Con poetas de la Academia Dominicana de la Lengua, del Ateneo Insular y del Taller literario “Pedro Mir” se realizó un recital de poesía para incentivar el interés por la creación estética del lenguaje en cuyo encuentro leyeron algunas de sus composiciones los poetas Ofelia Berrido, Eduardo Gautreau, Rita Díaz Blanco, Camelia Michel, Karla Tejeda y Héctor Brea Tió. Condujo la actividad Camelia Michel, quien expresó que era un momento de alegría por un acto en que los creadores participan con mucho entusiasmo ya que dan a conocer el resultado de la emoción que experimentan en el acto de la creación poética.

Eduardo Gautreau leyó tres muestras de su poemario Susurros de la luz. Karla Tejeda leyó dos de sus poemas inéditos, y Héctor Brea Tio recitó “Fulgores”, dedicado al poeta Manuel Rueda. Rita Díaz Blanco participó con tres de sus textos y Camelia Michel leyó su poema “Mujer pájaro”, que transcribimos: “Simiente fecundada por la duda/semental de la mañana/violenta he nacido, mujer pájaro/Desde el suelo de mí misma/torva silueta en el espejo/alas, senos y plumaje y un alarido por canto/¿De qué universo vengo?/¿De cuáles mundos autistas?/¿De la palabra confusa,/del desgarro del silencio,/de una casa en el olvido?/¿De qué muerte he nacido rugiendo/en la recia vastedad del abandono?/Y mis padres muchedumbre: ¿cómo hicieron el milagro?/Arañando tantos vientres/nido roto, hoy emerjo de la cueva/Y este magma pegajoso,/ ¿es acaso oscuridad/o mancha,/un ropaje vitelino/una roja embriaguez entre la tierra,/de negros inframundos calcinados?/Y mi piel, entre plumón y llanura, /rasgando la caliza telaraña./¿Acaso cayó del cielo,/ángel imprudente y tembloroso?/¿O ya alzaba su espacio desde la garra imperfecta/que me ata a la guarida?/Entre manantiales y muertos, desfiladeros y orilla/Esta puerta entre dos mundos/podría llamarse destierro/Todavía no barrunto cuánto tiempo/estaré cruzando puentes/entre mi cuerpo y mi cuerpo/mujer pájaro graznando”.

El director de la Academia y coordinador del taller literario “Pedro Mir” formuló preguntas sobre el quehacer literario a cada uno de los participantes. ¿Por qué escribes poesía?”, le preguntó Bruno Rosario Candelier a Héctor Brea, y el interpelado respondió que para él la poesía es lo más excelso de la literatura sin subestimar a los otros géneros, porque para escribirla hay que tener una singular dotación de la intuición y la palabra.

A Karla Bobadilla se le preguntó cuál ha sido la dificultad que ha experimentado al escribir, y ella contestó: “La dificultad mayor es el hecho de estar conmigo misma, lo que me es muy difícil. Entonces, cuando estoy escribiendo puedo durar mucho tiempo conmigo, incluso, después de haber escrito puedo seguir conmigo misma, pero llega un momento en que quiero expresar algo y no tengo cómo decirlo y caigo en el mismo círculo”.

Ofelia Berrido dijo que la motivación para activarse como escritora la poesía la ha llevado a ella, no ella a la poesía, y subrayó: “Si de repente estoy haciendo cualquier cosa y me da deseo de escribir una poesía, la escribo. Sé que tengo la tendencia de escribir más cuando estoy triste. Cuando estoy alegre no me da deseo de escribir poesía; yo escribo cuando estoy triste, pero también si me siento sola, si veo algo bello en la naturaleza, tan bello que da deseo de llorar. Pero no planifico la creación”.

Al preguntarle a Rita Díaz si se enfrenta a la poesía, no como estudiosa de ese género literario, sino como creadora, qué aspecto toma en cuenta al escribir, contestó: “A veces cuesta mucho crear cuando tienes un parámetro establecido. Cuando lees poesía, tiendes a hacer una imitación, o sea, hacer que se parezca a lo que has leído”.  Confesó que dominar la escritura (que todavía no ha logra) requiere mucho esfuerzo, porque hay que despoblarse de lo que uno aprende.

A Camelia Michel, que viene de una familia de intelectuales, le pregunté si siente que su vivencia familiar motivó su inclinación creadora, a lo que respondió: “Por supuesto que sí. El ambiente familiar es fundamental y yo tuve la suerte de crecer en una casa donde se leía mucho, y teníamos una gran biblioteca. Los libros andaban por donde quiera. Esa familiaridad con los textos favorece mucho la inquietud de los niños, porque tú no lo ves como algo sagrado que está allá arriba, sino que era algo que yo tenía a la mano”.  También contó la poeta que en ella influyeron los hábitos familiares. Cuando ella caía en cama con gripe su padre le leía e igualmente su madre. Dijo que cuando escribían cartas, sus letras tenían que pasar por la revisión de sus padres Valentín Michel y Mercedes Díaz: “Entraña una disciplina de vida, que se adquiere sin uno darse cuenta”, subrayó la poeta interiorista y valiosa colaboradora de la Academia.

Cuando se le preguntó a Eduardo Gautreau de Windt, que procede de un ambiente familiar donde se cultiva música, teatro, poesía y ensayo, por qué siente singular devoción por la poesía, contestó: “La poesía es el Alfa y el Omega de la creación. Es un llamado y una necesidad; de hecho, yo pensé que me iba ir alejando a medida que me fui adiestrando como ensayista y ahora cultivo la narración, pero en cualquier momento me viene una imagen de cualquier cosa que me está pasando. Mi compañera empieza a hablar y al rato ella cree que yo no la estoy escuchando, pues aprovecho lo que me está diciendo”, respondió y añadió: “La gran materia de la escritura es la poesía. De ahí parte todo, porque la narrativa o el ensayo sin poesía, le falta el encanto de una buena creación. La poesía exige un grado de dominio de la palabra y de los diferentes lenguajes”, comentó.

Al cierre del acto cultural, Bruno Rosario Candelier resaltó que el género literario más exigente y más completo es la poesía, porque la creación poética no se inventó solo para cantar emociones y expresar belleza: “La verdadera poesía, la poesía genuina y profunda se creó para dar el testimonio de lo más significativo de la Creación, para canalizar las manifestaciones entrañables de la conciencia, sintonizar los efluvios del Cosmos y revelar las intuiciones y vivencias en nuestro contacto con las cosas. La creación poética entraña la más elevada función de la palabra”, remachó.

Santo Domingo,  ADL, 9 de mayo de 2017.