Bruno Rosario Candelier presentó su más reciente producción literaria, La dolencia divina, ensayo centrado en la conciencia mística y la espiritualidad. La obra del director de la ADL se presentó en el Centro de Espiritualidad “San Juan de la Cruz”.

El acto literario contó con estudios, análisis y comentarios a cargo de los escritores Rafael Peralta Romero, Rita Díaz Blanco y Ramón Antonio Jiménez.

Editado con el auspicio de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua, este libro presenta reflexiones místicas, estudios de textos literarios, diálogos y correos relacionados con el quehacer literario y su conexión con el ámbito místico.

   La dolencia divina fue presentada por el poeta y ensayista francomacorisano Ramón Antonio Jiménez, quien resaltó el hecho de que “Bruno Rosario Candelier, imparable en sus aportes a la crítica y a las letras, presenta sus reflexiones e intuiciones estéticas a la luz de la lengua, la literatura y la mística”.

Jiménez hizo hincapié en que Rosario Candelier, en su ejercicio reflexivo y crítico, “muestra gran interés por el tema de la conciencia abordando sus reflexiones desde una triple perspectiva cuántica, literaria y mística, lo que constituye una visión novedosa en el campo de la crítica literaria”. El poeta y profesor dijo que en La dolencia divina, el autor no solamente expone teóricamente los hallazgos de sus reflexiones sobre el tema de la conciencia, sino que “se apoya en experiencia de creadores que han testimoniado en sus creaciones sus experiencias de naturaleza mística y la presenta como la más elevada vivencia en el orden espiritual”.

El narrador, lingüista y crítico literario Rafael Peralta Romero subrayó que “La dolencia divina constituye un enjundioso tratado sobre mística, que con la metafísica y la mitopoética representa los tres pilares sobre los que se sostiene el Interiorismo.

El narrador dominicano señala que “la primera parte de esta obra se compone de catorce textos cuya escritura denota la sobriedad y la hondura del escrito científico, no obstante tratarse de tópicos propensos a la especulación y la valoración personal y que, en consecuencia, se tornan fértiles para la controversia”. Según Peralta Romero, “Rosario Candelier explica con suficiencia de información y ardiente sentir temas relacionados con la experiencia mística, la gestación de la experiencia espiritual, desarrollo de la conciencia trascendente y la relación de esos asuntos con la estética, la contemplación y la lengua, todo aplicado a la creación literaria”. En el segundo aparatado aparecen conversaciones del Rosario Candelier con poetas que han alcanzado un apreciable desarrollo de la conciencia mística, tales como Tulio Cordero, Iki Tejada, R. A. Jiménez y Fausto Leonardo Henríquez.

Peralta Romero explicó que en el tercer capítulo de La dolencia divina, su autor parte de concepciones de clásicos de la literatura mística, que aplica a estudios sobre santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, así como a la obra poética de tres creadores dominicanos que han sabido transitar por la escondida senda de la sabiduría espiritual, como Tulio Cordero, Rocío Santos y Jit Manuel Castillo. Aclaró que desde su inicio este libro dilucida cuestiones fundamentales en torno a la conciencia, como la conciencia alterada o conciencia expandida, a partir de lo cual psiquiatras y neurólogos atribuyen a personas destacadas en las artes y en la mística un padecimiento patológico distorsionador de la conducta. Rosario Candelier sostiene que las vivencias místicas responden a una vivencia especial de la conciencia.

El autor de la obra admite que “hay algo en común entre locos, místicos, contemplativos y epilépticos ya que tienen experiencias que van desde clarividencia hasta delirios pero también han existido contemplativos, místicos y santos sin patología mental conocida, como Jorge Luís Borges, Karol Wojtyla, Luce López-Baralt y Tulio Cordero, que recibieron la gracia de la dolencia divina y el éxtasis de los elegidos.

Tras finalizar la presentación de este libro, Bruno Rosario Candelier externó las gracias a los expositores, reconociendo que han realizado una excelente valoración e interpretación de su obra.

La Vega, ADL/Ateneo Insular, 11 de febrero de 2017.