MARCA

“Con Lula crearon una valiosa MARCA de alcance internacional”.

Recientemente se ha notado una fuerte tendencia a utilizar la palabra del título con una significación que hasta hace poco tiempo era imposible reconocerle. La manera cuidadosa en que se ha redactado la primera oración de esta sección obedece al movimiento que se observa en el seno de la lengua española. Expresado en términos claros, el uso que se hace de los vocablos en la actualidad tiene mayor peso que en el pasado. Los especialistas y conocedores de la lengua le atribuyen y reconocen al habla un valor que no tenía antes.

Las acepciones que posee la voz marca constan en los diccionarios desde hace largo tiempo. Se han incorporado algunas a las más antiguas, pero desde hace muchos años la lista no se ha engrosado.

La marca es la señal. Es, además, el distintivo que un fabricante pone a sus productos. Así mismo, es el instrumento para poner marcas. También es huella, cicatriz que deja algo, como una enfermedad. En lingüística es el rasgo que sirve para distinguir un elemento o vocablo de otro. Es, en otro campo, la medida determinada que debe tener una animal o cosa. En deportes es el mejor resultado alcanzado en una competición. Por último, es la provincia o distrito en la frontera.

Al repasar estas acepciones se notará que si se trata de incluir una de ellas en tanto equivalente de la marca de la cita, se produce un contrasentido. Aun cuando se alegue que se usa de la palabra de modo figurado, con el modo de redacción adoptado se hace imposible aceptarlo.

Piénsese en la acepción que se separa en Argentina para la “huella o el recuerdo que deja una persona por ser de gran importancia o significar un cambio para ella”. Así aparece en el Diccionario integral del español de la Argentina (2008:1127).

Aquí puede alegarse que la acepción argentina recibe influencia de la asentada en el Novo dicionário Aurelio da língua portuguesa (1986:1088), donde se retiene que marca es “impresión que permanece en el espíritu”.

En el último caso mencionado, si se cambia la redacción puede expresarse la misma idea. Por ejemplo. “Lula se ha convertido en una figura de alcance internacional”. “Lula ha dejado una marca de alcance internacional”. Por delicadeza, en el último caso se prefiere escribir “huella” en lugar de marca.

Para concluir con esta revisión de influencias foráneas sobre el español, vale la pena considerar una acepción del inglés para mark. Dice así: “modelo de actuación, de eficacia, de normas”. Esta es una traducción personal de cómo aparece el concepto en el Merriam-Webster´s Dictionary. La idea de norma aquí es la que corresponde a pauta, criterio o modelo para hacer algo. Con estas nociones traídas del inglés, se piensa que se proyecta luz sobre el modo en que deseó el redactor expresar su opinión.

CARECER – ADOLECER

“Un elemento importante a destacar es que del total de pacientes que acudieron al operativo 813 mujeres, equivalente a un 46% ADOLECÍAN de seguros médicos…”

Se comenzará por adolecer porque es el verbo que se usa en la cita. Adolecer de es sufrir o padecer una enfermedad. Cuando se refiere a una persona se la toma por tener un defecto, que es una carencia o imperfección. De menos uso en la actualidad, “adolecer de” expresa participar en el sentimiento de una persona que sufre o ha sufrido una desgracia, es decir, compadecer. En otro sentido es crecer o desarrollarse una persona. Por su parte, el verbo carecer es tener falta o privación de algo.

Si se relee lo citado a manera de ejemplo del mal uso, se comprende con facilidad que carece de sentido, vale para expresar que no tiene sentido.

Es muy probable que en el proceso de redacción el autor de la desafortunada oración mantuviera en su cerebro el verbo adolecer para referirse a las enfermedades que padecían las pacientes que acudieron al operativo médico.

POR CONTRAPOR EL CONTRARIO

“POR CONTRA, subraya, ´la candidata demócrata ha pasado la mayor parte de su vida adulta con sueldo público. . .´

Esto de las influencias de lenguas extrajeras, unas sobre otras, es un asunto que no se somete a discusión en los tiempos modernos. Cada día más las lenguas pesan unas sobre otras. Los métodos modernos de transmisión de las ideas han logrado que las lenguas trasciendan fronteras con mayor frecuencia que antes.

Este “por contra” llega a las orillas del español desde la lengua francesa. No hay que rasgarse las vestiduras por ello, pues son muchas las influencias recibidas en español que provienen del francés. El Diccionario de uso del español (2007:780) confirma que “por contra” procede del francés.

En francés existe par contre que al llevarlo al español se representa por medio de, “por el contrario”. En francés este contre expresa oposición, contrario a, opuesto a, en sentido contrario.

El español de Argentina integra a “por contra” en función de conjunción que “introduce una oración independiente en la que se afirma algo opuesto o contrario a lo afirmado antes”. Esta cita se extrajo del Diccionario integral del español de la Argentina (2008:443).

De modo parecido registra el Diccionario del español actual (1999:1226) a “por contra”, con el sentido de “en cambio”. “Por el contrario” es una locución adversativa que significa “al revés, de manera opuesta, de un modo opuesto, al contrario”. Cuando actúa en su función de expresión adversativa se usa para exponer algo contrario a otra cosa ya expresada. El adjetivo adversativo, -a se utiliza para ciertas conjunciones y locuciones conjuntivas que sirven para comunicar oposición o contradicción entre lo expresado por las oraciones que conectan.

No hay motivo para mostrar extrañeza si se encuentra “por contra” en escritos o se oye en conversaciones.

DISTRITAL

“Aunque para lograrlo, al parecer deberá fortalecer la capacidad técnica de direcciones generales, regionales y DISTRITALES”.

Si alguien trata de consultar el diccionario académico para saber la definición exacta de este adjetivo, se encontrará con que ese lexicón no inventaría esa voz.

El vocablo es conocido en muchos países de Hispanoamérica; este consta en el Diccionario de americanismos (2010), de la Asociación de Academias, donde se enumeran dieciséis países en los cuales se utiliza.

La acepción que recoge el antes mencionado diccionario es “relativo al distrito”. El distrito a su vez es una circunscripción territorial más pequeña del país en que se divide una provincia.

Ya antes de la publicación del Diccionario de americanismos, el Diccionario del habla actual de Venezuela (1994:191) había registrado la voz estudiada aquí como: “Perteneciente o relativo a un distrito”. En México el Diccionario de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua (2010:185) incluye el término examinado en esta sección.

Como es costumbre ya, el hispanohablante no puede ceñirse a emplear solamente las palabras que enumera el diccionario académico. Son muchas las voces corrientes que no constan en la nómina oficial de la lengua, pero que cuentan con el aval del uso inveterado o persistente.

Este vocablo del título es legítimo por su origen. Su definición y uso llenan un vacío en la lengua, lo que hace apropiado su empleo. La formación es correcta.

© 2016, Roberto E. Guzmán

Escrito por Ruth Ruiz