La Academia Dominicana de la Lengua presentó la más reciente creación del académico numerario Manuel Matos Moquete, Antimemorias: La otra última esperanza armada.

Esta actividad cultural, presidida por los académicos Manuel Núñez Asencio, Juan José Jimenes Sabater, Rafael Peralta Romero, Miguel Solano y Bruno Rosario Candelier, contó con un numeroso público formado por estudiantes universitarios, profesores de letras, intelectuales, escritores y amigos del autor.

Rafael Peralta Romero inició la presentación de Antimemorias, y dijo que con la lectura de este libro experimentó algunas inquietudes debido a una incertidumbre: “Este autor había publicado en 2002 el superventas Caamaño, la última esperanza armada, pero  ahora nos ofrece “la otra última esperanza”, es decir, la que vino después de la última, y queda al descubierto un asunto paradójico que, asociado al prefijo “anti” en el título del libro, “libera al autor de circunscribirse a la relación de hechos históricos”.  Manifestó que desde el primer capítulo el autor anuncia la presencia de la ficción. Cuenta la historia de una guerrilla, con estilo alegre, propio de la literatura de creación, pero no aparecen fecha, nombres ni otro indicador de carácter real de la historia: “Ese capítulo es como un prólogo narrativo, con hipérboles incluidas, que expresa una visión general de las guerrillas”, explicó. El escritor agregó que el tema central de este libro es el desaliento provocado por el fracaso de los movimientos guerrilleros y analiza situaciones objetivas  que explican esos fracasos: “Tanto se refiere a la gesta de Ernesto Guevara, en Bolivia, como a los intentos nacionales encabezados por Manuel Aurelio Tavárez Justo, en 1963, y Francisco Alberto Caamaño, en 1973. Pero para nada se trata de algo aburrido y rígido. Podría decirse que Matos Moquete ha escrito una novela a la que no quiso denominar así. Una novela que incluye lirismo y ternura, propios de una historia de amor”, añadió.

En su turno, Manuel Núñez Asencio intervino y subrayó que la obra de Manuel Matos Moquete es la visión novelada de la experiencia guerrillera vivida por el autor. Además, contó que a comienzos del decenio de 1970, un grupo de hombres, impregnados de un ideario redentor, se volvieron instrumentos de una religión secular que los convirtió en soldados de ese fundamentalismo político, que consistía en proclamar que, para ponerle punto final a todas nuestras desgracias, había que entregarle el poder a ese “grupo de iluminados cuyas creencias producirían el milagro de fabricar sociedades felices”.

Núñez Asencio subrayó que el narrador reúne sus recuerdos de una guerrilla, que desde las primeras líneas sabemos que ha sido diezmada: “Matos Moquete nos cuenta, valiéndose de recursos puramente literarios, la historia de una guerrilla que ha perdido el rumbo geográfico y el rumbo ideológico”, dijo.

Comentó el presentador que entran en el candelero algunas lecciones de Gerard Genette.   Comentó uno de sus hallazgos, la intertextualidad, que es la inclusión de un texto en otro: “Es claro que los hechos que se cuentan se hallaban de algún modo presentes en estas Antimemorias,  de manera que  en el texto literario viven otros textos: fragmentos del diario del Che, discursos de Joaquín Balaguer, pasajes de las memorias de Hamlet Hermann, discursos de Fidel o Caamaño y conversaciones de otros guerrilleros”, resaltó.

También abordó el descubrimiento representado por la relación architextual que puede entreverse entre estas antimemorias escritas con la libertad del novelista y el monólogo que la emparenta con la estructura de Yo el Supremo, de Agostoo Roa Basto: “Las semejanzas estructurales saltan a la vista: la novela la cuenta un narrador personaje, cuya memoria se desata a partir de textos con los que dialoga y que lo empuja a franquear las fronteras de los tiempos”. Y añade la correlación novelesca con historias paralelas mediante textos que cuentan lo mismo, empalmadas en clave de ficción o como información historiográfica.

En su participación, Bruno Rosario Candelier reconoció la trayectoria intelectual de Manuel Matos Moquete, destacando el rol que ha desempeñado como usuario de la lengua, como estudioso de las letras y experto didáctico en asuntos vinculados a la enseñanza de la lengua. Resaltó que Matos Moquete tiene en su haber un fecundo ejercicio a favor del estudio de la lengua. Expuso que la novela tiene la particularidad de que aborda una dimensión histórica y social como fuente de iluminación para el autor que asume un tema específico, ya que se inspira en la realidad. Explicó que todo novelista se inspira en la realidad, con la peculiaridad de que esa filiación nutre la ficción, y el tema le permite abordar la dimensión ideológica para brindar una reflexión al lector.

Comentó que no es la primera vez que Manuel Matos Moquete asume la palabra con un propósito novelístico, ya que no es su primera novela, pero probablemente esta sea la novela en que él alcance el más alto desarrollo como novelista en virtud de la conciencia que se manifiesta en esta obra, es decir, la conciencia lingüística y la conciencia literaria.

Rosario Candelier resaltó que se trata de una obra literaria cuyo autor refleja un conocimiento de la técnica de la escritura con los recursos narrativos y, sobre todo, con lo que entraña la esencia y el sentido de la palabra: “En varios pasajes de esta novela se nota la actitud del autor cuando aborda la palabra. Él está consciente de lo que asume y de lo que hace y de lo que plasma cuando escribe lo que ha escrito en esta obra de ficción”, dijo, y añadió: “Como escritor, él disfruta lo que está haciendo y no lo disfruta solo porque ha sido un tema vivencial en su historia personal, sino porque se trata de un autor con conciencia de su lengua, con conciencia de la técnica literaria y con conciencia de lo que él quiere expresar”, precisó el académico.

El escritor destacó que en esta obra Matos Moquete muestra lo que entraña penetrar en la intimidad de un personaje, auscultar el alma de un protagonista y con ese fin usa los recursos literarios pertinentes. Dijo también que esta obra tiene una dimensión afectiva y una dimensión espiritual: “En su caso particular las canas de su cabeza son el reflejo no solo del paso del tiempo, sino del logro del ascenso cuyo crecimiento ha significado pasar por la vida y entender el auténtico sentido”, expresó con emoción.

El autor de Antimemorias contó que el momento vivencial de esta novela fue la pregunta que él se hizo: “¿Cómo estarían viviendo personajes como Caamaño o el Che Guevara momentos antes de ser fusilados?”. Todo lo que surge en Antimemorias es por la mente de estos personajes, que heridos y prisioneros, esperan la muerte. Y, tras leer un pasaje de la novela, expresó la motivación que lo condujo a escribir esta obra de ficción.

Oriundo del municipio de Tamayo, Manuel Matos Moquete nació el 6 de abril de 1944. Miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua y de la Academia de Ciencias de República Dominicana, ha publicado varias novelas, textos de ensayos críticos y estudios sobre lengua y literatura dominicana. Y tiene una fecunda trayectoria como profesor de lingüística en varias universidades.

Santo Domingo, ADL, 18 de mayo de 2017.