Irene Pérez Guerra, lingüista y educadora, goza del reconocimiento que le otorga la posesión de un doctorado en lingüística por la Universidad de Valladolid y la realización de estudios del español dominicano, por lo que mereció un sillón en la Academia Dominicana de la Lengua. De su trato íntimo con el lenguaje descubrió que, desde el hondón de las palabras, así como del sustrato de fenómenos y cosas, refulge la dimensión estética que la energía interior de la conciencia, refrendada por el Logos, encauza y perfila mediante la sustancia de una creación con aliento emocional. De igual manera, la lingüista dominicana atisba, desde el fuero de su intimidad, la faceta de lo viviente que su palabra recrea a través de un decir que fluye como cauce y señal de sus pasiones y vivencias. Y como mujer sensible y consciente, hace uso de la palabra para conformar el caudal de las sensaciones que impactan su sensibilidad y su conciencia. En estos versos dolientes y sencillos de la escritora y académica, que parece escribir bajo el fresco talante de una niña, canaliza su visión de la vida con sorpresa y emoción, dando cuenta del acontecer de lo existente en la expresión lírica, estética y simbólica.

Bruno Rosario Candelier

Escrito por Ruth Ruiz