ESCUELA – *EMBASAR – ENFRIAMIENTO

“. . .que de nuestro apartamento frente al Malecón de la Habana, con su vista panorámica del mar cubano, podía apreciar el fascinante espectáculo de las ESCUELAS  de delfines que pasaban no muy lejos de la rocosa orilla. . .”

No se trata de poesía. Es parte de un artículo escrito en defensa de los delfines. La referencia acerca del texto viene al caso porque eso de la “escuela” no es fácil de descifrar. Mucho se teme que lo que hay aquí es una mala interpretación. El nombre de la persona que escribió el artículo es inglés. . . pero eso no significa nada. Es tiempo de volver a la “escuela”.


Como ya se escribió en el párrafo anterior, no es poesía, por lo tanto eso de la “escuela” no es ninguna exageración o figura del lenguaje poético. La pregunta acerca de las circunstancias en las cuales esta escuela apareció aquí es interesante.

Como no se trata de preguntarle a la señora autora del trabajo, se queda el lector sin saber si escribió directamente en español o si alguien se lo tradujo o corrigió. Ahora. . . las interpretaciones.

En inglés, la palabra “school”, en uno de sus significados -que no comparte el español- es “una gran cantidad de peces o de animales acuáticos del mismo tipo que nadan juntos”. Ahora sí que se acerca el lector a la comprensión del texto. ¡Ah! Eso es en español un “cardumen, un banco o un grupo” de peces. Debe agregarse a lo ya escrito, que cuando se trata de delfines y ballenas no se usa ninguna de las dos primeras palabras, sino la tercera.

No cabe duda que en este texto hubo una interferencia del inglés. Si se escribió directamente en español, la autora lo que debe hacer la próxima vez es ser más cuidadosa. Si alguien tradujo del inglés, el caso es más grave, porque evidencia falta de cuidado. De la forma como está escrito (¿traducido?), no tiene sentido. Se debe evitar el entrar en discusiones ridículas sobre si hay escuelas de delfines. De que las hay. . . las hay, pero no las verá en el mar, sino en cautiverio.

Si el autor se equivoca, con respecto al texto y a lo que quiso expresar la periodista, se excusa de antemano y reconoce al mismo tiempo que no es la primera vez que “mete la pata” por estar suponiendo e inventando circunstancias.

*EMBASAR 

“. . .quien se había EMBASADO por pelotazo, se colaba en la GOMA por un envío de. . .”

Es probable que si un peninsular de Iberia escucha esto, o si lo lee fuera de contexto se quede en la luna de Belén. El verbo y la “goma” solo existen en la jerga del béisbol.

Es una falta de consideración de las Academias americanas de la lengua, correspondientes de la española, el no haber propuesto la inclusión de muchos términos que pertenecen al béisbol, al catálogo general de la lengua.

Después que se incluyó el significado de “base” con el valor que tiene en el béisbol para no tener que llamar almohadilla, a lo que es una estación en el juego mentado antes. En su definición la Academia expresa que es una esquina defendida por un jugador.

Una vez que se logró la aceptación de la “base” con este significado, entonces podría pasarse a que bendigan el verbo. Piénsese en los millones de personas que son aficionados al béisbol.

Vale la pena que se reflexione un poco. . . cuando se trató del balompié, primero lo bendijeron con un fútbol, con esa T metida en medio de la palabra que no pertenece al español, pero el uso lo impuso. Se puede afirmar que lo de “balompié”, que es adaptación del vocablo extranjero, no prendió en los hinchas. Muchas de las palabras extranjeras de ese deporte encontraron su adaptación al español.

La Academia Mexicana de la Lengua alcanzó a imponer en el Diccionario oficial la expresión siguiente: “no llegar alguien a la primera base”. No hay duda, se refiere esta base a la del béisbol.

ENFRIAMIENTO 

“. . .se mostró satisfecho de haber impulsado su propia empresa pese al ENFRIAMIENTO de la economía estadounidense”.

En el lenguaje de la economía con inusitada frecuencia se recurre a este tipo de expresiones. Hay mucho de térmico en el asunto de las economías; si no está convencido, lea cuando escriben que la economía está caliente, por ejemplo.

El sentido figurado del enfriamiento se limita -de acuerdo con la Academia- a los afectos y al ardor de las pasiones. La capacidad de creación, invención e imaginación del ser humano parece que no tiene ni límites ni punto de saciedad. Los escritores, y a veces también los profesionales de algunas ciencias, andan de modo permanente en pos de términos que le permitan salir de la monotonía de la vida diaria.

Ya las autoridades aceptaron el “disparo” de los precios que aumentan de manera súbita, así que no habría lugar para sorpresa si en un futuro no muy lejano le dan cabida a vocablos empleados de este modo.

Uno de los diccionarios de neologismos explica el enfriamiento del título así, “disminución de una actividad, especialmente de tipo económico: el enfriamiento de los mercados”.

TÉRMINO – PERÍODO

“. . .la ciudad de Miami tuvo a Maurice Ferré, un hijo de Ponce, como alcalde por cuatro TÉRMIMOS. Pero ahí termina la lista”.
El “término” es el último momento de la duración o existencia de algo. Es el límite o extremo de algo inmaterial. Desde el año 2001 figura en el DRAE como “plazo de tiempo determinado”.

El vocablo “período”, por su parte, es el “espacio de tiempo que incluye toda la duración de algo”. Es un “ciclo de tiempo”.

Cuando un funcionario elegido agota el tiempo para el cual se le eligió, se dice que cumplió su período. Cuando se le reelige, se le renueva el mandato para otro período. Del modo en que se plantea el asunto, el “término” es el fin, el límite del plazo para el cual resultó elegido el funcionario. Los ciclos de mandatos son pues períodos, no términos. El énfasis en el término está colocado en el vencimiento, mientras que en el período el acento se pone en la duración.

De la manera en que se entienden las cosas, cuando un acreedor le concede un plazo de treinta días a un deudor, el plazo expira al término del período de gracia.

Con la nueva redacción de la Academia, correspondiente a “término”, en su acepción número siete, resulta una de dos cosas: o se autoriza el uso del periodista, o se crea confusión en la inteligencia de los usuarios. O como dice el chusco: “ambas cosas a la vez”.

ESCRIBIR – SUSCRIBIR

“. . .deben aumentar las primas porque, de lo contrario, no querrán ESCRIBIR más pólizas”.

Como es fácil deducir del contexto, se trata de pólizas de seguro y si no se les concede a las compañías aseguradoras lo que solicitan, rehusarán “expedir, suscribir, contratar, pactar”, más pólizas de seguros.

En español las pólizas no se “escriben”, sino que como se sabe, ya están redactadas; se suscriben, es decir, se firman al final. Las pólizas las “contratan” los asegurados con sus aseguradores.

En inglés existe otro verbo de mucho uso en el ramo de seguros, es “to underwrite”, que es precisamente asegurar o asegurar contra riesgos; también, a veces, significa reasegurar. Además el verbo equivale a “apoyar, respaldar, aprobar, garantizar”. Quizás de ahí fue de donde salió el verbo “escribir” en este texto.

CARGOS DE – CARGOS CONTRA

“Anteriormente, el juez R. había retirado los cargos DE Alberto R. . .”

En español se acostumbra a decir que una persona u otra ostenta, o tiene, tal o cual cargo, y para ello se dice: “Tiene el cargo DE Ministro Consejero en la Embajada en Tokio”.

Cuando los fiscales acusan a alguien de haber infringido la ley, generalmente someten un memorial “contra” esa persona, en el cual se detallan las infracciones a la ley que justifican el sometimiento del individuo ante la corte apoderada del caso.

La preposición “de” es la que tiene  mayores usos en español. A pesar de lo anterior, no siempre es la preposición que conviene para colocar en todas partes, porque existen casos en los cuales se impone el empleo de otras más convenientes. Cuando se habla de una acusación que se hace contra una persona, la preposición que se coloca ante el complemento es precisamente “contra”.

Hay que saber distinguir los casos en los cuales es posible usar la preposición, como en este ejemplo: “Acusan a R. de estafador”. “Existe una acusación en su contra por estafa”. Los ejemplos podrían llevarse muy lejos, mas lo conveniente es no perder lo esencial.

DAR QUE HABLAR

“Aún DA QUE HABLAR el discurso en Cuba”.

Este fue el título que se colocó a una reseña acerca de las opiniones que suscitó el discurso de C. en Cuba.

En el cuerpo de la información, las personas que comentaron acerca del discurso lo hicieron manteniendo un alto nivel de compostura. Con toda propiedad el periodista calificó algunos de esas opiniones de “análisis” del discurso. Es más, obedeciendo a la orientación política del periódico, todas las personas citadas vertieron elogios.

Una vez que se ha asegurado el desarrollo del párrafo anterior, se puede entrar en materia con respecto al título. “Dar que hablar” es “dar motivo para que la gente murmure”. Una de las características de la murmuración es precisamente el uso de la “sotto voce”, hacer ruido blando y apacible.  En español es una expresión muy sugerente, porque quien la escucha y conoce la lengua inmediatamente identifica la “murmuración” con el hablar entre dientes, con la queja y el disgusto.

El valor de la murmuración es tan fuerte que aún en el lenguaje coloquial se entiende que es “conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones”. De lo antes expuesto se deduce la conclusión: en este caso se hizo un uso errado de la expresión.

*SUMARIZAR 

“. . .que son bastante conocidos y mencionados (aunque falta aún el estudio que los SUMARICE), sitúan a Cuba. . .”

Hasta el momento en que se redacta este comentario no se ha logrado encontrar el verbo que le sirve de apoyo a “sumarice”. El verbo “sumarizar” tampoco aparece. En vano se procuró localizar el verbo “sumarir” o algo por el estilo.

Ante la evidencia de que el verbo no existe, lo aconsejable es seguir haciendo como en los viejos tiempos, expresarlo mediante un giro, “hacer un sumario”, “esbozar un resumen”, o cualquier otra forma que deje satisfecho tanto a quien habla como a quien escucha.

Como siempre se trata en estos análisis de desentrañar el origen de las fallas, faltas y usos osados, en este caso se recurrió al inglés como en tantos otros casos. En esa lengua cuentan con el verbo “summarize”, que es intransitivo y se define así, “decir o reducir a sumario, hacer un sumario”. Queda claro que en estos casos se toma sumario como sinónimo de “resumen, compendio”.

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