En la Academia Dominicana de la Lengua tuvo lugar un conversatorio sobre la vida y la obra de José Miguel Soto Jiménez, militar, narrador, historiador, lingüista y académico de la lengua, con quien abordamos su trayectoria de escritor.

El director de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, dio la bienvenida al creador santiagués, a quien presentó como miembro de número de la ADL y, desde luego, ponderó su talla intelectual y su destacada presencia en el ámbito nacional con la alta significación que lo distingue por su aporte al estudio de la lengua, la historia, la milicia y la literatura. Manifestó que las disciplinas en las que el académico ha consagrado su talento revelan tres aspectos fundamentales: una sensibilidad impregnada de un instinto idiomático; una conciencia imbuida de un instinto histórico; y una vocación afinada a un instinto literario. Igualmente subrayó que esos tres aspectos han impulsado en Soto Jiménez su talento de escritor y han desarrollado su capacidad creadora, evidenciada en varias obras sobre nuestros avatares históricos, nuestra forma de expresión y nuestra idiosincrasia colectiva, como lo ha demostrado en sus ficciones y sus ensayos sobre el ámbito militar, político, histórico, lingüístico y literario.

“Nuestro escritor comenzó cultivando la poesía, pero las obras publicadas revelan que ha dejado a un lado la creación poética, lo que es lamentable. Siempre he tenido la convicción de que la poesía es la más alta expresión intuitiva de la conciencia. Lo que confirma que el don para la creación poética es un alto privilegio por la dotación espiritual intrínseca al Logos de la conciencia que nos fecunda a todos”, expresó el director al iniciar el acto.

En su intervención, Soto Jiménez contó que una vez le preguntaron a Pablo Neruda qué hay que hacer para escribir poesía y él dijo simplemente: “Vivir”. Y añadió que eso es lo que él ha hecho, vivir para conocer y comunicar lo que ha vivido y sentido.

Ante la pregunta de quién es José Miguel Soto Jiménez, el académico comentó que se pueden decir muchas cosas de Soto Jiménez, ya que es un dominicano, condición de la que está orgulloso, más que de los premios literarios y sus alcances profesionales: “De lo único que yo estoy realmente orgulloso, inclusive de tener una familia con hijos y nietos, es de ser dominicano”, confesó con orgullo el prestante militar y académico de la lengua.

Contó que cuando venía hacia la Academia vio el lema de esta institución (“La Lengua es la Patria”), del que infirió que los pueblos son los que realmente hablan. Subrayó que de ahí hay que ponderar la labor que viene realizando la Academia Dominicana de la Lengua, y eso tiene que ver mucho con lo que él ha querido ser siempre: “Yo pretendo ser un dominicano. Pienso que la dominicanidad no es solo lo que hablamos, sino un concepto, que naturalmente hay que expresar en términos ciudadanos. La dominicanidad es un concepto que hay que ejercer para una ciudadanía responsable”, dijo.

Soto Jiménez reveló que a lo largo de su vida ha tenido muchas satisfacciones, porque se realizó como profesional, grandes logros como escritor laureado y premios literarios. “Esas cosas son con las que se mide el ejercicio intelectual”,  y agregó: “Nosotros estamos llenos de intelectuales de pacotilla, porque no tienen obras y los intelectuales sin obras realmente no son intelectuales, son fruto de otra cosa; por eso cuando se pondera a un escritor, por muy buena que visualice su obra, su vida misma es su obra”, explicó. Reveló que Soto Jiménez es un dominicano que vive orgulloso de ser dominicano, de hacer ese ejercicio de dominicanidad y dentro de ese ejercicio están las expresiones intelectuales, idiomáticas y literarias que ha podido ostentar a pesar de los otros ejercicios que han caracterizado su vida como ser humano, como militar y como hombre con varias vertientes y se podría llamar un ser humano integral. Destacó que la cultura es el factor fundamental de identidad, pero sin mirarla con el prisma de la discriminación: “Cuando uno habla de cultura inmediatamente nos remite a literatura, música, pintura, escultura, pero resulta y viene al caso que la cultura es la forma como los pueblos afrontan la vida”, explicó.

Comentó que los dominicanos tenemos una cultura que es el sello que nos caracteriza y esa cultura tiene que ver mucho con la forma de expresión. Citó a Juan Bosch cuando decía que los refranes eran la sabiduría popular, y dijo: “Yo no diría simplemente la sabiduría popular, porque esta engloba a toda la sabiduría de una nación, pero recuerden que eso no es un atributo exclusivo de nuestro país. La lengua castellana está llena de refranes y se explica también eso que yo digo de la sabiduría. Lo mismo decía Cervantes por la lengua de Quijote, pues hablaba con refranes”.

El escritor considera que la cultura dominicana está condensada en esos refranes, muchos de los cuales vienen de España, pero acondicionados y aclimatados a la realidad nacional. Explicó que el refrán es simplemente un ejercicio para enseñar las armas de la realidad, del conocedor y del sabio. Subrayó que el refrán nos sale por donde quiera y que es imposible contenerlo: “Si comparamos con mi generación y antes, el refrán era algo de uso fundamental en el manejo y el desenvolvimiento de la sociedad, inclusive en la política”.

El general José Miguel Soto Jiménez dijo que se crio con su abuelo Miguel Ángel Jiménez, quien fuera escritor y profesor, además de su primer maestro. “Fui un niño criado entre libros y con mucha influencia intelectual”. Y agregó: “Entonces con ese tipo de relación yo puedo decir sin modestia que cuando yo cumplí catorce años de edad ya yo me había leído los clásicos y mi poeta favorito era Rubén Darío”. Confesó que la lectura para él ha sido un hábito apasionante. Reconoció que auxiliándose de la memoria recita a Pablo Neruda, Nicanor Parra, Rubén Darío y Gustavo Adolfo Bécquer.

Hubo inquietudes entre los presentes, que el académico satisfizo dando cabal respuesta a las interrogantes planteadas. Al finalizar, el director de la Academia dio las gracias al general José Miguel Soto Jiménez por el edificante conversatorio que evidenció la talla intelectual del escritor, militar y académico, autor de novelas, obras historiográficas y textos fraseológicos de nuestro lenguaje.

Santo Domingo, ADL, 2 de mayo de 2017.