La primera michera del interiorismo

Por Miguel Solano

En un camión perdido que logró estacionarse en los alrededores del parque de Miches, mi madre lanzó su último grito y yo salí de su vientre, cantando más que llorando. Yo había sido engendrado en Moca, en un extraño viaje que mis padres realizaron para negociar un conflicto de familia. Una década después de aquel salto a la vida, regresaría a Miches para que una mulata de sangre de fuego y pechos de piedras me pusiese a experimentar con el amor y en las sopladas arenas de su playa vivir el encuentro con lo ignorado. Fue lo salvaje hecho sublime, fue mi primer encuentro con el amor y fue la pérdida definitiva de mi virginidad. Durante el fin de semana, las redes sociales se llenaron de informaciones y fotos sobre un acto de reconocimiento que a importantes escritores soldeños realizó, en su condición de director de la Academia Dominicana de la Lengua, don Bruno Rosario Candelier.

El acto se realizó en el único lugar del mundo donde a los camarones no se los lleva la corriente: ¡Miches! Las fotos muestran que el salón de actos del ayuntamiento estuvo lleno. Miches, cuando se trata de actos culturales organizados por Selvido Candelaria, llena los salones. Y de los soldeños portadores de prestigiosas plumas estuvieron presentes, Robert Berroa, Aurelia Castillo, Rafael Peralta Romero, Josanny Moní, Isael Pérez, Mónica Galleano, Juan Hernández Inirio, Natacha Batle, Juana Escorbort, Emenegilda Encarnación y Miguel SOLANO, entre otros.

En el acto, dirigido por Luis Quezada y dedicado a Selvido Candelaria, se inició con las palabras de Rafael Peralta Romero, miembro de número de la ADL y correspondiente de la Real Española, quien explicó al público las razones por la cual la Academia Dominicana de la Lengua está realizando estos actos y reconociendo a los escritores que dedican su talento al buen cultivo de la lengua y a la expansión de su conciencia.

Como incentivo a los jóvenes, la lectura poética comenzó con un estremecedor poema de Sandra Berroa, que tuvo como testigo a los interioristas cibaeños Andrés Ulloa y Carmen Pérez Valerio. Luego, Cada poeta soldeño leyó un poema y recibió su certificado de las manos del director de la ADL, don Bruno Rosario Candelier.

Finalizado el acto académico, los soldeños integrantes del movimiento interiorista, nos trasladamos a la residencia de Selvido Candelaria, donde se celebró el EMEI: Encuentro Mensual de Escritores Interioristas.

En la sesión poética dedicada a Josanny Moní participaron Bruno Rosario Candelier con, “Las irradiaciones estelares en Musa de Josanny Moní.

Y Rosario Candelier expondría “su fina expresión estética y su entrañable conexión con el fluir de lo viviente”, a lo que la voz de Josanny Moní respondería:

“Te miro y el fuego de tus ojos me consume.

El viento recio de tu aliento se lleva mis palabras”.

Rafael Hernández habló sobre la “Valoración estética de la Musa de Josanny Moní”. Rafael, como si al leer el poemario Musa estuviese sintiendo “lavas volcánicas que arden en mis silencios cerró los ojos y pudo ver la luz”.

Luis Quezada, cuando poetizo sobre “La palabra que inspira a la luz de la Musa de Josanny Moní”, fue “una brizna de luz en la frontera de la risa y el llanto”.

La poeta de las Mina, Josanny Moní dio el “Testimonio de mi musa poética” y probo vivir “Tejida entre frialdad y espanto para luego renacer a una nueva conciencia”.

Entonces, don Bruno Rosario Candelier, consagró el final de la noche a 10 puntos sobre la «Valoración de Sérvido Candelaria», quien recibió su certificado que lo acredita ante el mundo como miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua y vimos como “En el abismo de transparente corteza flotará mi hamaca en llamas sobre el risco”.

La luna continúa su brillantez con los poemas de Claudio Bermúdez Peralta, Pascuala Flores y Abril Troncoso…

Fue una noche donde la luz de las estrellas y las olas de la mar vieron vivir el «desarrollo intelectual, estético y espiritual del interiorismo, donde el espíritu fue motivado con el estudio de la lengua y el cultivo de las letras, donde el arte de las palabras alcanzó, mediante el ideario interiorista que procura de una obra inspirada en intuiciones y vivencias a la luz del sentido trascendente y la belleza sutil, una primavera michera».

 

 

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