La lengua en femenino

La lucha legítima y necesaria por alcanzar la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres ha tomado, en el caso de la crítica al lenguaje sexista, derroteros poco sostenibles. Como casi siempre, nuestra sociedad se preocupa por las apariencias y deja de lado lo realmente importante: el contenido. La preocupación por las formas agota nuestras energías y nos impide llegar al fondo. Discutimos acaloradamente sobre el género de algunos sustantivos, sobre el matiz despectivo de algunas palabras, y perdemos de vista que la lengua es un sistema que se ha conformado para expresar a los hablantes de una comunidad. El contenido de esa expresión es responsabilidad de cada uno de esos hablantes.
Como mujer y como lingüista lamento que invirtamos nuestro tiempo en decorar el tejado cuando los pilares son los que se tambalean, un ejemplo más de nuestras prioridades extraviadas. La lengua es el medio de expresión de una sociedad sexista, que expresa contenidos sexistas; pero el sexismo no está en la lengua, del mismo modo que la fiebre no está en la sábana. Cuando las mismas mujeres nos vanagloriamos de cómo nuestras parejas «nos ayudan mucho en casa» expresamos un contenido sexista, aunque lo hagamos en lengua de signos. Preocupémonos por desterrar el sexismo de nuestras actitudes y de nuestros contenidos; nuestra lengua sabrá adaptarse a ese cambio, como a muchos otros, y comunicará con sabiduría a esa nueva sociedad a la que aspiramos en la que todos (no todos y todas) nos sentiremos representados y expresados.

Envíe sus comentarios o preguntas a la Academia Dominicana de la Lengua a esta dirección: consultas@academia.org.do

© 2010 María José Rincón
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