EXEQUIAS FÚNEBRES

“Miles de feligreses, en su mayoría habitantes de los barrios marginales en donde vivía. . . participaron en las EXEQUIAS FÚNEBRES realizadas en su parroquia. . .”

En una combinación como la que ocupa esta sección vale la pena que se detenga el ojo alerta para dilucidar el caso. Se trata de saber si se ha excedido el redactor en el uso de palabras. Hay que desenredar la madeja para determinar si ha empleado mayor cantidad de palabras que las necesarias.

Para despejar las dudas siempre es útil recurrir al DRAE. Para la palabra “exequias”, ese diccionario, además de señalar que es un nombre femenino plural lo ofrece como sinónimo de “honras fúnebres”. Ya lo leyeron como aparece en el diccionario de las autoridades madrileñas de la lengua española.

El siguiente paso es consultar el antes mencionado repertorio de vocablos para indagar acerca del término “fúnebre”. Es, “perteneciente o relativo a los difuntos; honras fúnebres”. La segunda acepción es: “muy triste, luctuoso, funesto”.

Luego de leer lo ya copiado en los dos últimos párrafos no cabe duda alguna de que si se usaba la palabra exequias sola se servía muy bien el propósito de la idea. Es probable que el desliz se produjera en el momento en que el periodista confundió las “honras fúnebres” con lo que escribió. Un desliz de este tipo se resuelve con un “jalón de orejas”, sin necesidad de enfadarse, porque salvo muy honrosas excepciones, todos incurrimos en uno que otro error, o en muchos.

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