es el más numeroso.

Para evitar las malas interpretaciones es más adecuado que se utilice la denominación mencionada con anterioridad, “jurado de acusación” para que se entienda el mensaje sin titubeos.

ENCAUSAMIENTO 

“Un encausamiento de 32 páginas de un gran jurado del distrito. . .”

Se puede deducir fácilmente del título de esta sección que el objeto del estudio es el vocablo “encausamiento”. La palabra no es desconocida en el léxico coloquial. Se la ha escuchado en muchas ocasiones para referirse a la acción y efecto de encausar.

Se somete a examen la palabra porque en el lexicón mayor de la lengua no aparece registrada. Los términos que sí constan son el verbo “encausar” que es “formar causa a alguien, proceder contra él judicialmente”; y “encausado, da” que es la “persona sometida a un procedimiento penal”.

No sería motivo de sorpresa si en un futuro no muy lejano las autoridades de la lengua se ocupan de darle cabida al nombre de la acción. Hasta este momento, mayo 2004, la Real Academia de la Lengua no la ha incluido en los suplementos al diccionario de 2001.

El verbo encausar sirve de pauta para emplear palabras que expresen la idea de “formar causa” o de “proceso penal”. En algunos sistemas de derecho existen cámaras de acusaciones, tribunales de ponderación de las acusaciones antes de darle curso a la acción formal de sometimiento por algunos tipos de delitos.

ALLANAR 

“W. I. es una de las desafortunadas víctimas. En enero alguien ALLANÓ su Ford Probe, que estaba estacionado en. . .”

Hay que poner en claro el alcance del verbo allanar. La forma en que se le utiliza en la cita no es adecuada. Eso se demostrará de manera sucinta.

Se circunscribirá aquí el estudio a la significación que posee el verbo en nuestra América Morena, donde sirve para indicar “registrar un domicilio con mandamiento judicial”. El error es por partida doble. Primero porque lo que se registró fue un auto y no un domicilio; segundo, porque no hubo mandamiento judicial alguno que autorizara al ladrón a entrar en un automóvil con el auxilio de la fuerza.

Aunque no se tiene a mano ningún texto se recuerda que en algunos países de nuestra América, entre ellos algunos estudiosos de los procedimientos judiciales, usan el verbo allanar para registrar a una persona en busca de algo. No sobra que se subraye que ese significado tampoco aparece asentado en el diccionario mayor.

TRANSGÉNERO 

“. . .un grupo de apoyo en Miami para la juventud homosexual, bisexual y TRANSGÉNERO.”

Para comenzar hay que aclarar el sentido y alcance de la palabra género, para de ahí pasar a examinar la validez de este invento, “transgénero”.

El género es el conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes. Cuando se trata de personas o cosas, es una clase o tipo a los que éstas pertenecen. Los otros significados que abarca la palabra género no es pertinente mencionarlos porque no se usan para personas. Entre ellos se colocan los géneros gramaticales y los de comercio.

Por el sentido de la frase se puede deducir que en el texto el uso del vocablo tiene relación con el sexo, pues las palabras que preceden a transgénero son, homosexual y bisexual.

El prefijo “trans-” significa “al otro lado; “a través de”. Leído con la ayuda de lo que el prefijo significa, terminaría significando, más allá del género, o al otro lado del género. Como se mencionó ya el género de una persona no indica el sexo de esa persona.

Para no tener que ir más lejos, la voz traída al español procede del inglés, lengua en la cual es transgender y en su función de adjetivo se introdujo en esa lengua en el año 1979. En angloamericano se califica con ella a la persona que exhibe la apariencia y la conducta características del sexo opuesto.

En español existe un término que desempeñaría muy bien las funciones que se le han asignado a la voz extraña, es, “transexual”, vocablo que la Academia sostiene que cuando se aplica a una persona significa lo siguiente, “que se siente del otro sexo, y adopta sus atuendos y comportamiento“. Anota el Colegio Madrileño de la Lengua que se usa también como sustantivo. Esta acepción fue añadida en la edición de 2001, pues con anterioridad la que existía era solo esta otra, persona que “mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto”.

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