Concluimos esta serie de tres artículos sobre vocablos de moda en el español dominicano con el estudio de las palabras problemática y sumatoria, y de la frase déjame saber.

PROBLEMÁTICA¡Albricias! ¡Se acabaron los  problemas en la República Dominicana! Ahora tenemos algo  más fino, distinguido y delicado: problemáticas. Así nos parece cuando oímos conversando a los dominicanos de clase media o alta, o leemos la prensa local o cualquier escrito forense. El fenómeno es extraño pero de fácil comprobación: la palabra  problema se ha desterrado del habla culta. Ningún diario dominicano se atrevería a usar una palabra tan corta y sencilla,  existiendo otra que se le asemeja –problemática– más larga y altisonante. Ni hablar de nuestros profesionales, empresarios y funcionarios.

Poco importa que problemática no signifique exactamente lo mismo que problema –un simple detalle–, lo esencial es queproblemática suena más nice, más chic, mientras que problema… hay que decirlo sin rodeos, es una palabra que hiede a “pobre”, a barrio dominicano con nombre de país, provincia o ciudad del tercer mundo como Vietnam, Katanga o Pekín. Por añadidura,  problema con apenas tres sílabas es un vocablo enano, insignificante y de baja  ralea, matemáticamente inferior en un 66.7% a la pentasilábica problemática.

Según el Diccionario de la Real Academia (DRAE),  problemática tiene dos acepciones: la primera, en función de adjetivo (por ejemplo, “mantenían unas relaciones muy problemáticas”);  y la segunda, como sustantivo femenino: “conjunto de problemas pertenecientes a una ciencia o actividad determinadas”.

 En cuanto a la palabra problema, el DRAE la define así:

problema. (Del lat. proble-ma, y este del gr.)
1. m. Cuestión que se trata de aclarar.
2. m. Proposición o dificultad de solución dudosa.
3. m. Conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin.
4. m. Disgusto, preocupación. U. m. en pl. Mi hijo solo da problemas.
5. m. Planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtenerse a través de métodos científicos.

El cotejo de estas definiciones nos demuestra que no es lo mismo problema que problemática, puesto que la segunda palabra denota la existencia de varios problemas, no de uno solo.  De ahí que no deba emplearse la segunda como sustituta de la primera, salvo cuando se refiera a problemas en plural; y aun en ese caso, con menos frecuencia que la primera, por ser esta más sencilla.

SUMATORIA

Podría decirse que en el lenguaje culto sumatoria es a suma como problemática es a  problema, al menos en cuanto a la popularidad y prestigio del primer término y al ostracismo a que ha sido condenado el segundo. En treinta años de ejercicio profesional como abogado, en los que he conversado bastante con contadores dominicanos, jamás les he oído pronunciar la palabra suma. Simplemente la han borrado de su vocabulario sustituyéndola siempre por sumatoria.

¿Qué tiene sumatoria que no tenga suma? Nada que no sea dos sílabas de más. De acuerdo con el DRAE, suma significa:

suma. (Del lat. summa).
1. f. Agregado de muchas cosas, y más comúnmente de dinero.
2. f. Acción y efecto de sumar.
3. f. Lo más sustancial e importante de algo.
4. f. Recopilación de todas las partes de una ciencia o facultad.
5. f. Mat. Resultado de añadir a una cantidad otra u otras homogéneas.
6. f. Operación de sumar.

¿Y sumatoria? La palabreja no aparece en el DRAE porque no es de uso general en el mundo hispanohablante. Sí figura en el Diccionario de americanismos con el significado de “resultado de una suma de cantidades de la misma especie”, es decir, la mismísima acepción núm. 5 del DRAE.

Cabe agregar como dato curioso que según Diccionario de americanismos la palabra sumatoria no se utiliza en la República Dominicana1. Ojalá así sea para la fecha de la próxima edición del Diccionario.

DÉJAME SABER

Déjame saber es un extranjerismo calcado de la frase inglesa let me know, muy de moda en la República Dominicana y el resto de Hispanoamérica. En español correcto, la frase sería hazme saber, pues en nuestro idioma se hace saber algo, no se deja saber algo. El Diccionario panhispánico de dudas lo ha catalogado de “calco censurable” cuyo empleo debe evitarse.

Como los demás anglicismos innecesarios adoptados en la República Dominicano, déjame saber es un engendro lexicófago –adjetivo este último que quiere decir comepalabras–, porque desde que se introdujo en nuestro idioma ha aniquilado el uso de términos castizos con idéntico significado como los siguientes: hazme saber, avísame, infórmame, comunícame, ponme al corriente, notifícame, indícame, etc.

Hay muchos otros anglicismos de moda en nuestro país, pero el tema merece por su importancia y extensión un artículo aparte. Por el momento los dejo con esta muestra:

Déjame introducirte (presentarte) a mi amigo Fulano de Tal. Él es un desarrollador urbano (contratista o promotor inmobiliario)envuelto (involucrado) en proyectos muy importantes. Este año corrió como (se postuló para) diputado, pero no salió electo(elegido)2.

1 Solo se señalan los países siguientes: México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Bolivia, Perú, Chile, Paraguay, Argentina y Uruguay.
2 Los términos correctos están en letras redondas en paréntesis. Ejemplo elaborado a partir del citado por OLIVARES, Hernando, “Buen español en medio del inglés”, en línea, http://www.fundeu.es/Noticias.aspx?frmOpcion=NOTICIA&frmFontSize=2&frmIdNoticia=2857, consulta del día 18 de septiembre de 2010.

© 2010 Fabio J. Guzmán Ariza
Académico de la Lengua