Revelaciones

 

No tengo tiempo

para mirar las pupilas del mundo,

secas están hoy,

con el murmullo muerto

de las palomas que asoman su pesar,

ante el umbral desierto

de esta tierra sin fin.

No despejo los sentidos

para acariciar su destino;

una mañana me hablarán de él,

con despertares sedientos,

con mentiras llenas de azafrán,

con turbulentas maniobras,

de aquellos que azotan eternamente su vivir.

Cuando el viento entra

por el candelero de sus creaciones,

se hunden juntas las tristezas

y se agita con fuerza su esplendor,

se bañan enteras las amapolas

con un baile sin temor.

 

  

Laberinto

 

Cuando el sol termine de lanzar piedras al río,

se me llenarán las pupilas de ti.

Cuando en el amanecer

aparezcan ventanas abiertas,

llenas y apetitosas,

se me colmará el corazón de ti.

Cuando el vendaval abrigue a las moradas desiertas

y deshechas por el pesar de este mundo,

los rincones de mi balcón parecerán henchidos,

y los apretaré todos con la pasión

de saberte al fin desencadenado…

¡Porvenir! infinito de nuestro bien.

 

Escrito por Ruth Ruiz