AUTORIDAD – CÁNCER TERMINAL – CASAS DE ATENCIÓN INFANTIL

El lector está en su derecho de preguntarse acerca de qué hay de malo en esta palabra. En la palabra en sí no hay nada objetable, lo que está sujeto a discusión es la extensión que se le ha dado en español a este vocablo. El alcance de este término es lo que hay que revisar.

El DRAE reconoce seis acepciones. Ninguna de ellas se refiere a una institución. O bien es aplicable a una persona o ya se le reconoce en su sentido abstracto, mas repito, ninguna acepción sirve para designar un servicio o departamento de la administración del estado. Voy al grano.

AUTORIDAD PORTUARIA. Eso es un disparate. No tiene sentido en español. AUTORIDAD AEROPORTUARIA, esto tampoco se aviene al genio de la lengua. ¿Qué de dónde sacamos eso? pues, como siempre, del inglés.

En inglés de los EU una “authority” es lo que se conoce como un organismo autónomo, que es un ente del derecho administrativo que labora con independencia del estado. En algunos países se le ha dado una solución más afortunada al usar JUNTA para algunos de estas entidades independientes, o bien, ORGANISMO AUTÓNOMO.

En español del bueno, debería uno inclinarse a usar mejor ADMINISTRACIÓN, DIRECCIÓN, JEFATURA, en lugar de *AUTORIDAD para referirse a algunas de las dependencias del gobierno federal o del Estado. Lo que en inglés es un “authority”, en español corresponde a un organismo autónomo, lo que significa, una entidad de derecho administrativo con régimen independiente de la Administración general del Estado.

Las instituciones también pueden designárseles como ORGANISMOS cuando son las que están encargadas de velar por el suministro de algún tipo de servicio. En organizaciones internacionales es conveniente utilizar el vocablo entidad para denominar ciertas instituciones. Otra opción que existe a este respecto es SERVICIO o DIRECCIÓN.

CÁNCER TERMINAL

No era reconocido el significado de las enfermedades terminales hasta la publicación del Diccionario de las autoridades del 2001. La influencia del inglés fue determinante en la inclusión del término en el seno de la lengua. No solo por la influencia, sino por la persistencia del uso en el español de todos los días.

La palabra TERMINAL con el valor de ENFERMEDAD INCURABLE, o EN SU FASE FINAL, no era de uso general en nuestra lengua. Sólo los tocados por la influencia del inglés comenzaron a caer en las redes del empleo.

La palabra TERMINAL constaba en el Diccionario de la Academia y en su primera acepción estaba registrada así: “Final, que pone término a una cosa”. El asunto terminaba ahí, de allí que eso no permitiera el uso, porque sería lo mismo que decir que el CÁNCER ES FINAL.

Con todo este juego de palabras no se lograba llegar a transmitir la idea de que el CÁNCER SEGARÁ LA VIDA. No expresaba que era una enfermedad que aproximaba a la muerte. No podía hacernos entender que el enfermo se encontraba en la fase final de su vida, que estaba quizás en esa AGONÍA, como se definía antes.

La segunda acepción de la redacción revisada en el Diccionario de la Lengua Española, de la Academia, en el año 2001, reza así: “Dicho de un enfermo o de un paciente: que está en situación grave e irreversible y cuya muerte se prevé muy próxima”.

Con respecto a este vocablo hay otra vertiente, de modo personal se sostiene que NO señala por sí solo el aeropuerto. No se puede escribir –por tanto- que el avión se estacionó en la terminal. Para que funcione en este caso hay que añadir en la TERMINAL AÉREA.

TERMINAL es sólo la parada final de un medio de transporte público, como muy bien lo expresa la Academia en su Lexicón. María Moliner, en la obra tantas veces citada, sostiene que es sinónimo de TÉRMINO en el sentido de estación de autobuses donde los viajeros de una línea de aviones facturan sus equipajes y  toman o dejan el autocar que los lleva al aeródromo o los trae de él.

Con todo el respeto y guardadas todas las prudentes distancias se puede uno permitir el disentir de este último criterio, pues debe llevar esa palabra, terminal, en ese caso, un acompañante y escribir TERMINAL DE PASAJEROS, o TERMINAL DE AUTOCARES. En la actualidad se establece la diferencia entre el aeropuerto, que es la palabra que engloba todo, las pistas, las torres, las instalaciones y las terminales, y LA TERMINAL DE PASAJEROS.

En los casos de trenes de servicio urbano es muy fácil determinar cual es la estación terminal, pues es de allí de donde los trenes se dan la vuelta para regresar a su destino, es el punto final del recorrido.

CASAS DE ATENCIÓN INFANTIL

Eso que se reproduce más arriba, en el título, es la desafortunada traducción que ofrecieron de algo que no se alcanza a adivinar. No se sabe lo que es, pero se está en la seguridad de que no eran CASAS, sino CENTROS.

Quizás eran CENTROS DE AYUDA AL MENOR o algo así como CENTROS DE ORIENTACIÓN PARA MENORES, CENTRO DE AYUDA A MENORES. También cabe en algunos casos usar NIÑEZ, como en el caso de los CENTROS DE AMPARO A LA NIÑEZ DESVALIDA. Hay que sentirse afortunados de que no escribieron AL NIÑO, como lo han hecho en otras ocasiones.

En ningún país de habla hispana hablan, ni menos escriben acerca de Leyes de Protección AL NIÑO, sino que tratan esto como LEGISLACIÓN DE PROTECCIÓN AL MENOR.

Cuando se trata de denominar leyes, centros, parques, escuelas, instituciones, etc., hay que hacerlo de manera cautelosa para no hacerlo de modo equivocado. Se está en la obligación de pensarlo bien, de una vez por todas.

CASERO

“La Florida carece de un sistema más amplio de PROGRAMAS CASEROS para la atención de ancianos”.

Esta palabra se trae a colación porque en la prensa se leyó lo que consta como título de esta sección. La expresión no pudo ser más desafortunada. Eso de CASERO, junto con PROGRAMA son dos conceptos que no se toleran de modo inmediato.

Se cree que de nuevo se está en presencia de la confusión entre CASA y HOGAR. Por el contexto del comentario se deduce que el texto se refería a los “programas” de cuidados de ancianos en el seno del hogar.

La dificultad de poder aceptar el CASERO aquí, sale de la circunstancia de que en español este vocablo tiene varias acepciones, pero ninguna cabe en el contexto. Véase el caso: Casero significa “hecho en casa”, así tenemos “dulce casero”. También significa “doméstico”, para aplicárselo a los animales por ejemplo, por oposición a silvestre o salvaje, no domesticado. Se usa también para referirse a las personas que gustan de permanecer en la casa. Así se menciona además a las personas que se ocupan con atención de las cosas de la casa. En materia de arriendos con este término se menciona al propietario o a su representante. Como es fácil de deducir ahora, el uso de la palabra fue impropio.

Las posibles soluciones al asunto debatido son escribir, por ejemplo: PROGRAMAS DE CUIDADOS DE ANCIANOS EN EL HOGAR o PROGRAMAS DE ATENCIONES A LOS ANCIANOS EN EL HOGAR o PROGRAMA DE CUIDADOS PARA LOS ANCIANOS EN EL SENO DE LA FAMILIA. Ahora hay varias opciones entre las que se puede elegir. Quizás ninguna satisfaga a plenitud a todos los lectores, mas se piensa que son mejores que el disparate que salió publicado.

*CASI POR SIN

“…llegó a ese lugar CASI POR SIN quererlo”.

Esto que se coloca a manera de título no se lo había leído nunca antes en toda la vida de lector voraz. En casos como el presente se prefiere pensar que es una errata del copista y no un yerro del redactor. “Casi por” es una de las posibilidades de lo que se pretendía escribir. “Casi sin” es otra.

En el caso específico estaba escrito de la manera siguiente: “…llegó a ese lugar CASI POR SIN quererlo”. Un ejemplo como el copiado no se pasa por alto porque en otras ocasiones se han encontrado estas series de preposiciones o de locuciones prepositivas.

Con ocasión de un comentario anterior se señaló que no es común encontrar más de una preposición una junta a la otra. De que existen casos que son autorizados, tolerados o como se les quiera llamar, los hay. Así está aceptado el ejemplo este: Es generoso PARA CON los suyos”.

CAUTELAR

“por haber dictado una orden CAUTELAR contra su ayudante”.

En días pasados se encontró el verbo destacado usado de la manera en que consta en la cita que se transcribe inmediatamente debajo del título.

En muchas ocasiones el lenguaje jurídico abusa de la elipsis y le otorga o reconoce significados a palabras que no las tienen. En nuestra América Morena también cada país tiene su propia “jerga jurídica”.

Lo que sucede con el español de nuestra América se puede constatar en inglés, lengua en la cual llaman legalese a la jerga propia de los tribunales, o de los textos jurídicos.

En su origen, la palabra sometida a estudio solo desempeñó funciones de verbo como su terminación deja entender; mas el uso impuso el que se le reconociera valor de adjetivo en materia legal. En ese contexto vale decir “preventivo, precautorio”. Son las medidas que se adoptan para asegurarse de que algo no suceda de manera imprevista y dañe o malogre los fines perseguidos. Es legítimo su uso.

A CAUSA DE – POR CAUSA DE

La primera es la locución prepositiva autorizada, sancionada e incluida en fecha reciente en el Diccionario Mayor de la Lengua. Las autoridades de la lengua le reconocen el significado de “Por el motivo que se indica”.

Si no se está equivocado se piensa que se la incluyó por primera vez en la vigésima primera edición del Diccionario de la Lengua Española de la Academia.

La otra locución que aparece en el epígrafe es de uso frecuente en el español común. No sería mal visto por los hablantes de la lengua si la Digna Corporación de Madrid la incluyera en la próxima edición del Lexicón Mayor.

María Moliner en su “Diccionario de uso del español”, en la edición de 1997, señalaba que no estaban ambas registradas en el Diccionario mayor de la lengua. Ya se vio que una de las dos resultó registrada. Solo se espera que la otra logre su entrada en un futuro no lejano.

La Moliner argüía que si la Academia concedió pasaporte a “a diferencia de”, no hay porqué dejar fuera las dos locuciones tratadas aquí.

LOS NOMBRES DE LAS CALLES Y AVENIDAS EN ESPAÑOL

“llegaron a interrumpir durante 20 minutos el tráfico en la 27 avenida y la calle 3 del NW”.

Hay que acabar con la mala costumbre de escribir lo que a diario se lee: “llegaron a interrumpir durante 20 minutos el “tráfico” en la 27 avenida y la calle 3 del NW”.

Es de conocimiento general que este tipo de uso es una barbaridad muy, pero muy bárbara. La forma correcta no es esa, lo que procede es que se escriba avenida 27. Por lo menos esta vez no escribieron 3 calle, como se ha observado escrito en otras muchas ocasiones.

La mejor redacción del español pide que las calles al mencionarse por sus números, debe el ordinal ocupar el primer sitio, y hasta diez es de buen gusto usarlo. En el ejemplo debió ser, Tercera calle del Noroeste. Claro si se está en los Estados Unidos muchos lectores se quedarán sin saber que el noroeste es el NW, por tanto se tolera que se usen las iniciales convencionales del inglés.

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