El Diccionario fraseológico del español dominicano (Difrado), un nuevo aporte lexicográfico de la Academia Dominicana de la Lengua (ADL) al estudio lingüístico del español dominicano, fue presentado en la Universidad de Miami, Florida, Estados Unidos de América, con el auspicio de la ADL y la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE).

Los autores de esta nueva obra lingüística presentaron sendas exposiciones sobre su labor lexicográfica: el Lic. Roberto Guzmán, “Una orientación fraseológica”; la doctora Irene Pérez Guerra, “La realidad fraseográfica dominicana”; el Dr. Marcos Antonio Ramos, en representación de la ANLE, “La labor idiomática de la ADL en el Difrado”, exposición que le sirvió de discurso de ingreso como miembro correspondiente de la ADL; y el Dr. Bruno Rosario Candelier, “La creación idioléxica en el español dominicano”.

La organización y estructura de esta obra lingüística, con más de quinientas páginas distribuidas en cinco partes, incluye una guía de uso del diccionario, así como segmentos explicativos sobre su confección y su contenido. El Difrado recopila varios miles de unidades fraseológicas utilizadas habitualmente por los dominicanos, tanto en la oralidad como en la lengua escrita de libros, periódicos y revistas, según explicaron los autores en esta presentación en Miami.

Esta nueva obra bibliográfica de la ADL constituye una fuente documental para los estudios lingüísticos, tanto del español dominicano como de los estudios caribeños, puesto que este libro viene a engrosar la fuente idiomática del habla en las Antillas, al tiempo que formaliza la descripción de una importante faceta del habla de los dominicanos y de un país donde se desarrolló la primera comunidad lingüística del español hablado en América.

La ADL, gracias a la labor organizativa desplegada por los académicos Roberto Guzmán y Marcos Antonio Ramos, presentó ante una gran audiencia en la Universidad de Miami, este libro a la comunidad hispana radicada en la gran urbe de La Florida.

En su intervención, el Lic. Roberto Guzmán, académico dominicano, lexicógrafo radicado en Miami y coautor del Difrado, dijo: “Las unidades fraseológicas en la lengua popular dominicana constituyen un vasto tapiz, un mosaico de colores variados, en el que los matices se establecen casi insensiblemente. Con la ayuda de ellas el dominicano no se expresa mediante conceptos, sino que recurre a imágenes. La característica muchas veces destacada de la fraseología es que contribuye en gran medida a imprimirle mayor amenidad a la expresión, ya sea esta oral o escrita. Ella se inserta sobre todo en el estilo coloquial y popular que es donde se reconoce el pueblo. Aquí, en este diccionario, se ha construido un recipiente para dar testimonio de la experiencia lingüística de la comunidad dominicana en lo concerniente a la fraseología. Este repertorio de un modo sutil refleja los sentimientos e intereses de los dominicanos”. Y de inmediato nuestro lingüista subrayó: “Generalmente, las expresiones, para acumular fuerza comunicativa necesitan del paso del tiempo y el uso intensivo. Nacen en un contexto histórico que permite establecer la asociación de las palabras con la idea evocada. Esta idea así motivada, deriva de la significación de las palabras componentes. A veces el nexo es arbitrario, pero es real, y transmite el mensaje sin dudas. Estas frases son el producto de una extraordinaria capacidad creativa en el nivel coloquial. La fuerza expresiva y el valor se los confiere la estabilidad de las combinaciones estables de palabras que conforman las frases mismas. Las locuciones ordenadas aquí forman parte de las que reposan en el acervo lingüístico dominicano y se utilizan en distintas situaciones como podrá comprobar quien consulte el diccionario”.

La doctora Irene Pérez Guerra, académica dominicana, lexicógrafa y coautora de la obra, explicó la naturaleza de los fraseologismos de una comunidad, como una muestra de la creatividad lingüística de sus hablantes. A juicio de nuestra lingüista, esas expresiones idiomáticas permiten entender la idiosincrasia y los valores culturales de una comunidad, en este caso, la dominicana. En ese sentido, comentó que el español dominicano, en su vertiente fraseológica, utiliza el procedimiento lingüístico de la renominación, es decir, que las expresiones combinadas recrean el hecho lingüístico como mecanismo para satisfacer las necesidades expresivas de los hablantes.  En sus palabras de presentación del Difrado en Miami, Pérez Guerra consignó: “Con el avance en el expurgo de fuentes primarias escritas, las informaciones recogidas por los colaboradores de acuerdo con las instrucciones emitidas en los talleres de entrenamiento y las orientaciones de nuestro director, esta coautora procedió de inmediato al ingreso de las UF extraídas y depuradas en el primer “banco de datos” fraseológico,  con las UF de uso en el español dominicano, con la ayuda de un programa o soporte digital y programático, el cual permitía en una primera etapa cuantificar los resultados obtenidos en cada momento. Conjuntamente con este proceso, la coautora procedió a la redacción y corrección de las definiciones de las UF ingresadas en el banco de datos fraseológico, con base en las instrucciones establecidas en la “planta” del diccionario especialmente diseñada para tales propósitos. Asimismo, en el transcurso de esta etapa, se procedió a realizar la ejemplificación y la codificación de las obras analizadas, tanto de fuentes primarias, secundarias como periodísticas incluidas, además de la inclusión del copioso material proveniente de las fuentes orales, de la radio y la TV. Este proceso incluye, además, la ordenación de las entradas fraseológicas consideradas de acuerdo con los criterios de la fraseografía y expuestos en la mencionada “planta” del diccionario, contenida en el proyecto inicial. Del mismo modo, se redactaron los informes de control conforme iba avanzando el trabajo de los colaboradores, junto con la cuantificación proveniente del soporte digital considerado”.

En su participación, el director de la Academia Dominicana de la Lengua dijo que el diccionario plasma frases y expresiones de todo tipo, sin importar el nivel socioeconómico -lenguaje culto y vulgar- ni la diferencia generacional de los hablantes. Subrayó que esta nueva publicación de la ADL recopila frases que habitualmente utiliza el hablante dominicano, por lo cual nos acogimos al criterio de uso para seleccionar el material lingüístico que sirvió de base de esta obra fraseográfica. Con ese fin consultamos las tres fuentes de información: la literatura, la prensa escrita y la oralidad.

El lexicógrafo y escritor dominicano, coautor y orientador de esta obra, definió las unidades fraseológicas como “idiolexías o expresiones idiomáticas que nacen de un hecho real y que se aplican posteriormente en otros contextos con un sentido diferente al originario”. Destacó que esta publicación recopila frases y expresiones que habitualmente utiliza el hablante dominicano por lo cual el uso fue el criterio de selección de las frases en las fuentes consultadas, que se consignan al final del diccionario.

Al explicar el rasgo peculiar de nuestro Diccionario, Rosario Candelier consignó: “En cada uno de nuestros países hispanohablantes hay, además de las voces de la lengua general, términos y expresiones de la lengua local, con las singulares connotaciones idiomáticas del lenguaje coloquial, de tal manera que nosotros, en la Academia dominicana, elaboramos un diccionario de voces criollas y un diccionario de frases, pues sin duda hemos endosado, al léxico y al refranero de la lengua española, un vocabulario y unas expresiones dominicanas con nuevos significados consignando una peculiaridad semántica en la variedad del español de América en las Antillas”.

En la mesa de honor figuraron el Cónsul General de RD en Miami, Miguel Ángel Rodríguez; doña Maricel Mayoor Marsans, numeraria de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE); el Rev. Martín Añorga, ministro presbiteriano; el Dr. Marcos Antonio Ramos, numerario de la ANLE y correspondiente de la ADL; y los académicos dominicanos Roberto Guzmán, Irene Pérez Guerra y Bruno Rosario Candelier.

Miami, Universidad de Miami/ADL, 5 de mayo de 2016.