Por Sélvido Candelaria

Qué son y para qué sirven los diccionarios.

Se conoce como diccionario a la publicación que incluye una amplia serie de palabras y términos ordenados en forma alfabética y cuya finalidad es de consulta. Dicha compilación suele incluir diversos tipos de información sobre cada palabra, cómo su significado, su historia etimológica, la forma en que se escribe y cómo se pronuncia. Cabe destacar, de todos modos, que un diccionario no siempre presenta toda esta información ni configuración.

Los diccionarios son herramientas que se utilizan en todas las profesiones, y que puede servir hasta… para condenar a una persona, según nos dice en una atinada selección ilustrativa que ha utilizado para presentar el Diccionario Fraseológico Dominicano, hace algunos meses, el consagrado narrador, lingüista y comunicador, Rafael Peralta Romero.

“El escritor español José Antonio Millán cuenta que la Justicia de Vizcaya condenó a unos jóvenes por llamar «cipayos» a unos policías. El primer juez que tomó la causa buscó la palabra en el Diccionario de la Academia y observó que significaba: «Soldado de la India de los siglos XVIII y XIX». Esto no parecía un insulto, y no los condenó. Pero más tarde la corte volvió a tomar el diccionario y observó una segunda acepción: «Secuaz a sueldo». Eso sí era insultante dirigido a un policía. Los jóvenes fueron entonces declarados culpables”.

Sírvame pues,  este preámbulo  para introducir mi participación en la presentación oficial del Diccionario de Mística, del Dr. Bruno Rosario Candelier. Los diccionarios podrían hacer la diferencia en muchos otros aspectos, pero he querido escoger este sobre su auxilio a la justicia ordinaria, para resaltar lo que muy poco se menciona de los diccionarios: su característica de canon justiciero. Y es que el diccionario viene a ser como una recopilación de leyes que, en base al uso de giros y expresiones, va estableciendo una comunidad de hablantes. He escuchado en muchas ocasiones, a abanderados de la mal llamada “igualdad de género”  echando pestes contra “el grupo de misóginos que impone las reglas” en el idioma español, por tratar de imponer el uso de palabras con desinencias que apuntan a “favorecer” el género masculino, y quiero aprovechar mi acotación anterior para recalcar que las reglas del idioma español se establecen después que la práctica de sus usuarios ha señalado una constante, no al revés. Ni más ni menos, esto ha hecho el Director de la Academia Dominicana de la Lengua, al recopilar una serie de vocablos y frases que, el uso especializado de los creadores literarios, ha establecido como referentes de aspectos místicos.

Como insinuábamos en un párrafo anterior, existen diccionarios que recogen palabras específicas utilizadas en los diferentes ámbitos del quehacer humano. Tenemos diccionarios de filosofía, de periodismo, de medicina, de mecánica, eróticos, de autores, culturales, religiosos, astronómicos, marítimos y, ahora, este Diccionario de Mística, que si bien no es exclusivo dentro del tema (ya el escritor italiano Luigi Borriello había publicado su”Diccionario de Mística” y “Mística palabra por palabra. 500 voces de la a a la z” ), sí viene a constituir una novedad, tanto en el ámbito de la lengua en que ha sido escrito, como en el procedimiento utilizado para ello, pues no solo se circunscribe a definirnos las palabras desde diferentes perspectivas , sino que nos transcribe textos en los cuales podemos ver esas palabras utilizadas dentro del contexto donde se hace la definición, instruyendo al profano  y ayudando al iniciado a interpretar los conceptos con mucho más eficacia, algo sumamente importante en un tema tan escabroso como la mística.

¿Pero qué es la mística?

Según el Diccionario de la Lengua Española, esta palabra tiene 8 acepciones:

  1. 1. adj. Que incluye misterio o razón oculta.
  2. 2. adj. Perteneciente o relativo a la místicao al misticismo.
  3. 3. adj. Que se dedica a la vida espiritual. U. t. c. s.
  4. 4. adj. Que escribe mística.U. t. c. s.
  5. 5. adj. And., Col., Hond., Pan., P. Rico yVen. melindroso.
  6. 6. f. Parte de la teología que trata de la vida espiritual y contemplativa y del conocimiento y dirección de los espíritus.
  7. 7. f. Experiencia de lo divino.
  8. 8. f. Expresión literaria de la experiencia de lo divino.

Significados estos que han sido condensados acertadamente por Rosario Candelier en estas palabras:

“La mística implica, como búsqueda de lo divino, una contemplación hacia adentro, hacia la esencia del ser, hacia la Fuente creadora e inspiradora de todo, hacia el Misterio que arroba y anonoda” (D d M, pag. Xi)

Basado en este concepto, el filólogo mocano, ha estructurado un texto de consulta indispensable para todo aquel que se interese por el tema de la mística, pero, sobre todo, para los creadores literarios quienes pueden encontrar aquí una guía referencial y un manual esclarecedor de dudas, respecto a la materia. Con más de 200 entradas y unas 1500 notas de textos donde aparecen  giros y expresiones de simbolismo místico  creados por 234 diferentes autores, y con la autorizada interpretación de cada una de ellas, el autor nos entrega una herramienta fundamental para incursionar en este complejo campo.

Veamos un ejemplo:

“LUCIÉRNAGA. 1. Pajarillo que en las noches proyecta una luz parpadeante que hace temblar a la misma sombra con su hacha de lumbre”. El texto escogido es del escritor A Pérez Méndez, de su obra Allá. “La noche estaba oscura penetrada por luciérnagas que jugando en espirales de luz, hacían tartamudear las sombras”…(Quiero aprovechar el momento para señalar algo curioso. Si abrimos este diccionario, al azar, vamos a encontrar en cualquier página unas definiciones elaboradas con el lenguaje técnico y preciso que regularmente se usa en la lexicografía. Pero en ciertos términos, y este en específico, la sensibilidad estética traiciona al perito y la poesía fluye a borbotones poniendo un toque de arrobamiento, donde se ha quitado algo de precisión) 2. “Expresión simbólica de la iluminación de lo viviente” y para ilustrar esta acepción, cita al autor Guillermo Perez Castillo con unos versos de su poemario Acecho: “…Busco las moradas donde asirme/como quien se niega a sucumbir/y sigo la tarde/descrita en luz de luciérnagas/que transitan  horadando la oscuridad”. 3. Imagen de la vocación de sabiduría y amor del alma del místico”. En esta ocasión se usa  un extracto de la obra Grito, de L Billini Mejía, para ilustrar. “Si por el contrario/alas plañideras amortiguan mi tránsito/collares de espuma/alumbrarán mi senda/…¿Qué hiciste luciérnaga del beso de paz/que ofrecí al amado? 4. “Fuente luminosa de lo divino mismo” Ahora, desde el poemario Gota, se usan unos versos de R Santos, para ilustrar. “…Eres la luciérnaga que me alumbra oscuro/¡Trae tu paso a este espacio!/¡Trae tu espacio hacia este cansancio!/En mí el respiro es la aurora de tus alas!”  5. “Figuración simbólica del misterio que la noche engendra”.  De Tulio Cordero, en su obra Noche, son los versos que ahora respaldan este concepto.  “…¿Quién ha lamido/de esta noche/las luciérnagas?/ Cenizas temblorosas, muertas de vergüenza/Venidas de la muerte.” (D d M, pág. 242).

Así, durante el parsimonioso recorrido que deberá  hacerse por el sendero de sus páginas, habremos de encontrar en este volumen, un caudal de conocimientos acumulados en más de 5 décadas de estudios sobre este tema; los mismos que han sido puestos a nuestra entera disposición, por la bondad y el altruismo de este distinguido humanista, quien ha hecho, a través de su magisterio, un ingente esfuerzo por extender el buen uso de la lengua a todos los estratos de nuestra sociedad y en todos los ámbitos del quehacer humano.  Tan meritorio aporte debe ser aprovechado y agradecido en grado sumo, como agradezco yo el honor de haber sido escogido para esta presentación y la paciencia de ustedes al escucharme.

Muchas gracias.