La Academia Dominicana de la Lengua presentó el Diccionario fraseológico del español dominicanoluego de tres años de ardua labor lexicográfica de Bruno Rosario Candelier, Irene Pérez Guerra y Roberto Guzmán, coautores de este nuevo hito bibliográfico.

La obra lingüística, editada con los auspicios de la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua, es otro importante aporte lingüístico que la ADL hace al país para dar a conocer el lenguaje de esta franja caribeña del español en América.

El Diccionario fraseológico del español dominicano fue ponderado por sus autores. Roberto Guzmán leyó su estudio“Una orientación fraseográfica”, y dijo: “Aunque pueda parecer extraño, las frases hechas forman parte de una lengua coherente, en tanto instrumento perfecto para la expresión del pensamiento, que no está desprovista de plasticidad. Además, juegan el papel de archivo donde reposan muchos de los rasgos que diferencian al hablante dominicano de otros hablantes de español”. Resaltó que estas frases constituyen partes de la memoria de la sociedad al reunir elementos de la cultura que las propicia pues son un producto espontáneo de la visión del mundo que los individuos de esa sociedad se forman, y los elementos que se incorporan en estas frases son extraídos de la sociedad por los individuos y se convierten en un testimonio de la sociedad misma”.

El académico también manifestó que las unidades fraseológicas en la lengua popular dominicana constituyen un mosaico de colores variados, en el que los matices de la fraseología contribuyen a imprimirle mayor amenidad a la expresión. Ella se inserta en el estilo coloquial y popular, que es donde se reconoce el pueblo, comentó. “En este diccionario se ha construido un recipiente para dar testimonio de la experiencia lingüística de la comunidad dominicana en lo concerniente a la fraseología. Este repertorio de un modo sutil refleja los sentimientos e intereses de los dominicanos”, dijo.  Resaltó que este diccionario viene a colmar un vacío en este campo de la cultura dominicana. Para ese fin se preparó este inventario fidedigno. Al llevarse a cabo una tarea como esta se consigue contribuir al conocimiento de la cultura dominicana. Agregó que este Diccionario contiene una descripción de una parte importante del léxico de la variedad dominicana del español.

El académico y corredactor del Diccionario fraseológico dijo que este diccionario plasma la fraseología de uso en la lengua de la sociedad dominicana. Al hacer esto, sirve de órgano transmisor a esta generación y a las futuras con el vocabulario de la lengua heredada de nuestros antepasados y hay que aceptar esta obra como un fijador de la lengua.

Por su parte, la académica Irene Pérez Guerra habló sobre “La realidad dominicana en la fraseología”. Agradeció a los presentes y en especial al Dr. Bruno Rosario Candelier por haber confiado en ella para colaborar en esta obra. Expuso recortes de periódicos con frases dominicanas para mostrar el habla viva, como este: “Últimamente la fiscal y jueza se tiran los cajones y, sin embargo, Sobeida estaba con la barba en remojo, ya que la fiscalía quería echarle un cubo, porque nació como la auyama, y es que para la ley, bajo esa sombrilla no hay aguacero que moje. Pero todo no está perdido señores, comemos mucho cajuil, rico en minerales y vitaminas, pero si alguien me dice “Me comí un cajuil”, da a entender que se equivocó a pesar de la riqueza de esta saludable fruta”.

Manifestó que los hechos fraseológicos enriquecen la cultura y la lengua propia de una comunidad. Dijo que muchas de las unidades fraseológicas hacen referencia a determinados hechos y por ello se hizo este diccionario para que no se pierdan con el paso del tiempo.

Pérez Guerra resaltó que este diccionario tiene su organización interna: “No basta tener un diccionario, sino que también debemos saber cómo funcionan esas fraseologías y para qué nos sirven”, dijo, y añadió: “Es de nuestro interés, que tanto el diccionario, como los estudios de fraseologías del español dominicano contribuyan a llenar un vacío bibliográfico existente, con el material reunido en un volumen que permita conocer mejor el mecanismo expresivo fraseológico del habla dominicana”, expresó la académica. En un aparato electrónico presentó muestras del Cifrado. Aclaró que este aporte fraseográfico es el primer diccionario fraseológico rigurosamente académico porque está estructurado según los parámetros científicos de la fraseografía. Dijo que los autores y el equipo de colaboradores se acogieron a las pautas metodológicas explicadas por el director de la Academia. Hizo la salvedad de que otros textos que recopilan muestras del acervo lexicológico del habla de los dominicanos se han hecho sin trillar las pautas científicas que tal empresa requiere. La académica centró su alocución en el aspecto formal de la obra, así como en su carácter didáctico, que lo perfila como un valioso instrumento para los estudiosos interesados en conocer la variante dialectal del español dominicano. Dijo que las variedades fraseológicas de una comunidad de hablantes son una muestra de la creatividad lingüística de sus hablantes, que permiten desentrañar la idiosincrasia y los valores culturales de dicha comunidad con la particular forma de hablar el español.

El directorde la ADL y del equipo de redacción del Diccionario fraseológico en su turno manifestó que esta nueva obra de la Academia Dominicana de la Lengua responde al propósito que tiene la institución, que es dedicarse al estudio del español dominicano, que se inició con el Diccionario del español dominicano, coordinado por la lexicógrafa María José Rincón, y continuó con este Diccionario fraseológico del español dominicano.

Rosario Candelier explicó que para la elaboración de esta obra exploraron las tres fuentes del acarreo fraseológico: la fuente literaria, la oralidad y la fuente periodística, y dijo: “En la fuente literaria, citamos a numerosos escritores dominicanos, e incluso, les participamos a los escritores que estábamos confeccionando un diccionario de frases y queríamos que aportasen frases de su creación para que figurasen en esta obra. Dijo que los autores de este diccionario y los colaboradores leyeron numerosas obras dominicanas con la intención de que hubiese una mayor participación de autores dominicanos.

El ponente proclamó que el escritor más citado en este Diccionario fraseológico del español dominicano es Rafael Peralta Romero. Le siguen los narradores Manuel Salvador Gautier yEmelda Ramos. Dijo que la obra más citada es Guazábara, novela del escritor francomacorisano Alfredo Fernández Simó. También enfatizó las numerosas frases usadas en los artículos publicados por los periodistas Orlando Gil, César Medina, Alfredo Freites, Fabio Herrera-Miniño, Aristófanes Urbáez, Pablo Mckinney y Gina López Núñez, entre otros. Destacó que en cuanto a los escritores y obras, están muy bien representados en este diccionario. Subrayó que recopilaron y definieron cuatro manifestaciones fraseográficas: locuciones, frases, giros y adagios. Y dejaron para un segundo volumen los refranes, proverbios, máximas y sentencias

La intervención del director de la Academia exhibió dos fases: en primer lugar, agradeció a los coautores y colaboradores de la obra; y, en segundo lugar, explicó que la elaboración de este diccionario obedeció a la necesidad de recopilar la variopinta gestación de frases peculiares, con las manifestaciones expresivas y el encanto de las frases del habla criolla. Definió a las unidades fraseológicas como “idiolexías o expresiones idiomáticas que nacen de un hecho real y que se aplican posteriormente a otros contextos, dándole un sentido connotativo y diferente.“El diccionario plasma frases y expresiones de todo tipo, sin importar el nivel socioeconómico, geográfico, cultural o generacional. Ofreció datos precisos sobre el aporte lingüístico y cultural que representa este diccionario, no solo para los hablantes, sino también para los estudiosos del hecho lingüístico, ya que es la primera obra de esta índole escrita en la República Dominicana, pues esta publicación recopila frases usadas por los hablantes dominicanos, que están seleccionadas y trabajadas con rigor científico bajo el criterio de uso al recopilar esas expresiones en las tres fuentes consultadas: la literatura, la prensa escrita y la oralidad.

El director de la ADL observó, a manera de aprendizaje del trabajo fraseográfico, que el uso profuso de expresiones idiomáticas o idiolexías entre los escritores, comunicadores y hablantes revela la huella de la cultura tradicional. Agregó que este conocimiento le ayudó a comprender mejor la razón por la cual el antiguo director del Listín Diario decía que, además de capitaleños, en la ciudad capital había “campitaleños”.

El Diccionario fraseológico del español dominicano recopila centenares de unidades fraseológicas utilizadas habitualmente por los hablantes dominicanos, tanto en la expresión de la oralidad, como en la lengua escrita. Citó “botar el golpe”, “estar en olla”, “guayar la yuca”, “hijo de Machepa” o “el sabio vive del bruto, y el bruto, de su conuco”, expresiones que el usuario encontrará en este volumen de más de quinientas páginas. Este diccionario tiene un formato de fácil manejo, pues cuenta con una guía que orienta la búsqueda de información, así como varias partes explicativas que aclaran los aspectos metodológicos y lingüísticos seguidos por los autores en la confección de esta obra fraseográfica.

“El diccionario plasma frases y expresiones del lenguaje común, sin importar el nivel socioeconómico -lenguaje culto y vulgar, campesino y urbano, pasado y actual- ni el salto generacional”, expresó Rosario Candelier en su presentación. Destacó también que esta publicación recopila modismos y expresiones que habitualmente utilizan los dominicanos, por lo cual el uso fue el criterio que se tomó en cuenta para la recolección de las expresiones idiomáticas oidiolexías del español dominicano.

Al finalizar, el director resaltó que nuestra cultura es hermosa y nuestro lenguaje muy rico. Ponderó este aporte de la ADL al estudio y el cultivo de la variante dominicana de la lengua española en América, y comentó:“Nuestra misión es crear una conciencia de lengua y un amor a nuestra cultura, que nuestro lenguaje encauza y perfila”.

La mesa de honor estuvo presidida por el director de la Academia, Bruno Rosario Candelier; los coautores de la obra, Irene Pérez Guerra y Roberto Guzmán; y los académicos María José Rincón, Rafael González Tirado, Franklin Domínguez, José Enrique García, Dennis R. Simó, Fabio Guzmán Ariza, Manuel Núñez Asencio, Juan José Jimenes Sabater y José Rafael Lantigua. El socio correspondiente Rafael Peralta Romero fungió como maestro de ceremonia.

Santo Domingo, ADL, 14 de abril de 2016.