Por María José Rincón

Tres de junio. Se daña mi servicio de televisión por cable. Acude el técnico y resuelve el problema. Prendo el aparato y compruebo. Primera imagen: «*Esfemérides del día de hoy». Apago de nuevo el televisor y me pregunto si es justo que, precisamente en el día en el que conmemoramos el nacimiento de don Pedro Mir, no nos merezcamos que nuestros medios de comunicación sean, al menos, respetuosos con la ortografía.

Les insisto a los que me preguntan cómo mejorar su ortografía en que leer ayuda a construir nuestra memoria visual y a que esta se convierta en un gran aliado ortográfico. No sé si, en el punto al que hemos llegado, sigue siendo un consejo acertado. Cuando hablamos de leer pensamos casi siempre en leer libros; pero leemos periódicos, leemos subtítulos, leemos anuncios publicitarios, leemos páginas electrónicas, ni siquiera algunos libros que circulan por ahí se libran… El mal uso ortográfico está tan generalizado que se tambalea el valor de la memoria visual.

No deja de ser un síntoma evidente de que algo estamos haciendo mal con la enseñanza de la lengua, especialmente de la lengua. El dominio del lenguaje es la llave para cualquier conocimiento. Sin embargo, hace tiempo que los maestros y los padres, al menos la mayoría, renunciaron a fomentar el buen uso de la lengua española, con  ejemplo, con disciplina, con pasión. Quizás porque muchos de ellos no fueron formados correctamente.  Y, cuando renunciamos a formar a nuestros niños, renunciamos al futuro. ¿Hay un país en el mundo que pueda permitirse renunciar al futuro?

© 2017, María José Rincón.

Escrito por Ruth Ruiz