EFECTOS LATERALES – *PUESTAS EN VALOR – OPERACIONALES – *DESBARRANCAR – ENTE

“En el campo de las medicinas que pueden causar estreñimiento como EFECTO LATERAL y que afectan especialmente a las mujeres. . .”

Es sobre todo en el ámbito de la medicina donde se produce la barbaridad de llamar de esta manera, “efectos laterales”, a algo que procede del inglés “side effects”. No es ocioso repasar los significados de los vocablos usados en la expresión.

Para comenzar debe iniciarse el examen por el primer elemento de la combinación, por el “efecto”, que en inglés es “effect”, palabra que en español puede significar “influencia, repercusión y consecuencia”. Con estos tres términos se logra evitar la repetición que lleva al cansancio. Téngase en cuenta que entre los equivalentes que se ofrecen en español hay matices en el significado que hay que respetar.

Se impone ahora el estudio del segundo elemento “lateral”. En esta parte “hay más tela por donde cortar”, pues lo único que puede llevar a las cercanías de lo que se expresa con lo del título es que en la segunda acepción, en sentido figurado, la Academia asienta que es “lo que no viene por línea recta”. Ahora bien, el significado de esta acepción viene iluminado por un ejemplo que lo sitúa en el campo de lo jurídico, por oposición a “sucesión directa”. Para concluir, lo lateral se refiere sólo a los lados, o al lado de una cosa.

En los diccionarios del inglés americano se acepta que la expresión antes citada del inglés significa “efecto secundario y a menudo adverso de un medicamento”.

Entre los sinónimos que proporciona el diccionario del inglés figuran “incidental, indirecto”. En nuestra lengua, lo incidental es lo que “sobreviene en algún asunto y tiene relación con él”, también es la “cosa accesoria, o de menor importancia”.

En el español común no se usa “lateral” para expresar consecuencias que son el resultado involuntario de acciones principales, y eso sí se usa en inglés. En español se articula lo mismo con el vocablo “indirecto(a)”.

El término “colateral” tampoco tiene cabida porque de nuevo, la orientadora madrileña de la lengua le asigna significados muy específicos que no le permiten cubrir este campo. Se aplica a las cosas que están a los lados de las principales, a las naves y altares de los templos que no son centrales. Tal y como sucede con lateral, es “el pariente que no lo es por línea directa”.

Lo que se propone en el caso de los efectos de ciertos medicamentos es que se emplee “secundario”, que se refiere a lo que no es principal, a lo accesorio. En el diccionario de la especialidad médica, definen al “efecto secundario” como aquel que provoca “reacción generalmente adversa a un medicamento, tratamiento o droga”.

*PUESTAS EN VALOR 

“. . .han sido PUESTAS EN VALOR gracias a un sistema de alumbrado muy bien pensado”.

Este giro despide un fuerte olor a francés. En francés es “mise en valeur”, que al traducirlo hay que ser cuidadosos para que no se deslice del modo en que lo hizo en este caso.

En español  debe decirse y escribirse “conceder o dar valor” a una cosa, que equivale a “atribuirle importancia o interés” a algo. Estos giros suelen aplicárseles también a las personas, cuando se desea expresar que se le “reconoce” valor de cualquier tipo al sujeto. Es una atribución de valor, de valía.

Hay que tener en cuenta que dependiendo del caso, se pueden usar expresiones diferentes en español. “Hacer resaltar” es válido que se emplee; otra opción es “poner de relieve”, cuando se refiere a cualidades. “Destacar el valor” de algo o alguien es una vuelta al orden de los factores que tiene el mismo resultado que lo anterior.

En francés la combinación del verbo con el nombre posee otros significados que no existen en español ni para “valor” ni para los demás verbos que se prestan a las expresiones que se mencionan más arriba, por esto es recomendable usar cautela cuando se traduce o bien cuando se escribe directamente en español para que el estilo no salga tiznado de galo.

OPERACIONALES  

“. . .para evaluar la situación económica de un gobierno municipal que maneja un presupuesto anual de $320 millones en gastos OPERACIONALES”.

Conforme con lo que estipula el diccionario de la venerable corporación de Madrid, “operacional” es un adjetivo, y con éste se designa lo que tiene relación o perteneciente a las operaciones matemáticas, militares o comerciales. También se le usa para llamar así “a las unidades militares que están en condiciones de operar”.

Después de lo anterior procede preguntarse dónde reside el aspecto matemático, militar o comercial de los gastos de un gobierno municipal. Todo el lío nace de que algunos desaprensivos se han dado a la tarea de confundir el “funcionamiento” con la operación, y que resulta que no siempre se puede realizar el paso entre las dos.

El vocablo del inglés que se asemeja al español, “operational” no coincide con su homónimo español en todos los significados. Además de los del español, posee otros significados que no conoce la lengua nuestra para ese término.

En casos como este sucede lo mismo que en otros, que lo más aconsejable es permanecer lo más cerca posible de lo elemental, del meollo del asunto y no separarse mucho del centro para que no se pierda el sentido de lo que se desea comunicar.

*DESBARRANCAR 

“Se DESBARRANCA ómnibus de pasajeros”.

El diccionario oficial de la lengua no conocía este verbo. Si bien este verbo no era reconocido por la Academia que se ocupa de mantener la unidad de la lengua, no por eso dejaba de existir en la América Morena.

Se le conoce en nuestra América como verbo pronominal e intransitivo. Equivale a “caer o dejarse caer desde un lugar alto, despeñarse”. Es de uso en Ecuador, Honduras, Colombia y otros países más de la América hispánica. Está documentado en literatura por ejemplo en “Porqué se fueron las garzas”, de autor ecuatoriano, Gustavo Alfredo Jácome, editado en 1979.

Morínigo, en su Diccionario del español de América, cita el verbo “desbarrancar” como transitivo, y de uso además de en países como Chile, Perú, Puerto Rico. Debe tenerse en cuenta al mencionarse el diccionario de Morínigo que la recolección de material se efectuó desde el año 1935 hasta el 1971. Con lo que se menciona en la última frase lo que se desea subrayar es el amplio período que comprendió la investigación.

Al fin la vigilante corporación madrileña de la lengua acogió el verbo en el seno de su diccionario, en la edición correspondiente al año 2001. Cita que es de uso en América Central, Chile, Cuba, México, Perú y Venezuela. Es “despeñar, arrojar a un barranco”. Es verbo transitivo y se le utiliza como pronominal también. En Honduras como verbo pronominal es “contraer matrimonio”. En Venezuela en sus funciones pronominales, “dicho de un cerro: desprenderse parte de él”.

Con la inclusión la Academia reconoció la permanencia del empleo del verbo.

ENTE 

“La cúpula del ENTE empresarial venezolano, Fedecámaras, recomendó. . .”

El vocablo que se trata en esta sección ha sufrido modificaciones a través de su historia en la lengua española.

En la edición del 1970 sólo se le conocía dos acepciones filosóficas y la otra del lenguaje familiar, “sujeto ridículo, o que en su modo y porte se hace reparable”.

En la edición del 1992 del DRAE consta en segundo lugar el significado siguiente, “empresa pública, en particular de televisión”. La edición de 2001 reza ahora, “entidad con personalidad jurídica, particularmente si se halla relacionada con el Estado, Ente público Radiotelevisión Española”.

La evolución que ha sufrido el término denota tendencia a guardar relación con las instituciones del Estado, como empresa pública, “si se halla relacionada con el Estado”.

La gran federación venezolana que se llama “Fedecámaras” no es una institución del Estado, y cuando alterna con el último sólo lo hace como agente de presión. No depende del estado ni se asimila a las instituciones públicas del estado que gozan de independencia  en algunos aspectos de su funcionamiento.

En los países subdesarrollados son muchas las instituciones autónomas del estado que disfrutan de independencia en el desenvolvimiento de sus operaciones.  Las federaciones laborales o empresariales mal podrían acogerse a esta definición para que les comprenda o  se les designe “ente”. Son públicas sí, pero no en el sentido que le otorga la regidora madrileña de la lengua.

INYECTAR 

“Si se suman, esos estimados significan que la región está INYECTADA de inmigrantes extranjeros que comienzan una familia aquí. . .”

En muchas ocasiones no es recomendable soltar las riendas de la imaginación, porque se cometen excesos, como el del texto. El verbo objeto de estudio tiene un significado muy preciso y quizás demasiado estricto. Los poetas son quienes tienen más tendencia a entregar su verbo en manos de la imaginación. En el campo de la poesía ese desenfreno es legítimo y hasta celebrado.

Cuando se trata de escribir para los lectores de periódicos, vale decir, la gran mayoría, es mejor apegarse a los significados propios de los términos para evitar interpretaciones aviesas o riesgosas.

El verbo en cuestión sólo tenía una acepción en el diccionario del 1992, que era “introducir a presión un gas, un líquido, o una masa fluida, en el interior de un cuerpo o una cavidad”. La edición de 2001 del catálogo de la Academia, le añadió la acepción médica, sin estipularlo específicamente, “introducir es el cuerpo, mediante una aguja unida a una jeringuilla, un líquido o una disolución de un medicamento”.

Después de leído el párrafo anterior procede que se pregunte el lector. . . ¿y dónde está el verbo con el significado del texto? No hay que rasgarse las vestiduras con motivo del uso, porque en materia económica hay funcionarios que le inyectan divisas al mercado cambiario para bajar la tasa del dólar.

La extensión que se hace del verbo va más allá de su alcance, porque debe haber cuerpo o cavidad por una parte; y por la otra, debe existir una materia que se introduce a presión, y ésta materia taxativamente es “gas, líquido o masa fluida”.

Llegados a este punto es conveniente tratar de recomponer los diferentes elementos del texto, es decir, los inmigrantes extranjeros como elemento inyectado, al tiempo que se piensa que de acuerdo con la definición sólo se puede inyectar lo que se introduce a presión, sea esto gas, líquido o masa fluida. Es obvio que el empleo no es afortunado.

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