FUNDANGO

Esta voz se conoce en República Dominicana. Quizás no sea una voz de uso cotidiano especialmente por el significado. De que existió en el habla de los dominicanos no cabe duda. Existe, sin embargo, la posibilidad de que no tenga ya la vigencia que tuvo en el pasado. Otra desventaja que enfrenta esta voz es que tiene un rasgo de festiva, y, es posible que no encontrara quien la llevara a la literatura.

Como una consecuencia de no haber trascendido a la literatura, la voz fundango no ha encontrado quien la rescate del olvido. Esto equivale a decir que no consta en los lexicones de palabras usuales del habla de los dominicanos.

La terminación –ango de la voz en estudio es de muy poca frecuencia en español, aún en el español hispanoamericano. Esa terminación se encuentra en algunas palabras centroamericanas y mexicanas que tienen origen aborigen. De acuerdo con la opinión de Gary A. Scavnicky en su libro Innovaciones sufijales en el español centroamericano (1987:68), “. . . las terminaciones

–anga, –ango no se manifiestan como verdaderos sufijos”.

En cuanto a la primera parte de la voz fun- esta parece que tiene relación con la parte trasera o el fondo de una cosa, de donde los dominicanos usan fundillo también, para referirse al trasero de una persona.

De alguna manera puede considerarse que fundango tiene un rasgo festivo y otro que puede considerarse eufemístico. Esto es, se evitan las palabras conocidas para las nalgas -eso significa este fundango-, y al mismo tiempo, se comunica su significado muchas veces por el contexto.

Conforme con lo que escribe Ch. Kany, en Cuba a la parte posterior de la anatomía humana la denominan con términos parecidos al del título de esta sección, fondongo, fondoque, así aparece en el libro American-Spanish euphemisms (1960:139).

Este autor trae la noticia de que fundango se usa en Panamá. De acuerdo con esta información los dominicanos y los panameños comparten esta voz con el mismo propósito de evitar tener que utilizar el nombre que ha caído en desgracia por el prurito de la vida moderna en sociedad.

Hay que señalar que el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias no registra la voz del epígrafe en su inventario. Se presume que quizás en Panamá ya no se usa, o, que se olvidó incluirla, tal como parece que ocurrió en el caso dominicano.

 

DESCOLLAR

“. . . Madiba DESCOLLA entre gigantes. . .”

La conjugación de este verbo ha ocasionado más de un enfado a buenas plumas. Se trae a estos comentarios porque en el presente del indicativo algunos redactores no lo conjugan del modo prescrito por las normas cultas. D. Manuel Seco escribe, “Hay cierta tendencia semiculta a usar este verbo como regular”, así consta en el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (1998:158).

El verbo descollar tiene larga historia en la lengua española. Joan Corominas y J. A. Pascual encontraron las primeras huellas de ese verbo en el siglo XVII, este dato es consignado por estos autores en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980-II-270).

El verbo tiene un significado bien establecido en la lengua y es útil, puede referirse a personas o cosas que tienen una cualidad superior a las demás de su especie. Entre los equivalentes pueden mencionarse despuntar, destacarse, diferenciarse, distinguirse, elevarse, predominar, resaltar, sobresalir. Cada uno de estos sinónimos (¿?) puede reemplazar a descollar en algunos de los casos, aunque difícilmente lo hagan en todas las hipótesis posibles.

La Real Academia asegura que este verbo es intransitivo y que puede utilizarse también como pronominal. Con respecto a la conjugación anota que sigue el ejemplo del verbo contar. Esto es, en el presente del indicativo es, yo descuello, tú descuellas, ella/él descuella, ustedes/ellas/ellos descuellan. En el presente del subjuntivo vuelve a producirse el fenómeno del cambio de la raíz, al formar esta un diptongo ue, en las mismas personas que en el indicativo. En el imperativo, tú, usted y ustedes repiten el cambio ya mencionado.

 

ARBOLADA – *ALBOREADA

“. . . en la hermosa, artística, ALBOREADA. . .”

El verbo arbolar es de poco uso en el español de todos los días. Por ese rasgo puede fácilmente confundir a cualquier escribiente de español. A lo anterior contribuye que el verbo del título hace un cruce con una palabra más conocida, alborada, que es de dominio más general en el español corriente.

Arbolado en tanto adjetivo tiene relación con árbol, es, “dicho de un sitio, poblado de árboles”. Puede en funciones de sustantivo referirse además, a un “conjunto de árboles”.

Hay otro verbo en español más refinado, arborizar, que es poblar de árboles un terreno. Los paisajistas que son diseñadores de parques y jardines, utilizan ese verbo para “plantar árboles para que provean sombra y sirvan de adorno”.

Al decir o escribir este tipo de vocablos hay que observar cautela pata no incurrir en error.

 

VIRALIZAR

“. . . o rumores para que se VIRALICEN de manera. . .”

El verbo del epígrafe no está reconocido oficialmente por las organizaciones guardianas de la lengua común. No obstante eso, parece que no tardará largo tiempo antes de que se tome conciencia de la utilidad de este y se le haga un espacio en el lexicón mayor de la lengua general.

Viralizar tiene relación con el virus moderno, el de la informática. Para este virus la Real Academia ofrece una explicación en su diccionario. Es un “Programa introducido subrepticiamente en la memoria de una computadora que, al activarse, afecta a su funcionamiento destruyendo total o parcialmente la información almacenada”.

Hay que observar de inmediato que en esta redacción la Real de Madrid no utiliza la palabra ordenador para el computador, al que denomina con el femenino computadora.

En el español moderno existen varias voces que tienen relación con estos virus informáticos, como son, por ejemplo, viral, viralidad, viralización y viralizar.

Conforme con lo que asienta la obra Neologismos del español actual (2013:234), viralizar es un verbo transitivo y pronominal que consiste en, “Difundirse extraordinariamente un contenido por Internet en un corto espacio de tiempo”.

Este verbo y las demás voces de la misma familia hay que aceptarlos en tanto que neologismos necesarios, pues sirven para acciones o cualificaciones de actividades que se manifiestan en la vida moderna, y, para las cuales no hay mejores opciones que estas antes mencionadas.

© 2017, Roberto E. Guzmán.