REFRIGERIO – CACHUMBAMBÉ – VALENTINO – POMPONES – SOCIALITÉ

“Pepsico que fabrica los conocidos REFRIGERIOS     Frito-Lay y las bebidas gaseosas. . .”

Todo lector que sepa a lo que se refiere lo de Frito-Lay no tiene problemas; en cambio, las personas que no están acostumbrados a eso se quedarán sin entender lo que es eso en lengua extraña, porque no parece que eso sea un “refrigerio”.

El Frito-Lay es una “basurita empacada” que sirve para distraer el hambre y atentar contra la salud.  Es una marca de fábrica registrada por la compañía mencionada en el texto y lo que fabrica es lo que los dominicanos llaman “picadera” y en otros países “picada”.

En inglés conocen esto con el nombre snack, y algunos diccionarios ni cortos ni perezosos lo traducen por “refrigerio”. En realidad los anglohablantes llaman estas bolsitas con el nombre chips. En el diccionario de los académicos de la lengua se entiende por refrigerio, “corto alimento que se toma para reparar las fuerzas”. Es altamente discutible la correspondencia entre el concepto de la definición con lo contenido en las famosas bolsitas o funditas llenas de sal y colesterol.

Con relación a la voz snack se ha escrito ya algo, pues se la interpreta con los vocablos “tentempié” y “bocadillo”. La voz inglesa figura en el Pequeño Larousse, en el Diccionario Manual y en el VOX. Si a pesar de las inclusiones que se señalan en la oración anterior, la Academia todavía no le ha abierto las puertas del “diccionario grande”, es muy probable que así lo haga en espera de que el término adquiera fortaleza o demuestre permanencia en la lengua.

No se debe confundir el concepto del chip, que es cualquier bobería, con la idea que hay detrás de snack-bar que es otra. Los españoles han propuesta para la última “bar de tapas”. En este tono los demás países de habla hispana podrán denominar este bar con el nombre que le conviene al uso de cada país.

El asunto en inglés es que un snack es algo que se puede comer con la mano, es más, es algo que se puede sostener en el pulgar. Esto en francés correspondería con casse-croûte. Los haitianos lo llaman goute. En la última lengua equivale a “bocado” en español. El verbo que subyace tras el vocablo haitiano es “probar”, con lo que se podría también traducir por una “probada”.

No hay que olvidar que la definición que trae el diccionario inglés acerca de snack es “comida ligera; alimento que se ingiere entre comidas regulares”. Cuantas veces se trate de traducir el contenido de las bolsitas, es mejor que se eviten las palabras que tienen sentido preciso.

Muchas veces lo más conveniente es que se deje el vocablo del inglés chip, pues para las bolsitas de “saladitos” no hay nada más apropiado que la voz extraña al español. Esta voz es de poco uso en español. El diccionario anglosajón define el chip en general como algo pequeño, fino y liso. En cuanto a la comida es lo mismo, solo que a la definición anterior se le añade, “de comida”.

El catálogo autorizado de la lengua introdujo en su repertorio la voz chip desde el año 1992 para el “circuito integrado”. Los otros significados propuestos y algunos de ellos retenidos en español para la voz inglesa son “ficha, astilla, oblea, tableta, etc.” No hace falta mencionarlos todos.

El “Diccionario panhispánico de dudas” define al chip: “patatas fritas al estilo inglés, esto es, cortadas en rodajas muy finas y, especialmente, a las de fabricación industrial”.

Es probable que en un futuro no muy lejano las autoridades de la lengua se vean en la necesidad de aceptar la palabra inglesa snack en el diccionario mayor. No sería de extrañarse si se le da cabida con una “E” al principio, como ha sucedido con otras, o al contrario, se conserva la grafía inglesa y a cada quien que la pronuncie a su modo.

CACHUMBAMBÉ 

“Mientras Farrell y Moynihan están en un CACHUMBAMBÉ de sospechas.”

Para no tener que explicar mucho acerca de la palabra del título, basta señalar que fue aceptada en el diccionario de la Academia del año 2001. En el anterior no constaba.

La autoridad de la lengua le coloca la definición siguiente, “especie de balancín que se usa para entretenimiento infantil”. Para el origen del término, asienta la Real Academia que procede de Cuba.

La palabra hace largo rato que no aparecía en los diccionarios de términos de nuestra América Morena. Santamaría lo recogió en su Diccionario General de Americanismos en el año 1942. No consta en el Diccionario del Español de América de Morínigo, ni en los más modernos.

Santamaría al ofrecer el origen del vocablo le atribuye precedentes africanos. Su definición es, “juego de muchachos, especial de subibaja, que hacen con una tabla atravesada sobre un madero fijo, y en cuyos extremos se columpian”.

En casos como éstos es cuando procede que el lector acucioso se pregunte, cuántas personas pueden comprender cabalmente el término cuando lo encuentran. Aquí es donde hay que recordar que uno de los deberes que tiene toda persona que escribe para el público general es que no puede olvidar que tiene una masa de lectores que merece que se le ofrezca lo que llaman el “español común”, es decir, el de todos, no el particular a una provincia, país o isla.

En defensa del uso de términos como el estudiado se puede aportar que eso permite a los lectores el contacto con vocablos de menos uso, o de uso restringido, lo que redunda en beneficio de la ampliación del léxico del lector.

VALENTINO 

“El VALENTINO se empieza a preparar en las floristerías desde finales de enero. . .”

Es muy probable que si a alguien le aplican el calificativo de “valentino”, piense que  lo están comparando con el famoso Rodolfo Valentino que fue un prototipo en su época, en la primera mitad del siglo XX.

Para referirse al día de San Valentín hay que usar el día con su nombre o referirse a la fiesta que se celebra ese día sin mencionar el San y lanzarse directamente sobre el Valentín, con el artículo femenino, para que sea “La Valentín”. De este modo quien lo lee tendrá que darse por enterado que se relaciona con “la fiesta de San Valentín”.

En algunos países conocen esta fiesta como “el día de los enamorados” o más sencillo y con mayor cobertura “el día de la amistad”.

Es muy probable que la persona que lo escribió en un periódico lo hizo repitiendo algo escuchado antes y no con ánimo de acuñar un término nuevo para el 14 de febrero.

POMPONES 

“. . . y el gran movimiento de importación de rosas, claveles y POMPONES, entre otros, terminó prácticamente ayer.”

A veces parece que hay personas que no tienen el cuidado de leer lo que escriben. En otras ocasiones lo que sucede es que repiten –escriben- palabras escuchadas en las conversaciones sin juicio crítico sobre los términos escuchados.

La palabra del título consta en el diccionario completo de la lengua, pero por desgracia no tiene nada que ver con las flores. La flor a la que quiso referirse la periodista se conoce por su nombre en español, crisantemo o dalia. Al caer en el campo de las flores hay que recordar que la “manipulación genética” ha introducido tantas variedades en los colores y tamaño de las flores, que las definiciones o descripciones primeras ya no corresponden con los especímenes que se encuentran en los jardines o en las floristerías.

El pompón del español es del mismo género que el del francés, lengua en la cual tiene varias acepciones también. La significación más conocida es para “la bola de lana o de otro género que se usa como adorno”. Tanto en francés como en español es el adorno esférico que se coloca sobre algunos gorros o sombreros.

SOCIALITÉ 

“. . .es una SOCIALITÉ por excelencia, refinada, con gran sentido del humor. Aguda en sus comentarios y rápida en sus conclusiones.”

Mientras más se arriesgue una persona a usar términos extraños a la lengua que es la suya, con mayor facilidad se expone a caer en errores. El engendro que salió en la reseña es un híbrido, resultado de una noción del inglés con una tilde francesa. Hay que desenvolver el ovillo.

Al leer con el acento en la última sílaba, atendiendo a la tilde, se le da un aire francés a la palabra. En realidad es una voz angloamericana, pero sin la tilde, es socialite, y en esa lengua nombra a la persona socialmente prominente.

En la prensa se emplea el término del inglés para mencionar a las personas que son reconocidas socialmente, que son invitados a casi todas las fiestas importantes. En la República Dominicana en tiempos pasados se usó la expresión “arroz blanco” para mentar a esta persona, no por la prominencia, sino por la ubicuidad. Vale decir, no por lo connotado de la persona, sino por su presencia en todas partes, como lo es el arroz blanco en todas las mesas dominicanas a las horas de las comidas.

No hay que ofenderse si alguien claudica ante una voz extranjera. Muchas veces quien la emplea piensa que con eso le da un toque de distinción al escrito. El problema es que en el caso que se analiza aquí, la palabra es de uso en inglés, pero no de amplia difusión en español.

PAQUETE 

“Con la dolarización de los precios en Cuba, ¿quién se traga este PAQUETE?”

En el diccionario autorizado de la lengua española, a pesar de las dos entradas que constan en él, no hay ninguna acepción en la cual se asiente nada que haga aceptable la palabra en este contexto.

Hay que aclarar que este “paquete” es cubano, y que como tal significa “bulo, infundio; mentira”. En diferentes países de nuestra América Morena el vocablo “paquete” ha tomado una significación diferente.

El DRAE trae algunas de ellas, especialmente las concernientes a Argentina, Bolivia y Uruguay, países en los cuales se llama así a la persona “que muestra un particular esmero en su arreglo, vestimenta, modales, etc.” En esos países también se aplica a las prendas de vestir, a las viviendas o a la celebración realizada con especial esmero y elegancia.

La misma corporación autora del diccionario registra en el nivel coloquial para Argentina, Cuba y Uruguay “persona torpe y aburrida” como la acepción con  que se califica a la persona si se usa el término en estudio.

Cuando el lector se encuentra con un vocablo como el sometido a examen aquí, reaccionará de acuerdo con su procedencia nacional. Es por eso que hay que ser cautos en la utilización del léxico.

Lo relativo a paquete no termina ahí, porque hay derivados del término que acarrean su contenido. El “paquetero” es la persona mentirosa en Cuba y Puerto Rico. En República Dominicana tanto el paquete como el paquetero siguen la orientación de Cuba y Puerto Rico, aunque su inclusión en el habla es más reciente.

No se pretende agotar el tema aquí porque excedería el propósito de estos comentarios, sin embargo no puede dejar de mencionarse que los derivados de paquetes y los valores no terminan aquí.

En República Dominicana existe la locución adverbial “de paquete” para destacar que algo es excelente, extraordinario. Hace unos años se usó la palabra paquete para designar con ella a la persona corpulenta, de andar pausado, de movimiento torpe. En los deportes se llamaba así al que no lograba moverse con soltura. Hace mucho que no se escucha este uso.

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