¿Quién no anda pegado en estos días a un celular o a un móvil, o como quiera que se llamen esos aparatejos que tanto nos facilitan y complican la vida? Entono el mea culpa y reconozco que cada día soy un poco más dependiente de ellos, aunque me resista. Ya no son solo las llamadas.

Ahora que hemos dejado los mensajes de texto un poco atrás nos aficionamos como neófitos al WhatsApp. Confieso que lo uso con frecuencia y que he tenido que aprender a usar correctamente las nuevas palabras que se relacionan con este servicio. Si nos referimos a la aplicación de mensajería instantánea en sí, debemos respetar la denominación comercial oficial de la marca, manteniendo sus características gráficas registradas: Cada vez enviamos más mensajes por WhatsApp.

Sin embargo, si queremos referirnos a los mensajes que se envían mediante este sistema podemos echar mano de wasap, sustantivo de nuevo cuño que sigue para su adaptación al español las reglas establecidas por la Ortografía de las academias de la lengua española. Como se trata de una castellanización podemos escribir la palabra en redonda y sin comillas: Me envía tantos wasaps que no me da tiempo a leerlos. Se trata de una palabra aguda terminada en un grupo consonántico por lo que no debemos ponerle tilde aunque la consonante final sea ese. Su hispanización es irreversible porque ha llegado a generar un verbo derivado utilizando los mecanismos regulares del español para la derivación: Nos pasamos el día wasapeando.

Las academias de la lengua tendrán que plantearse la inclusión, o no, de estas recién llegadas en los diccionarios académicos estudiando si su uso se impone, se generaliza y se mantiene entre los hablantes. Otros diccionarios de uso tal vez las incluyan antes. Mientras tanto los que las usamos tenemos que saber cómo se escriben correctamente.

© 2014 María José Rincón González