*HORMADO – MEZZANINE – EVENTO – NIVEL – FORECLOSURE

“Reservado y arrogante, con sus trajes oscuros e impecablemente HORMADOS y su rostro ceñudo, fue descrito por el extinto. . .”

Cuando un periodista redacta, se presume que lo hace para que lo entiendan de manera fácil, sin mucho esfuerzo, sobre todo si se trata de un periodista que escribe para un diario de gran circulación. El español del redactor de un periódico que cuenta con lectores de diversos países, procedentes de por lo menos quince países de la América Morena, debe cuidar que su español sea aceptable para ese grupo de lectores.


La palabra del título supone la existencia de un verbo que en su infinitivo debe ser “hormar”. El problema estriba en que el verbo en cuestión no aparece en ninguno de los diccionarios consultados. Si el verbo existiese, entonces se estaría escribiendo acerca de su participio con función de adjetivo en la cita.

La idea del redactor se puede deducir del sentido del escrito si se usa un poco la imaginación, es decir, si se usa un método que no es el esperado. La horma es el molde o forma de algo.

Quizá lo que trató de expresar el redactor es que el traje está impecablemente “cortado”, en el sentido de “confeccionado”. No sería aventurado pensar que lo que deseó expresar es que el traje está muy bien “ceñido” a su cuerpo, que le sienta bien, en el sentido de “ajustado” a su cuerpo.

En el Diccionario del español de América de Morínigo, se consigna que “hormar” es sinónimo de “ahormar” en México. A su vez, el verbo “ahormar” es “ajustar algo a su horma o molde”, es amoldar.

La dificultad en el caso del texto está en que lo que se hace de acuerdo con una horma se ajusta a las medidas, dimensiones, formas y demás características de la horma, sin que ello implique que es hecho, confeccionado a la medida de una persona particular. Por lo general las hormas se usan para asegurar que los objetos fabricados o sometidos a la horma sean todos iguales y que conserven la forma que se le imprime. Con el último razonamiento se aleja el pensamiento del traje confeccionado a la medida de quien lo lleva.

Con la última oración precedente se regresa al punto inicial. Lo que es aconsejable hacer en casos como el de la cita es ceñirse al español común para evitar a los lectores los enojos de la adivinación.

MEZZANINE 

“La exhibición de dos días se inaugura el domingo en el MEZZANINE del hotel. . .”

Esta es una de esas palabras simpáticas. La mayoría de las personas cuando la emplea lo hace pensando que está usando un vocablo salido directamente del italiano, sobre todo por el asunto de la doble zeta (ZZ). Todo lo anterior es cierto hasta que se investiga como llegó al español.

El término vino al español desde el inglés de los Estados Unidos de Norteamérica. El camino recorrido no es corto, porque se introdujo en la lengua angloamericana desde el francés, que a su vez lo recibió del italiano. En la última lengua es mezzanino, que es el diminutivo de mezzano que es medio. Una vez más se comprueba que los recorridos de las palabras no son regulares ni directos.

En español el vocablo se pronuncia “mesanín” y literalmente es el entresuelo. En la mayoría de los casos se usa con la significación de piso de techo bajo que existe entre dos pisos regulares. En arquitectura moderna es un entrepiso intermedio que se proyecta sobre el de más abajo en forma de balcón.

Como es de esperarse, la palabra no se encuentra en el catálogo de palabras reconocidas de la lengua española. No obstante lo anterior, es de uso constante para lo que se explicó antes, y también en las salas de representaciones públicas, donde hay una sección, a veces, que recibe este nombre.

EVENTO 

“. . . que sirve de puente a nuestra cultura y está acostumbrada a frecuentar las reconocidas galerías de sus países, se convierte en Galería de las Américas a través de Arteaméricas, dijo E. C., vicepresidente del EVENTO.”

En nuestra lengua común, el evento es un acaecimiento, como establece la Academia. Es un “hecho imprevisto”, es una eventualidad, es algo que puede acaecer. Así se conoció el “evento” durante siglos.

En la más reciente edición del diccionario de la Academia, se hizo un espacio a una acepción que proviene del inglés. La Academia lo asienta como existente en Cuba, El Salvador, México, Perú y Venezuela. Lo que se consigna en la edición de 2001 es que constituye en esos países un “suceso importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva”.

A la hora de emplear el término así incorporado al repertorio de las palabras españolas, hay que hacerlo con cautela, porque con la enumeración que redacta la Corporación de la Lengua, se limita el género de actividad. Otra característica que hay que tener presente en el caso de la definición que las autoridades de la lengua le han hecho, es que es un “suceso importante”.
Lo que cambió completamente la noción del evento es que es “programado”, por lo tanto, ya no es un “falso amigo” entre las lenguas española e inglesa.

Hay que redoblar el cuidado, porque la Academia no cambió nada en su redacción con respecto a “eventual”, que sí continúa en su condición de “falso cognado” entre las dos lenguas antes mencionadas. El “eventual” del español corresponde al inglés possible, temporary, provisional, fortuitous, unforseen. Por su parte el eventual del inglés tiene el valor en español de “final, definitivo”. El fenómeno se repite con el término “eventualmente” que en la lengua inglesa es fortuitously, occasionally, by chance; mientras que eventually se traduce “finalmente, a la larga, en definitiva”.

No huelga que se recuerde que las traducciones propuestas tanto en una lengua como en la otra no agotan las posibilidades de ambas lenguas para los vocablos tratados. Se tendrá en cuenta que de acuerdo con las circunstancias, las palabras pueden sustituirse por otras equivalentes.

La última consideración de esta sección se hará con respecto a la razón o, las razones que movieron a la Academia a introducir cambios con respecto de uno de los términos y no con relación al otro. Lo que hizo la autoridad de la lengua fue consagrar en el diccionario autorizado lo que el uso ha impuesto en el español de todos los días. En lugar de tratar de pelear contra el error común, autorizó el error. Al final de cuentas, la lengua es el patrimonio de los hablantes.

NIVEL
“. . .el plan es finalizar el edificio de diez NIVELES a fines de este año o a comienzos del próximo. . .”

En muchas ocasiones se ha escuchado el uso de la palabra del epígrafe como equivalente de pisos. En algunos casos podría considerarse que los dos vocablos pueden llenar las mismas funciones, pero eso solo sucederá en casos muy contados, muy estrictos.

Hay que estar de acuerdo con que un edificio tiene tantos o cuantos pisos, eso que en algunos países llaman también “plantas”. Dentro de esa división, también puede existir una subdivisión por niveles. Una vez que se ha llegado aquí hay que recurrir al “mataburros” para despejar las dudas.

En el repertorio mayor de la lengua, la Academia asienta ocho acepciones y algunas locuciones específicas. Como entenderá el lector, no se trata aquí de transcribir todas las significaciones que recoge el Diccionario, sino de mencionar las más importantes para abreviar el asunto.

El nivel es “la altura que algo alcanza, o a la que está colocado”. Con este tenor es que se encontrará que algo está en el más alto nivel, o que se encuentra en su nivel más bajo. En estos casos no hay una cantidad antepuesta a nivel.

Otro de los usos que se hace de “nivel” es como equivalente de “categoría, rango”. Aquí se complica el asunto porque en el edificio de que se trata en el texto citado, podría pensarse que de eso se escribe.

Para terminar con este asunto se propone una solución. Escribir que el edificio es de una altura de diez pisos; o en su defecto, que alcanza una altura igual a diez pisos. En última instancia podría aceptarse que “el plan es finalizar el edificio de un nivel igual a diez pisos a fines de este año o comienzos del próximo”.

FORECLOSURE 

“Aumentan hipotecas en FORECLOSURE.” (Título pequeño)

Produce mucha pena y vergüenza que en un diario escrito en español se redacte un  título como el que aparece reproducido al principio de esta sección.

El malestar lo produce el hecho de saber que es una voz del inglés que posee muy buenas y exactas traducciones, por lo tanto no hay necesidad de dejar en inglés la palabra. No está de más que se planteen las diferentes hipótesis en las cuales puede encontrarse la voz del inglés en su contexto.

La primera posibilidad es que se le tome en su sentido de “ejecución hipotecaria”. En el caso de la cita se podía utilizar esta traducción, y redactar el título de esta forma, “Aumentan las ejecuciones hipotecarias”. Es triste el caso, porque había espacio para redactarlo del modo propuesto.

La voz foreclosure significa ejecución. La ejecución puede ser el resultado de un derecho hipotecario o basada en otro derecho de garantía. En la mayoría de los casos cuando se emplea el término en inglés, o su equivalente en español, se menciona con ellos la venta que se hace en pública subasta, es decir la venta judicial. En otras ocasiones se trata de satisfacer otro tipo de derecho y entonces por lo general quien ordena la venta, la autoridad judicial, lo hace mediante decreto.

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