SUSCEPTIBLE *A – *A RESULTAS DE – TECLADISTA – *CHISPORRETEO – CHISPORROTEO

“Decenas de millones de personas en los Estados Unidos menores de 30 años son SUSCEPTIBLES A  la enfermedad debido a que nunca fueron vacunadas”.

Para la palabra del título la última edición del DRAE no trae ninguna modificación a la redacción anterior. Sigue significando lo mismo: “adj. Capaz de recibir modificación o impresión. // 2. Quisquilloso, picajoso”. 

En la primera acepción el sujeto “recibe” modificación o impresión. Lo interesante no está sólo en lo que significa realmente el vocablo, sino en que al recibirlo lo hace a través de la preposición DE. En la redacción del texto comentado, para enderezar el entuerto habría que cambiarlo para que se lea “susceptible DE contraer la enfermedad”. Cualquier otro verbo puede desempeñar las funciones, como ejemplo va también, “contagiarse”.

En el “Diccionario Panhispánico de Dudas”, se toca el asunto. Se destaca allí que con susceptible se expresa la capacidad de recibir una acción, no de llevarla a cabo. En algunos casos el uso de susceptible es indebido en lugar de “propenso, proclive, sensible o vulnerable”.

Para cerrar este punto. Cuando se emplea para referirse a persona, susceptible no necesita complemento si indica que la persona se ofende con facilidad.

*A RESULTAS DE 

“. . .de renta anual en momentos en que el turismo y las remesas se reducen apreciablemente A resultas de la crisis económica y de la. . .”

Para hablar y escribir “derecho” es mejor escribir lo del título con la preposición DE delante, para que se lea “DE resultas de”.
Otra posibilidad, para evitar la vacilación, es escribir o decir “como resultado de”, y ahí termina la tribulación. Lo que expresa esta expresión es que lo que se enuncia o comenta, es el resultado ulterior de una cosa que se expresa o no, pero que no está necesariamente ligada de manera directa con la consecuencia. “Murió de resultas de la caída”.

TECLADISTA 

Se hizo una excursión a la última edición del diccionario con el fin de encontrar si se había  incluido este término en ésta, pero la búsqueda resultó infructuosa. El vocablo aún no ha recibido la sanción aprobatoria de parte de la Academia.

El problema con la aprobación de un vocablo como el del título es que no hay uniformidad de criterio, porque en algunas partes del mundo hispánico en lugar de la palabra del título usan “teclista” como neologismo para referirse al músico que toca un instrumento con teclado. No cabe duda de que esa es la idea. Es más, lo que se pretende es que el músico no toque precisamente un piano o un instrumento musical convencional, sino uno electrónico, de ésos que engañan el oído del oyente que no conoce bastante.

Para ampliar más la idea de la palabra, hay quienes proponen que se le reconozca el valor de comprender también a las personas que trabajan en teclados de otro género extraño al musical, como por ejemplo el de las computadoras, o las máquinas de linotipia.

No sería vano pensar que si se admiten las dos versiones, “tecladista y teclista”, debería reservarse una para los mecánicos, y la otra para los reconocidos artistas. Hay que dejar a los peritos que se pronuncien con respecto a la formación del derivado de “tecla”. Ojalá y no haya que “mover muchas teclas” para que se produzca algo con relación a esto.

Son muchas las teclas que constan en el diccionario de la Academia. Una excursión a la fuente nunca es mala idea. Quien tenga el ejemplar impreso puede hacerlo, y quienes no lo tengan pueden consultar el diccionario a través de la red.

*CHISPORRETEO – CHISPORROTEO 

“. . .ofreció el sábado una sola función con un programa concierto titulado Spanish Sizzle -algo así como CHISPORRETEO Español”.

Lo que establece el catálogo sancionado de la lengua es que la palabra que es auténtica para la acción de chisporrotear es chisporroteo. El verbo indica “despedir el fuego o un cuerpo encendido chispas reiteradamente”.

Lo que sucede en este caso no es raro en la lengua. El vulgo, y de vez en cuando los  cultos también, le cambian a una palabra una vocal y la usan como si fuera la que se reconoce como auténtica en el seno de la lengua.

POR CUENTA DE 

“. . .fueron el puntillazo final para un proceso de paz que venía tambaleando POR CUENTA DE las indecisiones de un gobierno complaciente. . .”

Hace mucho tiempo que no oía, y mayor tiempo aún que no leía este “por cuenta de” usado del modo en que lo hace el autor del texto. En los casos en que recuerdo el uso en años ya muy lejanos, lo que se buscaba expresar era que el hecho o la omisión a que se hacía alusión, seguida de la expresión dejaba entender que era equivalente de “por culpa de”. Atribuía el hablante la responsabilidad de este modo a alguien o a algo mediante el uso de esta expresión.

Es una pena que lo que se consigna en los diccionarios de uso no coincida con lo que el redactor pretendió comunicar, y que de esta suerte se desautorice el uso que se estila en algunos países de nuestra América Morena.

Se retiene la expresión como sinónima de “de cuenta de”, y se le atribuye el valor del mercado, es decir, el del comercio, actividad en la cual sirve para dar a entender que la persona que se menciona tiene que pagar la cosa de que se trata. “El acarreo es de cuenta del comprador”. Vale decir entonces, que corre “por cuenta del comprador” y se expresa la misma idea.
Esta locución seguida de sustantivo que expresa o implica persona significa que la persona mentada corre con los gastos.

ENCIMA – ENZIMA 

“se trata de diferentes formas y los pacientes toman una ENCIMA especial para la digestión por lo que, además, se pone un gran interés. . .”

El periodista que no esté “encima” del español, corre el riego de caer en yerro. Ese es un buen empleo del encima del título con la ce (C), que según la Academia nace de en y cima, que es arriba o en la parte superior. En el uso que se hizo en la primera frase de esta sección, lo que se hace con éste es emplearlo como equivalente de “vigilar con atención, atender con sumo cuidado”.

La enzima de la zeta (Z) procede del griego y es “una sustancia proteínica que producen las células vivas y que actúa como catalizador de los procesos del metabolismo”. En biología, en medicina y ciencias afines, cuando se usa la palabra es muy, pero muy probable que se refieran a la de la zeta.

No hay razón alguna para que se tropiece con palabras de este género, porque en muchas de las lenguas modernas cuando se escribe acerca de la sustancia proteínica, se la ortografía con la zeta.

*CHARTEADORA 

“. . .y el INS está aplicando una multa de $3,000 a la compañía CHARTEADORA por cada pasajero sin documentación apropiada. . .”

No cabe duda que esta palabra la han moldeado alrededor del verbo “chartear” que aún no se ha admitido en la lengua sancionada por la Academia. Si no le han dado el visto bueno oficial al verbo mal podrían otorgárselo al derivado de éste.

El vocablo que sí aparece en el diccionario sancionado de la lengua es chárter, que como todos los cristianos saben, procede del inglés. En el repertorio autorizado, los autores se expresan con relación a la palabra aceptada en estos términos: “Dícese del vuelo fletado ex profeso, al margen de los vuelos regulares”. En la edición del 1992 le atribuían el término a la aviación, ahora en la edición correspondiente al 2001 se lo atribuyen a la transportación.

El Panhispánico consigna que en algunos países de la América se ha acuñado el verbo chartear. Condena el uso como un anglicismo innecesario. Sugiere que se use “fletar o alquilar”.

En el caso del texto, lo adecuado era escribir “arrendadora”, para referirse a la empresa que alquilaba la aeronave y vendía los boletos.

MONTAR

“Ella toca el piano y me fue MONTANDO las primeras canciones”.

Este uso de montar no está previsto o estudiado en el diccionario reconocido de la lengua. Esta circunstancia antes mencionada no le resta importancia al uso del verbo en materia de música. En esta ocasión se le encuentra por escrito en una reseña acerca de un concierto, pero hace largo tiempo que se le escucha en los medios de difusión de la palabra hablada. Este empleo data de largo tiempo, por lo menos se le ha usado durante los últimos cincuenta años.

El DRAE trae unas diecinueve acepciones principales, así como las expresiones para las que sirve el verbo en infinitivo, y en ninguna de sus acepciones puede apoyarse el uso del verbo para que se le emplee en música con el significado de “elaborar los arreglos musicales adaptados para el acompañamiento de un(a) cantante”. Mientras la aceptación del significado no se logre, lo que procede que se haga es que se recurra al giro de enunciar la acción como “hacer un arreglo musical”, pues la Rectora madrileña de la lengua, en la quinta acepción que consta en su diccionario para el vocablo “arreglo”, estipula lo que se copia: “Transformación de una obra musical para poder interpretarla con instrumentos o voces distintos a los originales”.

CONTRARRESTAR *CON 

“Los buques entran al mercado en momentos en que la industria ha bajado sus precios para CONTRARRESTAR CON la escasa demanda”.

El verbo contrarrestar no tiene necesidad de que le acompañe esta preposición que le colocaron en el texto vaciado al principio de esta sección.

Las acciones de este verbo pasarán directamente al objeto, de este modo se dice y se escribe que algo se hace para “contrarrestar los efectos negativos de la baja en la demanda“. Otros verbos de esta familia siguen el mismo curso del verbo en cuestión.

En el caso del verbo en estudio, CONTRA- es el prefijo latino que expresa oposición o contrariedad. En algunos casos significa refuerzo y en otros el segundo lugar.

*VERSUS 

“EU VS Cuba hoy por el trono de la pelota”.

La palabra que se desea estudiar en este momento es la latina “versus”, que se le acomoda en muchos casos con ese “vs” sin punto y sin más.

La mayoría de los hablantes del español saben que versus significa contra, pero el uso es calco del inglés, lengua en la que sí es legítimo que se le use. En esa lengua se emplea entre dos nombres de personas, de ciudades, cosas o colectividades, entiéndase por esto últimos, equipos.

En innegable que es útil porque reduce el asunto, pero no ha recibido la sanción de la Academia y los buenos prosistas la evitan. A nuestra lengua llegó a través del deporte, al principio en los combates pugilísticos y de allí se propagó a todos los encuentros de competencia deportiva. En inglés, se le usó al principio en la lengua jurídica para otorgarle nombre a los diversos casos antes las cortes.

El Panhispánico recomienda sustituir este latinismo anglicado por la preposición española “contra” o por la locución preposicional “frente a”.

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