El español y su influencia en el mundo actual

Por Tobías Rodríguez Molina

El  español, al cual también se le denomina castellano por haber nacido  en la región de Castilla, es una lengua romance por derivarse del latín, que era la lengua oficial del imperio romano; es el tercer idioma más hablado en el mundo, detrás del chino mandarín y del inglés, por el número de hablantes que la tienen como lengua.

Es hablado como primera o segunda lengua por unos  500 millones de personas, y es uno de los seis idiomas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Es la lengua oficial de España y de los países que fueron conquistados o colonizados por los españoles; es decir, que es tenida como lengua oficial de los países  de América, exceptuando a Haití, Brasil y los Estados Unidos. Sin embargo, a pesar de que no es lengua oficial de EE.UU., hay varios estados de este último país en los que la habla un elevado porcentaje de los residentes en Colorado, San Antonio, Texas, La Florida, California, Nueva York, etc.

Es de notar que en el Capitolio ha penetrado el español, como lo indican los siguientes detalles: a. La hija del expresidente Carter tenía un profesor de español que iba a la Casa Blanca a enseñarle esa  lengua.; b. A la toma de posesión del presidente Bush fueron invitadas las merengueras dominicanas Milly Quezada y su hermana Joselín.

De esos dos hechos se puede deducir que el español ha ido ganando terreno en el mundo. Cada vez aumenta su influencia y cada vez son más los que se preocupan por manejar esa lengua, es decir, hablarla y escribirla de acuerdo con el uso y las normas que la caracterizan.

La lengua siempre ha sido el termómetro para medir la cultura de los pueblos; de ahí la importancia de emplear con “propiedad” y “corrección” tanto la lengua oral como la escrita.

Propiedad quiere decir emplear con el significado exacto  las palabras de una lengua. Por eso, cuando empleamos una palabra con un significado que no es el exacto, cometemos lo que es denominado como impropiedad léxica. Si decimos, por ejemplo, “Mi hermano es muy correlativo” caemos en la impropiedad porque correlativo significa “que guarda relación con algo”, por lo que ese término no cabe en ese contexto.

La corrección consiste en emplear la lengua sin errores  de sintaxis, como “me se olvidó” o “ella está media enferma, o “allí hubieron varios brindis de cerveza, o “esos son problemas muy difícil de erradicar. Los tres últimos casos contienen errores de concordancia y el primero, error  del orden de los componentes de una oración.

También hay que mantener  la corrección  en la escritura, evitando los  llamados errores de ortografía, como sería escribir “ilo” o “ermano”, sin la h que les correponde, o cavesa von v y s en lugar de b y  z, o yegaria sin ll y sin tilde, debiendo escribirse llegaría.

Causa mala impresión escuchar a una persona que se expresa en un español repleto de errores en la pronunciación, ya que automáticamente la encasillamos entre las personas de baja categoría cultural y social, siendo muchas veces personas con estudios de posgrado y tenidas como profesionales de renombre.

Por eso debemos preocuparnos todos los hablantes de una lengua por tener dominio de la misma tanto en la oralidad, en lo atinente a la pronunciación y al léxico, que debe ser variado y abundante, para así evitar la repetición de palabras o el empleo de palabras genéricas, como cosa, asunto, cuestión, pendejá, vaina, etc., así como también hay que preocuparse por  la escritura correcta de las palabras,   incluyendo  el adecuado empleo de los signos de puntuación, de los cuales depende, si están bien empleados, una adecuada comprensión de los contenidos del texto.

Es  sabido por muchos que poner bien o mal una coma puede causar lo contrario de lo que se quiere expresar. Ejemplo:  ”No iré el domingo al campo”; en ese ejemplo se indica que la persona que habla o escribe se quedará en la ciudad el domingo; pero si se escribe o se dice: “No, iré el domingo al campo”, se afirma que no se quedará en la ciudad  el domingo, con lo cual se dice lo contrario del caso anterior sin coma.

Ahora bien, ¿cómo lograr dominio de la lengua tanto oral como escrita? El instrumento o ayuda más eficaz y de rendidos beneficios lo constituye la lectura frecuente de libros y textos de escritores que empleen la lengua con riqueza léxica y con total corrección en todos los aspectos de la normativa.

Una persona que lee y lee bien adquiere un mayor grado de cultura y, a la vez, perfecciona su lengua en los aspectos ya indicados de la propiedad y la corrección, y en los siguientes:

  1. Si lee en voz alta, mejora su dicción y adquiere mayor fluidez.
  2. Aumenta su capacidad de comprensión de las ideas, adquiriendo destrezas para discernir entre lo principal o más importante y lo secundario o menos importante.

Todo lector debe tener junto a él un diccionario general de la lengua, que puede decirse que es  el aliado principal de toda  persona, sea estudiante o profesional, inquieta por manejar  cada vez mejor  su lengua y para adquirir  la ampliación de su vocabulario, que lo dotará de la  importantísima riqueza léxica.

Lo anteriormente expresado deja dicho  por qué los profesores se preocupan tanto de que sus alumnos adquieran conciencia de la importancia de la lengua para su vida como estudiantes y de futuros profesionales. Deja entendido, además, cómo una persona  que domina bien la lengua es considerada más capacitada y más culta que otra que no la domina y, en consecuencia, la primera tendrá mayores posibilidades de un buen trabajo por el mayor prestigio en la sociedad y en la empresa en que trabaje y, por eso, podrá tener mayores  posibilidades de ascenso  y de aumentos salariales.

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