PEGACOLA

Algunas omisiones llaman poderosamente la atención, si bien otras, se las deja pasar sin resabios. Las palabras del título se traen a estos comentarios por su relación con el verbo pegar y colar cuando se usan para mencionar la acción de unir una cosa a otra con ayuda de una sustancia aglutinante, así esos verbos son sinónimos de adherir.

En República Dominicana la famosa cinta adhesiva es “cinta pegante”, es decir, cinta que pega. El diccionario académico reconoce y consigna que los dominicanos llaman de la forma antes mencionada a la cinta adhesiva. En el habla de los dominicanos se llama “pega” a la mezcla que se utiliza con el propósito de unir o juntar cosas.

De modo semejante se dice que esa sustancia es una “cola”, que sirve para “encolar” las cosas que se han separado o que se desean unir. Se entiende que el verbo colar es sinónimo de pegar, en el sentido de unir una cosa con otra mediante una sustancia. Más interesante aun que este uso privativo de los dominicanos en cuanto a las dos voces, lo es el origen de esas, que se explicará más abajo.

Algunas personas pueden alegar que el vocablo “pega” es un diminutivo de pegamento. No obstante, hay que tener en cuenta que pegamento es de género masculino, mientras que la pega, como lo indica la terminación es femenina.

En griego existía el sustantivo kolla que significaba pegamento. En latín popular pasó a ser colla. De allí lo tomó el francés y derivó muchas palabras. Se recuerda que en ebanistería en República Dominicana se decía que algunos muebles estaban “encolados” y, con ello se aludía a que no se habían usado tornillos en la confección de ellos, sino cola.

Se cree oportuno recordar que en lengua francesa cuentan con el verbo décoller que al español ha pasado como decolar (no reconocido por las academias) con el sentido del francés, despegar. Estos verbos se aplican para despegar en el sentido de levantar vuelo.

Existe la posibilidad de que este verbo, colar, encolar, hayan entrado al español dominicano durante la ocupación haitiana del territorio del este de la isla La Española.

AMORTIGUAR – AMORTIZAR

“El mediodía dominguero traería un Charanga Champagne, en un refrescante brunch, para AMORTIZAR el sol cegador de las mañanas en Cuba”.

Parece que algunas personas a quienes se les permite escribir en periódicos no acaban de entender la diferencia que existe entre las dos palabras del título. En esta sección se va a explicar la desemejanza que existe entre los dos vocablos.

Para diferenciar los dos términos, lo primero que hay que tener en cuenta es que amortizar es un verbo que mantiene su campo de acción sobre todo en la economía y la administración. Fuera de esta esfera, el verbo que trae consigo la idea de disminuir, atenuar, mitigar o moderar es el verbo amortiguar.

Más abajo se verán en detalle las significaciones con la esperanza de que la idea sea más clara.

Amortiguar es quitar violencia, disminuir fuerza o intensidad a algo, especialmente si es malo, molesto o perjudicial, en consecuencia, es paliar estas sensaciones.

Amortizar es pagar todo o una parte de una deuda; recuperar el capital, o una parte, que se ha invertido en un negocio. En general, recuperar el costo de algo. Es cubrir mediante pagos periódicos una deuda. La acepción en administración que se anunció más arriba es, suprimir empleos o plazas vacantes en empresas privadas o instituciones públicas.

Se invoca la intervención de los manes del buen español para que los errores que se han detectado antes, y este que se encontró ahora, no se repitan en el futuro.

SUPERAR

“La marejada provocada por la tormenta SUPERÓ la carretera y anegó todo. . .”

Muchas palabras no alcanzan la sinonimia completa entre ellas. Unas veces esto se debe a que en el uso tradicional una de ellas tiene su radio de acción en lo atinente a lo abstracto; mientras que las equivalentes en otros campos se mantienen en el aspecto más concreto. Esto que se ha tratado de describir en términos abstractos es lo que ha sucedido en el caso del verbo superar en la cita reproducida.

Una carretera es una vía o camino que existe entre localidades. Es una obra hecha de pavimento en la mayoría de los casos, para la circulación de vehículos; es en consecuencia, una realidad concreta.

Si se examinan las acepciones que existen para el verbo del título, hay por lo menos tres de ellas que de modo directo o implícito se refieren a personas. La primera, ser superior a alguien. La segunda, hacer algo mejor que en otras ocasiones. La tercera, vencer obstáculos o dificultades. Otra es dejar atrás ideas o rebasar niveles o puntos, no cosas. En el último caso -rebasar- se refiere a exceder los límites normales de algo. Esto es, una persona propasarse, ir más allá de lo lícito o razonable, de los límites establecidos.

Se puede aventurar una explicación acerca de la colocación del verbo superar en este contexto. El redactor empleó un verbo muy delicado para describir la acción de las aguas. El agua pasó por encima de la carretera.

*ROTABILIDAD

“. . . para el propio sistema político y por ende para todos los actores sociales, de la ROTABILIDAD no tan solo en el poder (…) lo necesario es la ROTABILIDAD de los actores”.

La intención del articulista se adivina al escribir la voz del título. Si no se adivina, por lo menos se deduce del contexto y de la presunta raíz que se intuye. La voz *rotabilidad no se ha localizado en diccionario alguno.

De la familia del verbo rotar, pueden citarse varios vocablos. La rotación que es para el caso del texto la palabra adecuada, que para estos fines significa “cambios alternativos”. Ese es el nombre femenino que corresponde emplear para esta familia de palabras.

Rotacional es el adjetivo que indica “de la rotación”. Otro adjetivo, a veces calificado de uso raro, es rotador, que trae consigo la idea “que rota”. Este adjetivo es sinónimo del otro, rotante. Además, existe el adjetivo rotativo que comunica la noción “de la rotación”, “que tiene movimiento de rotación”.

Se conocen los adverbios rotativamente y rotatoriamente que se entienden por “de manera rotativa”.

Una vez alcanzado este punto en el desarrollo de esta sección es lógico que uno se pregunte dónde está la *rotabilidad. Para que esta voz fuese admitida haría falta que se acreditarse también otra que no se encuentra, que es *rotable.

Lo recomendable en casos parecidos al de esta voz es mantenerse alejado de su uso. Solo personas ilustradas e ilustres pueden darle lustre a una voz de este género.

© 2016, Roberto E. Guzmán.