*HAGA IZQUIERDA – VIOLONCELLOS – ADELANTAR

“HAGA izquierda y siga hasta la calle… En este punto HAGA otra izquierda y continúe hasta el final de la vía…”

Aquí le han hecho una “morisqueta” a la lengua. La palabra que se usa en lugar de “mueca” se la emplea aquí para utilizar un vocablo que estuvo en uso en las aulas escolares en la época de estudiante del autor de estos comentarios.


Quien escribe de ese modo, como en el texto que se copió justo debajo del título, demuestra desprecio, irrespeto o ignorancia por la lengua española. Quizás, como decía el chusco, “todo lo anterior”.

En la lengua que nos es común cuando se desea “doblar, girar”, se usan los dos verbos anteriores, y en algunos países lo más frecuente es que se diga o escriba “voltear”.

Hay que estar muy desconectado del idioma español para caer en una trampa tan visible como la del uso del verbo “hacer” en este caso. El verbo hacer es uno de los más pródigos en giros, locuciones y expresiones de la lengua. Esa prolijidad no es exclusiva del verbo en español, pues otro tanto sucede en otras lenguas. Lo que no se puede aceptar es que se trasplante el uso del texto citado del inglés al español.

VIOLONCELLOS 

“…y por poco dinero usted puede disfrutar de violines, pianos y VIOLONCELLOS interpretando con maestría a…”

La palabra destacada en el texto que sirve de título es italiana, pero le han fabricado un plural español. Durante mucho tiempo los hispanohablantes estuvieron pronunciando de cualquier manera el instrumento de música que la periodista se ha empeñado en escribir “a la italiana”.

Como la pronunciación que imperaba era con sonido “ch” (che) para la C (ce), parece que eso movió a los académicos de la lengua de Madrid para que la aceptaran en el Diccionario de la Prestigiosa desde la edición del 1992 con la grafía que lo hicieron. También está aceptada la voz violoncelo.

Escrito “violonchelo” es como la Academia lo hace figurar en su Diccionario. Al mismo tiempo que lo define de acuerdo a su tamaño, a la forma como se le ejecuta, así como al registro, ofrece la palabra violonchelista para llamar al músico que lo toca, de modo que no haya lugar a duda. La Academia incluye la palabra violoncelista para el músico que toca el instrumento. No contenta con ese paso, la Real de Madrid reconoció como forma acortada para denominar el instrumento musical, “chelo”, y como era de esperarse, también santificó a “chelista” como el músico que lo toca.

Así como se le pide a los profesionales de todas las ramas del saber humano que se mantengan al tanto de los últimos avances que conciernen su área de competencia, así mismo se les pide a los profesionales de la escritura que se actualicen acerca de su principal instrumento de trabajo, la lengua.

ADELANTAR 

“…master en sicología y quien ADELANTA un doctorado en el mismo campo…”

Según parece en algún país se acostumbra a utilizar este verbo, adelantar, para aplicárselo a los estudios, para dejar constancia con ello que la persona de quien se habla “estudia, avanza en la carrera, o está cursando” tal o cual tipo de estudios.

De las muchas significaciones que el verbo soporta en español ninguna parece adecuada para que se le acepte en este tipo de contexto. Uno de los significados es “llevar adelante, mantener”. Como se comprende enseguida por la redacción que usa la Academia, este llevar adelante con una coma inmediatamente después y ese mantener, lo que indica es eso que la autoridad de la lengua señala, mantener.

Las opciones más comunes que existen en la lengua son “preparar, estudiar, cursar”, que expresan la idea con toda propiedad. Hay que tratar de ser lo más concreto y preciso posible en la lengua cuando se la escribe para que la lea un gran conglomerado de lectores que procede de diferentes países y hábitos lingüísticos, de diferentes tradiciones léxicas.

DESAFECTO A – DESAFECTO CON 

“Ambos eran entonces jóvenes DESAFECTOS *CON el sistema comunista…”

En sus funciones como adjetivo, significa desafecto “no adicto, o contrario a cierta cosa”; sobre todo a un régimen político imperante. En este caso se hace acompañar de la preposición “A”, para que en el caso del texto se lea, “jóvenes desafectos AL régimen comunista…”

En los casos en que funciona como nombre, se puede hacer seguir de las preposiciones “a, por”. En el caso que expresa la idea de “desapego, descariño, despego, frialdad e indiferencia” se puede emplear con la ayuda de “con”; como en este ejemplo, “el desafecto con que la recibió…”

MULA 

“Gran parte de la droga ingresa a Estados Unidos procedente de Europa y por medio de MULAS y cargamentos camuflados.”

Este término no figura en el diccionario oficial de la lengua con ninguna acepción que pueda arrojar luz en el texto que se transcribió al principio de esta sección. No hay que mostrar extrañeza por ello, porque el diccionario oficial tiene que esperar que el uso perdure antes de entregarle la carta de naturaleza a las palabras incorporadas en el lexicón general del español.

Es un hecho que en la lengua de todos los días, tanto en los tribunales como en el idioma de los periodistas, en el mundillo de los delincuentes y de la policía, se ha aceptado el término del título como equivalente a persona transportadora de estupefacientes, sobre todo a través de fronteras.

Un diccionario de neologismo propone como definición del término en estudio, “mujer que se dedica al narcotráfico transportando drogas”. La caracterización está muy bien, con excepción de la parte de limitar el asunto a la mujer. Se ha escuchado y leído el término aplicado a hombres, aunque se usa menos al hombre en estos menesteres. Con esta salvedad hecha se puede recomponer la definición reemplazando lo de “mujer” por persona. Vale que se añada que se usa el femenino de la acémila, aunque se trate de un varón. Todo parece que el fenómeno comenzó con el uso de mujeres porque se pensaba que despertaban menos sospechas.

Las traducciones al inglés son drug courier; mule, runner. Como se nota enseguida, la primera es la definición que recae sobre la acción, servir de instrumento para el transporte de la droga. La segunda palabra es quizás de más uso en la jerga de las drogas, en el “medio” del tráfico de esas substancias controladas. En el caso del runner, no se trata sólo de un transportador, sino de la persona que comercia quizás por su cuenta y a riesgo propio, lo que lo distingue de la “mula”, que casi siempre es sólo un transportista. En los diccionarios angloamericanos se tipifica a mule como la persona que contrabandea o entrega  drogas ilícitas.

INDUCCIÓN – EXALTACIÓN 

“Los fines de semana de INDUCCIÓN resultan ser de una explosión económica para Cooperstown, un pueblo de apenas…”

Todos los aficionados al béisbol saben que se trata de la exaltación al Salón de la fama del béisbol, que se encuentra en esa ciudad norteamericana. De eso se trata, de determinar cual es la palabra que corresponde a la acción cuando se lleva a un jugador de este deporte a formar parte de los escogidos que forman parte de ese Salón.

En el mismo umbral del asunto hay que recordar que la inducción es la acción y efecto de inducir, y que por lo tanto eso lleva a revisar el contenido del verbo en su infinitivo. El verbo inducir le puede dar una descarga eléctrica, “corrientazo”, a cualquiera, por lo que se presume que lo que le sucedió al periodista es que tuvo un cortocircuito mental cuando usó este vocablo para significar lo que se conoce como “exaltación”. Con lo anterior lo que se propone es que se entienda que todas las significaciones del verbo inducir pertenecen al campo de la electrónica o de la electromagnética.

Por su parte, el verbo exaltar en su primera acepción es “elevar a alguien o algo a gran auge o dignidad”. Es “realzar el mérito de alguien”. Como corresponde en la lengua española, la exaltación es la acción y efecto de exaltar.

Toda la confusión con respecto de las dos palabras nace del término del inglés, lengua en la cual hay un verbo to induct, que es “admitir en calidad de miembro”. También se usa el verbo para nuestro “investir”, sobre todo cuando se refiere a la puesta en posesión. Se podría emplear también “honrar”, pero en ese caso habría que darle más vueltas que con la primera selección propuesta, exaltación. Existe otro verbo que es “instalar”, que traduce la idea, pero tiene el inconveniente de que el sustantivo no induce con tanta fuerza a pensar en el hecho de modo abstracto por oposición a la acción material. Otro verbo que se puede retener es “incorporar” que no es malo en sí, pero que una vez más no reúne los requisitos de la manera como lo hace exaltar. Para concluir, el verbo “llevar” expresa la idea si se le acompaña de los demás elementos que expliquen la acción.

Una vez más se recuerda que entre los idiomas hay similitudes que son engañosas y que puede llevar a situaciones enojosas si no se discrimina entre los significados en las lenguas correspondientes. Si se supone que es preciso hablar la lengua con propiedad, con mayor razón hay que escribirla con los rasgos propios de la corrección.

TENDENCIA A – TENDENCIA *POR 

“Otro aspecto de A. que merece atención es su tendencia POR cortar los lienzos…”

Las preposiciones, las mismas preposiciones, tan pequeñas y fuente de tantas confusiones. En la lengua española las dichosas preposiciones desempeñan una función muy especial, sobre todo después de que la lengua nuestra perdió algunas características de las declinaciones del latín. Por esta circunstancia es por lo que ellas son tan importantes en español y en todas las lenguas que no conservaron íntegras las declinaciones del latín.

El verbo tender se hace acompañar de la preposición “A” en su conjugación, porque lo que expresa es el impulso de las cosas A moverse en cierta dirección o “hacia” cierta cosa, o a ser de cierta manera. Durante un breve momento, piénsese que los demás verbos que indican lo mismo que el verbo “tender”, del cual sale “tendencia”, se utilizan también con la ayuda de la preposición “A “. Entre esos verbos pueden mencionarse, “encaminarse, inclinarse y orientarse”. Así se dice y escribe que algo o alguien es tendente A lo que se expresa, por ejemplo, “reglas tendentes A solucionar el problema”.

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