En una reunión de escritores celebrada en el Santo Cerro se celebró un coloquio sobre el libro Poética del Interiorismo, de Bruno Rosario Candelier. En esta colección de estudios literarios el autor expone la doctrina estética de esta corriente literaria que ha renovado el cultivo de las letras mediante el ideal estético de la interiorización trascendente.

Al presentar la obra, el lingüista, narrador y académico Rafael Peralta Romero dijo que la corriente literaria que lleva 25 años promoviendo la renovación de la literatura mediante el cultivo de lo real trascendente, promueve el ideal de una creación mitopoética, metafísica o mística, según sus postulados.

En su estudio, Peralta Romero destaca que “este libro, junto a las siete antologías interioristas y el volumen sobre el Interiorismo, constituyen el cuerpo teórico que deja constancia de lo que es, ha sido y será la Poética Interior”.

Esta obra que rezuma la teoría interiorista está dividida en dos partes: la vertiente teórica con las exposiciones que su autor presenta como sostén doctrinario del Movimiento Interiorista; y la que contiene entrevistas y reportajes divulgados por medios nacionales e internacionales a través de los cuales Rosario Candelier ha venido diseminando durante un cuarto de siglo la línea estética de esta poética trascendente.

La novelista y académica Emilia Pereyra resaltó el hecho de que “en este libro Bruno Rosario Candelier promueve una nueva sensibilidad estética que potencia el aliento trascendente en la expresión artística; una Poética Interior que asume los valores establecidos de la clasicidad y la modernidad desde la mística, la mitopoética o la metafísica con los temas perdurables de las inquietudes humanas”.

En el coloquio sobre el libro de Rosario Candelier, la poeta de Miches, Josanny Moní, confesó que “cuando nosotros hablamos de vínculos de nuestra sensibilidad con el Cosmos, es algo que viene dado de una experiencia, pero en el tiempo que llevo vinculado al Interiorismo -y soy la más pequeña de esta casa- siento que esta corriente literaria nos ayuda a entender la manera de conectarnos con la energía de la naturaleza mediante un propósito creador que podríamos canalizar en poesía o en ficción”.

Ponderamos el acto de contemplar, que implica “ponerse en contacto con las cosas mediante una conexión de la sensibilidad con la sustancia de las cosas para establecer una compenetración con la realidad de lo viviente”. Al referir el tema de la contemplación evocamos a los antiguos griegos quienes entendían la contemplación como el proceso de entrar en comunión con lo viviente para captar el sentido de fenómenos y cosas. Para los griegos contemplar implicaba una conexión intelectual, afectiva y espiritual con la realidad.  En tal sentido, el autor de esta crónica destacó que “quienes logran una conexión amorosa con el mundo se compenetran mucho más fácil porque pueden sintonizar la esencia de la otredad”.

Santo Cerro, 17 de enero de 2017.

Escrito por Ruth Ruiz