ACARREAR – DISCAPACIDAD – OESTE

“No hay duda de que los consumidores tendrán que ACARREAR con los costos, aunque a veces la eficiencia de la instalación reduce esos gastos.”

“Hay cosas que de lejos parecen y de cerca no cabe duda”, dice el refrán popular. Así sucede en este ejemplo tomado de una declaración hecha en inglés, y traducida del modo en que aparece en la cita. No cabe duda de que se hace un mal empleo del verbo acarrear. Eso se demostrará enseguida.
Acarrear es “transportar en carro”. Es “transportar de cualquier manera”. La última acepción es “ocasionar, producir, traer consigo daños y desgracias”. Como se acostumbra en estos comentarios, las definiciones son extraídas del diccionario de la Real Academia.

Si se lee de nuevo, después de consultar el diccionario, se entiende que los consumidores no “transportan” los costos; ni mucho menos “ocasionan, producen daños y perjuicios”. La segunda lectura pone en evidencia el disparate.

No hay que tomarlo como un hecho, pero es posible que la persona que hizo las declaraciones en inglés utilizara un verbo que por cierto no es acarrear, sino soportar, en este caso. Como después del malhadado verbo usado aparece la preposición “con”, es posible que en lugar de “acarrear” se usara “cargar con”, para que la frase saliera de este modo: “. . .los consumidores tendrán que cargar con los costos. . .”

El ejemplo examinado en esta sección demuestra una vez más que para trasladar palabras, expresiones y frases de una lengua a otra no basta con la ayuda de los diccionarios. Hay que cederle el paso en muchos casos al sentido común. No se pueden cerrar los ojos ante la realidad de la lengua de llegada. Es necesario que se respete el genio de la lengua hacia la cual se traduce.

DISCAPACIDAD 

“. . .indica que la depresión es la causa más importante de DISCAPACIDAD en EEUU y otras economías mundiales.”

Con términos de este tipo hay que mantenerse alerta porque evolucionan con los tiempos. Forman parte de conceptos que no permanecen estáticos; como consecuencia de eso, cambian o se acomodan con los tiempos.

Según la Academia, la discapacidad es la calidad de discapacitado, y ésta es lo mismo que minusválido. Este discapacitado es tomado como equivalente del inglés disabled. Como la autoridad de la lengua menciona el vocablo minusválido, se impone la consulta acerca de esa palabra.

Al leer la parte que corresponde a minusválido en el diccionario de 1992, se nota que es la “persona incapacitada, por lesión congénita o adquirida, para ciertos trabajos, movimientos, deportes, etc.”

La evolución del vocablo se nota al revisar la noción de “discapacitado” en la edición de 2001 del diccionario de la Academia de la Lengua. En los casos en que se aplica el adjetivo a una persona, significa “que tiene impedida o entorpecida algunas de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas”. No hace falta que se destaque el cambio en la redacción, porque es algo que salta a la vista. En esa edición del diccionario mayor de la lengua, la redacción correspondiente al minusválido permaneció igual.

No sería ocioso lanzarse a encontrar la diferencia entre las dos nociones antes estudiadas. La noción correspondiente al discapacitado y la del minusválido. El interés de una búsqueda de esta suerte es que puede tener repercusiones de tipo legal por sus consecuencias, si es que existe alguna diferencia entre los dos conceptos.

La diferencia según parece estriba en que el minusválido es “para ciertos trabajos, movimientos, deportes”; mientras que en el discapacitado es “algunas actividades cotidianas consideradas normales”. Como consecuencia de las redacciones actuales no hay ya una equivalencia total entre los dos conceptos, el de la discapacidad y el de la minusvalía.

Hay que retener las diferencias sobre todo por las consecuencias que de ellas se pueden desprender. El autor de estos comentarios piensa que “actividades cotidianas normales” son las que permiten que una persona disfrute de una vida normal, sin necesidad de ayuda para las actividades del diario vivir.

OESTE 

Costner se rehabilita hasta cierto punto con Open Range, un buen OESTE en que el director se ha aprendido de memoria las lecciones. . .”

Hasta la última edición del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, la de 2001, el concepto que retenía ese colegio era muy escueto para el vocablo estudiado.

Presionados por el uso que se hacía en América, y por el auge del “oeste”, no le quedó más remedio a la autoridad de la lengua que ampliar la noción y dar cabida a otras acepciones.

Ahora se menciona la región de los Estados Unidos y hasta se considera “del oeste” el género literario o cinematográfico que está ambientado en el Lejano Oeste de los Estados Unidos que es el territorio hacia el cual en el siglo XIX se dirigió la expansión.

Por razones de economía, en la lengua, para referirse a las películas de vaqueros se les llama “oeste”, cuando debería ser “del oeste” como lo asienta el consejo madrileño de la lengua para que en sus funciones de locución adjetiva defina el género.

Durante mucho tiempo los franceses han definido el género de películas con la mención de la voz angloamericana western, que ellos entienden que sirve para mentar la “película de aventuras que tiene como tema la conquista del Oeste de los Estados Unidos por los pioneros americanos del siglo XIX”. Utilizando el vocablo del inglés americano, crearon el western spaghetti en lenguaje jocoso, que era el filmado en Italia con gran profusión de muertos y exageraciones de las proezas de los protagonistas.

Todavía se puede recordar la época en que al tipo de películas ambientadas en el oeste de los Estados Unidos se las llamaba *vaquerada, para significar que estaba centrada en temas de vaqueros.

POR LA LIBRE

“. . .conducen ganado por tierras en las que pastan POR LA LIBRE.”

Hay una abundancia innecesaria de palabras en el texto. Para dar a entender que el ganado pasta en un terreno sin limitaciones, sin verjas, sin alambradas, etc., solo tenía el autor que escribir que las reses pastaban “en libertad”. Más sencillo aún, “por tierras en las que pastan libres”.

La expresión “por la libre” pertenece al español hablado de los Estados Unidos. Se utiliza para designar con ellas las acciones que se pueden hacer sin restricciones.

En los restaurantes en los cuales los comensales pueden servirse a su antojo de la comida por un precio fijo, algunos hablantes dirán que se come “por la libre”. Del mismo modo, cuando se pueden comprar medicamentos sin receta, emplearán la expresión “por la libre”. Antes de cerrar esta sección es prudente añadir que el uso es predominante en el nivel coloquial, no así en el nivel de la lengua escrita.

FILDEOS 

“. . .él ha hecho esa clase de FILDEOS muy a menudo. . .”

En la lengua en el nivel coloquial, el fildeo -siguiendo el ejemplo de la Academia- se puede definir como la “acción y efecto de fildear”. Para poder definir el asunto hay que remontarse al verbo que en deportes, especialmente en el béisbol, es “atrapar un jardinero la pelota”.

Derivado del mismo origen existe la voz compuesta por cruce del español y el inglés, “fildeador”. La persona a quien se califica de este modo es el que ocupa una posición defensiva en uno de los jardines, que en inglés es field. El buen “fildeador” será entonces el jugador que sabe atrapar la pelota, que tiene estilo para engarzarla.

Por extensión del sentido en el deporte, en el lenguaje coloquial se usa el verbo para indicar que una persona “observa a alguien o algo detenida y atentamente”; o que lo hace “disimuladamente, con o sin la intención de sorprenderlo”.
No sobra que se añada que estos verbos son conocidos en los países donde se practica el béisbol y que la lengua de donde procede el deporte influyó en el léxico de éste, como era de esperarse.

A GAS 

“Ganan terreno los autos A GAS”

Lo transcrito como cita fue un corto título que apareció en la prensa escrita de la cual se extraen todos los ejemplos que se utilizan en estos comentarios.

La historia de este empleo inconsiderado de la preposición “a” frente a la fuente de energía es larga. Se usó de modo frecuente en el pasado, en la época en que el español estaba sometido a mayor influencia del idioma francés.

En la lengua francesa es bueno y válido que se diga y escriba que algo funciona o trabaja à gaz, o movido por la fuerza del vapor con la misma preposición.

En nuestro español las maquinarias funcionan con gas, o más sencillamente son “de gas”. Los autos son de gasolina o de gasóleo, gasoil. Con respecto a la última palabra del inglés, ya consta en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Cualquiera que sea el combustible que se use para impulsarlo, se precederá el nombre con la preposición “de” para dar a entender que esa es la fuente de energía.

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