DESAFORTUNADAMENTE

“DESAFORTUNADAMENTE, el partido de. . . se ha convertido en este momento de la historia en el partido del. . . “

En la lengua de todos los días se usa este “desafortunadamente” que estuvo en baja estima de algunos puristas durante largo tiempo. El uso continuo en nuestra América le borró el sambenito y hoy es aceptado sin reparos.

Las acepciones que le reconocieron al adjetivo desafortunado fueron, “sin fortuna, desacertado, inoportuno”. Como consecuencia del uso continuo del adjetivo, el adverbio formado sobre aquel se incorporó al español de pleno derecho.

En tiempos pasados ya, en lugar del adverbio estudiado aquí, se aconsejaba emplear el formado sobre el adjetivo “infortunado”, que ahora la Academia define ofreciéndolo como equivalente de “desafortunado”.

En muchísimos casos, el uso en nuestra América prefiere el vocablo del título a “desgraciadamente” o “desgraciado”, en el sentido de “por mala suerte”.

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