Los dos puntos (:), al igual que el punto y coma (;) y la raya (—), son signos de puntuación que se utilizan poco en la República Dominicana, quizá porque se desconocen sus múltiples usos.  En el caso específico de los dos puntos, es muy raro su empleo que no sea para introducir una enumeración o una cita, pese a que su función es mucho más amplia: servir de introducción a la terminación del sentido lógico de lo que le antecede. En efecto, contrario a lo que ocurre con el punto, que señala la terminación del enunciado, los dos puntos tienen un valor enunciativo: detienen el discurso para llamar la atención sobre lo que va a continuación, que siempre está en estrecha relación con el texto precedente.

Por su naturaleza, los dos puntos hacen posible que el escritor pueda expresarse con brevedad y economía, evitando el empleo de expresiones como es decirpor tanto, esto es…, precedidas y seguidas por comas. Los dos puntos son, además, una marca de estilo y prestigio lingüístico que distingue a quienes los utilizan con corrección de la gran masa de hispanohablantes que, de manera mecánica, emplean la coma para todo, incluso cuando no se debe, como si fuese un signo de puntuación comodín en el idioma español. Son once —no solo dos (la coma y el punto)—  los signos de puntuación que nos proporciona la ortografía, cada uno de ellos con sus funciones y matices específicos.  La persona culta debe aprender a usarlos todos.

Los dos puntos, como los demás signos de puntuación, se escriben pegados a la palabra o el signo que los antecede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue.

USOS DE LOS DOS PUNTOS

Como se ha dicho, los dos puntos tienen un valor enunciativo: detienen el discurso para llamar la atención sobre lo que va a continuación, que siempre está ligado estrechamente con el texto precedente. De esa función esencialmente enunciativa se desprenden sus diversos usos específicos, que detallamos a seguida.

A) Para introducir enumeraciones con un elemento anticipador.

Estos son algunos ejemplos: En España obtuve dos maestrías: una en Derecho Empresarial y otra en Derecho Constitucional; En la sesión del Consejo Nacional de la Magistratura de ayer se destacaron tres candidatos: Erudito González, Sapientísimo Martínez y Lumbrera Pérez;  Así me gustan los jueces: inteligentes, imparciales y rápidos.

El elemento anticipador (subrayado en los tres ejemplos) es imprescindible para el buen uso de los dos puntos. Sin él, sería incorrecto su empleo,  como se ilustra a continuación: *En España obtuve: una maestría en Derecho Empresarial y otra en Derecho Constitucional;*En la sesión del Consejo Nacional de la Magistratura de ayer se destacaron: Lumbrera Pérez, Erudito González y Sapientísimo Martínez; *Me gustan los jueces: inteligentes, imparciales y rápidos; *Además de los casos en los cuales la extinción resulta de la sentencia, la instancia se extingue por efecto de: la perención, la conciliación, la transacción, la aquiescencia y el desistimiento. (Art. 109 ACPC)

En estos cuatro últimos casos los dos puntos sobran y se debe escribir simplemente: En España obtuve una maestría en Derecho Empresarial y otra en Derecho Constitucional; En la sesión del Consejo Nacional de la Magistratura de ayer se destacaron Erudito González, Sapientísimo Martínez y Lumbrera Pérez; Me gustan los jueces inteligentes, imparciales y rápidos; Además de los casos en los cuales la extinción resulta de la sentencia, la instancia se extingue por efecto de la perención, la conciliación, la transacción, la aquiescencia y el desistimiento.

Esto así porque se considera que cuando no hay un elemento anticipador los dos puntos rompen la unidad sintáctica que debe existir entre verbo y su complemento directo.

Igual ocurre, aun existiendo un elemento anticipador, cuando se intenta usar como o tales como antes de los dos puntos: *Constituye una inadmisibilidad todo medio que tienda a hacer declarar al adversario inadmisible en su demanda, sin examen al fondo, tales como: la falta de calidad, la falta de interés, la prescripción, el plazo prefijado y la cosa juzgada. (Art. 248 ACPC).

B) Para introducir enumeraciones en forma de lista, aun sin un elemento anticipador.

Este uso constituye una excepción a la regla anterior. Si la enumeración se hace en forma de lista, se permite el uso de los dos puntos sin que haya un elemento anticipador: En la sesión del Consejo Nacional de la Magistratura de ayer se destacaron:

a) Lumbrera Pérez
b) Erudito González
c) Sapientísimo Martínez.

C) Para cerrar una enumeración y dar paso al concepto que los engloba.

En este caso los elementos de la enumeración se colocan antes, no después, de los dos puntos: Erudito González, Sapientísimo Martínez y Lumbrera Pérez:  estos fueron los tres candidatos que se destacaron en la sesión del Consejo Nacional de la Magistratura de ayer.

D) Para introducir una cita textual directa. Este uso es muy común y conocido por todos:

Juan Pablo Duarte dijo en esa ocasión: “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.”

E) Para conectar oraciones yuxtapuestas sin necesidad de emplear otro nexo.

Con este  uso se manifiesta la singular versatilidad de los dos puntos: colocados entre dos oraciones,  pueden denotar las más variadas relaciones entre ellas, con gran economía de palabras. Ejemplos:

  • Relación causa-efecto: El demandado olvidó invocar ese medio de defensa en apelación: no podrá invocarlo en casación.
  • Conclusión, consecuencia o resumen de la oración anteriorPrimero, le rechazaron la excepción de incompetencia; después, la solicitud de un informativo;  finalmente, y para colmo, le fallaron en contra en la misma audiencia: todo un desastre.
  • Verificación o explicación de la oración anterior: La función de los dos puntos es en realidad mucho más amplia: servir de introducción a la terminación del sentido lógico de lo que le antecede.
  • Oposición: Juan Rodríguez no es un corrupto: es un juez probo y serio.

F) Para marcar una pausa enfática tras conectores tales como a saber, ahora bien, por tanto, en otras palabras, más aún

En la mayoría de estos casos los dos puntos son sustituibles por la coma. La diferencia entre el uso de uno u otro signo está en que con la coma el énfasis desaparece y la expectación creada en el lector con respecto a lo que se va a decir es menor. Ejemplos:

Nunca me he negado a declarar; ahora bien: no estoy dispuesto a violar el secreto profesional.

Nunca me he negado a declarar; ahora bien, no estoy dispuesto a violar el secreto profesional.

G) Para cerrar las fórmulas de saludo en el encabezamiento de cartas e instancias.

En este caso la palabra que sigue a los dos puntos y que inicia el cuerpo de la carta o de la instancia se escribe con inicial mayúscula y en renglón aparte.

Estimado colega: / Le envío adjunto el borrador del contrato de transacción…

Honorables magistrados: / Quien suscribe…

Constituye un anglicismo ortográfico, que debe evitarse, utilizar la coma en lugar de los dos puntos en estos casos.

H) En textos jurídicos y administrativos (leyes, decretos, resoluciones, sentencias, instancias, demandas, certificados, títulos y escritos semejantes), después del verbo o expresión que presenta el objetivo fundamental del documento o su motivación.

En estos casos el verbo va escrito con todas sus letras en mayúscula y la primera palabra que sigue a dicho verbo se escribe con inicial mayúscula. Ejemplos: FALLA:, ORDENA:, EXPONE:, CERTIFICA:, CONSIDERANDO:, RESULTANDO:, ATENDIDO:, POR CUANTO:, etc.

I) Para separar el concepto general del aspecto parcial en títulos y epígrafes.

Ejemplos:

Hablar con corrección: normas, dudas y curiosidades de la lengua española.

Perdón, imposible: guía para una puntuación más rica y consciente.

 

Escribe Fabio J. Guzmán Ariza.